Pedro Pablo Kucsynski. Una buena elección para Perú

"Una experiencia de vida que nunca soñaron tener nuestros anteriores presidentes. No sólo son los logros académicos en las mejores universidades del occidente. Kucsynski es, ante todo, un ciudadano del mundo, cuya larga vida profesional lo ha puesto en contacto con personas y situaciones que lo ponen en ventaja. Tiene un enorme sentido práctico frente a las trabas ideológicas, lo que le va a permitir gobernar con la izquierda y la derecha sin problemas. Un ejemplo, el agua. El Presidente electo no va a discutir por razones ideológicas la plataforma empresarial que se use. Que sea pública o privada le da lo mismo. Lo que interesa es que el servicio se preste, ahí donde no existe o mejoré su calidad, ahí donde ya llega. ¿Qué Sedapal siga siendo empresa pública? Que lo sea. Ahora, ¿cómo damos agua a todos?"

Fuente: Rosa María Palacios.

Pensar con arte, de Manuel Conthe

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Tal y como hace en muchas de las entradas de su estupendo blog, El sueño de Jardiel, Manuel Conthe analiza en este libro el comportamiento humano. Mostrando los sesgos, comportamientos, y distorsiones cognitivas que ponen en peligro el buen juicio de las personas. Además, explica cómo la influencia del grupo sobre el individuo afecta tanto a sus percepciones como a sus actitudes.

¿Cómo protegerse de todos estos engaños de la mente? ¿Por qué son más propensas unas personas a caer en esos engaños? ¿Cómo identificarlos de manera clara? Responder a esas preguntas es complejo, pero en el libro se dan algunas indicaciones que pueden ayudarnos en algunos casos. Tal y como indica Nassim Taleb: "en el mundo real, más que adivinar la solución, hay que adivinar cuál es el problema".

El autor afirma que “las investigaciones demuestran que quienes más se precian de su objetividad y equidad son, paradójicamente, los más proclives a sucumbir a sesgos, en gran medida porque no están en guardia contra los más sutiles".

Desde el punto de vista formal, el libro se estructura en 61 breves capítulos, 3 o 4 hojas cada uno; ilustrados por Belén Conthe y Ana Troya, lo que permite disfrutar de texto y pintura en una sola obra.

Destaco la siguiente autocrítica del libro: "a medida que la crisis [del Euro iniciada en 2008] se agravaba, quedó de manifiesto que quienes en 1991 diseñamos la unión monetaria fuimos poco sensatos al no contemplar -al menos de forma expresa- mecanismos efectivos de rescate en caso de crisis financiera de un país miembro, confiados en que la falta de salvavidas con que se botó la unión monetaria obligara a los capitanes nacionales a pilotar su economía con prudencia y a no sobrecargar la nave presupuestaria con gastos excesivos o déficits estructurales". La moreleja es que siempre hay que tener un plan B, incluso para los eventos o comportamientos más inesperados. Lo anterior es similar a lo escrito por Sala i Martín en Economía liberal para no economistas y no liberales sobre la autoridades americanas y europeas, cuando afirmó que éstas no "hubieran dejado nunca que los bancos se endeudaran tanto e invirtieran en proyectos tan arriesgados, y mucho menos hubieran subsidiado las pérdidas de los bancos", en referencia a la crisis asiática de finales del siglo XX. Evidentemente esas autoridades fallaron y no evitaron la crisis de 2008. 

Otro párrafo muy interesante es el dedicado al aforamiento de políticos en España: "En el terreno jurídico, el aforamiento de un número ingente de políticos –esto es, que sólo puedan ser investigados y juzgados por el Tribunal Supremo del Estado o de la correspondiente Comunidad Autónoma, pero no por un juzgado de instrucción ordinario- es, ciertamente, una anomalía que no se da en otros países; pero se trata de una "imperfección" que parece haber surgido, en gran medida, para contrarrestar otra singularidad española, infrecuente en otros países: la llamada "acción popular", esto es, que cualquier ciudadano o asociación pueda promover causas penales sin el apoyo de la Fiscalía, e incluso en contra de su criterio".

