Lecturas y vídeo 09.01.2013

Happy New Year! Peace on Earth in 2013.



A ‘real American triumph’: the US shale revolution delivers a much cleaner environment, along with jobs and prosperity, by Mark J. Perry.

To summarize, the great “American triumph” is creating millions of shovel-ready jobs throughout the U.S. labor market, stimulating the economy with trillions of dollars of new investment capital, lowering energy costs for residential and industrial customers and generating billions of dollars of savings, bringing U.S. natural gas prices down to the lowest level in the world and helping to spark a renaissance in energy-intensive manufacturing, adding billions of dollars of revenues for federal and state governments, and creating thousands of new millionaires from the oil and gas royalties being paid out to farmers and landowners around the country. And as an additional environmental benefit, we’re “rolling the carbon clock back” by several decades. Unless there is major political or regulatory interference, the impact of the energy revolution and the “real American triumph” is just getting started, and provides one of the strongest reasons to be optimistic about the U.S. economy, the job market, and the environment.

The greening of the planet, by Matt Ridley.

In the future, Earth's plants should be able to successfully adjust their physiology to accommodate a warming of the magnitude and rate-of-rise that is typically predicted by climate models to accompany the projected future increase in the air's CO2 content. Factoring in plant productivity gains that will occur as a result of the aerial fertilization effect of the ongoing rise in atmospheric CO2, plus its accompanying transpiration- reducing effect that boosts plant water use efficiency, the world's vegetation possesses an ideal mix of abilities to reap a tremendous benefit in the years and decades to come.

Better Than Human: Why Robots Will — And Must — Take Our Jobs, by Kevin Kelly.

It’s hard to believe you’d have an economy at all if you gave pink slips to more than half the labor force. But that—in slow motion—is what the industrial revolution did to the workforce of the early 19th century. Two hundred years ago, 70 percent of American workers lived on the farm. Today automation has eliminated all but 1 percent of their jobs, replacing them (and their work animals) with machines. But the displaced workers did not sit idle. Instead, automation created hundreds of millions of jobs in entirely new fields. Those who once farmed were now manning the legions of factories that churned out farm equipment, cars, and other industrial products. Since then, wave upon wave of new occupations have arrived—appliance repairman, offset printer, food chemist, photographer, web designer—each building on previous automation. Today, the vast majority of us are doing jobs that no farmer from the 1800s could have imagined.

[...]

This is not a race against the machines. If we race against them, we lose. This is a race with the machines. You’ll be paid in the future based on how well you work with robots. Ninety percent of your coworkers will be unseen machines. Most of what you do will not be possible without them. And there will be a blurry line between what you do and what they do. You might no longer think of it as a job, at least at first, because anything that seems like drudgery will be done by robots.

We need to let robots take over. They will do jobs we have been doing, and do them much better than we can. They will do jobs we can’t do at all. They will do jobs we never imagined even needed to be done. And they will help us discover new jobs for ourselves, new tasks that expand who we are. They will let us focus on becoming more human than we were.

Let the robots take the jobs, and let them help us dream up new work that matters.

Aguantar mata: el dilema de España, por Michele Boldrin.

Los ejemplos abundan. El enfrentamiento entre la Comunidad de Madrid y sus empleados del sector sanitario que durante varias semanas paralizó los servicios hospitalarios (y frecuentemente las calles) es un claro ejemplo de los efectos nefastos del aguantar. Las reglas actuales de gestión y financiación de la sanidad, en la Comunidad de Madrid y en las otras comunidades españolas, no son sostenibles ante el cambio demográfico y tecnológico y la evolución actual y esperada de los recursos disponibles. Es perfectamente posible que la “nueva vía” que la Comunidad indica sea equivocada: eso no es, ahora mismo, mi problema. Mi problema es que los médicos, los enfermeros y, sobre todo, los sindicatos de este sector, no pueden oponerse a los cambios propuestos pidiendo, simplemente, el mantenimiento del statu quo. Esta actitud se funda en la idea que debemos “aguantar”, y no podemos: debemos cambiar las reglas que rigen nuestro sistema de sanidad pública porque, siguiendo las reglas antiguas, lo único que acabaremos haciendo es destruirlo. Si las reformas que el Gobierno de Madrid propone no funcionan se deben proponer otras, mejores, que consigan un éxito socialmente más deseable. Pero no se puede pedir únicamente aguantar.

