Errores y ética

"Así que, nuestro ingeniero, se puso a recalcular la estructura. Y esta vez estudió el caso de que el viento impactara con direcciones oblicuas a la torre. Lo que ocurrió le sorprendió bastante: encontró que con vientos oblicuos las cargas se incrementaban un 40% respecto a vientos perpendiculares, lo cual podía llegar a originar un incremento de las tensiones en las uniones de las diagonales de los chebrones de hasta el 160%!!!!"

"Los contratistas no solo no habían tenido en cuenta los efectos de vientos diagonales cuando hicieron la sustitución, como él había temido, si no que habían interpretado el código de construcción de edificios de tal manera que habían considerado innecesario incluir varios cálculos importantes en las uniones. Como resultado, se empleó un número de tornillos mucho menor que el que se necesitaba.

Llegó a la conclusión de que, en base a los datos meterológicos de la zona, el edificio se podría desplomar por el efecto de una gran tormenta de las que ocurren cada 55 años. Y eso si la mole situada en lo alto del edificio, el amortiguador de masas, trabajaba sin ningún fallo. Cosa que tampoco se podía asegurar al 100% dado que el sistema hidráulico del amortiguador era eléctrico y no era descabellado pensar en la posibilidad de que hubiera algún corte eléctrico durante la tormenta. En el caso de fallo eléctrico, una simple tormenta de las que ocurre cada 16 años, podría tumbar el edificio.

Descubierto el pastel, LeMessurier hizo lo que éticamente tenía que hacer y por lo que se le recordará positivamente en esta historia (y no por haber metido la pata en el cálculo). El 31 de Julio de 1978 concertó una reunión con el abogado de la firma de arquitectos para la cual el había servido como consultor de asuntos estructurales para la torre de Citicorp y luego con la compañía de seguros de dicha firma. Y posteriormente otra reunión con el vicepresidente ejecutivo de Citicorp. En dichas reuniones LeMessurier explicó cuál era el problema con la estructura de la torre y como se podrían realizar las reparaciones de las juntas sin causar molestias a los usuarios de la misma ejecutándolas en horario nocturno."

Reeducación

"Hoy Pablo Iglesias ha utilizado la expresión delincuente potencial para hacer una comparación entre los que hay, según su diagnóstico, dentro del Congreso y los que hay fuera.

Al margen de la comparación concreta, esa expresión, delincuente potencial, es una nueva demostración de coherencia. En el pensamiento totalitario, el delincuente es. Lo que importa es la personalidad, la peligrosidad. Ese pensamiento es la base del genocidio, por cierto. El terror se basa en la existencia de algún rasgo, a menudo inventado, que permite calificar colectivamente a los que nos molestan como delincuentes (si no como subhumanos —cucarachas decían los hutus—). Los nazis usaban el concepto de raza. Los comunistas utilizan el concepto de enemigo del pueblo. Los jemeres asesinaron a los miembros de tres grupos: los traidores (se incluía a todos los familiares del “traidor”), el subpueblo (los intelectuales) y el pueblo nuevo (los que, por vivir en las ciudades, se encontraban bajo la influencia burguesa). Los rusos asesinaron a millones de ucranianos “acusándolos” de ser kulaks, propietarios, explotadores del pueblo. Todas esas personas, por ser de una determinada forma, ya son o delincuentes o delincuentes potenciales, gente a vigilar. No se juzgan hechos. Qué importan los hechos al lado de la defensa de los justos.

Al delincuente potencial, ese sujeto peligroso, lo mejor que le espera es la reeducación. El proceso de “autocrítica” totalitaria se basa en la necesidad de eliminar permanentemente todo asomo de discusión. Por eso la “autocrítica” es pública. Para que todos vigilen a todos. Y exige que el hombre, el ser humano individual, no solo se someta físicamente. Exige el sometimiento psicológico y moral. El totalitario no admite ni el exilio interior. A veces, tras la “autocrítica”, una vez extirpado el mal, llega la destrucción física; pero el totalitario ha salvado el alma del desviado. Esa es su justicia.

Iglesias utiliza la expresión “delincuente potencial” y luego avisa de que el que discuta ese uso, protestando, corre el riesgo de que se le identifique como tal. Desempolva su manual para inquisidores."

Del blog Las cuatro esquinas del mundo.