La industria de los medios ha desaparecido, por Jordi Pérez Colomé.
Las instituciones periodísticas seguirán ahí, pero serán más pequeñas y menos cómodas. Ahora hay que hacer más con menos y, sobre todo, distinto. Dudo que las grandes redacciones sepan dirigir y adaptarse a un cambio así. Cada vez que hablo sobre esto con un amigo que está en una gran redacción me hace una mueca de “lo veo crudo”.
El fin de Paracuellos, por Santi González.
Tal día como hoy se acabó una de las atrocidades de la guerra civil en el bando republicano. Las sacas de presos que venían haciéndose sistemáticamente en las cárceles madrileñas desde el 7 de noviembre de 1936 acabaron el 4 de diciembre. Para ello bastó que al hombre de la foto, Melchor Rodríguez García, militante de la CNT y la FAI, lo repusieran en su cargo de delegado de Prisiones, hecho que sucedió tal día como hoy. Su primera medida fue que de ninguna cárcel madrileña saliera un solo preso sin una orden expresa suya. este solo dato invalida todas las versiones exculpatorias que sobre las matanzas expuso Carrillo, uno de sus responsables políticos.
Cuba: Nuestro gran reto, por Antonio G. Rodiles.
Frente a esta iniciativa ciudadana y pacífica, el gobierno ha respondido con el recrudecimiento de la represión y el uso desmedido de la violencia, dando otro portazo a una nueva propuesta cívica. Sin embargo, este escenario violento comienza a perfilar fracciones dentro de la sociedad: por una parte están quienes, aun dentro del sistema, creen que es posible una nación próspera donde las diferencias políticas e ideológicas sean parte de lo cotidiano, donde prime el respeto y la decencia; por otra, se halla ese segmento enrarecido, conformado por intereses mezquinos, cinismo y bajos presupuestos éticos, que pretende con su actuar irresponsable y prepotente conducirnos a un camino púrpura a manos de la violencia y la brutalidad. Nos toca decidir a los cubanos de qué lado ubicarnos, desde que posición deseamos incidir y actuar.
Si todo fuera tan sencillo, por Francisco Bello.
La base intelectual de Krugman es, aplicada a la economía, la misma que la de los intelectuales de izquierdas, entre los que destaca una mezcla de sentimentalismo condescendiente y renuncia a cualquier cosa que se asemeje a la moralidad tradicional. Es en este contexto en el que tiene sentido el argumento de que las penalidades asociadas con la crisis son innecesarias, producto de políticas equivocadas, y en nada relacionadas con unos enormes desequilibrios generados durante años por comportamientos irresponsables. La propuesta de rescatar, al menos de forma parcial, a propietarios cuyas viviendas valen menos que el monto total de su hipoteca, independientemente de en qué condiciones fue concedida, constituye un buen ejemplo. Si bien es cierto que esto podría ayudar a la recuperación, establecería un precedente nefasto para el futuro en un país en el que la responsabilidad personal ha sido siempre, tanto para demócratas como para republicanos, un elemento fundamental del contrato social. El relativismo moral hace moralmente equivalente la conducta irresponsable de muchos, que generaron la crisis, con la actitud «virtuosa» de otros, éstos sí, víctimas reales de la misma. Pero no pueden juzgarse las acciones de unos u otros, ni, peor aún, sacar lecciones que necesariamente requieran distinguir el bien del mal, sin ser un moralista intolerante. Da igual que, como resulta obvio, la negación del prejuicio sea, en sí misma, un prejuicio.
Renfe y los servicios deficitarios, por Roger Senserrich.
No hace demasiado Pere Macias, un diputado de CiU en el Congreso, envió una pregunta curiosa al Ministerio de Fomento. A Macias le interesaba saber la tasa de cobertura de los trenes de media distancia convencionales (regionales, vamos) y de alta velocidad en España por ruta. Es decir, el porcentaje del coste del servicio cubierto por el coste de los billetes, sin aportaciones del estado o subvenciones autonómicas.
“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
Víctimas, 7 de diciembre: Luis Alberto Asensio Pereda, Juan Enríquez Criado y Francisco Javier Fernández Lajusticia
Libertad Digital.
