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Introducción:
Los procesos de corrosión metálica han sido conocidos desde tiempo y sus
efectos han sido valorados como un importante coste para las economías de los
diferentes países, con porcentajes sobre el producto interior bruto que en ocasiones se
valoran en el entorno del 4%. Los edificios no se libran de estos efectos y durante
centurias han sido remisos a la hora de admitir en su seno metales como el hierro habida
cuenta de la su propensión a corroerse.
Hoy día es prácticamente inconcebible, en la edificación convencional, otro caso
son los intentos de construcción alternativa, la no inclusión masiva de metales en
estructuras, carpinterías, cerrajerías, instalaciones, etc. metales que, en general, por no
pertenecer a los denominados “nobles”, encontrarán, si no se les impide, el camino
para volver a formas termodinámicamente más estables. Este camino hacia los óxidos o
sales donde, en realidad, se encuentran en la naturaleza supone lo que aquí
describiremos como corrosión metálica.
Más documentos sobre estructuras, cimentaciones y geotecnia.
“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
No hay gente con superpoderes, todo tiene explicación
Vean este vídeo:
Ahora imaginen que nadie les cuenta a los sorprendidos que es un truco, y van contando lo que han visto. Si esto le pasa a miles de personas, se extenderá el rumor, ¡y habrá gente que se lo crea! Que crean que hay gente capaz de mover personas y objetos sin tocarlas, incluso de mover objetos con un mero grito.
Lo anterior es simple y llanamente imposible, nadie puede hacer eso si no es mediante mecanismos que ayuden a realizar los trucos.
Cuando alguien les cuente cosas extrañas y que no casan con la lógica, desconfíen. Nadie cura el cáncer con una imposición de manos, nadie conoce el futuro, nadie nos puede echar un mal de ojo, nadie es inmortal. La realidad es tozuda y puede más que nuestras creencias.
Lo anterior es simple y llanamente imposible, nadie puede hacer eso si no es mediante mecanismos que ayuden a realizar los trucos.
Cuando alguien les cuente cosas extrañas y que no casan con la lógica, desconfíen. Nadie cura el cáncer con una imposición de manos, nadie conoce el futuro, nadie nos puede echar un mal de ojo, nadie es inmortal. La realidad es tozuda y puede más que nuestras creencias.
Añadido a lo anterior, cuando contamos cosas de memoria hay que tener en cuenta que la fiabilidad de nuestra memoria es francamente deficiente. Elizabeth Loftus lo explica en este vídeo:
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