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Análisis de una entrevista a Alberto Garzón, diputado comunista

Tras los análisis de las entrevistas a Miguel Sebastián y Juan Carlos Monedero viene el fisking de esta entrevista a Alberto Garzón.

Entrevista:

¿Qué le abruma del capitalismo? 

Que lo que producimos, distribuimos y consumimos obedece a la lógica de la ganancia. (¿Qué quiere decir con esto? ¿Trabaja él gratis? No olviden que don Alberto es economista, o sea que en teoría ha estudiado. Seguro que luego se explaya y nos queda todo más claro).

¿Cómo tendría que ser? 

Los sistemas del llamado socialismo real creyeron que todo se podía resolver cambiando las bases materiales de la sociedad, anulando el principio de ganancia (la lógica de la ganancia es lo que "abruma del capitalismo"). Olvidaron los principios de la Ilustración, el Estado de Derecho. Se descontroló todo. (Segunda respuesta en la que no dice nada. Alberto, te habían preguntado "cómo tendría que ser". Ya sabemos en qué acabó el socialismo real).

¿Qué pasa cuando se descontrola todo? 

Que una pequeña oligarquía puede hacerse con el control de un país y confundir sus deseos con los deseos de la gente. 

Venezuela es un país socialista. ¿Qué modelo es? 

No es un modelo exitoso aquel en el que la gente pasa hambre. En todos los modelos se pasa hambre: EE UU, 40 millones de pobres, en España aumenta la pobreza. (Sobre Venezuela no responde nada. Lo demás es mentira tal y como lo plantea. La pobreza no se mide igual en Estados Unidos o en España que en África. Pero miente que algo queda).

¿Cómo explicaría lo que quiere para esta sociedad? 

Dejar que la gente decida (¿De verdad? Eres un visionario Alberto, porque estoy en Lima sino me afilio mañana. ¿Ahora no se decide? ¿O será que no se decide lo que tú deseas?). Impuestos a los que más tienen (¡Síiiiiiiii! Estas ideas tan novedosas me encantan), ocupar las casas vacías para los que no tienen casa (Venga, ¡qué no pare el populismo! La propiedad privada es una tontería para ti Alberto, para qué respetarla si sólo trae problemas), luchar contra el hambre y la miseria (Hambre y miseria es lo que habéis creado vosotros los comunistas). Que haya revocatorios para echar a los que lo hacen mal (Se llaman elecciones Alberto).

¿A quién echaría de IU? 

¡Ja, ja, ja! Al que no trabaje (¿Cómo medís eso? ¿A cuántos habéis echado por no trabajar?). No soy corporativista, podría echar a mucha gente. Echamos a Moral Santín, por ejemplo, consejero de Bankia  (La pregunta es cómo un comunista aceptó tener cargos de este tipo). Tarde, pero se le echó. Y ahora ha salido Willi Meyer, por su voluntad, en cuanto se supo lo de la Sicav  (¿Quién puso su dinero en esos fondos? ¿qué tienen de malo esos fondos?.

Dijo que el Parlamento es un atril devaluado. ¿Es mejor cuando habla usted?

No; el atril es el reflejo del propio Congreso. Hemos llegado a votar durante dos horas y media si se pita o no se pita en un estadio de fútbol. Y cuando hemos debido debatir sobre cuestiones claves de la vida cotidiana se nos dice que esas decisiones las toma la Troika.

¿Y qué hacemos, nos vamos de Europa? 

No, pero habrá que apostar por otra Unión Europea (¿Dónde está escrito ese modelo que propone?). Los valores con los que se construyó, solidaridad y fraternidad, están totalmente devaluados (Más devaluado que el comunismo no hay nada, y ahí siguen ustedes).

Se tiene la sensación de que los partidos son sectas. ¿Cómo se siente en el suyo? 

Es un partido político y un movimiento social (Después de los impuestos a los ricos lo social es otro mantra de los comunistas, no quiere decir nada con eso pero queda bien entre sus correligionarios). Por eso llegué a diputado, sin tener cargo. Tenemos que ser más movimiento social y menos partido (¿Ya no es presentaréis a las elecciones?). Es uno de mis propósitos en mi nueva función (Vas a durar poco si no mejoras tus propuestas, Alberto).

Eso lo acerca a Podemos. 

Podemos es un síntoma de la sociedad; tiene una referencia indiscutible en Pablo Iglesias. En Izquierda Unida tenemos un liderazgo colectivo. Somos muy diferentes (Pero defendéis las mismas ideas trasnochadas del colectivismo y la intervención económica).

¿Le gusta Podemos? 

Es un síntoma positivo de la sociedad (¿Positivo? Son un peligro). Hay una descomposición del Estado (¿Lo dices por el intento ilegal de secesión en Cataluña?), un incremento de la miseria (Nunca hemos estado mejor, don Alberto. Que una crisis pasajera no le ciegue). Está agotado el sistema político del 78. Podemos es la canalización de gran parte de ese sentimiento. Otra parte, nosotros.

¿Se ve dentro de Podemos? 

