The Boy Who Cried Wolf

David Friedman:

I am not competent to judge the  climate science behind global warming, but I am suspicious of orthodoxies pushed relentlessly in the popular media, orthodoxies that claim that everyone competent agrees on an urgent problem which requires drastic action immediately if not sooner. I remember when we were being assured that it was simply a scientific fact that overpopulation was the cause of poverty and a near term threat to our own well being, if not survival. Also when we were assured that the only way to get the poor countries of the world up to our level was central planning, if possible supported by generous foreign aid.


Source: Cafe Hayek.

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Damas de Blanco leen su carta al Papa


Víctimas, 5 de marzo: Miguel Ángel Raya Aguilar, Joaquín Ramos Gómez, José Luis Raimundo Moya y Aureliano Rodríguez Arenas

Libertad Digital.



A las 20:00 horas del 5 de marzo de 1978, dos policías nacionales resultaron muertos y tres heridos -uno de ellos de extrema gravedad- al ser ametrallado el Jeep que ocupaban por dos o tres terroristas de ETA. Los fallecidos eranMIGUEL ÁNGEL RAYA AGUILAR y JOAQUÍN RAMOS GÓMEZ
El atentado ocurrió en el barrio de Zaramaga, de Vitoria, cuando un vehículo de la Policía, ocupado por un cabo y tres policías, se detuvo frente a la entrada del matadero municipal, en la calle de los Reyes de Navarra. Ahí otros dos agentes, que estaban de patrulla, se introdujeron en el vehículo oficial para informar de los avatares de la ronda. En ese momento dos o tres individuos salieron de una cabina telefónica próxima y vaciaron sus ametralladoras contra los agentes. 
Media hora antes, los terroristas habían robado un coche a punta de pistola en Aizcorbe (Navarra). El propietario del vehículo presentó la denuncia de sustracción del mismo en la comisaría hacia las ocho y veinte de la noche, minutos después de que se produjera el atentado contra el Jeep de la policía.
Los pistoleros de ETA aparcaron el coche a pocos metros de una cabina telefónica situada frente al lugar donde, minutos más tarde, se detendría el Jeep de la Policía para recibir el parte de la pareja que realizaba la patrulla en aquella zona. Todo hace pensar que dos o tres de los jóvenes se dirigieron a pie desde el coche hasta la cabina telefónica, en donde debieron esperar la llegada del Jeep. A las ocho de la noche llegó el vehículo policial y aparcó en un rellano existente frente a la puerta del matadero municipal. A los pocos minutos llegaron los dos policías que se introdujeron en el Jeep para informar de las novedades a sus compañeros. En ese momento los dos terroristas que se dirigieron hacia el vehículo, situado al otro lado de la calle, abriendo fuego con varias ráfagas de fusil ametrallador. El Jeep resultó alcanzado por 52 impactos de bala y se usaron dos cargadores de treinta proyectiles.
La mayoría de los impactos dieron de lleno la zona central del vehículo, hiriendo al chófer y a los cuatro policías que ocupaban los asientos de la parte posterior. Únicamente el cabo, situado en el asiento junto al conductor, resultó ileso. Todo parece indicar que los policías que ocupaban el Jeep fueron sorprendidos, no teniendo tiempo para repeler la agresión desde el interior del vehículo. En medio de la confusión que produjeron los disparos, los etarras montaron en su coche alejándose a gran velocidad del lugar, en dirección a la calle Vitoria. Tras dejar abandonado el vehículo a la salida hacia Bilbao, los asesinos siguieron su huída a pie. 
El conductor del vehículo, el policía nacional Miguel Ángel Raya Aguilar, era natural de Huelma (Jaén). Tenía 26 años cuando sufrió el atentado que le costó la vida. Consiguió salir del Jeep ametrallado, pero se desplomó junto a la rueda delantera.
Joaquín Ramos Gómez, era natural de Sevilla. Casado, tenía 26 años cuando fue asesinado. Fue alcanzado por disparos en el tórax, las extremidades y la cabeza, y aunque llegó con vida al Hospital de Santiago, falleció dos horas más tarde mientras era sometido a una intervención quirúrgica.
En el atentado resultó gravemente herido José Vicente Val del Río de 21 años y natural de Burgos. Presentaba heridas de bala en hemitórax, hepigastrio, pared torácica derecha y rotura de bazo -que le fue extirpado- e hígado. Su estado fue calificado por los médicos como de extrema gravedad. Se debatió entre la vida y la muerte durante veinticinco días, falleciendo finalmente el 30 de marzo
Asimismo, resultaron heridos menos graves los policías Armando Doval González, soltero, de veintiún años, natural de Orense, y Santiago del Canto de los Reyes, casado, de veinticuatro años y natural de Jerez de la Frontera. El cabo primero Antonio Barrado Tejada, de veintiséis años, natural de Zarza de Montánchez (Cáceres), resultó ileso.
