Sobre la mentira: Conthe, Espada y Orwell

Manuel Conthe describe el síndrome de Van Dyck como ese deseo de agradar y no ofender que hace que las personas complazcan a sus clientes, incluso llegando a engañar, por ejemplo, hace que los políticos no hablen con sinceridad a los ciudadanos y los medios de comunicación no sean imparciales y decidan sesgar la información en favor de la ideología de su audiencia. No obstante, debemos analizar si nosotros tendríamos el valor de contrariar a un cliente que se empeña en llevar a cabo una idea con la que no estamos de acuerdo o sabemos que es errada. Hace falta mucha inteligencia y valor para ser sincero y exponer los hechos cuando estos no gustan a nuestros clientes.

Arcadi Espada escribe cómo los políticos nacionalistas y separatistas en Cataluña, España, han hecho de la mentira su modo de vida, hasta el punto de que "[l]o que está pasando en Cataluña se hace de pronto luminoso cuando uno está dispuesto a creerse la mentira. Toda nuestra incomodidad, nuestra angustia y nuestra desesperación parten de no asumir la mentira. En cuanto mientes no solo comprendes sino que empiezas a sentirte mejor", es decir, el síndrome de Van Dyck en toda su plenitud. 

George Orwell en su estupendo libro Homenaje a Cataluña y otros escritos escribió sobre la mentira relacionada con la prensa: "Lo miré con curiosidad (al agente ruso), dado que era la primera vez que veía a alguien dedicado profesionalmente a contar mentiras, exceptuando a los periodistas, claro". Pero en la Guerra Civil Española llegó a extremos desconocidos para él: "[E]n España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone en una mentira corriente. Vi informar sobre grandiosas batallas cuando apenas se había producido una refriega, y silencio absoluto cuando habían caído cientos de hombres. Vi que se calificaba de cobardes y traidores a soldados que habían combatido con valentía, mientras que a otros que no habían visto disparar un fusil en su vida se los tenía por héroes de victorias inexistentes; y en Londres, vi periódicos que repetían estas mentiras e intelectuales entusiastas que articulaban superestructuras sentimentales sobre acontecimientos que jamás habían tenido lugar. En realidad vi que la historia se estaba escribiendo no desde el punto de vista de lo que había ocurrido, sino desde el punto de vista de lo que tenía que haber ocurrido según las distintas “líneas de partido”".

Orwell fue un ejemplo de todo lo contrario, siempre procuró contar los hechos y no lo que querían leer sus lectores y los compañeros con los que compartía ideología. El libro mencionado es un ejemplo de lo que afirmo.

Para mantenerse firme y poder ser sinceros en determinadas situaciones es muy importante ser independientes, desde el punto de vista económico lo primero, y ser capaces de abrir nuevas puertas cuando se nos cierren las que estaban abiertas.

Israel: democracia y desinformación

Sobre el conflicto que afecta a Israel se ha escrito mucho, por ejemplo, un libro excelente sobre el tema es el de Jordi Pérez Colomé Un Estado y medio: Israel y el conflicto perfecto (2013). La desinformación y la manipulación son habituales. Es curioso cómo Israel, que es la única democracia de la región y el país que mejor defiende los valores occidentales, es atacado desde la prensa y muchos grupos políticos y sociales de los países occidentales.

Todo lo anterior está muy bien resumido en el artículo de Cristian Campos Un héroe palestino. Hay que leerlo de principio a fin. Destaco el final:
"Según su religión [islam], Ahmed [13 años] ya es un adulto responsable de sus actos. Si en vez de apuñalar judíos hubiera apuñalado a un musulmán, Ahmed sería condenado a muerte. Si además fuera sospechoso de connivencia con los israelís, las mafias palestinas atarían su cadáver a una moto y lo arrastrarían por las calles de su barrio. 
Gracias al sistema sanitario del Estado de Israel, Ahmed sobrevivirá sin problemas a sus heridas y, tras cumplir la condena que le corresponda según el código penal de la democracia israelí, podrá seguir acuchillando judíos.

En Palestina, Ahmed ya es un héroe. En Israel, nadie considera héroes a los policías que dispararon a su primo. En el mejor de los casos, son funcionarios que cumplían su obligación: la de evitar muertes (incluida la propia).

Hay que estar ciego para no ver el abismo moral que separa ambas posturas".