Criterios básicos para el ensanche de los puentes de piedra. Florentino Regalado Tesoro

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Introducción:

La manipulación, sea ésta del tipo que fuere, de los puentes viejos de piedra que pueblan todo el territorio nacional, plantea en primer lugar el problema de discernir y definir, el grado, las formas y maneras de cómo debe ser hecha la misma, en función de la catalogación del puente objeto de estudio. Si resolver la cuestión anterior ya resulta sumamente problemático, el asunto se complica al máximo cuando dicha manipulación va encaminada a ensanchar los tableros de los vetustos y nobles puentes de fábrica, si los mismos se muestran incapaces en su vejez, de tener que soportar la insaciable demanda que el tráfico de vehículos exige en nuestros pueblos, ciudades y carreteras.

Los puentes de fábrica admiten francamente mal cualquier alteración de su fisonomía aparente, se venda como se quiera vender dicha alteración, y por consiguiente, lo más inteligente y sensato consiste en no alterarlos, o alterarlos lo menos posible para conseguir transferirlos en las mejores condiciones posibles a las generaciones que nos sucedan. En general, hacer lo contrario es hacer trampas y las trampas nunca son buenas, incluso cuando estas se hacen de buena fe; aunque la buena fe, cuando se nos mete en la cabeza tirar para adelante con un proyecto se vuelva: ciega, sorda y por qué no decirlo también, filosóficamente peligrosa.

La revista donde se inserta este escrito tiene magníficos números, y en ellos espléndidos artículos que analizan y se aproximan al problema de la restauración y rehabilitación de los puentes conceptualmente, lo que nos permite simplificar nuestra exposición y no repetir lo mismo, y por ello aconsejamos al lector el repaso y lectura de los números dedicados a Los Puentes, El Patrimonio de las Obras Públicas, Los Caminos y La Ingeniería e Historia. No obstante, resulta obligado tener que mencionar algunas de las ideas clásicas que se manejan en el Restauro, aunque sea simplificándolas burdamente, con la única intención de dar coherencia a nuestra exposición y crear el contexto teórico donde referenciar los criterios que habitualmente empleamos los ingenieros ensanchando los tableros de los puentes de fábrica.


Más documentos sobre Estructuras.




Lecturas y vídeos 08.01.2013

Cuba: La isla y su resurrección. Cualquier lugar puede ser un paraíso comparado con el infierno del castrocomunismo, por Agustín Valentín López Canino.

Nada que acabamos el año peor que como lo empezamos y con cientos de miles de cubanos esperando por una falsa ley de emigración donde sigue violado el derecho pero ahora con la posibilidad de escapar no importa a donde ni porque tiempo, cualquier lugar puede ser un paraíso comparado con el infierno del castrocomunismo.

Richard Feynman: Ode To A Flower.



Global outlook rosy; Europe's outlook grim, by Matt Ridley.

From ancient Egypt to modern North Korea, always and everywhere, economic planning and control have caused stagnation; from ancient Phoenicia to modern Vietnam, economic liberation has caused prosperity. In the 1960s, Sir John Cowperthwaite, the financial secretary of Hong Kong, refused all instruction from his LSE-schooled masters in London to plan, regulate and manage the economy of his poor and refugee-overwhelmed island. Set merchants free to do what merchants can, was his philosophy. Today Hong Kong has higher per capita income than Britain.

In July 1948 Ludwig Erhard, director of West Germany's economic council, abolished food rationing and ended all price controls on his own initiative. General Lucius Clay, military governor of the US zone, called him and said: "My advisers tell me what you have done is a terrible mistake. What do you say to that?" Erhard replied: "Herr General, pay no attention to them! My advisers tell me the same thing." The German economic miracle was born that day; Britain kept rationing for six more years. Where are Europe's Cowperthwaites and Erhards today?

Entrevista a Josh Lerner, por Ángel Martín Oro.

[U]na de las conclusiones más claras del estudio de la actividad emprendedora durante la crisis financiera en los Estados Unidos y otros países, es el efecto negativo que ha tenido la restricción del crédito. Las start-ups reciben financiación por diversas vías pero, fundamentalmente tres: capital riesgo, “capital informal” (familiares, amigos…) y, la más importante, a través de préstamos bancarios.

