Enlaces 11.12.2014

'Somos lo que hacemos', no lo que decimos. Fernando Palmero
La definición la fijaba el propio Errejón en este periódico hace poco más de un mes. Sabía de lo que hablaba. Si no fuese un líder político cuyo único aval es el discurso, antes revolucionario, hoy regeneracionista, el suyo sería uno más de los casos de abuso y malversación con los que convivimos a diario. Un amigo, trabajador público, lo llama, como otras veces llamó a otros amigos que estaban en el paro, para ofrecerle un trabajo. No es una beca. Es un empleo. Lo llama a él porque sabe que necesita dinero mientras Podemos (en cuya ejecutiva estarán luego ambos integrados) se constituye en partido. Le garantiza que nadie más optará al puesto y que no tendrá que cumplir los requisitos a los que obliga el contrato: ni las 40 horas semanales presenciales en la Universidad de Málaga (él vive en Madrid) ni la entrega periódica de las conclusiones de su investigación (de las que no hay constancia más allá de las declaraciones de su amigo el profesor). La certeza de que por la gestión de ese dinero (que procede del gobierno autonómico) nadie tendrá que dar explicaciones, porque nadie las pedirá, ni siquiera les llevará a tomar las precauciones mínimas. Ni el profesor autorizará por escrito (sólo lo hará verbalmente) a que el contratado pueda abstenerse de ir al centro de trabajo, ni éste pedirá la compatibilidad para poder dedicarse (y cobrar por ello) a otra actividad, como así ha hecho. Amiguismo, intereses de grupo, uso fraudulento de dinero público, impunidad: casta.
Noventa y ocho. José María Albert de Paco
El tema no está exento de variaciones: en la localidad alavesa de Salvatierra, tres guardias que habían acudido a desviar el tráfico por el paso de una carrera ciclista fueron tiroteados por etarras confundidos entre el público. Como quiera que uno de los guardias agonizaba, el gentío alertó a los terroristas, que ya habían emprendido la huida, y éstos regresaron para rematarlo. 24 tiros más, no hubiera que volver de nuevo.
Chavismo y Podemos, Punto Fijo y Moncloa. Héctor Schamis
El problema fue cuando, justamente en los ochenta, el precio del petróleo comenzó a caer. La austeridad puso de manifiesto las limitaciones del arreglo: partidocracia y no democracia, se escuchó con frecuencia. Le siguió la crisis de la deuda, precipitando el ajuste económico, que a su vez puso en descubierto el carácter corrupto del pacto: solo los muy selectos tenían acceso a sus rentas. El Caracazo fue el hito que presagió el final. El Punto Fijo se desarmó y los partidos tradicionales perdieron toda credibilidad. Chávez llegó para ocupar ese espacio vacío, por medio del golpe o del voto, el método ya carecía de importancia. El chavismo tal vez haya asesinado a la democracia venezolana, pero debe reconocerse que la encontró agonizando y con el certificado de defunción escrito. Solo le faltaba la firma y el sello oficial.
Los niños-soldado. Jo Becker
Aunque pueda parecer ilógico que a los ejércitos o a los grupos armados les interesen los niños, algunos comandantes los buscan activamente por su inmadurez o su vulnerabilidad. Muchos creen que los niños cumplen las órdenes con más facilidad que los adultos, y su adoctrinamiento es más sencillo. Es posible que los niños estén más predispuestos a asumir riesgos en combate si no comprenden las consecuencias de lo que se les pide que hagan. Si no han tenido oportunidad de aprender a discernir entre lo que está bien y lo que está mal, tal vez estén más dispuestos a cometer atrocidades.
Una historia de España (XXXVI). Arturo Pérez-Reverte
Y así llegó a darse la circunstancia siniestra de que en algunos libros de ciencia figurase la pintoresca advertencia: «Pese a que esto parece demostrado, no debe creerse por oponerse a la doctrina católica». Ésa, entre otras, fue la razón por la que, mientras otros países tuvieron a Locke, Newton, Leibnitz, Voltaire, Rousseau o d´Alembert, y en Francia tuvieron la Encyclopédie, aquí lo más que tuvimos fue el Diccionario crítico universal del padre Feijoo, y gracias, o poco más, porque todo cristo andaba acojonado por si lo señalaban con el dedo los pensadores, teólogos y moralistas aferrados al rancio aristotelismo y escolasticismo que dominaba las universidades y los púlpitos -aterra considerar la de talento, ilusiones y futuro sofocados en esa trampa infame, de la que no había forma de salir-. Y de ese modo, como escribiría Jovellanos, mientras en el extranjero progresaban la física, la anatomía, la botánica, la geografía y la historia natural, «nosotros nos quebramos la cabeza y hundimos con gritos las aulas sobre si el Ente es unívoco o análogo».

