“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
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Estado de bienestar bacteriano. Jorge Laborda
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La actividad de las bacterias de la flora puede, incluso, afectar a nuestra misma felicidad
Si hay una actividad humana que nos ha proporcionado sorpresas literalmente de talla cósmica, esa ha sido la ciencia. Desde el descubrimiento de que la Tierra gira alrededor del Sol, y no al revés, pasando por el descubrimiento de que los átomos son más huecos que una mosca volando en el centro de una catedral vacía, la ciencia no ha dejado de modificar nuestros conceptos sobre el mundo, y también sobre nosotros mismos. Y precisamente el concepto que tenemos sobre nuestro cuerpo puede tener que modificarse debido a nuevos descubrimientos científicos, no sobre el propio cuerpo, sino sobre las bacterias que lo habitan.
Como es sabido, cientos de especies de bacterias colonizan prácticamente todas las superficies de nuestros cuerpos, sean estas externas (piel, boca…) o internas (intestinos, vagina…). Las bacterias superan a nuestras células en una proporción de diez a uno, por lo que muchos científicos comienzan a considerar a los humanos no como un simple organismo, sino como un conjunto complejo de organismos, un sistema de células que conviven en una, a veces, frágil harmonía.
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Nanotecnología antibacteriana. Jorge Laborda
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Extracto:
Los antibióticos suelen ser moléculas que atacan o se unen a algún componente de una reacción bioquímica particular, necesaria para la vida de las bacterias pero que no sucede, o no se ve afectada, en nuestras células, tan queridas para nosotros, ya que son nosotros. Para bloquear o inhibir la reacción bioquímica o metabólica, los antibióticos suelen bloquear algún enzima que la hace posible. El problema es que las moléculas de los antibióticos pueden ser atacadas a su vez por enzimas que las degradan. Estos enzimas son producidos por genes bacterianos, los cuales son llamados por ello genes de resistencia a los antibióticos.
Parece ser que, tarde o temprano, las bacterias aprenden a resistir ante cualquier antibiótico nuevo que pueda ser sintetizado o descubierto. Es lo que ha venido ocurriendo hasta la fecha. Hoy, gracias al empleo indiscriminado de antibióticos, se han generado bacterias resistentes hasta a dieciocho antibióticos diferentes a la vez. Llegará un momento, tal vez ya no muy lejano, en el que el último antibiótico será descubierto o sintetizado y cuando las bacterias hayan desarrollado resistencia frente al mismo, ya nada podrá frenar su avance.
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