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Enrique Múgica por Martín Prieto

La injuria es un arte y no está al alcance de los patanes. No es lo mismo tachar de analfabeto a Menéndez Pidal que tildar de Casanova a Marcel Proust. Por el recurso ante el Constitucional de una Ley de Acogida de Inmigrantes que alzaprima el catalán, jabalíes de ERC como Huguet y Puigcercós han definido al ex Defensor del Pueblo Enrique Múgica como falangista y aliado del racismo, lo que mueve a risa por el contenido y el contexto, ya que fue Múgica quien pasó por los penales franquistas por ser miembro destacado del Partido Comunista y cesó en el cargo de Defensor del Pueblo justo antes de la presentación del recurso. Cuando estos pitecantropus semierectus aún no habían nacido, el PCE y luego el PSOE fueron los exponentes antidictatoriales,tanto que Felipe González y Alfonso Guerra nunca pisaron Carabanchel.

Se dice que Dios primero confunde a quienes desea perder, y estos restacuartos independentistas realmente deliran. ¿Son racistas o xenófobos? Enrique Múgica Herzog es vasco, español, judío y por línea materna franco-polaco. ETA asesinó a su hermano Fernando, dolor que creo aún no lo ha superado. Hombre bonancible, es complicado acceder a las escaleras, de su casa, porque los libros rebosan los peldaños. Acierto ecuánime del presidente Aznar fue consensuarle como Defensor del Pueblo, y durante sus dos mandatos ha sido imparcial y apartidista. Como los de ERC son analfabetos políticos, estiman que aquellos que no enarbolan las esteladas son émulos de Hitler. Confortémonos con lo que dijo Anatole France: «Cualquiera que sea la manera de pensar y obrar, es mala señal no ser vilipendiado, insultado o amenazado».

Más tributos por Martín Prieto

Una curva estadística y empírica demuestra que los impuestos no pueden subir indefinidamente porque llega un momento en donde la línea ascendente se dobla, decae la economía y el Estado recauda menos, explicando así la aparente paradoja de que el presidente Ronald Reagan aumentara el Producto Interior Bruto (PIB) estadounidense rebajando los tributos. No fue una Arcadia feliz y se resistieron servicios asistenciales, pero la primera parte de la ecuación es la más dañina de las dos. Dogma socialista es aumentar los impuestos hasta que su misma hacienda tumbó el Estado de Bienestar sueco y el moralista Ingmar Bergman tuvo que exiliarse en una isla danesa.

Durante un tiempo, nuestros socialistas, caídos del guindo, proclamaron eso de que bajar los tributos era de izquierda, pero en breve regresaron a su ser natural, porque ¿a dónde irá el buey que no are? Tras las lecciones de logopedia que le ha quitado la dislexia y su aterrizaje al Ministerio de Fomento, «Pepiño», adoptó maneras de Don José y creíamoslo patricio dado al bien, pero nos acaba de poner en guardia ante más impuestos si queremos servicios de primera.

El conjunto de todos nuestros servicios públicos (transporte, sanidad pública, pensiones, etc.) es una mierda. Somos Polonia pero con AVE. Y no lo digo sólo yo; Carlos Solchaga siendo ministro de Economía de Felipe González afirmaba que teníamos impuestos americanos y servicios africanos. Las comparaciones con el resto de la Unión Europea son trampas para oso, porque no recibimos lo que se reparte en el Benelux, Alemania y los países nórdicos.

El nuevo socialismo español confunde la redistribución con el despilfarro y habremos de tributar más porque ya dijo una «ministra de cuota» que el dinero público no era de nadie.

¡Pero si están pagando impuestos hasta los parados con prestación!

La paidofilia que no cesa por Matín Prieto

Con la excusa de comentar el libro Estela grita muy fuerte, de Isabel Olid, Matín Prieto escribe un realista y adulto artículo sobre la paidofilia, con ese final:

"Una noche en Bangkok, en el Hotel Oriente, la puerta de Asia, junto a las habitaciones perfectamente conservadas y que fueron ocupadas por Sommerset Maugham, Graham Greene, Joseph Conrad, me ofrecieron «niñas a la carta». No soy mejor que nadie: de la infamia me salvó la doctora".

Aunque habría que distinguir entre el amor o la atracción sexual por los niños, que en sí misma no es ningún delito, y su consumación, que es la pederastia. Arcadi Espada ha tratado el tema magistralmente en su libro Raval: del amor a los niños. En el libro. además de aclarar conceptos sobre la paidofilia y la pederastia, es sobresaliente en el tema de la investigación periodística.