[...]

Pero simplemente incrementar el gasto en I+D como proporción del PIB –el foco de la política de la Unión Europea en años recientes- no es suficiente: lo que es verdaderamente importante es la innovación efectiva en los outputs (es decir, en los resultados), no tanto en los inputs (los medios que se ponen para conseguir los resultados).

Exposición Torres y Rascacielos: De Babel a Dubái.


Visual 161

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El Imperio. Ryszard Kapuscinski. 1993


Una muestra más de lo que ha significado, y significa, el comunismo: crímenes, falta de libertad, injusticia, hambrunas, violencia del Estado, campos de concentración, etcétera. Todo malo. El libro se centra en las experiencias y viajes del autor a lo largo de la antigua Unión SoviéticaLo incluyo entre mis libros.

La primera parte del libro (pp. 13-91) abarca tres épocas en las que el autor tuvo contacto con el Imperio, en los años 1936, 1958 y 1967. La segunda parte (pp. 95-324) se desarrolla de los años 1989 a 1991 y relata los viajes del autor a lo largo del Imperio. La tercera parte (pp. 327-352) es una especie de epílogo.

Como escribió Arcadi Espada del libro de Jordi Pérez Colomé, Adiós Gongtan, lo que inspiran estas lecturas es "leer para no ir nunca". 

La desolación al saber como han vivido y sufrido millones de personas es tremenda. Por ejemplo, el autor relata como siendo un niño compraban, después de pasar una noche a la intemperie con un frío atroz, "latas de caramelos vacías", para que luego sus madres pudieran "hervir agua en aquellas latas y así obsequiar[les] luego con ¡una bebida dulce y aromática!".

Ejemplos de las atrocidades del régimen comunista en la Unión Soviética hay muchos en el libro, por ejemplo: "Por contactos con extranjeros Stalin mandaba fusilar o condenaba a cinco o a diez años de trabajos forzados" (p. 44). No hay ninguna duda de que Stalin y los demás dirigentes comunistas eran unos psicópatas y unos hijos de puta. Pero eso ya lo dedujo brillantemente Hayek, en Camino de Servidumbre, los peores elementos formarán las élites que dirijan un sistema totalitario como el comunista. 

Hay también lugar para artistas e historias de muchas personas, el autor habla con gente de la calle no busca dirigentes ni personalidades políticas. Por ejemplo, Niko Pirosmani, nacido en Georgia (p. 50). Un problema del libro cuando trata de artistas es que describe sus obras (cuadros, esculturas, etc.) sin mostrarlas. ¿Tiene sentido un libro así? Creo que un libro electrónico que incorporase las imágenes de esas obras para verlas en paralelo a la lectura sería muy deseable e instructivo. Ese salto adelante mejorará la educación y la cultura.

"Los disidentes (que nunca fueron numerosos: en 1968 sólo seis personas se manifestaron en la Plaza Roja de Moscú contra la intervención armada de Checoslovaquia) o bien han emigrado, o bien, como Marchenko, cumplen condenas en la cárcel" (p. 121). Auténticos héroes, como algunos cubanos en la actualidad.

¿Qué métodos se usan para aterrorizar y paralizar a millones de personas? "Millones de huérfanos hambrientos y descalzos deambulaban por los caminos de Rusia. Robaban lo que podían. Stalin los encerró en internados. Allí aprendieron a odiar, y cuando crecieron, fueron vestidos con uniformes del NKVD. El NKVD tenía al pueblo atenazado por un miedo animal. Aquí tienes el comunismo" (p. 154).

Los campos de concentración o Lagers eran "una estructura ideada con sadismo a la vez que con precisión cuyo objetivo consistía en destruir y aniquilar a la persona de tal manera que ésta, antes de morir, experimentara los mayores sufrimientos, humillaciones y tormentos" (p. 219). Frío, hambre, falta de sueño, suciedad, insectos, sadismo del NKVD, terror de los criminales, sensación de injusticia, añoranza y miedo, todo lo anterior se sufría en un Lager (pp. 219-220).