No, eso sí que no, absolutamente no. Creo que el instrumento más sutil (¿Sutil? El comunismo es de todo menos sutil) para transformar la sociedad y el país es IU. Tenemos historia: la del PCE (Tápese don Alberto, la historia del comunismo está llena de violencia, intervencionismo y pobreza. Allí donde ha gobernado ha sido un desastre), la de la resistencia al franquismo (Franco se murió hace 39 años. Treinta y nueve años, nada menos. Pero da gusto leer que ustedes fueron un bastión que permitió dejar encendida la antorcha de la libertad. Lástima que su modelo era el de la URSS y su vomitivo comunismo), la de los movimientos democráticos (¡Ja, ja, ja!), organización, cuadros... No veo en ningún momento esa circunstancia en Podemos.

Dijo que Felipe VI será El Breve

Lo mismo dijo Carrillo de Juan Carlos I... Él se equivocó, lo mío está claro. El pacto del 78 está agotado. Las elecciones han sido un terremoto, después viene el tsunami que se puede llevar por delante a la Casa Real... (Ya escribí que si la alternativa es más políticos y más opciones para que Pablo Iglesias o usted sean el Presidente de la República me quedo con Don Felipe).

¿Se apuesta algo concreto a que acierta y no yerra como Santiago Carrillo? 

Me apuesto un espeto en el Rincón de la Victoria a que en 2018 la Monarquía ya no está aquí.

Analizando una entrevista a Juan Carlos Monedero, exasesor de Hugo Chávez

A continuación un análisis a la entrevista a Juan Carlos Monedero, uno de los "cerebros" que hay detrás de PodéisLa entrevista se publicó el 6 de marzo de 2013.

Entrevista:

Juan Carlos Monedero, de 50 años, es quizá el español que más de cerca y durante más tiempo, casi una década, ha tratado al presidente venezolano recién fallecido [5 de marzo de 2013], del que ha sido asesor político desde el año 2004. Ha sido fundador del Centro Internacional Miranda, que ha asesorado a Hugo Chávez hasta su muerte. Profesor titular de Ciencia Política en la Facultad de Políticas y Sociología de la Universidad Complutense [esperemos que sus alumnos no sigan su camino], Monedero estudió en la Universidad alemana de Heidelberg donde escribió una tesis muy crítica sobre el socialismo [comunismo le iría mejor, pero no dejan de ser etiquetas. Lo importante son las consecuencias] en la República Democrática Alemana.
Pregunta. ¿Cómo entró en contacto con Hugo Chávez?
Respuesta. Gracias a sus enemigos. En 2002, yo era asesor de Gapar Llamazares [asesorando siempre a los mejores], coordinador de Izquierda Unida. Fue entonces cuando Chávez sufrió el golpe de Estado, como reconoció José María Aznar [¿dónde están las pruebas de que Aznar lo reconociese?] al ser preguntado: supe pues que si el Vaticano, los americanos y la oligarquía [qué pena que no explique en detalle a quién mete entre la oligarquía] eran sus enemigos y estaban contra él [empezamos bien, con argumentos poderosos y sin demagogia], Chávez debía de estar haciéndolo bien [impresionante. La lógica es aplastante. Me imagino sus consejos como asesor y empiezo a comprender la situación en Venezuela]. En 2004 me ofrecieron hacerme su asesor, y acepté, tras dejar la asesoría con Llamazares.
P. ¿Comenzó a colaborar con él?
R. Sí, en el mismo palacio de Miraflores de Caracas.
P. ¿Cómo era Hugo Chávez, cuál era su rasgo más característico?
R. Le dolía enormemente su pueblo [una barbaridad le dolía, tanto que contribuyó a cuadruplicar el índice de homicidios y a empobrecer a ese pueblo. Menos dolor y más sentido común hubieran sido necesarios, ¡gracias por tus buenos consejos Juan Carlos! ¡Eres un monstruo!]. La gente del pueblo le reconocía y le sentía como a uno de ellos [igualito, son todos como sus hijas]. En Basil, en Uruguay, desataba mucha pasión y afecto.
P. ¿Qué destacaría de su personalidad?
R. Su inteligencia [la disimulaba muy bien], su memoria prodigiosa y su enorme capacidad de trabajo –era capaz de laborar 24 horas seguidas [tremendo. Lo mismo se dice siempre de dictadores como Franco, por ejemplo. ¿También destacaría esa cualidad en ellos Juan Carlos?] - , tanta, que volvía locos a sus colaboradores [sobre esto no hay ninguna duda, a sus colaboradores, a los venezolanos y a todo el mundo con dos dedos de frente].
P. ¿A usted también?
R. Sí. Podía estar recitando poemas una hora seguida [qué romántico. Una pena que no se hubiera dedicado a eso en lugar de dar golpes militares], como le escuché una vez en Montevideo junto al cantante y poeta Daniel Viglieti (autor de “A desalambrar”).
P. ¿Le atribuye alguna afición especial?
R. Devoraba los libros. Siempre me pedía libros. Si tuvo alguno de cabecera serían los referidos a Simón Bolívar.
P. ¿Cree o no que poseía sensibilidad para los asuntos internacionales?
R. Cuando se gestaba el UNASUR (mecanismo de integración latinoamericana) le vi desplegar esfuerzos sobrehumanos para que países como Colombia o Chile se integraran. Si tenía que bajar sus banderas para que otros las alzaran, no dudaba en hacerlo. He visto a Lula, Evo Morales, Correa y Lugo, dándole las gracias por todo lo que les había ayudado. “Ahora que estamos unidos, vemos lo difícil que ha sido lograrlo, luego cuando tú estabas solo, ¡cuánto has tenido que padecer!” [un sufrimiento enorme. Gracias a él Sudamérica está más unida que nunca], les escuché decirle. Verdaderamente, Lula adoraba a Hugo Chávez.
P. ¿Alguna crítica?
R. La oposición venezolana le llamaban “la Regaladera” por su ayuda generosa a los países de su contorno. Qué distinto trato daba a sus vecinos del que nos propina a nosotros Ángela Merkel. [Sin el apoyo de Alemania Europa no sería lo que es ni tendría la prosperidad que tiene. La comparación entre Chávez y Merkel no puede ser más desacertada. Una presidenta de un país próspero y democrático, frente a un golpista que ha contribuido a aumentar la miseria y la violencia a su país].
P. Como politólogo, ¿cómo definiría a Hugo Chávez? [Hasta ahora respondía como personólogo].
R. En la perspectiva del pensador latinoamericano Ernesto Laclau, lo definiría como un populista de izquierdas [sigan leyendo que ahora explica todo muy claro], entendiendo el populismo como surgido en Venezuela en un momento histórico de reconstrucción del cemento social [¿qué es el "cemento social"?]. Hay que recordar que Chávez llega al poder en Venezuela tras 25 años de políticas de ajuste, como a las que ahora nos somete el Partido Popular [no podía faltar la referencia a la derecha. ¡Qué sutilidad, qué inteligencia! Lástima que sea mentira. El gasto no ha parado de crecer en España en estos últimos años] . Venezuela era entonces un país desestructurado, resignado, sin esperanza [si antes estaba así ahora ni te cuento]. El populismo se convierte pues en la herramienta política para consumar un proceso destituyente de las ruinas políticas y para comenzar otro proceso, constituyente, de construcción de un modelo político nuevo. [Reconozco que no sé qué quiere decir en esta última frase, pero me da que es la típica frase de comunistas que no entienden ni sus compañeros].
P. ¿Cómo veía a su pueblo?
R. Me sorprendió mucho que un pueblo como el venezolano, al que se consideraba analfabeto [la manera en la que se expresaba, tan diferente a antes de ser elegido, indicaba que los consideraba más que analfabetos], llevaba en el bolsillo su Constitución, que habían discutido entre todos los venezolanos. Aquí, sin embargo, pese a que se nos considera alfabetizados, se nos dice que no se puede abrir el melón constitucional porque no estamos preparados [se puede abrir Juan Carlos, claro que se puede. El problema para ti y los tuyos es que hay que seguir unos procedimientos legales, aunque siempre podéis soñar con otros métodos. Y por supuesto se tiene que abrir para que vosotros la modifiquéis a vuestro antojo, sino no es válido] . Chaves [sic. Supongo que se sigue refiriendo a Chávez] me enseñó a respetar a los pueblos de América Latina [menos al venezolano, que lo habéis dejado hecho unos zorros. Tampoco los colombianos pueden estar muy agradecidos con su apoyo y protección a las FARC]. Vibraba con todo lo relacionado con los pueblos del continente, su música, su arte, su belleza. Se deleitaba escuchando a Dudamel y la Joven Orquesta de Venezuela… [Insisto en que es una pena que no se dedicara en cuerpo y alma revolucionaria a esas actividades].
P. ¿Recuerda alguna anécdota personal con él?
R. Muchas. Una vez en un ¡Aló presidente!, él hablaba sobre el expolio de Colón y los conquistadores españoles. Yo me escondía detrás de una senadora [¿por qué se escondía? ¿Llegó Juan Carlos con Colón a América? ¿O es una broma que no consigo llegar a entender?], Piedad Córdoba. Pero él me buscó y, recordándome mi apellido, que le hacía gracia [me parto de risa. ¡Ja, ja!], me dijo: “Monedero, no te escondas y vete calculando cuántas toneladas de monedas de oro y plata nos tenéis que devolver”. Por otra parte, había otra España, la que le ayudaba, como la que yo representaba, que le convocaba y le recordaba al exilio republicano.
P. ¿Algun desencuentro durante sus nueve años de asesor?
R. Una vez, en 2009, durante una sesión de balance crítico del Proceso Bolivariano se molestó mucho, pero reconoció que la crítica desempeñaba un papel esencial [por eso a María Corina Machado y compañía les dieron una paliza en el parlamento los continuadores de la labor de Hugo chávez]. En otra ocasión estaba yo en directo en la televisión y me llamo [sic. Llamó sería lo correcto] para saludarme y agradecerme mis juicios, con lo cual demostró que si bien otras revoluciones devoran a sus hijos, la suya se proponía aceptar y hacer prevalecer la autocrítica.