Luis Alberto Asensio Pereda, cocinero civil en el cuartel de Munguía, resultó herido grave con fractura abierta de cráneo y pérdida de masa encefálica. Falleció horas después del atentado en el Hospital Civil de Basurto. Era natural de la localidad de Ahedo de Linares (Burgos). Sus restos mortales fueron enterrados en la localidad burgalesa de Villarcayo.
Juan Enríquez Criado, teniente de Infantería de 39 años, falleció horas después del atentado en el Hospital Civil de Basurto. Era natural de la localidad gaditana de San Fernando y llevaba destinado diez meses en el cuartel de Solleches. Le quedaban dos meses para ser destinado a Ceuta. Estaba casado y tenía cuatro hijos.
Francisco Javier Fernández Lajusticia, subteniente de Infantería de 43 años, falleció en el acto. Estaba casado y tenía tres hijos. Era natural de Logroño.
Poco después de las tres y media de la tarde del viernes 7 de diciembre de 1984 la banda terrorista ETA asesinaba mediante la explosión de un coche-bomba en Galdácano (Vizcaya), al cocinero civil del cuartel de Munguía, LUIS ALBERTO ASENSIO PEREDA; al teniente de InfanteríaJUAN ENRÍQUEZ CRIADO, y al subteniente del mismo arma FRANCISCO JAVIER FERNÁNDEZ LAJUSTICIA. El atentado se produjo la víspera de la festividad de la Inmaculada, patrona de la Infantería.
Las víctimas viajaban en un microbús que transportaba a catorce militares y empleados civiles y que iba escoltado por dos Land Rover de la Policía Militar, uno delante y otro detrás. En su interior viajaban dos tenientes, un subteniente, un sargento y cinco soldados, así como el cocinero, la empleada de la limpieza, otro civil y el capellán del cuartel del Regimiento de Infantería número 45 de Garellano, con base en Munguía.
El convoy militar venía del cuartel de Solleches y se dirigía a Bilbao por la carretera Nacional 634. Al llegar al cruce de El Gallo, en Galdácano, un vehículo estacionado en el arcén y cargado con más de 20 kilos de Goma 2 y gran cantidad de metralla, fue activado mediante un telemando por miembros de la banda terrorista ETA. La explosión se produjo justo en el momento en que el convoy reiniciaba la marcha después de haberse detenido brevemente en una señal de stop. El Seat 1500 que contenía la carga saltó por los aires, esparciendo la metralla en un radio de muchos metros. Tras la explosión, los soldados de la Policía Militar que iban en los coches de escolta tuvieron que repeler el ataque de los terroristas que, situados a varios metros de distancia, pretendían ametrallar y rematar a los militares heridos.
El vehículo utilizado como coche-bomba había sido robado a punta de pistola a las 13:45 horas en el casco urbano de Galdácano, muy poco antes de que se produjese la explosión. Según comentó un camionero que almorzaba en el restaurante Oyarzabal, situado junto a la carretera general Bilbao-San Sebastián, hacia las 15:30 horas dos individuos aparcaron un viejo Seat 1500 de color blanco junto a una pequeña tapia, en el cruce de dicha carretera con la de Larrabezúa. Este hecho llamó la atención del testigo, porque no era normal aparcar un coche en un cruce de tanto tránsito. Los dos individuos se alejaron del lugar a pie y, diez minutos después, se producía la explosión.
La onda expansiva y la metralla alcanzaron de lleno al microbús por su lado derecho, que quedó totalmente destrozado, y provocó la muerte en el acto al subteniente Francisco Javier Fernández Lajusticia. Ya en el Hospital Civil de Basurto fallecieron el teniente Juan Enríquez Criado y el cocinero Luis Alberto Asensio Pereda, que presentaba fractura abierta de cráneo con pérdida de masa encefálica.
Once personas más, en su mayoría soldados de reemplazo, resultaron heridas, algunas muy graves. Según la relación facilitada por el Ministerio de Defensa, los heridos fueron: el teniente Francisco Bermejo Rodríguez, muy grave; el cabo Severino Estrada Artos, grave; el soldado Félix Salcedo Bocadulce, grave; María Santamaría Simón, de 61 años, empleada de la limpieza del cuartel, con traumatismo craneal muy grave; y Francisco Delgado del Hoyo, sacerdote, capitán capellán del acuartelamiento de Munguía, grave. Resultaron heridos leves y dados de alta a las pocas horas el sargento Justo Martín Villaseñor, los soldados Emiliano Vega Zambrano, Javier López Valcárcel, Agustín Melo García y Agustín Carbonell Turón, conductor del microbús. Por último, resultó también herido leve el civil Miguel Ángel Méndez Morán, conductor de una motocicleta que circulaba por el lugar en el momento de la explosión.
