Comentarios a: El cuento de la corrupción, por Augusto Grados

Estimado Augusto:
Has escrito que "esperamos que ese gobierno sea capaz y eficiente, que genere desarrollo, inversión y más trabajo" y "que haga crecer el mercado". Estoy de acuerdo con el tema de la capacidad y la eficiencia, entendida como una optimización de recursos, pero no con que tenga que generar inversión y trabajo (dejo de lado el tema de generar desarrollo porque habría que definir bien qué es eso). Si el Gobierno de un país quisiera generar inversión y trabajo lo tendría fácil pero el endeudamiento asociado a grandes inversiones y el aumento de la plantilla de funcionarios no sería deseable. Los Gobiernos deben limitarse a crear un marco institucional y normativo que invite a la iniciativa privada a hacer esas inversiones y generar empleo. Habrá inversiones exitosas y otras que no lo sean. Prueba y error.
La honradez es fundamental. Tal y como tuve ocasión de comentar en el foro del profesor Carlos Parodi hay otras tres cualidades fundamentales que debe tener un buen Gobierno: confianza, estabilidad y planificación.
Identificas todo lo malo con la izquierda. No seré yo quien la defienda pero primero habría que definir qué es la izquierda. En España se supone que gobierna un partido de derecha o centroderecha, pero sus políticas de altos impuestos, por ejemplo, no son precisamente muy liberales. ¿Qué es ser de izquierdas? ¿Qué políticas son de izquierdas? ¿Son iguales Fidel Castro, Hugo Chávez, Ollanta Humala y Lula da Silva? La respuesta a la tercera es no. Son muy diferentes porque su manera de llegar al poder ha sido diferente, porque las situaciones y características de cada país son diferentes, y por muchos otros factores.
Haces énfasis en la manipulación pero ¿no será que la gente es más proclive a las ideas socialistas que a las del libre mercado? El ejemplo de las elecciones de 1990 entre Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori es paradigmático. El primero describió el camino duro que había que seguir. El segundo ganó con un mensaje populista pero aplicó las políticas que defendía Vargas Llosa. ¿Hubo manipulación para que la gente se tragara los cuentos de la "izquierda"? Más bien parece lo contrario, hubo que engañar a la mayoría de los votantes con un mensaje populista para luego aplicar recetas liberales.
No creo en conspiraciones mundiales que quieran revertir el orden mundial. La realidad es que cada individuo y grupo defiende sus ideas debido a sus propios intereses o ideales, pero el mundo es diverso y hay muchas opciones. Es evidente que la alternativa liberal está mezclada con la socialdemocracia. Los países más desarrollados de Europa tienen la mitad de su economía controlada por sus Estados pero la otra mitad goza de libertad razonable.
Las elecciones son el voto por el mal menor. En Perú creo que Pedro Pablo Kuczynski sería la opción menos mala, pero no creo que la mayoría de la población comparta mi punto de vista y tampoco creo que haga falta manipularles para que la tengan, simplemente creen que lo mejor es otra de las opciones.
Por último, destacar que más allá de ideas, teorías, simpatías, elecciones u otros factores al final la realidad y el tiempo, ese juez supremo que da y quita razones, son implacables. El ejemplo de Venezuela está ahí para que todos lo vean.
Saludos cordiales.

Enlaces 04.06.2015

El Efecto Ricardo y la Teoría Austriaca del Ciclo Económico. Enrique García Sáez
Por un lado, las industrias cercanas al consumo desean contratar más factores de producción como consecuencia del aumento de los beneficios, y por el otro, las rentas del trabajo caen en términos reales como consecuencia de la subida de los precios al consumo. Entonces, las industrias de consumo contratan más factores de producción, pero con el nuevo efecto de los precios relativos, tienen una mayor preferencia por contratar trabajadores que bienes de equipo o capital.
"Ahorrar, ahorrar...". Agustín Edwards del Río
Para todos es difícil ahorrar, porque implica postergar consumo. Por eso es tan increíble lo que se hizo en Chile en 1981. Ese año los chilenos partieron ahorrando el 10% de su sueldo para su propia jubilación. Una suerte de cuenta de ahorro personal para la vejez. En ese momento el Estado también se hizo cargo del pago mensual de toda la población ya jubilada y de los bonos de reconocimiento para quienes ingresaron al nuevo sistema con fondos generales de la nación. Es difícil para nosotros dimensionar la magnitud y lo difícil que debe haber sido tal decisión en el Chile de entonces. Son muchos los países que hoy quisieran dar ese paso, pero no lo hacen por la dificultad de hacerse cargo de sus jubilados actuales. Sé que es políticamente incorrecto hablar bien de algo hecho durante el gobierno militar, pero seamos honestos: la formación en 1981 del sistema de pensiones chileno, las AFP, fue algo increíble, de una audacia y una modernidad que sorprende aún 34 años después.
La batalla de un hombre solo. Mario Vargas Llosa
Los ataques que recibió Simon Leys por atreverse a ir contra la corriente y desafiar la moda ideológica imperante en buena parte de Occidente, que Pierre Boncenne documenta en su fascinante libro, dan vergüenza ajena. Escritores de derecha y de izquierda y las páginas de publicaciones tan respetables como Le Nouvel Observateur y Le Monde lo bañaron de improperios —entre los cuales, por cierto, no faltó el de ser un agente y trabajar para los americanos—, y lo que más debió dolerle a él siendo católico fue que revistas franciscanas y lazaristas se negaran a publicar sus cartas y sus artículos explicando por qué era una ignominia que conservadores como Valéry Giscard d’Estaing y Jean d’Ormesson y progresistas como Jean-Luc Godard, Alain Badiou y Maria Antonietta Macciocchi consideraran a Mao “genio indiscutible del siglo XX” y “el nuevo Prometeo”. Nunca tan cierta como en aquellos años, la frase de Orwell: “El ataque consciente y deliberado contra la honestidad intelectual viene sobre todo de los propios intelectuales”. Pocos fueron los intelectuales franceses de aquellos años que, como un Jean-François Rével, guardaron la cabeza fría, defendieron a Simon Leys y se negaron a participar en aquella farsa que veía la salvación de la humanidad en el aquelarre genocida de la revolución cultural china.
Beware the Rise of the Pseudo-Intellectual: Tom Wolfe’s Boston University Commencement Address. Maria Popova
One of the things that I find really makes it worth watching all the Academy Awards, all the Emmys, all those awards ceremonies, is to see how today’s actors and television performers have discovered the formula. If you become indignant, this elevates you to the plane of “intellectual.” No mental activity is required. It is a rule, to which there has never been an exception, that when an actor or a television performer rises up to the microphone at one of these awards ceremonies and expresses moral indignation over something, he illustrates Marshall McLuhan’s dictum that “moral indignation is a standard strategy for endowing the idiot with dignity.”
The Education Myth. Ricardo Hausmann
When presented with these facts, education enthusiasts often argue that education is a necessary but not a sufficient condition for growth. But in that case, investment in education is unlikely to deliver much if the other conditions are missing. After all, though the typical country with ten years of schooling had a per capita income of $30,000 in 2010, per capita income in Albania, Armenia, and Sri Lanka, which have achieved that level of schooling, was less than $5,000. Whatever is preventing these countries from becoming richer, it is not lack of education.