Otro de esos libros que hay leer para aprender y disfrutar.

A continuación destaco algunos de los temas tratados en el libro:

-       El Síndrome de Van Dyck. El deseo que tenemos de agradar a las personas de las que somos dependientes. Para superarlo debemos evitar ser dependientes, y, a su vez, si alguien depende de nosotros deberíamos dar muestras de que aceptamos y necesitamos que se exprese con libertad.
-      El Efecto aureola (halo effect). Percibir a un individuo mejor de lo que es a partir de una característica en la que destaque. Superar este sesgo implica fijarnos en las ideas en lugar de hacerlo en las personas.
-       Innovaciones y reformas. Éstas tendrán poderosos enemigos, los que se beneficiaban de la situación anterior, y pocos defensores. Fundamental apoyar "voces valientes e independientes que, sin temor a críticas o represalias, expongan con ponderación y claridad sus opiniones e ideas, aunque sean contrarias a las dominantes".
-       Justicia. Conthe reflexiona que "una cosa es cumplir con un deber colectivo y otro emplearse, además, en castigar a quien no lo hace". El peligro de esta actitud es si hay un falso negativo, es decir, si castigamos a alguien y no es culpable. ¿Es recomendable tomarse la justicia por la mano incluso en democracias?
-       Clemencia. "A veces, para alcanzar un objetivo social deseable hay que hacer un cálculo racional generoso, domeñar la propia pasión justiciera y ser indulgente con los arrepentidos". El final de los terroristas en España y en Colombia es un claro ejemplo de cómo las personas que han estado del lado de la democracia y que han sufrido la violencia son capaces de ceder, en algunos aspectos, frente a los terroristas a cambio de que no haya más asesinatos.
-       Incentivos perversos. "Es difícil que un hombre entienda algo cuando su sueldo depende de que no lo entienda". Por ejemplo, ¿queremos políticos cuya única profesión y fuente de ingresos sea precisamente esa labor como políticos?
-       Autoengaños. Dan Ariely explica que todos somos tolerantes con nuestros engaños, siempre que éstos se mantengan a pequeña escala. Para no sucumbir es bueno ser observados, o percibir que lo somos. También advierte que cometer engaños hace más proclives a las personas a volver a cometer otros engaños, entrando en una peligrosa dinámica.
-       Efecto gurú. Cuando el mensaje es tan oscuro y complejo que se dificulta o imposibilita su entendimiento. El autor de ese mensaje puede no ser más que un mero charlatán. El libro de Sokal y Bricmont, Imposturas intelectuales, desenmascara a muchos charlatanes.
-       Comunicación. Para una efectiva comunicación es aconsejable el uso de mitos y tradiciones comunes a distintas culturas y tradiciones, por ejemplo, el del héroe que supera un gran desafío y regresa triunfador. Además, en caso de crisis la estrategia es "dilo todo y dilo rápido", que contribuye además a "disminuir el valor de la información revelada, al hacerla abundante, al igual que ocurre con los bienes, cuya utilidad (marginal) disminuye con la cantidad". Por otro lado, “El principio de "máxima relevancia" y el surgimiento espontáneo de "meta-mensajes" aconsejan que quien deba efectuar manifestaciones públicas pondere no sólo la literalidad de lo que va a decir, sino también la interpretación espontánea que harán de sus palabras quienes, sin esforzarse, deban atribuirles sentido”.
-       Percepción y lenguaje. "Los términos que usamos para describir un hecho influyen en su percepción por quienes nos escuchan, incluso aunque lo hayan visto con sus propios ojos". Por eso "el primero en difundir, a través de los medios de comunicación, su versión de unos hechos controvertidos condicionará su percepción por la opinión pública".
-       El gen alarmista. La tendencia humana de darle más importancia a los sucesos negativos, que han sucedido o están por venir. Fundamental para la supervivencia humana actual y pasada.
