Educación

"La explicación optimista es que los jóvenes desean trabajar menos para así llevar una vida más tranquila. Sospecho, en cambio, que los jóvenes no son conscientes de las consecuencias de sus decisiones. Están sobrevalorando su potencial de ingresos e infravalorando el coste de satisfacer sus deseos. Toman por ello decisiones que pronto se revelan inconsistentes: eligen carreras y empleos en los que invierten menos de lo necesario para alcanzar el nivel de vida al que aspiran."

"Como mucho, los jóvenes mejor educados lo han sido en que basta con esforzarse. Se asombran al ser evaluados en función de sus resultados. Es común que el graduado recién contratado rompa a llorar al recibir la primera censura de su jefe. Nadie le ha enseñado a asumir la crítica hacia su trabajo. Muchos incluso están acostumbrados a que las reglas sean flexibles y su incumplimiento negociable, cuando no evitable con solo pedir perdón. Da el tono aquella madre que hace meses regañaba a una anciana porque esta, malherida, se quejaba de que su hijo la había atropellado con el patinete: “Señora, no se queje. ¿No ve que el niño ya le ha pedido perdón?”."

Escrito por Benito Arruñada.

Libros

"Los libros son la reserva estética y moral (que es lo mismo) de la humanidad, y son la patria de los hombres libres y por eso yo no soy un hombre de lugares ni un hombre de tribus soy un hombre solo y sin manada y un hombre libre en el paisaje del mundo y lo seré hasta el final."

"Busco siempre en los libros en los hombres buenos de los libros la respuesta a mis dudas y busco luminosidad naturalmente, por eso esta mañana busqué a Fest."

Amistad

"Voy a Barcelona a ver a mi amigo Daniel que se fue a Francia hace años y allí es profesor y ya tiene dos hermosos hijos y una mujer más hermosa aún que cuando vivía en Barcelona, algo asombroso porque han pasado como digo desde que se fue Daniel unos cuantos años. Daniel es argentino y recuerdo que una vez me dijo tú eres el único cubano que me cae bien, un hombre inteligente Daniel. Los dos amamos a Borges y a Lezama, y a Homero sobre todas las cosas y nos sentamos en el café de La Central de la calle Mallorca (a la que yo iba en un tiempo compulsivamente por una niña que trabajaba allí, una niña con unas tetas muy grandes y muy blancas y una cara inocente y depravada, qué combinación) a beber cervezas y a hablar de la vida y del tiempo que pasa siniestro y veloz y de libros, y de la estupidez humana, claro está. Yo le regalé a Daniel un libro de Pascal Bruckner y él a mí un librito de César Aira que tiene una crónica sobre un viaje que hizo a La Habana. Veremos qué cuenta Aira, espero no tener que machacarlo. Daniel sigue siendo un muchacho alto y apuesto y muy inteligente y cuando salimos de la librería nos fuimos caminando hasta Plaza Cataluña un lugar cada día que pasa más feo y más atroz, y yo que tengo pocos amigos iba muy contento de ver otra vez a Daniel y en cierto momento alcé la vista al cielo y vi que la tarde nos miraba."

Escrito por Juan Abreu.