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“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
Comentarios a: Política económica y política social
Acabo mis comentarios de la asignatura de Análisis del entorno económico, impartida por Carlos Parodi, del MBA de la Universidad del Pacífico, en Lima.
A continuación les dejo mis comentarios sobre el artículo "Política económica y política social" escrito por Carlos Parodi.
Estimado Carlos:
El crecimiento de la economía es fruto del sector privado, los estados gestionan una parte de la economía gracias a la recaudación fiscal, aunque también pueden poseer parte de las fuerzas productivas. Actualmente, los gobiernos tienen un gran poder y manejan una gran parte de las economías de los países.
La inflación baja y el alto nivel de empleo son magnitudes difíciles de controlar, y que dependen más del entorno que del propio Gobierno, pero el equilibrio de cuentas es controlado única y exclusivamente por el Gobierno.
En las dos primeras sería partidario de dejar al libre mercado actuar, debido a que son síntomas de lo que sucede en una economía, y si las falseamos la población decidirá sobre supuestos erróneos. Se puede defender que un gobierno ayude a suavizar ambas variables, pero hacer ingeniería financiera puede tener consecuencias catastróficas. Recordemos que una de las razones por la cual los bancos, en Estados Unidos y Europa, prestaron mucho dinero, incluidas a personas con bajos recursos económicos, fue porque los tipos de interés fijados por los bancos centrales eran artificialmente bajos. Y lo siguen siendo.
Haciendo hincapié en el equilibrio de cuentas, me parece una obligación mantener el equilibrio presupuestario y tener unas cuentas saneadas. Mucho más en el caso de Perú, ya que, como se incide en el artículo, hay factores externos que pueden afectar a la economía gravemente. En este caso, unas cuentas estatales equilibradas y con un ahorro suficiente podrían actuar como colchón.
Con la condición necesaria de una economía sana y en crecimiento se pueden abordar los retos planteados en la segunda parte del artículo, las llamadas políticas sociales. Plantaría tres temas en relación con las políticas sociales: 1. El Estado no debería ser el único ejecutor de este tipo de políticas, una sociedad activa y que sea capaz de generar recursos para ayudar a los más desfavorecidos sería la mejor manera de hacerlo. La voluntariedad le da fuerza a cualquier acción que tomemos. 2. Las personas somos muy ágiles a la hora de tomar por obligatoria una ayuda, es decir, el Gobierno debe ayudar mientras haya un problema, pero explicar que cuando deje de haberlo desaparecerá esa ayuda. 3. Cualquier política social que se desee implementar debe tener un respaldo económico sostenido en el tiempo. De otra manera, cuando bajen los recursos se podrían paralizar muchos proyectos y dejar desasistidas a muchas personas.
Otro factor que relaciona ambas políticas es el psicológico, si la gente siente o piensa que el progreso económico de un país no le beneficia, tenderá a votar a opciones populistas que repartan beneficios sin sentido, pero que a la larga arruinarán al país, por ejemplo en el caso venezolano.
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Perú ha mejorado mucho en estos últimos años, una barbaridad, de hecho no se puede hablar de un país pobre o del Tercer Mundo, sobre todo si lo comparamos con países de África. Aunque puede ser que lo conseguido sepa a poco y que pudiera haberse hecho más, hay que valorar la reducción en los índices de pobreza, por ejemplo.
La crisis tiene muchas y variadas causas, y en cada país o región hay que analizarla de acuerdo a su entorno y su tipo de economía, pero decir que “esta debacle ha sido justamente [por] la existencia de un libre mercado pleno, como lo eran el estadounidense y el europeo” [comentario de un compañero en el foro] me parece, cuando menos, atrevido. El libre mercado pleno no se ha dado nunca, si acaso en la Inglaterra del s. XIX, pero desde luego no en Europa ni Estados Unidos, en donde los estados tienen un peso enorme en la economía.
Hablando de ética, quién tiene más culpa ¿el que ofrece algo a alguien que no podrá pagar? ¿O el que acepta algo que no podrá pagar?
También comentas que había una falta de regulación, y otra vez creo que no es cierto. Hay muchísima regulación, y el sistema financiero es uno de los más regulados, sino el que más. Otra cosa es que a la vez que hay regulación la banca tenga privilegios, como el poder endeudarse a corto y prestar a largo plazo a tipos de interés bajísimos.
En lo que estoy de acuerdo, es que muchas empresas actuaron mal, y creo que la solución hubiera sido dejarlas caer y que sus accionistas, inversores y acreedores asumieran las pérdidas.
Difiero también en la defensa del intervencionismo y en no querer que vengan capitales a un país. Perú, España y cualquier país debería estar deseoso que mucha gente y fondos de inversión quisieran invertir en ellos.
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Totalmente de acuerdo en que hay que generar confianza en los inversionistas y que lo que los cambios de gobierno no ayudan nada, pero creo que la labor del estado en las obras públicas no debería ser la de financiador sino facilitador. Si una región realmente necesita una infraestructura, al hacer esta habrá beneficios. Por lo tanto, dejemos que sean las empresas privadas las que hagan la obra y la gestionen.
