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La banca con reserva fraccionaria

Francisco Capella. (Versión resumida del texto)


Introducción


La banca con reserva fraccionaria de los depósitos a la vista es perfectamente legítima y compatible con el liberalismo, no es resultado de ningún privilegio legal concedido a la banca por el Estado, y no es la causante del ciclo económico. La exigencia de una reserva 100% es un grave error intelectual, una violación de la libertad contractual y un obstáculo al crecimiento económico al dificultar el crédito e impedir el desarrollo tecnológico de las finanzas.

Las equivocaciones respecto a la reserva fraccionaria son múltiples: el depósito no puede ser un préstamo; la reserva fraccionaria es una estafa; un préstamo sin plazo predeterminado es una aberración; los contratos son transferencias plenas de derechos de propiedad; los contratos de depósitos a la vista generan múltiples e incompatibles derechos de propiedad sobre los mismos bienes y además son imposibles de cumplir en su conjunto; mediante la reserva fraccionaria se produce dinero de la nada que genera inflación, distorsión crediticia y el ciclo económico; la banca libre con reserva fraccionaria es inestable. Todos estos errores reflejan que no se entiende bien la relación conceptual entre la libertad, el derecho de propiedad y los contratos, o que creyendo argumentar con rigor se producen serios fallos de inferencia lógica, o que se sabe más bien poco de dinero, banca y finanzas.

El autor de este artículo en el pasado criticó la reserva fraccionaria porque le parecían plausibles los argumentos de sus detractores y especialmente para poner a prueba los argumentos de sus defensores (combinados con las teorías de la liquidez y de la banca libre) y poder comprobar si eran sólidos en la medida en que no los entendía del todo e iba aprendiendo sobre ellos, reconociendo que inicialmente sabía relativamente poco sobre la realidad de la banca y las finanzas. Sin embargo, quien ha cometido un error intelectual puede ser quien mejor pueda remediarlo si comprende su naturaleza y sus causas. Dominando ya lo suficiente estos ámbitos resulta que las apariencias de solidez de la crítica de la reserva fraccionaria son engañosas, y es lamentable que muchos liberales se equivoquen sistemáticamente de buena fe transmitiendo unas falacias insostenibles, tal vez por la confianza acrítica e irreflexiva en grandes, prestigiosas e influyentes figuras del liberalismo que se equivocan al respecto gravemente pero con mucha asertividad y firmeza.

No obstante, muchos de los críticos de la reserva fraccionaria han hecho grandes contribuciones a la causa de la libertad y a la ciencia económica para la comprensión de los ciclos económicos, aportaciones que son muy aprovechables una vez que se extirpen o corrijan sus errores al respecto.

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