Un mes después del asesinato, previo secuestro, del ingeniero Ryan, y menos de dos semanas después del 23-F, a las 15:15 horas del 5 de marzo de 1981, ETA asesinaba en el barrio bilbaíno de Deusto al comisario de policía JOSÉ LUIS RAIMUNDO MOYA. Un etarra, que se había bajado de un vehículo en el que había otros dos terroristas, se dirigió a él y le disparó a bocajarro un tiro en la nuca cuando se dirigía a pie a su domicilio en la calle Blas de Otero, donde vivía con su hermano y su cuñada.
Varias personas acudieron al lugar con intención de prestar auxilio al herido que fue atendido de urgencia por personal del ambulatorio de la Seguridad Social de Deusto. Con un "hilo" de vida fue trasladado en una ambulancia al servicio de urgencia del Hospital de Basurto, donde fallecería una hora después, a las cuatro y media de la tarde, mientras era intervenido quirúrgicamente. La herida era mortal y el parte médico confirmaba esta apreciación: "Impacto de arma de fuego con orificio de entrada a nivel occipital y salida a nivel frontoparietal izquierdo, con pérdida de masa encefálica".
El presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, y el presidente del Gobierno vasco, Carlos Garaikoetxea, se trasladaron esa misma tarde a Bilbao en un viaje relámpago para visitar la capilla ardiente instalada en la Jefatura Superior de Policía de Bilbao.
Una hora después del atentado Txiki Benegas, secretario general del PSOE en el País Vasco, declaraba a los medios informativos: "ETA militar, con esta acción, se sitúa objetivamente con los golpistas que quieren acabar con la democracia y la libertad. ETA pretende acabar con el proceso autonómico vasco y provocar un estado de excepción en Euskadi". La banda terrorista reivindicó el atentado al día siguiente mediante llamada a la redacción de Egin.
En 1988 fueron condenados por este asesinato Francisco Javier Echevarría González y Joseba Koldobika Artola Ibarreche.
José Luis Raimundo Moya, de 57 años de edad, estaba soltero. Natural de Izurzun (Navarra). Licenciado en Derecho y diplomado en Medicina y Cirugía, también había realizado cursos de Criminología. En 1944 ingresó en el Cuerpo Superior de Policía. Según sus compañeros era un demócrata, votante del partido socialista y defensor de las instituciones vascas. Además, estaba considerado un profesional muy preparado y había publicado varios libros. Era comisario jefe de la Comisaría del distrito de Santiago en Bilbao.
El 05 de marzo de 1990 fallecía el teniente de navío retirado AURELIANO RODRÍGUEZ ARENAS, que había recibido dos tiros en la cabeza cuatro días antes en San Sebastián. 
El atentado fue cometido por dos jóvenes a las 22:45 horas del 1 de marzo de 1990. Los pistoleros huyeron a pie. Según fuentes del Gobierno Civil de Guipúzcoa, en el lugar del atentado se encontraron dos casquillos de bala.
El atentado se produjo en la calle de Julio Urquijo, del barrio donostiarra de Bidebieta, cerca del inmueble en el que residía el militar desde hacía varios años. Los dos etarras, de entre 20 y 25 años, efectuaron varios disparos contra el teniente de navío, uno de los cuales le alcanzó en la cara produciéndole pérdida de masa encefálica. Desde la medianoche el militar herido fue intervenido quirúrgicamente en la Residencia Sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu, donde fue trasladado en estado muy grave por miembros de DYA. Estuvo cuatro días en coma, falleciendo el 5 de marzo.
Los tres primeros bloques de la calle en la que se produjo el atentado eran viviendas de oficiales de la Marina. El miedo impedía a los vecinos comentar cualquier aspecto sobre el atentado. "Tenemos miedo. Estamos hechos polvo", indicó una de las vecinas, familiar de un militar.
Cinco años antes, a escasos metros de donde se produjo el atentado contra Aureliano, la organización terrorista ETA ametralló a los ocupantes de un vehículo dedicado al transporte de oficiales de Marina. Dos personas fallecieron en esa acción terrorista.
Era el segundo atentado mortal de 1990, tras el asesinato el 30 de enero del policía nacional José Ignacio Pérez Álvarez, mediante una bicicleta bomba. Sin embargo, la banda asesina había emprendido una intensa campaña de envíos de cartas y paquetes bomba. En esos días recibieron paquetes bombas, entre otros, María del Pilar Fernández Ruiz, funcionaria de correos que sufrió heridas de gravedad, perdiendo un ojo (el paquete originariamente fue enviado a un funcionario de prisiones, pero fue devuelto a la sucursal de correos donde trabajaba María Pilar); Fernando de Mateo Lage, presidente de la Audiencia Nacional, que perdió las manos y un ojo; a Francisco Albarracín Grech, teniente en la reserva de Valencia, y el fiscal Eduardo Fungairiño, que no sufrió heridas al ser desactivado el paquete por su escolta. Las cuatro cartas bombas, fueron enviadas entre el 24 y 26 de febrero por la misma persona, que las depositó en los buzones del Palacio de Comunicaciones en la plaza de Cibeles de Madrid. 
Aureliano Rodríguez Arenas tenía 65 años. Estaba jubilado desde agosto de 1989, cuando pasó a la reserva. Ejerció dos décadas como celador mayor de la Armada. Aunque natural de Córdoba, llevaba treinta años viviendo en San Sebastián. Estaba casado y tenía tres hijos, de entre veinticinco y treinta años.

