Convéncete primero de que le caes simpático,
de que lo pasa bien cuando sale contigo.
Llévala a casa luego, sírvele un par de copas
y, en un momento dado, mordisquéale el cuello.
Unas veces querrá pasar al dormitorio,
otras alegará una indisposición
y otras te contará su vida por entregas.
Muéstrale en cada caso la dosis de cariño
que te pidan sus ojos. Sé generoso siempre.
Trata de conservarla como sea a tu lado.
Sin ella, sin tu musa, no eres nadie, poeta.
De Por fuertes y fronteras (1996)
“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
Francisco Capella. Ciencia, economía, y sentido común
El blog de Francisco Capella es uno de los que hay que seguir. Buenos enlaces y buenos artículos sobre temas variados, en especial ciencia y economía.
Gasto público
"La realidad demuestra que es muy difícil bajar el gasto público, en España y otros países. Los políticos no tienen incentivos para ello. Al revés, pueden prometer el oro y el moro y eso les da votos. Y ya lo pagarán los que vengan detrás. Hay elecciones cada dos por tres y tienes que prometer algo continuamente y ese algo es siempre aumento del gasto (ejemplos de estos tenemos a mansalva… ambulancias en zonas despobladas, colegios en pueblos sin niños, etc).
Además, está muy extendida la idea de que el aumento del gasto público repercute en los más desfavorecidos y no siempre es así, aunque sí lo vamos a pagar entre todos. El 80% de los ingresos públicos los paga el trabajador promedio, que gana unos 1.200 euros al mes. No los pagan las empresas ricas y los híperforrados. Por tanto, cada vez que hay aumento de gasto, el trabajador promedio (20 millones en España) tiene que pagar más impuestos. ¿Tiene sentido que un trabajador que gana 1.200 euros o menos pague subvenciones a un director de cine? ¿Tiene sentido que el 40% de lo que paga su empresa por él se vaya en impuestos de todo tipo? Si fuera rico sí tendría sentido, pero ¿ganando 1.200 euros lo tiene?"
Aprendizaje
"Oí esta historia en la India. Un vendedor de sombreros se acostó bajo un árbol para echar una siesta. Cuando se despertó, comprobó que un grupo de monos, en lo alto de un árbol, habían cogido y se habían puesto sus sombreros. Exasperado, se quitó el sombrero que llevaba puesto y lo tiró al suelo. Los monos, que tienen una tendencia muy fuerte a imitar, hicieron lo mismo y tiraron los sombreros al suelo que el vendedor se apresuró a recoger. Medio siglo después, el nieto del vendedor, también en el negocio de los sombreros se vio en parecida situación. Se echó una siesta bajo un árbol e, igualmente, se despertó con la sorpresa de que los monos le habían quitado todos los sombreros. Se acordó entonces de la historia de su abuelo e hizo lo mismo: se quitó el sombrero y lo arrojó al suelo. Pero, sorprendentemente, ninguno de los monos arrojó el sombrero y, al contrario, uno de ellos bajó del árbol, recogió el sombrero que el nieto del vendedor había tirado, y sujetándolo con fuerza, se acercó al vendedor, lo abofeteó y le dijo: 'pero ¿qué te has creído? ¿Que sólo tú has tenido un abuelo?'
Kaushik Basu. The traveler's dilemma. Scientific American, 2007".
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