Comentario a: Animal político de Josep Ramoneda

Analizo el artículo de Josep Ramoneda, del día 7 de diciembre, publicado en El País. En rojo y entre corchetes mis comentarios para que se distingan de las palabras de don Josep:

En servil cumplimiento de órdenes superiores, en agosto de 2011, el presidente Zapatero y Rajoy, líder de la oposición [servil viene de siervos y no creo que el adjetivo se le pueda aplicar a Zapatero y Rajoy, quienes juntos representaban unos 23.5 millones de votos], perpetraron [este verbo está relacionado con la comisión de un delito. Ya sabemos que a don Josep no le gustó la decisión y además le pareció un delito] una reforma del artículo 135 de la Constitución, burlando la soberanía popular [¿burlando? Los ciudadanos eligen a sus dirigentes para que tomen decisiones como éstas, y si no gustan a la mayoría es tan fácil como elegir a unos nuevos partidos, u otros representantes de los mismos partidos, que revoquen esa decisión. Pero calificar de burla lo que hicieron PP y PSOE sí es una burla]. PP y PSOE constitucionalizaron la limitación del déficit del Estado y otorgaron prioridad a los acreedores a la hora de cobrar, por delante de las necesidades básicas de los españoles [ésta es el parte que me ha impulsado a escribir esta entrada. O sea que limitar al Estado para que no gaste más de lo que ingresa y pagar a la gente a la que el Estado debe dinero es malo. Luego escribe sobre las necesidades básicas. Da miedo preguntar qué entenderá este hombre por tales necesidades. No hay mejor manera de que los españoles estén bien que reducir la deuda, evitando el déficit, y pagar a los acreedores para que nos presten a un tipo de interés razonable en caso de pedirlo. Recordemos que gran parte de la deuda hay que refinanciarla año a año]. Pedro Sánchez ha rescatado para el debate público este momento estelar del pactismo bipartidista, ejemplo insuperable de la democracia invertida en que vivimos y de la crisis moral que la acompaña [¡con un par! ¿democracia invertida? O sea que un acuerdo entre los dos partidos más votados, repito 23.5 millones de votos, es democracia invertida. Y luego añade lo de crisis moral. Creo que la crisis moral en España se debe a personas como don Josep que escriben en periódicos importantes y que creen que sus ideas y maneras de ver el mundo les da derecho a decidir lo que es democráticamente invertido, sea lo que sea eso].

La democracia está cabeza abajo [o quizá usted don Josep]. Los Gobiernos viven pendientes cada día de las exigencias de los mercados que les financian [nadie les obliga a financiarse en los mercados. Pero, un momento, si antes estaba contra el déficit don Josep y ahora se quiere financiar. Una explicación simple para desubicados: si gastas más de lo que ingresas tienes que pedir prestado para pagar. Se pide prestado a los mercados. Y si los mercados te exigen una serie de condiciones hay que cumplirlas, sino no te prestan. Me encantaría ser un deudor de don Josep, lo que nos íbamos a reír juntos] y sólo cada cuatro años se preocupan de los ciudadanos, a los que les piden, con promesas imposibles [aquí le tengo que dar la razón. La gente se lo cree todo. Incluso las mentiras de Podemos. Pero es tan culpable el que engaña como el que se deja engañar], un voto que asumen como un cheque en blanco. Me decía Belén Barreiro que un 54% de los ciudadanos españoles creen que han bajado de clase social [¿aún hay clases sociales? Por favor, que me digan en la que estoy] con esta crisis. Y, sin embargo, la desigualdad no está en la agenda política del Gobierno [tremenda frase. Aunque no quiere decir nada. Absolutamente nada. Demagogia].

La impostura [su artículo, don Josep, sí que es un engaño] del artículo 135, es una prueba más de la doctrina que funda la acción de nuestros Gobiernos, que, como escribe Tzvetan Todorov, “postula, a la vez, que los intereses económicos deben primar sobre nuestras necesidades sociales y que el ser humano es autosuficiente. Y en mundo en que la satisfacción de los individuos es el único valor compartido, no hay lugar para la moral: esta empieza por la toma en consideración de la existencia de los otros”. Si a la ciudadanía sólo se le reconoce un papel de acompañamiento, si se reduce el ciudadano a su estricta condición económica, todo lo demás se da por añadidura: la bunkerización del sistema político en el bipartidismo cerrado y la corrupción, bajo el principio de que todo tiene un precio [¿ha escrito don Josep este artículo gratis? Es tan amplia la economía que podríamos decir que abarca casi todo lo que atañe a la vida del ser humano. Pensar que puede ser peyorativo el término es estar muy perdido, don Josep]. Los partidos se comportan con la corrupción como los curas ante la pederastia: la defensa de la reputación del grupo pasa por encima de la persecución del crimen [Y la declaración de culpabilidad antes de que ni se haya iniciado el juicio, deporte nacional en España, extiende sobre otros el halo fétido de la sospecha, haciendo de la corrupción una caza de brujas].

