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Contabilidad esquizofrénica (1) por Eduardo Martínez Abascal

No entiendo muy bien el planteamiento, si ese dinero se debe habrá que incluirlo en el balance, es una deuda.



ARTÍCULO:

Me comenta el gestor de una cadena hotelera que los expertos contables están considerando obligar a los hoteles a poner en su balance como deuda el valor presente de todos los alquileres que tienen que pagar en los años venideros. Por poner un ejemplo: un hotel paga de alquiler 1 millón de euros al año.

Supongamos que descontamos ese alquiler a una tasa del 5%. Por tanto, el valor presente de los alquileres a pagar es de 1/0,05=20 millones de euros. El hotel debería, pues, incluir en su balance anual una deuda por alquileres de 20 millones.

La razón de los contables es que conviene reconocer en el balance todas las deudas y compromisos de la empresa a valor de mercado. A primera vista, suena razonable, como casi todos los grandes errores, que lo son porque a primera vista suenan razonables y nadie se para a pensar en las consecuencias negativas de los cambios que se introducen. Pero este cambio presenta indudables problemas.

Primero, la empresa pasará a tener más deuda en su balance, cuando en la realidad no es así. No debe más dinero a nadie.

Segundo. Si el pasivo aumenta porque aumenta la deuda, el activo también tendrá que aumentar en la misma magnitud. ¿Qué hago? ¿Pongo en el activo el valor presente de todos los beneficios que espero en los próximos años? ¿Cómo los calculo? Tendré que hacer hipótesis, y la contabilidad resultante no me dará “números reales”, acontecidos, de beneficios y deudas, sino el valor presente de los números “que espero”, tanto en beneficios como en deudas.

Tercero. La consecuencia de esta medida será que, sin haber hecho nada, tendré una empresa con más relación deuda/capital, peor que la anterior… y todo basado en futuribles.

Cuarto. ¿A qué tasa descuento los alquileres futuros? ¿Al 5%, al 10%? El valor resultante de la deuda por alquileres cambiará mucho y estará sujeto a la subjetividad de la tasa que elijamos (salvo que la fije el regulador de manera obligatoria). ¿Y qué pasa si el año que viene bajan los alquileres? Bajará mucho la deuda y, por tanto, aumentará el capital. Como consecuencia, introduciré mucha volatilidad (cambios bruscos) en el patrimonio neto o capital de la empresa. Y todo, basado en expectativas.

El resultado es que, al final, la contabilidad no me dice lo que debo y lo que tengo, si no el “supuesto valor de mercado” de lo que tengo y de lo que debo, basado en una serie de hipótesis que, además, cambian de continuo.

Mejorar la competitividad por Eduardo Martínez Abascal‏

Artículo de Eduardo Martínez Abascal en el que indica las directrices a seguir para mejorar la competitividad de las empresas españolas.


Destaco:

El efecto de esta reducción de gasto y aumento de eficiencia será, en un primer momento, más paro y crisis; pero en poco tiempo las empresas que sobrevivan serán eficientes, crecerán y crearán empleo, y entraremos en el círculo virtuoso del crecimiento. Todo esto es fácil de decir, pero muy difícil y penoso de hacer.


Pero no hay más remedio si queremos salir adelante. Lo han hecho muchas empresas españolas en las últimas dos décadas y han pasado a ser líderes. Estamos mejor preparados que en el 93 y entonces lo hicimos. Sobrevivirán aquellos que sean capaces de producir de forma eficiente y con poco gasto general y que además salgan fuera para vender.



ARTÍCULO:

Es ya un tópico oír que la economía española no es competitiva. Es decir, nuestros productos y servicios son percibidos como caros en calidad/precio. Esto hace que nos cueste vender y que las empresas tengan dificultades.

Hago aquí un resumen telegráfico de los puntos para mejorar la competitividad de la empresa española, tratados en artículos anteriores.

Hay que vender más, sea como sea. Si no vendemos aquí, no hay más remedio que salir fuera, exportar. Se puede, ya lo hicimos en el 93 y estábamos entonces peor preparados.

Hay que producir a precio competitivo (barato) para poder vender. Para ello hay que bajar los costes de producción y para ello hay que utilizar menos horas para fabricar el mismo producto o servicio. Hay que planificar mejor, para ser más eficientes. Debemos repasar los procesos de producción (en industria, pero sobre todo en servicios) para eliminar pasos inútiles que no aportan nada. Hay que hacer en servicios el mismo ejercicio de métodos y tiempos que se ha hecho en la industria.

Hay que mejorar el producto, para que con las mismas horas de producción podamos vender un producto más caro. Y para esto hay que innovar. Un modo de innovar: salir y ver qué hacen nuestros competidores y qué producto venden las empresas que venden. Copiarlo y mejorarlo. Siempre hay que estar pendiente del competidor y mejorar lo que él hace.

Hay que reducir los costes de aprovisionamiento: comprar materias primas y componentes más baratos. Un modo: evitar intermediarios, otros, agrupar poder de compra.

Hay que reducir los gastos generales, repasándolos uno por uno. O también, volver a los mismos gastos generales de hace cuatro años. Si ahora vendemos lo mismo que en 2006 ó 2005, deberíamos ser capaces de volver a la misma estructura de gastos de 2005. Eliminar todo lo que sea innecesario. Todos a vender y/o producir. Cuantos menos controladores, personal de apoyo y staff, mejor.

El efecto de esta reducción de gasto y aumento de eficiencia será, en un primer momento, más paro y crisis; pero en poco tiempo las empresas que sobrevivan serán eficientes, crecerán y crearán empleo, y entraremos en el círculo virtuoso del crecimiento. Todo esto es fácil de decir, pero muy difícil y penoso de hacer.

Pero no hay más remedio si queremos salir adelante. Lo han hecho muchas empresas españolas en las últimas dos décadas y han pasado a ser líderes. Estamos mejor preparados que en el 93 y entonces lo hicimos. Sobrevivirán aquellos que sean capaces de producir de forma eficiente y con poco gasto general y que además salgan fuera para vender.