Qué no necesitamos del sector público para prosperar (II): Televisiones públicas

No necesitamos televisiones públicas que gasten millones de euros de las arcas públicas. Por ejemplo, en España: Mas, Urkullu y Díaz blindan sus teles y destinarán 471 millones en 2014 y las televisiones autonómicas tuvieron unas subvenciones de 880 millones en 2013.

Seguro que hay gente que las defiende, pero el precio es altísimo. No Juan Ramón Rallo, que da razones muy convincentes para cerrarlas todas ya.

Se ha demostrado que puede haber televisiones, radios y todos los medios de comunicación imaginables pagados por las personas que los usan.

Qué no necesitamos del sector público para prosperar

Evidentemente los estados han prosperado y se han convertido en una parte muy importante de nuestras vidas. Tanto desde el punto de vista económico como social. Casi la mitad de la economía de los países desarrollados pasa por las manos del Estado.

Steven Pinker, en Los ángeles que llevamos dentro, ha demostrado que la violencia está en declive y en parte gracias a la formación de los estados.

Por su parte Matt Ridley, en su magnífico El optimista racional, hace una reflexión muy interesante referente a los gobiernos, y su relación con la prosperidad, que "tienden a ser algo bueno en sus comienzos, haciéndose peores conforme más perduren. Primero impulsan el florecimiento de la sociedad al proveer servicios centrales y retirar las trabas al comercio y la especialización. (...) Pero después (...) los gobiernos dan trabajo a más y más élites ambiciosas que captan cada vez más ingresos de la sociedad al inferir cada vez más en las vidas de las personas estableciendo más y más reglas que hacer cumplir (...) Los economistas, con razón, hablan con facilidad del 'fracaso del mercado', pero hay una mayor amenaza del 'fracaso del gobierno'. Al ser un monopolio, el gobierno trae consigo ineficiencia y estancamiento a casi todo lo que dirige; (...) Y, sin embargo, a pesar de todo esto, las personas inteligentes aún piden al gobierno dirigir más instancias; por alguna razón asumen que, de hacerlo, lo haría de algún modo más perfecto y desinteresado la siguiente vez".

Los estados que se han ido formando a lo largo de la historia de la humanidad han ayudado y frenado el progreso humano. Pero parece evidente que la suma global es positiva, y que la mejora de la vida de la humanidad ha sido en parte gracias a esos estados.

Pero cabe preguntarse cómo pueden ayudar actualmente esos estados para que sigamos prosperando. Y también cómo pueden perjudicar esa prosperidad.

Por ejemplo, en este artículo de Guillermo de la Dehesa, se indica que hay problemas que frenan el progreso de España: el excesivo tamaño del sector público, la corrupción, intereses partidistas dentro de los partidos, e intereses corporativos de los llamados agentes sociales.

Pretendo indicar en sucesivos artículos todos los aspectos relacionados con el sector público que frenan el desarrollo de un país.

Cómo recuperarse de una crisis

Imaginemos que hay dos caminos para recuperarse de una crisis, uno duro y trabajoso, y otro suave y sin esfuerzo. ¿Cuál elegiríamos? Y si sólo hay uno, el duro y trabajoso, ¿lo aceptaríamos?

Estas cuestiones son básicas para salir de cualquier crisis, incluida la económica que vivimos actualmente.

Es evidente que la crisis actual en España se debe a que hemos gastado mucho, tanto el sector privado como el público. El privado se ajustó rápido, por eso la alta tasa de paro, y el público lo está haciendo lentamente, pero al haber caído los ingresos en picado no es suficiente.

Pero lo que me interesa son las maneras de afrontar la crisis. Si en mi casa tenemos unos ingresos de 10, y yo pierdo mi empleo pasando a ingresar sólo 5 por el sueldo de mi mujer, es evidente que deberemos ajustar los gastos hasta que se igualen o sean menores que los ingresos. Ésta es la lógica que deberíamos aplicar a los países, ajustar los gastos a los ingresos, y empezar a reducir la deuda que se tiene.

Pero muchos expertos nos dicen que no, que el razonamiento anterior es erróneo, que lo mejor es seguir gastando, incluso más que antes, que luego esto se recuperará cuando las cosas vayan mejor. Es decir, que si me quedo sin empleo debo gastar más, pedir más créditos, que luego pagaré al tener un nuevo empleo. Pero qué pasa si mi nuevo empleo no da para pagar todo, qué pasa si el crecimiento del país no es suficiente para pagar la deuda acumulada.

Por desgracia, la crisis actual es muy profunda, pero para salir de ella hay que esforzarse y sufrir, hay que recortar en todo. Absolutamente en todo. No es un camino fácil. Aunque algunos nos lo quieran presentar así. Nadie se recupera de una enfermedad sin que su cuerpo note los efectos.