Podríamos hacer que el Estado ahorre recursos y ser destinados a temas de educación, sanidad o obras de infraestructuras en regiones pobres, por ejemplo.
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No creo que sea un problema que el crecimiento se genere fuera o dentro del Perú, será un problema el no poder tener un crecimiento sostenido.
Ninguna propuesta es perfecta, pero sí creo que no valen todas las soluciones. Por muy bienintencionadas que sean las propuestas, pueden acabar haciendo mucho daño, hay que saber medir las consecuencias y los daños colaterales.
Totalmente de acuerdo en que cuanto mejor preparados estén los políticos y la población mejor le irá a la sociedad en su conjunto.
Por último, creo que la mejor política social de una empresa privada es crear puestos de trabajo y ofrecer productos de calidad al menos precio posible.
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Este artículo está relacionado con nuestro debate. En él se analiza lo que debe hacer el Estado y el principio de subsidiaridad, destaco este párrafo:
"Bajo la excusa o con el pretexto de introducir el "principio de subsidiariedad", se crea todo un fenómeno que se conoce en la doctrina como de hiperinflación legislativa, con los consiguientes aumentos de los costos generales, tal como se consigna en la cita precedente. Todo ello demuestra que, en la práctica, la tergiversación del principio de subsidiariedad lo que ha dado como resultado es a que cada vez mas actividades privadas se consideren "a cargo" de los gobiernos, y que estos terminen absorbiendo cada vez áreas mayores de ocupaciones que los ciudadanos no sólo desean realizar sino que están en perfectas condiciones de hacerlo".
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Nos centramos en los políticos, y es en parte correcto, porque ellos son elegidos para tomar decisiones y llevar a cabo las políticas. Pero, ¿está la gente dispuesta a sacrificarse para mejorar? ¿Está la gente preparada para el esfuerzo que requiere la modernización del país?
Los políticos son el reflejo de la sociedad en que viven.Decisiones políticas y acuerdos entre países
¿Es bueno que los políticos puedan tomar las decisiones que deseen una vez que están en el poder, o es mejor que simplemente desarrollen una labor burocrática y que sus decisiones se limiten a arreglos cosméticos?
Tal y como expuse en una entrada anterior, que el gobierno de turno sea confiable, estable y tenga una planificación es muy positivo para el buen desempeño de un país, y creo que el estar encorsetados por la firma de acuerdos con otros países es positivo.
La Unión Europea es una buen ejemplo. En la reciente crisis ningún país que perteneciera a la misma ha podido hacer lo que quisiera, se han visto obligados a respetar una serie de imposiciones que venían de los más poderosos dentro de la unión, es decir, los que más aportan en términos económicos.
Los tratados de libre comercio aportan ese grado de rigidez en las decisiones políticas, e inciden de la misma manera que lo hace la Unión Europea. De tal manera que las reformas laborales, bancarias o de otro tipo se ven condicionadas por ese acuerdo.
No tener derivas populistas o tomar malas decisiones no está asegurado por la firma de estos acuerdos, pero no cabe duda que dificultará saltarse las reglas porque saltarán muchas alarmas y muchos países y empresas presionarán para que no se salgan del camino.
Un ejemplo paradigmático fue la aceptación por parte de Chile y Perú del fallo de la Corte de La Haya, para la delimitación marítima en su frontera. No había acuerdo, acudieron a una instancia a la que ambos reconocían, y se acabo el problema. Sin guerras, sin disputas, sin pensar más sobre el tema.
Tal y como expuse en una entrada anterior, que el gobierno de turno sea confiable, estable y tenga una planificación es muy positivo para el buen desempeño de un país, y creo que el estar encorsetados por la firma de acuerdos con otros países es positivo.
La Unión Europea es una buen ejemplo. En la reciente crisis ningún país que perteneciera a la misma ha podido hacer lo que quisiera, se han visto obligados a respetar una serie de imposiciones que venían de los más poderosos dentro de la unión, es decir, los que más aportan en términos económicos.
Los tratados de libre comercio aportan ese grado de rigidez en las decisiones políticas, e inciden de la misma manera que lo hace la Unión Europea. De tal manera que las reformas laborales, bancarias o de otro tipo se ven condicionadas por ese acuerdo.
No tener derivas populistas o tomar malas decisiones no está asegurado por la firma de estos acuerdos, pero no cabe duda que dificultará saltarse las reglas porque saltarán muchas alarmas y muchos países y empresas presionarán para que no se salgan del camino.
Un ejemplo paradigmático fue la aceptación por parte de Chile y Perú del fallo de la Corte de La Haya, para la delimitación marítima en su frontera. No había acuerdo, acudieron a una instancia a la que ambos reconocían, y se acabo el problema. Sin guerras, sin disputas, sin pensar más sobre el tema.
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