Al día siguiente, 8 de diciembre, se celebró el funeral por las tres víctimas en el cuartel del Ejército de Solleches, una misa de campaña de cuerpo presente presidida por el ministro de Defensa, Narcís Serra; el jefe del Estado Mayor del Ejército, José María Sáenz de Tejada; el delegado del Gobierno en el País Vasco, Ramón Jáuregui, y el capitán general de la VI Región Militar, Juan Vicente Izquierdo.
La representación del Gobierno vasco la ostentó el consejero de Interior, Luis María Retolaza. También asistieron el presidente de la Diputación de Vizcaya, José María Makua, el gobernador civil, Iñaki López, los dirigentes socialistas Txiki Benegas y Ricardo García Damborenea, y los portavoces de Coalición Popular, Julen Guimón y Antonio Merino.
Tras finalizar el acto religioso, el coronel jefe del regimiento Garellano 45, Mariano Fernández-Aceituno, recalcó que "sin odios y sin ira" rendía honores a los "caídos víctimas de un cobarde asesinato", tras lo cual se dirigió al ministro de Defensa en los siguientes términos:
Han destrozado varios hogares, pero no a nosotros, a los del regimiento Garellano, a los que formamos bajo la bandera roja y gualda. Mañana los huecos que han dejado el teniente, el subteniente y el funcionario serán cubiertos por otros soldados, seguiremos día a día por nuestro camino.
Tras el acto religioso, que se celebró en el patio de armas del acuartelamiento, el batallón de Infantería Garellano, junto a una compañía de las COE, desfiló frente a los tres féretros mientras sonaba el Himno Nacional y el Himno de la Legión. Inmediatamente después, el ministro de Defensa Narcís Serra, en compañía del jefe del Estado Mayor, José María Sáenz de Tejada, brindó una ofrenda floral a los muertos ante el monumento a los caídos. Al término del oficio, el ministro de Defensa señaló que no consideraba que el atentado fuese un ataque al Ejército, sino un ataque a todos los españoles. "Si alguien piensa que concentrándose en un ataque a las Fuerzas Armadas o a las Fuerzas de Orden Público divide a la sociedad española, yo he de decir que está logrando lo contrario. Todos los españoles que queremos la paz y la convivencia nos damos cuenta de que se atenta contra nuestra paz y nuestra convivencia. Estos atentados no nos dividen como españoles; nos unen".
Las tres víctimas recibieron, a título póstumo, la cruz del Mérito Militar con distintivo blanco.
En 1988 la Audiencia Nacional condenó a dos miembros del grupo Vizcaya de ETA –Juan Manuel Gaztelumendi Uribarren y Joaquín Urain Larrañaga– a tres penas de 29 años de prisión mayor por un delito de atentado con resultado de muerte y dos delitos de asesinato, y a otras once penas de 20 años de prisión menor por once delitos de asesinato en grado de frustración. Presuntamente también participó en el atentado Juan Cruz Maiza Artola, alias Pintxo, Lohi, Patxi y Gurutz. Tras huir de España a Francia, se mantuvo en la retaguardia de la banda en Centroamérica, reincorporándose posteriormente en puestos de dirección. En marzo de 1986, cuando se difundió la noticia de que podía estar encuadrado en el grupo Nafarroa de ETA, el Ayuntamiento de Etxarri Aranaz adoptó el acuerdo de declararle "persona respetable y de intachable comportamiento". Con un largo historial de asesinatos a sus espaldas cometidos en Vizcaya y Navarra en la década de los ochenta, fue detenido en Francia en julio de 2007. En esos momentos las Fuerzas de Seguridad lo consideraban el responsable de los zulos de la banda. En junio de 2009 Francia autorizó su extradición a España para ser juzgado por cinco asesinatos cometidos a comienzos de los años ochenta en Vizcaya, entre ellos el de José María Ryan. La Audiencia Nacional tiene pendiente juzgarle por el asesinato de Asensio Pereda, Enríquez Criado y Fernández Lajusticia.