El problema del aislamiento fue muy grave en la Unión Soviética, estancó el país a todos los niveles, por ejemplo, tal y como relata H. G. Wells, la vigilancia y seguridad que rodeaba a Lenin (uno de los grandes criminales del siglo XX) "dificulta el contacto directo entre Rusia y él, y, lo que parece aún más importante en lo referente a la eficacia de las actuaciones del gobierno, el contacto entre él y Rusia. Si todo lo que llega a Lenin pasa por un filtro, también lo que de él sale tiene que filtrarse, operaciones en cuyo curso pueden producirse importantes tergiversaciones" (p. 240).

"Al mundo lo asolan tres plagas, tres pestes. La primera es la plaga del nacionalismo. La segunda es la plaga del racismo. Y la tercera es la plaga del fundamentalismo religioso". "No hay manera de llegar a una mente tocada por cualquiera de estas plagas. En una cabeza así constantemente arde una santa pira en espera de víctimas. Todo intento de entablar una conversación serena está condenado al fracaso. Aquí no se trata de una conversación sino de una declaración" (p. 266).

Otro problema de la maquinaria comunista fue el ingente número de funcionarios. Por ejemplo, el "Ministerio de Política de Aguas de la antigua URSS" empleaba "a dos millones de personas. Todos los días, los dos millones de personas se levantaban de sus camas, van al trabajo, se sientan a sus mesas, sacan papel y un lápiz, y tienen que empezar a hacer algo. [...] Por eso en cada uno de los proyectos, por más fantásticos que sean, trabajan aquí masas ingentes de expertos y funcionarios" (p. 282).

El autor destaca "la historia de la Gran Hambruna: a principios de 1929, la XVI Conferencia del Partido Comunista de la Unión (bolchevique) aprueba el programa de total colectivización. Stalin decide que para el otoño de 1930 todo el campesinado de su país (lo cuál en la época supone las tres cuartas partes de la población, más de cien millones de personas) se haya convertido en trabajadores de los koljozes. Pero los campesinos se resisten a entrar en los koljozes. En vista del panorama, Stalin aplasta su resistencia usando dos métodos: mete en campos de trabajos forzados o deporta a siberia a cientos de miles de campesinos y a los que quedan los quiere obligar a la obediencia condenándolos al hambre.
El golpe más violento cae sobre Ucrania.
[...] Moscú fijó la cantidad de productos agrícolas -cereales, patatas, carne, etc.- que cada pueblo debía entregar obligatoriamente al Estado. Las cantidades fijadas superaban en mucho las posibilidades de la producción agrícola de estas tierras. Era obvio que los campesinos no podrían cumplir el plan que les había sido impuesto. Entonces se empezó a confiscarles los bienes a la fuerza -militar, por lo general-, a despojarlos de todo lo que había en los pueblos para comer. Los campesinos no tenían ni para comer ni para sembrar. A partir de 1930 el hambre hacía estragos, un hambre feroz e implacable que se prolongó durante siete años y que se llevó la más terrible de sus cosechas en 1933. La mayoría de los demógrafos y de los historiadores están de acuerdo hoy en que en aquellos años Stalin condenó a morir de hambre alrededor de diez millones de personas" (p. 305). ¡Diez millones de personas!, una de cada cuatro personas que viven actualmente en España, aproximadamente.

"La perestroika fue el resultado de la convergencia de dos grandes procesos a los que se sometió a la sociedad del Imperio:
- un tratamiento masivo de desintoxicación del miedo, y
- un viaje colectivo al mundo de la información.
En que no haya sido educado en una atmósfera de miedo animal y omnipresente, y en un mundo sin información, tendrá problemas a la hora de comprender de qué se trata" (p. 334).

A pesar de todo lo anterior, y como muy bien escribe Ryszard Kapuscinski (p. 351):
Las grandes sociedades tienen una enorme fortaleza interior. Entrañan inagotables dosis de toda clase de fuerzas y albergan en su seno energías suficientes como para reponerse de las derrotas más dolorosas y salir de las crisis más graves.
China supo salir del agujero de la humillación y del hambre, y emprender un desarrollo independiente y fructífero. La India sigue su ejemplo. Brasil e Indonesia tampoco se quedan a la zaga".

Titulo: El Imperio
Título original: Imperium
Autor: Ryszard Kapuscinski
Editorial: Anagrama
Fecha: 1993 (2008)
Traductor: Agata Orzeszek
Páginas: 357