Una Ingeniosa Idea para España: Devaluación Fiscal

Xavier Sala i Martín.

Los profesores de Harvard Emmanuel Fahri y Gita Gopinath y el profesor de Princeton Oleg Itskhoki han hecho una interesante propuesta para solucionar uno de los principales desequilibrios internos europeos: los déficits comerciales exteriores.
Además de los consabidos problemas de deuda pública y de falta de competitividad y crecimiento, la zona Euro tiene graves problemas de desequilibrios internos: Alemania y los países de su entorno tienen enormes superávits exteriores (exportan más de lo que importan) mientras que los países de la periferia, entre los que se encuentra España, tienen déficits exteriores (exportan menos de lo que importan). Esos desequilibrios reflejan un hecho fundamental, desde que se fijaron los tipos de cambio para crear el Euro en 1996, los costes del trabajo unitarios han subido un 8% en Alemania, un 13% en Francia pero un ¡37% en España y un 59% en Grecia! Eso ha erosionado la competitividad española y griega en relación a la alemana y francesa. Eso hizo que, justo antes de empezar la crisis en 2008, los déficits exteriores de España y Portugal superaran el 10% del PIB y fueran de los más grandes del mundo.
Para corregir esos desequilibrios, la mayoría de economistas proponen una depreciación de la moneda española: al abaratar su moneda respecto a la alemana, los productos españoles también se abaratan respecto de los alemanes y los alemanes se encarecen respecto a los españoles. La gente deja de comprar productos alemanes más caros (importa menos) y compran productos españoles más baratos (exportan mas) y eso corrige los desequilibrios comerciales. Eso es lo que hizo el gobierno socialista de Felipe González en 1993, cuando el ministro Carlos Solchaga devaluó la peseta tres veces en un periodo de 9 meses. En total, la peseta se depreció un 21% en lo que hoy día se conoce aquel episodio como "las devaluaciones competitivas de Solchaga".
Todo el mundo sabe que esta receta tradicional no se puede llevar a cabo porque España y Alemania, hoy día tienen la misma moneda. Es por ello que algunos economistas han hecho una llamada a la desaparición del euro. Otros economistas, entre los que se encuentra Paul Krugman, han propuesto una “devaluación interna”. Es decir, una reducción de los salarios en España: eso abarataría los costes y por lo tanto los productos españoles cosa que haría aumentar las exportaciones de España. Por otro lado, al ser los españoles más pobres, podrían comprar menos al exterior con lo que también se reducirían las importaciones. El déficit exterior, pues, se reduciría con una “devaluación interna” del mismo modo que una “devaluación monetaria normal”.
Para todos aquellos que no quieren bajar salarios porque reducen el poder adquisitivo de los trabajadores pero, en cambio, favorecen una devaluación monetaria como la que hizo el PSOE en 1993, sepan que ¡el poder adquisitivo de los trabajadores también se reduce con esta última! Recordad que la devaluación de la peseta en relación al marco abarata los productos españoles (por eso genera un aumento de las exportaciones) pero al mismo tiempo encarece los productos alemanes (por eso genera una reducción de las importaciones). En la medida que los trabajadores compran productos alemanes,  (y los tienen que comprar porque sino no habría déficit en relación a Alemania) la devaluación reduce el poder adquisitivo de los trabajadores del mismo modo que lo hace un recorte salarial.
Una propuesta alternativa es la de la “devaluación fiscal”.  Fahri, Gopinath y Itskhoki argumentan que se puede conseguir li mismo que una devaluación monetaria (es decir, encarecer las importaciones y abaratar las exportaciones) haciendo un cambio de impuestos: subida gigante del IVA y reducción gigante de las cotizaciones salariales. Al subir el IVA, se encarecen todos los productos, los producidos por las empresas españolas y los producidos por empresas extrajeras. Pero como las empresas exportadores reembolsan el IVA, de facto, el aumento del IVA encarece las importaciones sin encarecer las exportaciones. Al reducir las cotizaciones sociales al mismo tiempo, se abaratan los costes SOLO de las empresas españolas lo que les permite reducir precios a los exportadores. De este modo, la “devaluación fiscal” consigue el objetivo de encarecer los productos extranjeros y abaratar los españoles, exactamente igual que la tradicional “devaluación monetaria”.
Los autores dicen que eso puede incluso ayudar a solucionar el problema fiscal al generar más recaudación para el gobierno (aunque yo ese punto no lo veo claro ya que dependerá de si la recaudación adicional del IVA es superior que la reducción de las cotizaciones sociales).
Además, para los que argumenten que eso Alemania nunca lo permitirá ya que quiere una mayor armonización fiscal, habrá que recordarles que Alemania ya hizo una devaluación fiscal en 2007, cuando subió el IVA del 16% al 19% y redujo las cotizaciones laborales del 6.5% al 4.2%.
Un último comentario: ¡SI! Esta “devaluación fiscal” comporta una pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos españoles... ¡igual que las devaluaciones “monetaria” o “interna”! Por eso yo no estoy a favor de hacer devaluaciones de ningún tipo. Ahora bien, si se quieren evitar devaluaciones y sus consiguientes pérdidas, la ÚNICA alternativa es que se acometan las tan frecuentemente mencionadas pero tan raramente implementadas “reformas estructurales” que ataquen el problema de fondo de la economía española: la falta de productividad y competitividad.

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