The purpose of trade is not to acquire more money but to acquire more wealth

"Money is only good insofar as it can be traded for something else. Money in and of itself is just little scraps of paper with numbers and pictures printed on them. You cannot eat dollar bills. You cannot clothe yourself in Korean won. You cannot shelter yourself in Euro or live on Reals. They can be traded for something, yes, but in and of themselves they are not resources.

So, a nation that only exports and gets nothing but money in return is, indeed, made worse off. They send off their resources and get nothing but paper pictures back. However, if they send off goods/services and get other goods and services back, then they are made better off!

Exports are a cost; they are what we give up in order to import. Imports are the real benefits of trade.

In short, the purpose of trade is not to acquire more money but to acquire more wealth".

Fuente: Jon Murphy

Lo catastrófico no será tanto el cambio en sí como la velocidad del cambio

En la pregunta 33 de las 100 preguntas básicas sobre la ciencia Isaac Asimov responde a lo siguiente: ¿Qué ocurriría si se derritieran los casquetes glaciares? 

"La superficie de tierra firme de nuestro planeta soporta una carga de unos 38 millones de kilómetros cúbicos de hielo (de los cuales, un 85 por 100 está en el continente de la Antártida). Como el agua es algo más densa que el hielo, esos 38 millones, al derretirse, se quedarían en unos 33 millones de kilómetros cúbicos de agua.

Está claro que si el hielo se derritiese, toda el agua, o casi toda, iría a parar al océano. El océano tiene una superficie total de 360 millones de kilómetros cuadrados, Si dicha superficie permaneciera constante y los 33 millones de kilómetros cúbicos de hielo fundido se esparcieran uniformemente por toda su extensión alcanzaría una altura de 33/360 ó 0,092 kilómetros. Es decir, la capa de hielo fundido tendría un espesor de 92 metros.

Pero lo cierto es que la extensión superficial del océano no permanecería constante, porque, de subir su nivel, se comería unos cinco millones de kilómetros cuadrados de las tierras bajas que hoy día festonean sus orillas. Lo cual significa que la superficie del océano aumentaría y que la capa de ese nuevo aporte de agua no sería tan gruesa como acabamos de suponer, aparte de que el peso adicional de agua haría ceder un poco el fondo del mar. Aun así, el nivel subiría probablemente unos 60 metros, lo bastante como para alcanzar la vigésima planta del Empire State Building y anegar buena parte de las zonas más pobladas de la Tierra.

La cantidad de hielos terrestres ha variado mucho a lo largo de la historia geológica de la Tierra. En el apogeo de un período glacial avanzan, gigantescos, los glaciares sobre millones de kilómetros cuadrados de tierra, y el nivel del océano baja hasta el punto de dejar al aire libre las plataformas continentales.

En cambio, cuando la carga de hielo es prácticamente nula, como sucedió durante decenas de millones de años, el nivel del océano es alto y pequeña la superficie continental.

Ninguna de las dos situaciones tiene por qué ser catastrófica. En pleno período glacial, los hielos cubren millones de kilómetros cuadrados de tierra, que quedan así inhabilitados para la vida terrestre. Pero, en cambio, salen a la luz millones de kilómetros cuadrados de plataforma continental, con posibilidad de ser habitados.

Si, por el contrario, se derrite el hielo, el agua anegará millones de kilómetros cuadrados, que quedan así inservibles para la vida terrestre. Pero en ausencia de hielo y con áreas terrestres más pequeñas, el clima será ahora más benigno y habrá pocos desiertos, por lo cual será mayor el porcentaje de tierras habitables. Y como la variación en el volumen total del océano es relativamente pequeña (6 ó 7 por 100 como máximo), la vida marina no se verá afectada demasiado.

Si el cambio de nivel durase miles y miles de años, como siempre ha sido en el pasado, no habría dificultad para afrontarlo. Pero el problema es que la tecnología humana está vertiendo polvo y anhídrido carbónico en el aire. El polvo intercepta la radiación solar y enfría la Tierra, mientras que el anhídrido carbónico atrapa el calor y la calienta. Si uno de los efectos llega a predominar en el futuro sobre el otro, la temperatura de la Tierra quizá suba o baje con relativa rapidez. Y en cosa de cien años puede que los hielos se derritan o que se formen glaciares continentales.

Lo catastrófico no será tanto el cambio en sí como la velocidad del cambio".

Buscar oportunidades fuera es bueno

"Nunca se le pasaría por la cabeza pensar que irse fuera es una condena. Se gana más jugando el Tour Europeo que el campeonato del club de al lado de casa. En el americano que en el Europeo. En la NBA que en la ACB. No está mal aspirar a irse fuera. No me parece un drama que la segunda mejor expediente de la selectividad, que quiere ser bioquímica, asuma que se irá una temporada fuera. El Gran Tour científico así lo requiere. El drama sí que es que no pueda volver porque los que no han querido salir, los que han preferido quedarse en casa de mamá, a mesa y mantel, a decirle al catedrático/a lo bueno que es, a hacerle de negro a algunos en el departamento, a fajarse en luchas de burocracia inútil, que esos mismos le pusieran zancadillas para volver y que trajera de vuelta a España lo que ha aprendido. Son muchos de ellos los que ven un drama tener que salir del país una temporada. Para algunos, sin embargo, sigue siendo el sueño que queremos para nuestros hijos".

Prudencia

"Hace años el ayuntamiento cambió la dirección del tráfico en dos carriles del paseo de Gracia de Barcelona. Eso significaba que durante cierto tiempo se corría el peligro de que los automatismos del peatón pusieran en riesgo su vida.

Sí, una persona murió al cruzar.

Me quedé muy impresionado con esa muerte y su relación con la política. La inmensa prudencia que debe adoptar la política.

Si Cameron no hubiera convocado su segundo estúpido referéndum, la diputada Cox estaría viva. Es una opinión, por supuesto. No puede ser otra cosa. Opino también que es probable que el trastorno mental de su asesino, ya probado, hubiera dado con otra víctima. Pero no habría sido Cox".