-       El relojero. La "inclinación natural a buscar un “relojero” [creador] detrás de cualquier acontecimiento que nos parece inusual". En línea con lo anterior Sir Howard Davies afirma: "Los gobiernos no deberían gastar tiempo y dinero pensando en qué sectores serán los que nazcan de la crisis, sino asegurar buenos servicios públicos, impuestos bajos, inflación baja y educación. El dinamismo natural de la sociedad siempre tiene la última palabra”.
-       Estimación de sucesos. "Exageramos la probabilidad de los acontecimientos llamativos; y minusvaloramos la de los complejos o remotos". Además, estamos influenciados por "nuestra experiencia reciente, tanto la vivida personalmente o por familiares o amigos, como la que nos llega a través de los medios".
-       Empresarios. “Es vital que la figura del empresario adquiera prestigio e influencia social, en vez de ser menospreciada”. Ante las críticas por la falta de compromiso social de los empresarios yo pregunto, ¿qué mejor compromiso social puede tener un empresario que contratar gente y mantener la empresa a flote, junto a sus trabajadores, para poder pagar sueldos e impuestos, además de pagos a proveedores, durante años?
-       Ganancias y pérdidas. "Los seres humanos somos especialmente adversos a las pérdidas, de forma que nos duele más perder algo que no llegar a disfrutarlo". Maquiavelo lo sabía bien: "Por la misma razón que los actos de severidad deben hacerse de una vez y que dejando menos tiempo para notarlos ofenderán menos, los beneficios deben otorgarse poco a poco, a fin de que se puedan saborear mejor".
-       Principio de precaución (precautionary principle). Con dos limitaciones, "que las medidas preventivas entrañen un coste inmediato y tangible, ya sea porque produzcan un daño económico o material, ya porque lesionen algún principio moral o derecho subjetivo considerado intangible; o que la existencia y gravedad del riesgo no resulten evidentes para la ciudadanía, lo que facilitará que surjan voces influyentes que pongan en tela de juicio la seriedad de la amenaza e incluso señalen intereses oscuros en que quienes abogan por que se combata".
-       Fraudes. "Protejamos a los vigías y “aguafiestas” que nos alerten de los excesos y que, como el ciego del Lazarillo, nos den con el escobajo cuando empecemos a coger las uvas “de dos en dos”".
-       Círculo virtuoso. “Cuando alguien nos hace un favor […] sentiremos un intenso deseo de corresponder, y un profundo sentimiento de culpa e ingratitud si no lo hacemos".
-       Habilidades. Según algunos estudios los más incompetentes sobrestiman sus habilidades, pecan de exceso de confianza, mientras que en los más competentes se da el efecto contrario.
-       Los detalles. "En un mundo con información incompleta, en el que hay poco tiempo para análisis profundos, algunos detalles y señales, en apariencia irrelevantes, pueden ser elocuentes".
-       Causas y efectos. "En nuestro comprensible afán por encontrar explicaciones rápidas a los acontecimientos, tendemos a aplicar reglas sencillas que, útiles en la mayoría de los casos, pueden fallar".
-       Pánicos morales. “Olas de rechazo popular que, alentadas por informaciones inexactas, o a la exageración con la que se describen, se desatan contra ciertas personas, instituciones o grupos sociales que se apartan del orden establecido o lo desafían y se convierten por ello en ‘demonios populares’".
-       Cambiar de opinión. "A veces el heroísmo no consiste en defender contra viento y marea las antiguas convicciones, sino en, cuando se muestran equivocadas, ser capaz de abandonarlas, por mucho apego que les tuviéramos". De acuerdo con lo anterior, pero dependerá de si esas convicciones se basaban en un estudio detallado de la realidad, o en una mera alineación con ideas que nos parecían atractivas. Añadiendo las consecuencias que tuvieran para uno mismo, es decir, si arriesgábamos algo o no.
-       Revoluciones y rebeldes. "En ausencia de tales incentivos positivos, el miedo a las represalias limitará el número de los “rebeldes” dispuestos a expresarse libremente sobre cuestiones sensibles. De ahí la utilidad de aquellas instituciones sociales que protegen con el anonimato la libre expresión de opiniones en asuntos delicados".
