Enseñanza

Leo en la revista Time estas 17 buenas lecciones que se deberían enseñar en las escuelas. Entre ellas: brevedad en los ensayos, charlas con octogenarios, enseñar a discrepar, mostrar que la vida no es justa, temas a olvidar, negociación, estadística aplicada a la vida, reuniones con empresarios que fracasaron, cómo arruinar tu vida, precaución con los sesgos, inversiones, y humildad.

Todos los mencionados en el artículo me parecen importantes. Pero echo en falta cuando se habla de educación que se recalque que los conocimientos técnicos adquiridos son muy importantes y que cuanto mejor se incorporen estos a la mente se aumenta la probabilidad de éxito en la carrera laboral. 

Evidentemente para triunfar en la vida hay un alto componente de azar. Las oportunidades que se nos presentan en la vida depende de muchos factores que no controlamos: el país donde vivimos, la familia que nos cría, el tipo del colegio al que vamos, las personas con las que nos cruzamos, las personas con las que conectamos, los accidentes que sufrimos, y muchos otros. Pero sí hay veces que nuestra intervención directa afecta a nuestra vida y ahí es donde nuestra preparación juega a nuestro favor. Tener unos conocimientos técnicos sólidos, adquiridos durante nuestra educación formal y no formal, ayuda mucho. Al menos ésa es mi experiencia cuando trato con personas. La gente que tenga la cabeza bien amueblada, que sepa bien la teoría de cómo funcionan las cosas tiene muchos puntos ganados y sabe manejarse con más facilidad que quien carezca de esa pericia técnica. Existen otro tipo de cualidades, las llamadas habilidades blandas, que permiten ir más allá.

Parte de esta reflexión la he robado del sobresaliente libro de Nassim Taleb: ¿Existe la suerte? Engañados por el azar [Fooled by randomness. The hidden role of chance in markets and life]. En proceso de lectura pero que recomiendo a todo el mundo con un mínimo de interés en saber cómo funciona el mundo y cómo debemos actuar frente a él.

Adaptarse al cambio en la mortalidad

La evolución, a mejor, de la humanidad hace que cada vez muera menos gente en edad infantil y que vivamos más años. Esto cambiará el mundo de manera radical.

Vean estas dos gráficas del blog "Envejecimiento":

Figura 1 proporción mortalidad grupos de edad 1905 2014

Figura 1bis distribución mortalidad 1904 2014

La reducción de muertes en niños de 0 a 9 años ha sido espectacular de 1905 a 2014. Casi la mitad de las muertes ocurridas en 1905 eran de niños entre esas edades. En 2014 sólo 4 de cada 1000 personas que fallecen está en ese rango de edad. Esto ha permitido incrementar la felicidad en muchísimas familias que veían cómo los más pequeños se les morían. Sin duda un signo de progreso.

Las sociedades que no se preparen para el envejecimiento de sus poblaciones van a sufrir. Los gastos sanitarios se van a incrementar, las sociedades van a ser más conservadoras, y los negocios se van a transformar para dar servicio a estas personas. ¿Cómo se van a pagar las pensiones públicas que dependen de ingresos futuros y no de ahorros presentes? ¿Cómo van a financiarse y sobrevivir sociedades donde la gente deje de trabajar a los 65 años y muera a los 90 años? ¿Qué tipo de relaciones y presiones habrá sobre los más jóvenes? ¿Será la muerte voluntaria de personas ancianas aceptada por una mayoría de la sociedad? ¿Será la inmigración de países pobres y con población joven una solución? ¿Cómo se gestionaría esa posible inmigración? ¿Se les prepararía en sus propios países para luego atraer a los mejores a cambio de incentivos monetarios o de otro tipo? ¿Permitirá la tecnología que sociedades más envejecidas no necesiten de población joven?