Desde Siria II. Jordi Pérez Colomé

El presidente de Siria, Bashar al-Asad, es alauí. Su familia gobierna el país desde que su padre, Hafez, llegó al poder en 1971. Los alauíes son una secta chií y en Siria son minoría, un 10 por ciento (la mayoría de sirios son suníes).

Siria presume, al contrario de sus vecinos Líbano e Irak, de que su identidad principal es la nacional, no la religiosa: son sirios antes que suníes o cristianos. Gracias a esto, en Siria la división sectaria ha sido menos tenida en cuenta. Pero en algunos ámbitos ha sido notable y hoy, en plena revuelta, se ve. Los altos mandos del ejército, los soldados de algunas divisiones militares importantes y las fuerzas secretas de seguridad son alauíes.

En Damasco conocí a un soldado suní de 20 años que había pasado toda su mili -un año y medio- en Deraa, el origen de la revuelta. Él hablaba poco inglés y yo menos árabe (nunca habré lamentado tanto no hablarlo; tenía dentro más historias de las que podré oír en mucho tiempo). Me decía que aún había cada día protestas en Deraa. Le pregunté si ellos les disparaban, pero me dijo que no, incluso se ofendió.



Las cifras de la huida de Cuba


Un total de 8000 cubanos intentó llegar ilegalmente a Estados Unidos hasta el 30 de septiembre de 2011. De ellos 1000 fueron interceptados en alta mar, 700 llegaron por vía marítima y 6300 llegaron a través de las fronteras, principalmente la de México, informó el diario El Nuevo Herald, que cita como fuente a agencias de seguridad interior.

En 2007 el éxodo de cubanos se elevó a 19.710 y en los tres siguientes decreció en forma notable con 16.260 en 2008 y 8.113 en 2009, llegando a 7050 en 2010 por lo que la cifra de este año representa un 14% por ciento más que la anterior.

Datos datos ofrecidos por el profesor de la Universidad de Puerto Rico Jorge Duany, que estudia la diáspora cubana indican que de 2000 a 2009, 318000 cubanos intentaron llegar a Estados Unidos.



CERN and colliding theories. Lawrence M. Krauss

What do you do as a scientist when you know a research result that is almost certainly wrong is about to become a media sensation? That is the quandary I found myself in last month as I awaited the announcement from CERN, the European Organization for Nuclear Research, about particles called neutrinos supposedly traveling faster than the speed of light. I had already been informed about the experiment, whose findings, if true, would require an overhaul of physics: Our current understanding — based on Einstein’s theory of relativity and consistent with every known physical theory and experiment — is that nothing can travel through space faster than the speed of light.

I hoped that somehow the result would escape the attention of the world news media, but I knew better: A news conference had been scheduled. On the other hand — except for the die-hard would-be Einsteins who have already begun to write me suggesting that the CERN result proves their pet theories — I also knew that for the general public the claim would prove to be a momentary curiosity, forgotten along with much of the rest of yesterday’s news.


What is inappropriate, however, is the publicity fanfare coming before the paper has even been examined by referees. Too often today, science is done by news release rather than waiting for refereed publication. Because a significant fraction of experimental results ultimately never get published or are not later confirmed, providing unfiltered results to a largely untutored public is irresponsible.





Las reformas que necesita España. Juan Ramón Rallo

Por un lado, para lograr el reajuste de nuestro aparato productivo, necesitamos, primero, que los contratos laborales regresen al ámbito de negociación individual entre empresario y trabajador, sin que los sindicatos o la patronal puedan intervenir salvo como representantes voluntarios; esta abolición de esa fascistada llamada negociación colectiva también debería afectar a las relaciones laborales vigentes, permitiendo renegociar sin indemnización todos los contratos actuales para adaptarlos a la nueva realidad posburbuja –una medida bastante menos cruel y barata que reducir el coste del despido para, a través del cese laboral, proceder a su ulterior renegociación–. Segundo, debemos rebajar la factura eléctrica y para ello hay que suprimir las primas a las nuevas centrales renovables, revisar a la baja las ya comprometidas y prolongar la vida de todas las centrales nucleares seguras. Tercero, liberalización total del sector empresarial: eliminar los obstáculos burocráticos a la hora de constituir nuevas empresas así como las limitaciones sobre a qué pueden dedicarse –por ejemplo, suprimiendo la ley de horarios comerciales, la ley del suelo, la ley antitabaco…). Y cuarto, permitir que aquellos sectores que deban quebrar, como el de la construcción, quiebren y saquen a la venta todo el stock de viviendas y de bienes de capital que retienen sin uso alguno.