ARTÍCULO:

La atracción sexual por los niños está en la historia de la humanidad; no tiene arreglo, es cosa de hombres y es una lacra que crece al calor de las nuevas tecnologías. Incluso los cánones de belleza de las mujeres adultas son infantiles. Cuanto más recuerda la cara de la púber al piquito infantil de la boca, las maneras suaves y la suavidad de la emergente progesterona, más se excitan los pedófilos. Siendo impúber me masturbaron en el Metro y no entendí nada y, precisamente por sentir una gran confusión, no conté nada en casa y tampoco pedí, ni encontré, ayuda. Soy un zote adentrándome en los bosques de internet y hace unos días, manipulando pestañas y teclas, me apareció en pantalla una serie infinita de niñas y niños desnudos en diferentes posiciones. Escapé aterrado de mi despacho para poner a la doctora de testigo de que lo que mostraba la pantalla no era buscado sino fruto de mi torpeza, temiendo que la eficacísima unidad de informática de la Guardia Civil hubiera detectado mi huella electrónica y se me cayera todavía más el pelo.

Louann Brizendine es una científica, doctora en Medicina, graduada en Neurobiología por la Yale University School of Medicine y por la Universidad de Berkeley de San Francisco, ha publicado recientemente dos libros capitales: «El cerebro femenino» y «El cerebro masculino». La autora no se ocupa de la paidofilia, pero siempre da pistas. La mujer tiene dos o tres pensamientos sexuales a la semana mientras que el macho tiene tres o cuatro al día. Una reunión de trabajo entre un hombre y una mujer que sólo se conocen laboralmente es un carrusel de hormonas, y mientras ella está a los asuntos concretos que la han llevado a la cita, él sólo piensa en cómo llevársela a la cama; y así no se puede hacer negocios. El hombre está hipersexualizado por la testosterona, que es eminentemente agresiva, y si se pierden las condiciones éticas acaba en la pedofilia. Si tiene miedo a las mujeres adultas, empezará de menorero y acabará en pedófilo. No tiene cura, por eso se extiende como una pandemia.

La mexicana Isabel Olid ha publicado «Estela grita muy fuerte», bellamente ilustrado, con la editorial Fineo, y que acaba de ser presentado en la Feria Internacional del Libro en Jalisco (Guadalajara). Es un alegato para la protagonista, que es una niña que nunca se queja ni dice nada cuando algo no le gusta. La autora pretende explicar estas historias a los niños para que procuren entenderlas sin horrorizarse. Y también es un clarinetazo sobre el turismo sexual infantil que azota México y a otros países del mundo.

En EE UU, el abuso de menores está extendido y cubierto por una espesa capa de hipocresía. Europa tampoco está libre de pecado en países como Irlanda, Reino Unido o Alemania. Y en Asia, particularmente en Tailandia, los niños se subastan mejor que la carne de kobe, ese buey criado con cerveza, música y masajes. Como Estela, hay que gritar bien fuerte para acabar con este comercio abyecto. Trabajo de romanos, porque el hambre cimenta el alquiler y venta de niños y niñas sin necesidad de rapto. El libro está patrocinado por la Asociación RANA (Red de ayuda a niños abusados), sin ánimo de lucro, que trabaja desde las Baleares difundiendo los derechos de los menores, previniendo el abuso sexual, el maltrato infantil y, sobre todo, sensibilizando a la sociedad. Si su ambiente no es suficientemente educativo, los niños-niñas, especialmente éstas, atraviesan un corredor plagado de minas y acechanzas, y se les debe dar noticias a estos infantes de lo que les puede suceder. Una noche en Bangkok, en el Hotel Oriente, la puerta de Asia, junto a las habitaciones perfectamente conservadas y que fueron ocupadas por Sommerset Maugham, Graham Greene, Joseph Conrad, me ofrecieron «niñas a la carta». No soy mejor que nadie: de la infamia me salvó la doctora.

- Título: «Estela grita muy fuerte»
- Autor: Isabel Olid
- Edita: Fineo
- Precio: 13,90 euros

El baile de la yenka por Martín Prieto

Brillante artículo de Martín Prieto sobre la actualidad política española.

Panem et circenses por Matín Prieto

Artículo de Martín Prieto sobre el adelanto de las elecciones.

Totalmente de acuerdo con él.