Congelación artificial del terreno, por Fernado Muzás
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La congelación artificial del terreno se basa en el principio de convertir el agua intersticial en hielo, el cual actúa como elemento de unión de las partículas del suelo, aumentando su resistencia y haciéndolo impermeable. Su aplicación se materializa en la creación de estructuras de suelo congelado adaptadas a las necesidades de cada caso particular.
Más documentación en Estructuras.
La congelación artificial del terreno se basa en el principio de convertir el agua intersticial en hielo, el cual actúa como elemento de unión de las partículas del suelo, aumentando su resistencia y haciéndolo impermeable. Su aplicación se materializa en la creación de estructuras de suelo congelado adaptadas a las necesidades de cada caso particular.
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Víctimas, 6 de diciembre: Ignacio Lasa de Rezola y Mario Manuel Leal Baquero
Dos individuos armados entraron en el bar y obligaron a la tía de Ignacio a introducirse en un salón-comedor contiguo. Tras hacerle algunas preguntas a Lasa de Rezola y arrancar los cables del teléfono, uno de ellos le disparó en la cabeza. Ignacio murió en el acto mientras los terroristas huían en un vehículo Renault 12 robado unas horas antes a punta de pistola. Al propietario del vehículo lo obligaron a meterse en el maletero, en el que permaneció durante la comisión del atentado. El vehículo fue abandonado por los terroristas en el barrio de Juan XXIII de Azpeitia, dando aviso al diario Egin de su localización.
A las doce de la noche el juez ordenó el levantamiento del cadáver, que fue trasladado al domicilio de la víctima, en el mismo edificio que el bar. Al día siguiente, 7 de diciembre, se celebró su funeral en Azpeitia.
En noviembre de 1990 la Audiencia Nacional condenó a Juan Carlos Arruti Azpitarte, alias Paterra, a 29 años de prisión mayor por el asesinato de Ignacio Lasa. Arruti Azpitarte fue detenido en Irún el 16 de septiembre de 1989, tras un enfrentamiento con agentes de la Guardia Civil en la autopista Bilbao-Behovia, en el transcurso del cual murieron los etarras Juan Oyarbide Aramburu, aliasTxiribita, y Manuel Urionabarrenechea Betanzos, alias Manu. Con condenas que suman más de 400 años de cárcel, Paterra, uno de los "duros" de ETA, no saldrá de prisión hasta 2019, gracias a que, en febrero de 2010, la Audiencia Nacional decidió aplicarle la doctrina Parot.
Ignacio Lasa de Rezola, tenía 39 años y estaba soltero. El Bar Lasa donde fue asesinado estaba en el barrio de Lasao de Cestona, pero dentro del término municipal de Azpeitia. El 7 de diciembre catorce sacerdotes concelebraron el funeral por el alma de Ignacio Lasa en la Iglesia de San Sebastián de Soreasu.
Los dos pistoleros de la banda huyeron en dirección a Vitoria en un Renault 5 de color verde en el que les esperaba un tercer terrorista. Nada más conocerse la noticia, efectivos de la Guardia Civil montaron controles en los alrededores de Mondragón.
A las dos de la madrugada el cuerpo del guardia civil continuaba todavía en el interior del vehículo en el que fue ametrallado, a la espera de que el juez procediera al levantamiento del cadáver. A primera hora de la mañana del 6 de diciembre quedó instalada la capilla ardiente en el cuartel de la Guardia Civil de Arechavaleta. A las cinco de la tarde el féretro con los restos mortales de Mario cubierto con la bandera de España fue llevado a la Iglesia de la Asunción de la localidad guipuzcoana, donde se celebró el funeral. Al mismo asistieron el director general de la Guardia Civil, general Sáenz de Santamaría, y el delegado del Gobierno, Ramón Jáuregui, además de otras autoridades civiles y militares, mandos de la Policía y representantes de partidos políticos.
La indiferencia y el desprecio con el que los vecinos de Arechavaleta presenciaron las honras fúnebres por el guardia civil asesinado escasas horas antes fueron descritos por Ramón Jáuregui en su libro El país que yo quiero. Memoria y ambición de Euskadi (Planeta, 1994):
Entramos en la iglesia y estamos solos. Delante, los guardias compañeros, las autoridades, el alcalde y la familia; los bancos, detrás, virtualmente vacíos. Al salir y ver el cuadro se me pasó por la cabeza una escena de la película La muerte de Mikel. Todo el pueblo de Aretxabaleta asistía al espectáculo desde la plaza, impasibles, como si con ellos no fuera la cosa; incapaces de sentir sencillamente pena por el dolor que desfilaba delante, que expresaban los familiares (...). Arriba, en un balcón sobre la plaza, algunas risas, enchirigota hacia el ceremonial, mientras la procesión se ponía en marcha (citado por Alonso, R., Florencio Domínguez, F., y García Rey, M. Vidas Rotas, Espasa 2010, pág. 549).