Por otro lado, para conseguir el reajuste financiero hay que promover el ahorro empresarial, familiar y estatal. Las Administraciones Públicas deben regresar a los niveles de gasto anteriores a la burbuja (2002-2003). Ello implicará desprenderse de numeroso personal público –sobre todo autonómico–, eliminar todas las subvenciones, privatizar todas las empresas públicas e instaurar el copago en la sanidad y en la educación no obligatoria. Con este tijeretazo al gasto, lograríamos no sólo acabar con el déficit, sino amasar un cierto superávit con el que poder reducir de manera muy considerable la tributación sobre el ahorro, tanto en el IRPF como en el Impuesto de Sociedades: los gravámenes sobre dividendos, plusvalías y beneficios no deberían superar en ningún caso el 10%. De este modo, no sólo alimentaríamos el ahorro interno, sino que importaríamos capitales desde el extranjero, lo que permitiría recapitalizar a nuestro tejido empresarial –y bancario– y contratar a gran parte de los cinco millones de parados.





Entrevista a Héctor Maseda

Cuando, en la primavera de 2003, Héctor, con una sustancial hoja de servicios como periodista independiente, a la vez que presidente del Partido Liberal Democrático de Cuba, fue condenado en juicio sumario a 20 años de cárcel, junto a otros 74 disidentes, Laura decidió abandonar su empleo como profesora de español para dedicarse por entero a la atención de su esposo y a reclamar justicia tanto para él como para los demás prisioneros políticos. Así se convertiría en cofundadora del movimiento Damas de Blanco, que aún hoy lidera. 

Al no aceptar la coyunda del destierro como requisito para su liberación, Héctor estuvo entre los últimos prisioneros de conciencia en salir de la cárcel. En tanto, Laura no dejaba de exigir justicia, aun en medio del proceso de excarcelaciones.

Hoy, Laura y Héctor están juntos al fin en su casa de La Habana. Pero no parecen dispuestos a contemplar el tan bien ganado derecho al reposo del guerrero.

Él no depone su vertical conducta como opositor. Ella continúa al frente de las Damas de Blanco, consciente de que si los atropellos, abusos e injusticias del régimen no cesaron con la excarcelación de los presos de la llamada Primavera Negra, no hay motivo para dejar de reclamar su fin protestando en las calles.



CUBANET: ¿No les tienta la idea de reiniciar la vida en otro país, restaurando la paz y la estabilidad hogareña que les ha faltado durante tantos años, y más aún sabiendo que es un proyecto que ahora está a su alcance con relativa facilidad?

H. MASEDA: No y mil veces no. En los años 80 tuve la posibilidad de salir del país y no regresar jamás. Lo pensé y me entusiasmó la idea. Tuve propuestas, primero de estudios de especialización y luego de trabajo que no admitían su rechazo, pero era único hijo, mis padres, ancianos, no gozaban de buena salud y requerían mi presencia. De modo que rechacé la idea. Algunos problemas laborales y sociales momentáneamente me la hicieron retomar en un par de ocasiones posteriores, pero no me convencieron los argumentos que analicé en aquellos momentos. Es cierto que en la actualidad abandonar el país definitivamente es un proyecto que con relativa facilidad está a nuestro alcance (de Laura y mío). Pero no me interesa. Ni ella ni yo dañamos a nuestro país y pueblo con la presencia de ambos en la tierra que nos vio nacer. ¡Qué se vayan los gobernantes actuantes que tanto tiranizan y afectan a su pueblo!