La corrupción es el icono de la crisis del sistema democrático, por efecto de un modo de gobernabilidad en que la política está condenada a un papel subalterno. Para afrontar la corrupción no se necesitan leyes si no recursos, como han dicho los jueces. Pero los Gobiernos se resisten a darlos. Combatir la corrupción pasa por la asunción de responsabilidades y, en un sistema tan jerarquizado, éstas corresponden al jefe máximo [¡toma ya! O sea que la responsabilidad individual no existe para don Josep. O sea que cuando un redactor de El País cometa un delito el director de El País a la cárcel. ¡Vaya tontería!]. Pero sobre todo requiere un cambio cultural, una desmitificación de las verdades del momento, que Zygmunt Bauman enumera así: que el crecimiento es la base del bienestar; que un consumo en constante aumento favorece el deseo y la felicidad; que la desigualdad es natural; y que la competencia es condición suficiente para la justicia social. La política ha de recuperar el mando. A los que la reivindican como un derecho de todos les llaman populistas. Si al animal político (el ser humano) le quitamos la política sólo queda el animal [redoble de tambores para este final inefable].

Enlaces 07.12.2014

Podemos: mal diagnóstico, malas soluciones. Juan Ramón Rallo
En suma, lo que muestran los datos no es una expansiva pauperización de los trabajadores a manos de los capitalistas, sino el resultado de un boom crediticio dirigido a financiar un incremento de la inversión en bienes de capital y en vivienda. De hecho, los salarios reales medios subieron ligeramente entre 2001 y 2007: según la Encuesta anual de coste laboral, pasaron en términos nominales desde 16.561 euros anuales a 20.246 euros (es decir, pasaron en términos reales desde el equivalente a 20.088 euros a 20.246).
El pueblo. Qué pueblo. Berta de Vega
Bajo el concepto de “robo” no englobamos lo público, claro. Que no es de nadie. Ni los yogures del hospital para los enfermos que se lleva parte del personal ni las medicinas que solía sacar el abuelo para toda la familia a precios amigos de pensionistas. Ni los minutos, horas, de conversaciones telefónicas desde puestos públicos a familiares y a amigos. Total. Qué más da. No vamos a ser nosotros como esos cabrones de los británicos, que ponen anuncios en la prensa extranjera de la costa con un número de teléfono gratuito donde denunciar a compatriotas que estén percibiendo pensiones de invalidez de algún tipo y resulte que están regentando un chiringuito. Aquí lo que te puede pasar es que saques en el periódico una foto de una señora con un carrito en un centro comercial y llame indignada diciendo que le vas a buscar la ruina porque está de baja por dolor de espalda.
Las rentas salariales no pierden peso dentro del PIB español. Juan Ramón Rallo
Pues básicamente que el peso de las rentas salariales se mantienen constantes en el año 2012 con respecto al nivel del año 2000 y del año 2007 (en el año 2000 y 2007, las rentas salariales eran el 67,6% y 67,1% del PIB respectivamente, mientras que en 2012 ascendían al 67,3%), al igual que los que les sucede a las del capital (en 2000 y 2007 suponían el 32,4% y 32,9% respectivamente, mientras que en 2012 eran del 32,7%). Además, las rentas del capital están muy lejos de superar a las salariales. Justo lo contrario, por cierto, de lo que nos cuentan cada trimestre todos los medios de comunicación.
¿De verdad el mercado es eficiente? El fascinante caso de Apple. Ángel Martín Oro
Esto no fue "porque sí", porque a los inversores les diera un ataque de nervios repentino o porque la cotización hubiera alcanzado la "barrera psicológica" de los 700$. Más bien, se construyó una narrativa sobre cierta base, que el tiempo ha demostrado equivocada, pero que en ese momento el mercado tomó muy en serio. Esa base se fundamentaba principalmente en una caída importante de la cuota de mercado del iPhone (en favor de Samsung, que parecía iba a comerse el mercado) y de los márgenes, y en la expectativa de que éstos solo podían descender abruptamente. Bastaron dos o tres presentaciones de resultados para que empezara a calar la idea de que Apple iba a ser la próxima Nokia o Blackberry al ser una compañía de hardware con escasa diferenciación y naturaleza casi de commodity. ¿Quién iba a comprar un smartphone de 600$ cuando podía acceder a uno de 200$ y "objetivamente", la diferencia no era importante? Pero especialmente en China y los mercados emergentes, donde el potencial de crecimiento era más jugoso (frente a los maduros mercados desarrollados) y la renta per cápita muy inferior: ¿quién en su sano juicio en China gastaría un pastizal para conseguir un teléfono?
El BCE no hace magia: siguen las falacias financieras de Pablo Iglesias y Podemos. Sintetia
Si bien es deseable que la ciudadanía opine y aporte conversaciones de valor sobre la estrategia y el rumbo al que aspiramos como sociedad, la pregunta relevante es ¿es eficiente o incluso deseable que todo el mundo opine de todo? Cualquier experto en gestión de personas sabe que delegar es primordial para la organización de todo colectivo. Por ejemplo ¿se imaginan opinar sobre la clausulas técnicas del colateral que los bancos tienen derecho a utilizar contra el Banco Central Europeo? Por supuesto que habrá profesionales que puedan gestionar esto mejor que nosotros (al menos los aquí firmantes), y que en España acumulamos mucho expertise en la gestión pública como para salir a la luz pública con unas cuantas ideas simplistas, sin valorar y, lo peor, sin conocer en profundidad lo que ya se está haciendo.