“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
Gasto público
"La realidad demuestra que es muy difícil bajar el gasto público, en España y otros países. Los políticos no tienen incentivos para ello. Al revés, pueden prometer el oro y el moro y eso les da votos. Y ya lo pagarán los que vengan detrás. Hay elecciones cada dos por tres y tienes que prometer algo continuamente y ese algo es siempre aumento del gasto (ejemplos de estos tenemos a mansalva… ambulancias en zonas despobladas, colegios en pueblos sin niños, etc).
Además, está muy extendida la idea de que el aumento del gasto público repercute en los más desfavorecidos y no siempre es así, aunque sí lo vamos a pagar entre todos. El 80% de los ingresos públicos los paga el trabajador promedio, que gana unos 1.200 euros al mes. No los pagan las empresas ricas y los híperforrados. Por tanto, cada vez que hay aumento de gasto, el trabajador promedio (20 millones en España) tiene que pagar más impuestos. ¿Tiene sentido que un trabajador que gana 1.200 euros o menos pague subvenciones a un director de cine? ¿Tiene sentido que el 40% de lo que paga su empresa por él se vaya en impuestos de todo tipo? Si fuera rico sí tendría sentido, pero ¿ganando 1.200 euros lo tiene?"
Aprendizaje
"Oí esta historia en la India. Un vendedor de sombreros se acostó bajo un árbol para echar una siesta. Cuando se despertó, comprobó que un grupo de monos, en lo alto de un árbol, habían cogido y se habían puesto sus sombreros. Exasperado, se quitó el sombrero que llevaba puesto y lo tiró al suelo. Los monos, que tienen una tendencia muy fuerte a imitar, hicieron lo mismo y tiraron los sombreros al suelo que el vendedor se apresuró a recoger. Medio siglo después, el nieto del vendedor, también en el negocio de los sombreros se vio en parecida situación. Se echó una siesta bajo un árbol e, igualmente, se despertó con la sorpresa de que los monos le habían quitado todos los sombreros. Se acordó entonces de la historia de su abuelo e hizo lo mismo: se quitó el sombrero y lo arrojó al suelo. Pero, sorprendentemente, ninguno de los monos arrojó el sombrero y, al contrario, uno de ellos bajó del árbol, recogió el sombrero que el nieto del vendedor había tirado, y sujetándolo con fuerza, se acercó al vendedor, lo abofeteó y le dijo: 'pero ¿qué te has creído? ¿Que sólo tú has tenido un abuelo?'
Kaushik Basu. The traveler's dilemma. Scientific American, 2007".
Sobre la racionalidad y el mercado
Mis comentarios en el blog de Arcadi Espada.
Estimado Onagro:
Comento sus comentarios (16 julio de 2016. 8:19 am y 8:36 am).
Escribió usted “que Keynes hizo mucho hincapié en que en el comportamiento del hombre económico cuenta también mucho la irracionalidad”. La diferencia entre racional e irracional es la diferencia entre lo que creemos que entendemos y lo que no entendemos. Siempre hay una razón para actuar de la manera en que lo hacemos. Otro tema es poder llegar a conocer el porqué. En este blog Arcadi y otros han discutido mucho sobre ello. Estamos condicionados genéticamente a actuar como lo hacemos y también el ambiente nos condiciona. La gente hace las cosas por alguna razón, incluso sin conocerla. El problema es cuando queremos creer que sabemos cómo van a actuar las personas. Ahí empiezan los problemas de los modelos económicos, y de las otras ciencias sociales.
En su segundo comentario escribió: “Sí, el mercado (sin el poder de llegar nunca tampoco a traer el paraíso a la Tierra) es el instrumento que más y mejor lo razona todo y el Estado tiene en ello también un justo papel, ni poco ni mucho, pero crucial para que ocurra”. No seré yo quien niegue el papel del Estado, para mí es fundamental. Quizá, como defienden los anarquistas de todos los colores, podamos sobrevivir sin Estado, pero la evidencia no muestra eso. En lo que no estoy de acuerdo es en eso de que el mercado “es el instrumento que más y mejor lo razona todo”. El mercado funciona y es bueno porque permite de manera libre, en el sentido liberal de no ejercer violencia sobre los otros y respetar la propiedad privada, que las personas prueben y se equivoquen, hasta que llegan los aciertos. El mercado está compuesto por las decisiones tomadas por millones de personas y que se ponen al servicio o beneficio de las otras personas. Por eso sí creo que el papel del Estado debe estar limitado, porque si son muy grandes sus errores afectarán gravemente. La historia está llena de esos errores.
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