¿Régimen improductivo?— ¡salida!

Ernesto García Díaz.

LA HABANA, Cuba, febrero, www.cubanet.org -Antes del castrismo, la Cuba republicana estuvo caracterizada por una economía floreciente. El país era agroexportador de azúcar, tabaco, café, carnes, frutas, bebidas, etc. Mientras que en la primera década de gobierno comunista,  su economía fue destruida y convertida en compradora neta de alimentos, llegando hasta la actualidad ha importar sobre el 80%  del consumo alimento a su población de poco más de 11 millones de habitantes.
A ello se le puede agregar, que en los sucesivos años de régimen totalitario pese a las generosas —y mentirosas— promesas iníciales de Castro y de Guevara, se estatalizó más del 80% de la tierra agrícola, se nacionalizaron las agroindustrias de alimentos, comenzando un periodo de deterioro y desmantelamiento de la base alimentaria. Lo que a grandes rasgos, ha sido el fruto de medio siglo de dificultades y privaciones en el terreno económico.
No podemos olvidar lo que ha sucedido con otros muchos regímenes llamados “progresistas” que, con el propósito de controlar mejor a sus súbditos, han aplicado la política de estatalización, “socialismo”, dirección burocrática de la agricultura y conversión de los campesinos en meros peones agrícolas.
Países como la Rusia soviética, China, Etiopía, Angola, Mozambique, Vietnam, Corea, Laos, Camboya, (ahora llamada Kampuchea) han sufrido hambrunas espantosas, con millones de muertos, y todo ello “gracias” a sus modelos de “socialismo”. Si Cuba ha escapado a tan aterrador destino es posiblemente debido a la extraordinaria bondad del clima y a la cuantiosa ayuda recibida, primero de la URSS y ahora de la China y la Venezuela chavista.
Esta lamentable situación al parecer no podrá ser cambiada por el decadente régimen totalitario. Los castristas para aliviar las penurias alimentarias de muchos cubanos, entregaron cerca de 1millon 387mil 936 hectáreas de tierra en usufructo, las que tan solo se aprovechan al 65%, según declaraciones de Gustavo Rodriguez Rollero, ministro de la Agricultura;  y  ampliaron el trabajo por cuenta propia con carencias de recursos que les permita extender la calidad de sus servicios. Medidas que fueron vistas con grandes perspectivas, pero no impidieron el aumento del costo de los servicios y alimentos en más del 25% con respecto al año 2011.
Por el estado de hechos y la improductividad agraria del régimen comunista,  no temeríamos en la necesidad de hacer, no ya una nueva reforma agraria, sino incluso de una verdadera revolución agraria…que posibilite una efectiva transformación de la agricultura, dirigida a:
-Proscribir el latifundio estatal, legitimado por la Constitución de 1976, nunca jamás visto en la historia de la República, creado como resultado de las políticas aplicadas por el gobierno comunista.
-Entregar todas las tierras en propiedad a los usufructuarios. Así como disponer la libre transmisión de la tierra por actos intervivos o mortis causa. Esto evitaría actos de amiguismo y negocios ilícitos en medio de la corrupción imperante. Tampoco se excluiría las ventas mediante celebración de subastas públicas.
-Aplicar el principio de que la tierra pertenezca a quien la trabaja. Esta aspiración debe convertir a Cuba en un país de propietarios, mediante lo cual la generalidad de las tierras labrantías sea propiedad de los campesinos, ya sea individual o colectiva.
-Formar verdaderas cooperativas privadas. En la actualidad no lo son, ya que están sometidas al mangoneo que ejerce el Partido Comunista, en el ejercicio de su irritante privilegio constitucional de ser “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”.
-Desmontar el sistema de acopios imperante. En ese terreno, las empresas estatales han demostrado hasta la saciedad su absoluta ineficiencia. Incluso el diario Granma y otros órganos de la prensa oficialista publican informaciones y quejas sobre cosechas podridas en el campo, impagos escandalosos, producciones impuestas por decreto, tarifas ridículas para los pagos que se realizan a los campesinos, que no se corresponden con los precios elevadísimos de venta al consumidor.
-Establecer la libre contratación. O sea: que habría que eliminar el virtual monopolio estatal en la comercialización de los productos agrícolas y agropecuarios que existe en la actualidad. En el agro, al igual que en otras ramas de la economía deben imperar las leyes del mercado y la libertad empresarial.
-Estimular la producción de materias primas para las industrias nacionales. Ejemplo más obvio: la caña destinada para la zafra. En definitiva, la producción de esos productos debe garantizarse con medios económicos: —Como sucedía antes de la Revolución— que el campesino siembre caña porque esa actividad le resulte rentable y provechosa, no porque un órgano del Estado le impuso la obligación de dedicarse a ese cultivo.
El cambio de la economía y  la liberalización de la propiedad serán la única salida al régimen improductivo cubano.