-       Control de la mente. “Nuestro intento de controlar la mente desencadena un doble proceso: uno consciente, que intenta evitar deliberadamente, con distracciones, el resultado no querido; y otro inconsciente, que verifica si surge o no el pensamiento prohibido (ironic monitor); y cuando el primer proceso queda debilitado por un factor externo, aflora el segundo y surge la paradoja”.
-       Convicciones y miedos. "El efecto más corrosivo del miedo se produce cuando termina alterando no ya la conducta, sino las propias convicciones de sus víctimas, y produce en ellas esa sumisa aceptación intelectual de la opresión". "Sólo con una mezcla de coraje individual frente a la amenaza y acción colectiva contra la intimidación podrá una colectividad liberarse de una espiral de opresión".
-       Azar. "Cuando un gobernante se atribuye el mérito de la fase alcista del ciclo económico se enfrentará a una dificultad cuando el ciclo cambie y la coyuntura empeore. [...] Pero los ciudadanos rechazarán casi siempre esas explicaciones y, así como vieron causalidad en la fase de bonanza, verán culpabilidad en la de crisis".
-       Cultura. "Lo importante en una organización no son sus políticas y culturas ‘oficiales’, sino la ‘cultura informal’ efectiva de sus directivos y empleados”.
-       Regulación y consecuencias. "Las medidas técnicas dirigidas a mitigar riesgos deben ir acompañadas de otras que induzcan a mantener o incluso extremar la prudencia, como las sanciones; y que proporcionar una injustificada sensación de tranquilidad a quien está expuesto a un riesgo grave pueda acabar en tragedia".
-       Elecciones por sorteo. "Esos procedimientos de selección por sorteo, aunque ilusorios en órganos representativos clásicos, podrían, sin embargo, resultar apropiados para acrecentar la independencia de los elegidos para ciertos cargos, especialmente si el azar se combina con sensatos requisitos previos de cualificación técnica y experiencia profesional".
-       Sesgo de confirmación (confirmatory bias). Francis Bacon: “Cuando ha adoptado una opinión, el entendimiento humano se apoya en todo lo demás para corroborarlo. Y por grande que sea el número y peso de los casos que caen del otro lado, los pasa por alto o desprecia, o mediante alguna distinción los margina o rechaza, a fin de que la autoridad de su primitiva conclusión permanezca incólume”". Por ejemplo, referido al marketing, Al Ries y Jack Strout, recomiendan: “Tienes que conquistar su mente de forma explosiva. A la gente no le gusta cambiar de opinión. Una vez que te perciben de cierta forma, la suerte está echada”.
-       Realismo y esperanza. Es bueno tener convencimiento de que llegaremos a nuestro objetivo, pero debe ir acompañado de la disciplina precisa y que ese convencimiento esté fundado en poderosas razones.
-       Símbolos y percepción. Una vez establecida la relación de un símbolo o marca con una serie de conceptos, sensaciones y valores, será muy difícil romper esa percepción.
-       Efecto espectador (bystander effect). "Cuantos más individuos observen colectivamente que alguien necesita ayuda, tanto menos probable será que la proporcionen".
-       Víctimas. "Cuantas más víctimas, más insensibles se volverán los ciudadanos frente a la tragedia". La receta la dio la Madre Teresa de Calcutta: "Si miro a la masa, no actuaré. Si miro a uno, lo haré".
-       Cultos laicos. “Nuestro cerebro está programado para buscar constantemente patrones, correlaciones y explicaciones causales de todo lo que nos rodea, lo que produce elementales creencias sobrenaturales basadas en la mera asociación de dos fenómenos”.
-       Conciencia de grupo. Provoca que tendamos a ver a los de fuera de nuestros grupos mediante estereotipos, con lo que homogeneizamos a esas personas. También juzgamos más favorablemente a los de nuestro grupo. No todo es negativo, esto puede ser positivo para el buen funcionamiento de las instituciones y compañías, sobre todo cuando las cosas van mal.

