Henry Marsh: confesiones de un neurocirujano

"Lo que es raro es que un médico cuente toda la verdad, y es lo que necesitamos, ¿no?

Creo que sí, aunque quizá asuste un poco a los pacientes. Creo que es importante que los médicos intenten tener una relación más cercana. Cuando pensamos que los médicos nunca cometen errores nos comportamos como niños, y eso tiene un efecto perverso en los médicos, eso los corrompe, los hace vagos y malos. Por eso pienso que es importante que los pacientes tengan un entendimiento del trabajo médico, pero es importante conseguir que los médicos no sean tan arrogantes".

"Hubo muchos [momentos buenos], pero a medida que pasan los años recuerdas los terribles desastres que provocaste además de los grandes triunfos. Porque los triunfos son solo éxitos porque existen desastres, si las operaciones siempre fueran bien, sería como conducir un coche".

Fuente: Antonio Martínez Ron.

Por qué Venezuela es un desastre

"De acuerdo a una tradición alternativa, que se remonta a Santo Tomás de Aquino, los precios deberían ser "justos". La economía ha demostrado que esta idea es realmente pésima, puesto que los precios constituyen el sistema de información que crea incentivos para que tanto proveedores como clientes decidan qué y cuánto fabricar o comprar. Hacer que los precios sean "justos" anula esta función, y deja a la economía en un estado de escasez perpetuo".

Mujeres, de Luis Alberto de Cuenca

Mira que las deseo.
Y qué poco me gustan.

Conversación, de Luis Alberto de Cuenca

Cada vez que te hablo, otras palabras
escapan de mi boca, otras palabras.
No son mías. Proceden de otro sitio.
Me muerden en la lengua. Me hacen daño.
Tienen, como las lanzas de los héroes,
doble filo, y los labios se me rompen
a su contacto, y cada vez que surgen
de dentro – o de muy lejos, o de nunca-,
me fluye de la boca un hilo tibio
de sangre que resbala por mi cuerpo.
Cada vez que te hablo, otras palabras
hablan por mí, como si ya no hubiese
nada mío en el mundo, nada mío
en el agotamiento interminable
de amarte y de sentirme desamado.

De La caja de plata (1985)