Escritos inconexos 5

Una pregunta típica y tópica es la del consejo que te darías a ti mismo si pudieras comunicarte con tu yo joven. Imposible, al menos por el momento. No obstante, sin caer en respuestas directas del estilo de: "¡compra Amazon!" o el resultado de alguna lotería o apuesta, yo me aconsejaría creer en el largo plazo. Ser capaz de ir plantando semillas que bien regadas y tratadas darán sus frutos de manera (casi) inexorable. Lo espontáneo se da, sin embargo, suele ser fruto de la suerte y es casi imposible de controlar. Sí podemos dominar en qué invertimos nuestro tiempo. Leer, instruirse, prepararse, practicar, escuchar a los mayores, reflexionar, aprender de los errores (propios y ajenos), ayudar a otros, buscar buenos compañeros en el camino, ser generoso, compartir experiencias, ahorrar, tener paciencia, centrarse en el objetivo y hacer camino al andar; todo lo anterior es una buena manera de aprovecharse del largo plazo.

Escritos inconexos 4

Nuestros escritos o discursos buscan la aceptación y defienden alguna tesis o al menos plantean un camino (por ejemplo, los escritos de este blog). Afirmamos que lo que pensamos es cierto o, siendo dudoso, buscamos razones para defender su veracidad. Incluso los que mienten (no me busquen por ahí que soy casto y puro) tratan de justificar su embuste de manera clara y taxativa. Lo anterior sirve en todos los ámbitos de la vida. ¿Aceptaríamos que gente que nos da un servicio o un producto dudara al describirnos los resultados que obtendremos? ¿Nos fiaríamos de un político que a la vez que expone sus propuestas nos indicara las probabilidades de que no sucedieran tal y como él predice o nos expusiera los riesgos por seguir sus caminos? La opinión firme y sin dudas es la que vende. Las incertidumbres no lo hacen. Los grises no suelen ser aceptados.