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The purpose of trade is not to acquire more money but to acquire more wealth

"Money is only good insofar as it can be traded for something else. Money in and of itself is just little scraps of paper with numbers and pictures printed on them. You cannot eat dollar bills. You cannot clothe yourself in Korean won. You cannot shelter yourself in Euro or live on Reals. They can be traded for something, yes, but in and of themselves they are not resources.

So, a nation that only exports and gets nothing but money in return is, indeed, made worse off. They send off their resources and get nothing but paper pictures back. However, if they send off goods/services and get other goods and services back, then they are made better off!

Exports are a cost; they are what we give up in order to import. Imports are the real benefits of trade.

In short, the purpose of trade is not to acquire more money but to acquire more wealth".

Fuente: Jon Murphy

Lo catastrófico no será tanto el cambio en sí como la velocidad del cambio

En la pregunta 33 de las 100 preguntas básicas sobre la ciencia Isaac Asimov responde a lo siguiente: ¿Qué ocurriría si se derritieran los casquetes glaciares? 

"La superficie de tierra firme de nuestro planeta soporta una carga de unos 38 millones de kilómetros cúbicos de hielo (de los cuales, un 85 por 100 está en el continente de la Antártida). Como el agua es algo más densa que el hielo, esos 38 millones, al derretirse, se quedarían en unos 33 millones de kilómetros cúbicos de agua.

Está claro que si el hielo se derritiese, toda el agua, o casi toda, iría a parar al océano. El océano tiene una superficie total de 360 millones de kilómetros cuadrados, Si dicha superficie permaneciera constante y los 33 millones de kilómetros cúbicos de hielo fundido se esparcieran uniformemente por toda su extensión alcanzaría una altura de 33/360 ó 0,092 kilómetros. Es decir, la capa de hielo fundido tendría un espesor de 92 metros.

Pero lo cierto es que la extensión superficial del océano no permanecería constante, porque, de subir su nivel, se comería unos cinco millones de kilómetros cuadrados de las tierras bajas que hoy día festonean sus orillas. Lo cual significa que la superficie del océano aumentaría y que la capa de ese nuevo aporte de agua no sería tan gruesa como acabamos de suponer, aparte de que el peso adicional de agua haría ceder un poco el fondo del mar. Aun así, el nivel subiría probablemente unos 60 metros, lo bastante como para alcanzar la vigésima planta del Empire State Building y anegar buena parte de las zonas más pobladas de la Tierra.

La cantidad de hielos terrestres ha variado mucho a lo largo de la historia geológica de la Tierra. En el apogeo de un período glacial avanzan, gigantescos, los glaciares sobre millones de kilómetros cuadrados de tierra, y el nivel del océano baja hasta el punto de dejar al aire libre las plataformas continentales.

En cambio, cuando la carga de hielo es prácticamente nula, como sucedió durante decenas de millones de años, el nivel del océano es alto y pequeña la superficie continental.

Ninguna de las dos situaciones tiene por qué ser catastrófica. En pleno período glacial, los hielos cubren millones de kilómetros cuadrados de tierra, que quedan así inhabilitados para la vida terrestre. Pero, en cambio, salen a la luz millones de kilómetros cuadrados de plataforma continental, con posibilidad de ser habitados.

Si, por el contrario, se derrite el hielo, el agua anegará millones de kilómetros cuadrados, que quedan así inservibles para la vida terrestre. Pero en ausencia de hielo y con áreas terrestres más pequeñas, el clima será ahora más benigno y habrá pocos desiertos, por lo cual será mayor el porcentaje de tierras habitables. Y como la variación en el volumen total del océano es relativamente pequeña (6 ó 7 por 100 como máximo), la vida marina no se verá afectada demasiado.

Si el cambio de nivel durase miles y miles de años, como siempre ha sido en el pasado, no habría dificultad para afrontarlo. Pero el problema es que la tecnología humana está vertiendo polvo y anhídrido carbónico en el aire. El polvo intercepta la radiación solar y enfría la Tierra, mientras que el anhídrido carbónico atrapa el calor y la calienta. Si uno de los efectos llega a predominar en el futuro sobre el otro, la temperatura de la Tierra quizá suba o baje con relativa rapidez. Y en cosa de cien años puede que los hielos se derritan o que se formen glaciares continentales.

Lo catastrófico no será tanto el cambio en sí como la velocidad del cambio".