Lecturas 14.01.2013

Prebendas y privilegios frente a la crisis, por Juan José Tamayo.

La mayoría de los obispos se muestra contraria al pago del IBI alegando razones, muchas de ellas falaces. Dicen que tampoco lo pagan los partidos políticos y los sindicatos, cuando sí lo hacen. Apelan a la Ley de Mecenazgo aprobada en diciembre de 2002 que recoge la exención. Consideran su impago un incentivo fiscal lógico para las instituciones que trabajan por el bien común. Apelan al Acuerdo para Asuntos Económicos entre la Santa Sede y el Estado Español, de rango internacional, cuando dicho Acuerdo es preconstitucional y, según no pocos juristas, inconstitucional. Dicen que su pago detraería el destino de sumas ingentes a Cáritas, cuando lo que destinan a Cáritas es un porcentaje mínimo.

El denostado error empresarial también existe, por María Blanco.

Por ese motivo, para que las previsiones empresariales respecto del valor de la empresa y el coste medio del capital sean las más rigurosas y el decisor maneje los datos más adecuados, es necesario que no haya una mano arbitraria que manipule las variables. Lo que no sucede en las economías intervenidas, como la nuestra. Y, además, incluso si la decisión es la correcta, el resultado, como señala Cachanosky, puede no ser exitoso.

Las decisiones empresariales y las predicciones en economía, por Juan C. Cachanosky.

Una de las grandes diferencias entre las ciencias naturales y las sociales es que en las primeras existe regularidad en el comportamiento de las variables mientras que en las segundas no. Regularidad significa que, de mantenerse las mismas condiciones, un mismo estímulo provoca siempre el mismo efecto. Si las condiciones varían entonces el resultado será diferente. En la medida que no se pueda predecir el cambio de las condiciones el resultado esperado se vuelve incierto.

[...]

No es que sea un error en sí mismo extrapolar los datos del pasado en las proyecciones económicas. Lo importante es sustentar analíticamente por qué se cree que las condiciones históricas cambiarán o no y de qué manera esos cambios pueden afectar a la decisión. Esta sustentación analítica requiere de una teoría só- lida.

Torturas, por Juan Abreu.


Hay cierto revuelo por la tortura en la película de la señora Bigelow. Estoy impresionado por lo sensible que se me ha puesto el progresío español. Nunca he visto que esta gentuza diga nada por las torturas en Cuba. Hace poco mataron allí a un hombre de hambre.

Yo es que he hablado mucho con presos políticos cubanos y sé lo que les hacían y les hacen. Sé lo que sufrían y sufren en las famosas gavetas. Comparado, lo de la CIA es ridículo. Tiene mucho que aprender la CIA. Un curso en Cuba les vendría muy bien a los torturadores de la CIA.

También me he leído el menú que sirven en Guantánamo. Un menú adaptado a las supersticiones religiosas de los detenidos. Al otro lado de la cerca de Guantánamo, hace cincuenta y cuatro años, hay cárceles donde los presos almuerzan patadas y bayonetazos. Nunca se oye mucho a los progres españoles protestar o denunciar eso. Es lo que tienen los farsantes, esa moral en el ojo del culo.
A esta crápula progre se le podría empezar a hacer caso cuando descubrieran las cárceles cubanas y los agujeros en Villa Marista y Kilo 8. Hasta entonces, poco caso mamarrachos.

Crónica del Presidio Político en Cuba, Por Jesús Hernández Cuellar.

A finales de 1991, causó conmoción a nivel internacional la golpiza que recibió frente a su propia casa la poetisa María Elena Cruz Varela, a quien se intentó obligar a tragar una Declaración de Principios que había escrito exigiendo libertad y democracia. Tras el ataque que sufrió de turbas aparentemente civiles, organizadas por el Ministerio del Interior, fue condenada a prisión por divulgar "propaganda enemiga". Fue indultada en 1993.

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