Enlaces 01.04.2014

¿Repunte alarmante de la violencia contra las mujeres? No, por Josu Mezo.
¿Tenemos que preocuparnos (más de lo que en general nos preocupa el problema, se entiende)? La respuesta es que no, porque como ya expliqué el año pasado, en torno a este mismo tema, no se deben confundir rachas con tendencias. Lo que pase entre enero y el 20 de marzo no nos dice nada sobre si vamos a peor, o vamos a mejor (en este asunto, a lo mejor en otros sí). Y esto lo sabemos mirando lo que pasó otros años (tomo los datos de El País). Por ejemplo, en 2005, a estas alturas, las muertes habían aumentado un 50%. Pero al acabar el año bajaron un 21%. En 2007, a estas alturas, habían bajado un 12% pero al acabar el año habían subido un 3%. En 2011 a estas alturas, habían subido un 56% y acabaron el año bajando un 16%. Las subidas, y las bajadas, a estas alturas del año no son realmente informativas de “cómo vamos”.
'Si completamos el mapa del cerebro, podremos leer la mente', por Rafael Yuste, neurocientífico en la Universidad de Columbia (EEUU).
Yo volvería al ejemplo del iPhone, que es una máquina potentísima y no se ha vuelto contra nosotros. Yo creo que son herramientas que el hombre siempre va a estar controlando. Volvamos atrás en el tiempo. El hombre inventa la rueda, domestica a los caballos o inventa la agricultura, y esto transforma su cultura y civilización. Yo pondría la inteligencia artificial en esta categoría de herramientas técnicas que la Humanidad ha desarrollado a lo largo de su historia, que nos han engrandecido. No lo veo como algo peligroso, como el que imagina al robot que se vuelve más inteligente que nosotros. Yo diría más bien que nosotros nos haremos más inteligentes gracias a ellos. El camino de la ciencia es un camino de ayuda a la Humanidad. Si repasamos la Historia, ha sido siempre el motor del progreso.
'Los machos alfa chimpancés engañan como los políticos', entrevista a Pablo Herreros.
Tenemos un concepto de la política basado en los gobiernos y los partidos políticos. Pero toda maniobra que un ser vivo realiza para obtener una cuota de poder es política. Los primates combinan la cooperación y la competición para obtener sus objetivos. ¿Cómo? Generando alianzas y coaliciones que se opongan a otros grupos en el poder. También mienten y manipulan. Por ejemplo, un macho alfa chimpancé que está herido o enfermo esconderá su debilidad ante un rival. Y si tiene los dientes más desgastados, enseña menos los caninos y gruñe menos que los que los tienen en buen estado. ¿Para qué? Pues para que los demás machos no se den cuenta de que su estado de salud se ha deteriorado.
Fiebre de saber, por Antonio Muchoz Molina.
La física es muy difícil, pero ellos, con una generosa voluntad de explicar lo que han comprendido, logran hacérnoslo todo lo claro y cercano que es posible. La literatura, las artes, tienen, comparativamente, muy poca dificultad, porque usan las palabras y los materiales visibles que son comunes a todos, y porque tratan de los sentimientos, las sensaciones y las imágenes que todo el mundo conoce de primera mano, de los procesos cognitivos con los que cada uno se enfrenta a la realidad. Pero los presuntos expertos, los que son investidos con una especie de autoridad sacerdotal, o se la atribuyen ellos mismos, consiguen muchas veces que lo claro y próximo se vuelva hermético y lejano, lo envuelven en la niebla confusa de su palabrería. Por muy brillante que sea la hipótesis enunciada por un físico, no valdrá nada si no recibe una comprobación experimental. Habrá de pasar muchos años esperando que eso suceda, como esperó Peter Higgs, pero también puede que no llegue nunca. Las lumbreras más altas de la teoría literaria, los expertos poseedores de un raro saber que nadie comparte, nunca conocen la humildad de la incertidumbre. Levantan edificios de palabras que sus acólitos reciben y transmiten con reverencia y no corren peligro de refutación, tan solo de pasarse de moda. De nuevo vienen bien aquí unas palabras de Nietzsche: enturbian el agua para que parezca profunda. La ciencia, como la literatura o el arte, nos da la alegría de la claridad, una claridad difícil en el filo del misterio.
Un pensador para el siglo XXI, por Mario Vargas Llosa.
Reivindicar el liberalismo en Francia, en la época que lo hicieron Jean-François Revel o Raymond Aron, no sólo era ir contra la corriente, sino querellarse al mismo tiempo con la izquierda y una derecha conservadora, populista y autoritaria representada por la Quinta República y el Gobierno del general De Gaulle. Pero esa orfandad no intimidó nunca a Revel, polemista y panfletario a lo Voltaire, que, a lo largo de toda su vida, opuso a los estereotipos en que querían encasillarlo, lapidarias respuestas que, de un lado, desvelaban la naturaleza caudillista y anti democrática del régimen impuesto por De Gaulle, y, de otro, denunciaban la dependencia del comunismo francés de la Unión Soviética y la ceguera o cobardía de sus “compañeros de viaje” socialistas y progresistas que se negaban a reconocer la existencia del Gulag pese a los abrumadores testimonios que llegaban a Occidente de los disidentes y el fracaso calamitoso de la economía dirigida y estatizada de la Unión Soviética y China Popular para elevar los niveles de vida de la población y la desaparición de todas las libertades que implicaba la llamada dictadura del proletariado y la abolición de la propiedad privada.

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