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Escritos inconexos 5

Una pregunta típica y tópica es la del consejo que te darías a ti mismo si pudieras comunicarte con tu yo joven. Imposible, al menos por el momento. No obstante, sin caer en respuestas directas del estilo de: "¡compra Amazon!" o el resultado de alguna lotería o apuesta, yo me aconsejaría creer en el largo plazo. Ser capaz de ir plantando semillas que bien regadas y tratadas darán sus frutos de manera (casi) inexorable. Lo espontáneo se da, sin embargo, suele ser fruto de la suerte y es casi imposible de controlar. Sí podemos dominar en qué invertimos nuestro tiempo. Leer, instruirse, prepararse, practicar, escuchar a los mayores, reflexionar, aprender de los errores (propios y ajenos), ayudar a otros, buscar buenos compañeros en el camino, ser generoso, compartir experiencias, ahorrar, tener paciencia, centrarse en el objetivo y hacer camino al andar; todo lo anterior es una buena manera de aprovecharse del largo plazo.

Escritos inconexos 4

Nuestros escritos o discursos buscan la aceptación y defienden alguna tesis o al menos plantean un camino (por ejemplo, los escritos de este blog). Afirmamos que lo que pensamos es cierto o, siendo dudoso, buscamos razones para defender su veracidad. Incluso los que mienten (no me busquen por ahí que soy casto y puro) tratan de justificar su embuste de manera clara y taxativa. Lo anterior sirve en todos los ámbitos de la vida. ¿Aceptaríamos que gente que nos da un servicio o un producto dudara al describirnos los resultados que obtendremos? ¿Nos fiaríamos de un político que a la vez que expone sus propuestas nos indicara las probabilidades de que no sucedieran tal y como él predice o nos expusiera los riesgos por seguir sus caminos? La opinión firme y sin dudas es la que vende. Las incertidumbres no lo hacen. Los grises no suelen ser aceptados.

Escritos inconexos 3

De repente tienen lugar sucesos no previstos que tienen un gran impacto, positivo o negativo. Los llamados cisnes negros según Nassim Taleb (su libro "El cisne negro" es de obligada lectura). A posteriori, muchos encuentran explicaciones de cómo y por qué se produjeron, además de mostrar evidencias de que iban a suceder, pero con anterioridad (casi) nadie supo predecirlos. Otra característica de los cisnes negros es que son subjetivos, es decir, algunos ya sabían que iba a acontecer de esa manera mientras que a otros los pilló por sorpresa; por ejemplo, los atentados contra las Torres Gemelas de 2001 fueron un cisne negro para todos menos para los propios terroristas. 

No obstante, pasa a menudo (al menos a mí) que vas viendo el cisne negro volar hacia ti con evidentes señales de que va a suceder algo negativo y no hacemos nada por evitarlo. En teoría, no sería un cisne negro porque lo podemos prever, pero, al no hacer nada e ignorarlo, sus efectos son los mismos que si fuera repentino. Lo dicho, lo ves volar, se acerca, llegas a pensar que no te va a afectar, mas llega y te da una hostia de las buenas. Aprendemos con ello, es lo positivo, sin embargo, duele y puede dejarnos secuelas importantes, es lo negativo. La vida es así.

Escritos inconexos 2

No nos gusta (no me gusta) que nos contradigan en algo en lo que realmente pensamos que tenemos razón; bien porque siempre lo hemos imaginado así o porque hemos investigado en profundidad o porque lo creemos. Esto último es lo más difícil de cambiar. Las creencias las tenemos grabadas a fuego. No obstante, cambiar porque la realidad nos demuestra lo errados que estábamos es una manera notable de crecer; cuesta, pero romper con lo establecido en nuestra mente y asentar nuevos conocimientos nos fortalece. El autoengaño es usual y peligroso. Llegamos a confundir realidad con ficción y caemos irremediablemente en un mundo ilusorio, que puede durar un tiempo, mas el despertar es brusco e incluso dañino.


Escritos inconexos 1‪

Estar vivos es un regalo; la vida está para aprovecharla a cada instante. Amistad, familia, amor, arte, baloncesto, lecturas. Todo.  Llegan problemas serios e irresolubles, pero no queda otra que resistir y seguir adelante. ¿Rendirse? No es una opción para mí. ¿Miedo a la muerte? No. Llegará en su momento. Tal y como se afirma en la película de Kubrick"Los muertos solo saben una cosa: es mejor estar vivo". El propio Aquiles se lo dijo a Ulises:

“¡Vamos, no quieras dorarme la muerte, ilustre Odiseo!

Preferiría, estando en la tierra, trabajar a sueldo para otro,

para un hombre sin suerte, que no tuviera muchos recursos,

más que reinar entre todos los muertos, que han perecido...”

 

Viktor Frankl escribió algo que me marcó: “ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.”‬ 


El "Optimismo" de Luis Alberto de Cuenca me va:

No pienses en el día oscuro, en el día en que nadie 
responde, en el día en que tienes a un dios enfrente.
Piensa en la otra jornada, aquella en que venciste 
al enemigo o ganaste en el juego, aquel día feliz
en que todo te sonreía. Que tu ejemplo en la vida 
sea siempre lo que gozaste, no el sufrimiento.

 Y el propio Luis Alberto escribe en "Palabras que son vida" sobre el entusiasmo, tan importante para afrontar la vida: 

"no es fácil acceder a la vía del entusiasmo. Se llega a ella por insistencia apasionada, por obsesión benigna, por apuesta contundente. Los entusiastas no abundan, pero cuando se encuentra uno con un entusiasta destila siempre una especie de fervor contagioso que viene bien en todo momento, y más en los de crisis, que con tanta frecuencia nos devastan el ánimo. El entusiasmo, por su origen divino, tiene que ver con «pasmo», y no solo la rima consonante. El entusiasta es un pasmado a lo divino que piensa que aún existen parcelas confortables desde donde olvidar la incertidumbre y el pánico. Benditos sean los que convierten el frenesí de una pasión en camino, en verdad., en fe de vida y esperanza".