Los autores del asesinato de Mario Leal fueron los mismos que mantuvieron secuestrado a José Antonio Ortega Lara en Mondragón durante 532 días. Una de las pistolas que se incautó en el zulo donde mantuvieron al funcionario de prisiones fue utilizada en el asesinato del guardia civil. En marzo de 2000 la Audiencia Nacional condenó como autores del asesinato de Leal Baquero a José Miguel Gaztelu Ochandorena, José Luis Erostegui Bidaguren y Jesús María Uribetxeberria Bolinaga a sendas penas de 33 años de cárcel por el asesinato del guardia civil.
Mario Manuel Leal Baquero tenía 29 años. Era natural de Avilés (Asturias), estaba destinado en el cuartel de Arechavaleta desde dos años antes de ser asesinado, y estaba pendiente de ser trasladado a Asturias. Estaba casado y tenía una niña, Beatriz. En julio de 2008 el Ayuntamiento de Avilés acordó dedicar una calle en memoria del agente asesinado. Su hermano, Rubén Leal, ha participado en actos de la Rebelión Cívica liderada por Francisco José Alcaraz, presidente de Voces contra el Terrorismo, como el que tuvo lugar en Madrid el 5 de febrero de 2011. El PP de Avilés incluyó al padre del agente asesinado, Manuel Leal Pereira, en un puesto testimonial de su candidatura municipal a las elecciones de mayo de 2011, como forma de rendir homenaje a las víctimas del terrorismo.
Lecturas 06.12.2012
The Science Of Persuasion.
¿Es sostenible a medio plazo la sanidad española?, Domingo Soriano.
Ya hemos visto que la tendencia de gastos en sanidad en la última década ha sido creciente y a un ritmo bastante elevado. Hay que recordar que España sufrió una Guerra Civil entre 1936 y 1939. Eso hizo que hubiera pocos nacimientos entre 1936 y 1950. Por eso, en la última década, el crecimiento en el número de personas ancianas no ha sido tan fuerte como podría esperarse de una evolución demográfica normal. Pero según vayan llegando a los sesenta años los nacidos en los 50 y 60 (y para eso falta muy poco) y según vayan incorporándose a nuestros hospitales las nuevas tecnologías, hasta hace poco casi ciencia ficción, los costes del sistema comenzarán a dispararse. Sobre este tablero de juego es sobre el que se moverán las fichas. Ninguna reforma del actual sistema debería ignorarlo.
Cinco consignas sanitarias, por Carlos Rodríguez Braun.
Uno: "No a la privatización". De todas las consignas, esta es la más generalizada y al mismo tiempo la más llamativa, porque, a pesar del conocido apotegma goebbelsiano, no hay manera de que su repetición incesante la pueda convertir en verdad. Lo que sugiere, a saber, que los políticos del PP o de algún otro partido, quieren privatizar la sanidad, es una monstruosa falsedad: ningún político de ningún partido pretende privatizar la sanidad, y quienes se alarman y denuncian tal pretensión no pueden no saberlo. Entonces, o engañan o se engañan. En efecto, privatizar algo es transferirlo del ámbito público al privado, donde rige el mercado, que se define porque los ciudadanos decidimos libremente comprar, y nadie nos obliga a hacerlo. Eso no ha sucedido en la sanidad pública ni va a suceder, porque "privatizar la gestión" no es privatizar realmente nada, puesto que los que pagan esa gestión son los mismos contribuyentes forzados a sufragar la sanidad pública desde siempre.
Impuestos y protestas, Carlos Rodríguez Braun.
¿[H]an visto ustedes muchas manifestaciones en contra de los impuestos y reclamando pagar menos impuestos?, ¿han visto ustedes muchas manifestaciones en contra del aumento del gasto público y reclamando un gasto público menor? Muy pocas habrán visto, muy pocas o ninguna. En cambio, han visto innumerables manifestaciones en sentido contrario. Es más, casi todas las manifestaciones que tienen que ver con el gasto público son manifestaciones que exigen su aumento, o al menos que rechazan enérgicamente su disminución o recorte. Entre pancarta y pancarta, igual convendría pensar en por qué sucede esto.
Parcheando, por Arcadi Espada.
Comprendo y comparto las buenas intenciones del ministro Wert. Pero si mantiene en su Ley de Educación este alambicado sistema del centro privado financiado con dinero público para garantizar la enseñanza del castellano, yo le auguro que en Cataluña semejante disposición quedará en agua de borrajas. La única posibilidad que tiene el gobierno del Estado de acabar con la inmersión lingüística es legislando de una manera clara y competente, sin poner el acento en la necesidad de que el alumno acabe dominando las dos lenguas (lo que ya se produce ahora) sino en el derecho de que todo ciudadano pueda educar a sus hijos en la lengua oficial del Estado. Y asumiendo el inevitable coste político: el parche irrita y no resuelve.
¿Es sostenible a medio plazo la sanidad española?, Domingo Soriano.
Ya hemos visto que la tendencia de gastos en sanidad en la última década ha sido creciente y a un ritmo bastante elevado. Hay que recordar que España sufrió una Guerra Civil entre 1936 y 1939. Eso hizo que hubiera pocos nacimientos entre 1936 y 1950. Por eso, en la última década, el crecimiento en el número de personas ancianas no ha sido tan fuerte como podría esperarse de una evolución demográfica normal. Pero según vayan llegando a los sesenta años los nacidos en los 50 y 60 (y para eso falta muy poco) y según vayan incorporándose a nuestros hospitales las nuevas tecnologías, hasta hace poco casi ciencia ficción, los costes del sistema comenzarán a dispararse. Sobre este tablero de juego es sobre el que se moverán las fichas. Ninguna reforma del actual sistema debería ignorarlo.
Cinco consignas sanitarias, por Carlos Rodríguez Braun.
Uno: "No a la privatización". De todas las consignas, esta es la más generalizada y al mismo tiempo la más llamativa, porque, a pesar del conocido apotegma goebbelsiano, no hay manera de que su repetición incesante la pueda convertir en verdad. Lo que sugiere, a saber, que los políticos del PP o de algún otro partido, quieren privatizar la sanidad, es una monstruosa falsedad: ningún político de ningún partido pretende privatizar la sanidad, y quienes se alarman y denuncian tal pretensión no pueden no saberlo. Entonces, o engañan o se engañan. En efecto, privatizar algo es transferirlo del ámbito público al privado, donde rige el mercado, que se define porque los ciudadanos decidimos libremente comprar, y nadie nos obliga a hacerlo. Eso no ha sucedido en la sanidad pública ni va a suceder, porque "privatizar la gestión" no es privatizar realmente nada, puesto que los que pagan esa gestión son los mismos contribuyentes forzados a sufragar la sanidad pública desde siempre.
Impuestos y protestas, Carlos Rodríguez Braun.
¿[H]an visto ustedes muchas manifestaciones en contra de los impuestos y reclamando pagar menos impuestos?, ¿han visto ustedes muchas manifestaciones en contra del aumento del gasto público y reclamando un gasto público menor? Muy pocas habrán visto, muy pocas o ninguna. En cambio, han visto innumerables manifestaciones en sentido contrario. Es más, casi todas las manifestaciones que tienen que ver con el gasto público son manifestaciones que exigen su aumento, o al menos que rechazan enérgicamente su disminución o recorte. Entre pancarta y pancarta, igual convendría pensar en por qué sucede esto.
Parcheando, por Arcadi Espada.
Comprendo y comparto las buenas intenciones del ministro Wert. Pero si mantiene en su Ley de Educación este alambicado sistema del centro privado financiado con dinero público para garantizar la enseñanza del castellano, yo le auguro que en Cataluña semejante disposición quedará en agua de borrajas. La única posibilidad que tiene el gobierno del Estado de acabar con la inmersión lingüística es legislando de una manera clara y competente, sin poner el acento en la necesidad de que el alumno acabe dominando las dos lenguas (lo que ya se produce ahora) sino en el derecho de que todo ciudadano pueda educar a sus hijos en la lengua oficial del Estado. Y asumiendo el inevitable coste político: el parche irrita y no resuelve.
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