Para triunfar: honestidad y claridad

¿Cuál es la mejor manera de comportarnos para tener éxito? Definiendo el éxito como la consecución de nuestros deseos.

Para conseguir nuestros objetivos tendremos que tener muchas aptitudes y actitudes, todas ellas adaptadas a la tarea en cuestión. En general, si son tareas simples se podrán llevar a cabo de manera individual, pero la mayoría de las actividades humanas requieren de un esfuerzo colectivo, incluso aunque desarrollemos el trabajo solos, siempre requeriremos herramientas que otros han elaborado. Por ejemplo, para escribir estas palabras me basto yo mismo, pero necesito el ordenador, una conexión a Internet, unos programas, etcétera. Esto lo explica muy bien en el ensayo "I, pencil".

Me interesan las actividades que nos hagan colaborar con otras personas, de manera directa y continua. En esa interacción, ¿qué debemos hacer para llevar a buen puerto el proyecto?

Mucha gente piensa, y actúa en consecuencia, que para conseguir el objetivo hay que usar todas las armas a nuestro alcance, incluida la mentira, la ocultación de información, las exageraciones, las medias verdades, etcétera. Es decir, tratar de jugar con las cartas marcadas sin que la otra parte lo sepa. Por mi experiencia, diría que es un juego peligroso y que acaba saliendo mal. Evidentemente a corto plazo funciona, es fácil engañar a alguien, incluso a muchos, durante un tiempo. Pero la vida es larga, los proyectos se multiplican y se alargan, y nos cruzamos con las mismas personas muchas veces. Creo que ser honestos y claros es más efectivo a la larga, y es una mejor manera de llevar las cosas.

No cabe duda que suele ser más complicado elegir no tomar atajos, e ir de frente por la vida. Un ejemplo claro es el asumir un error. Según mi planteamiento habría que reconocer lo antes posible el error, asumiendo sus consecuencias, y tratar de corregirlo, además de evitar que se vuelva a producir. No asumirlo nos puede llevar a situaciones más embarazosas y complicadas, no obstante, hay mucha gente que prefiere esconder la cabeza o simplemente no avisar de ese posible error.

Otro factor a tener en cuenta es la tranquilidad. Al mentir, estamos en situación de constante estrés, cosa que no sucede cuando sabemos que nuestra conducta es adecuada. Por supuesto, lo que es o no adecuado puede ser muy subjetivo. Por eso una buena manera de saber si lo que hacemos es correcto, es ser claros y exponerlo a todo el mundo.

Cuando trabajo con gente espero que se comporte de manera franca y que asuma sus errores, y los anuncie. De esa manera, todos podremos desarrollar una labor de equipo en un ambiente adecuado, y que permitirá el éxito.

Temas 02.06.2013

“¡Dad palmas, jodidos nazis!”; 1961, el año de los Beatles en Hamburgo. Por Álvaro Corazón Rural

Entonces pasaron al Kaiserkeller, el otro bar de Koschmider, donde empezó lo bueno. Tenían que estar tocando 12 horas diarias que se repartían con otro grupo. Seis horas por noche cada uno. Alternaron con Derry and the Seniors y con Rory Storm and The Hurricanes, el grupo de un batería profesional muy solvente, Ringo Star. Los sábados comenzaban a actuar a las cuatro de la tarde y acababan a las cinco de la mañana. En sesiones de esa duración, tocaban todo el repertorio de Gene Vincent, discos enteros de Chuck Berry, Little Richard, Everly Brothers, Buddy Holly o Fats Domino. Cuando al final estaban exhaustos, se inventaban las canciones sobre la marcha. A la postre, su talento innato les convirtió en estrellas, no cabe duda, pero ellos mismos reconocieron que sin ese entrenamiento-tortura cuasi militar, no hubieran llegado a ser verdaderos músicos. Porque en este negocio que parece tan frívolo no todo se basa en un buen look y cuatro ideas. Bueno, ahora tal vez sí. Pero no en la edad dorada de la música popular. What I´d said, de Ray Charles, por ejemplo, la hacían de hora y media. Imaginad a Coldplay convirtiendo eso en el planazo para un viernes.

Un bebé salva la vida gracias a una prótesis creada con una impresora 3D, por Javier Martín.

Según los médicos, para cuando la pieza se elimine naturalmente, los pulmones del niño y sus vías respiratorias ya se habrán desarrollado lo suficiente como para mantenerse abiertos por sí mismos. Tras insertar el tubito, los doctores mantuvieron al bebé con respiración asistida durante 21 días, tras los cuales abandonó el hospital. Un año después del implante, no se ha presentado ningún problema de rechazo ni de respiración.

Banglade workers need freed markets, by Sheldon Richman.

Unfortunately, the debate is unnecessarily narrow. What needs discussing — and radical changing — is ladeshe country’s political-economic system, which benefits elites while keeping the mass of people down. The economists are correct that under the status quo, imposing safety standards would raise costs, cause unemployment, and aggravate poverty. But we can’t leave the matter there. We must go on to examine how the political-economic system constricts people’s employment opportunities, including self-employment, and otherwise stifles their efforts to improve their lives. Thus, a debate over whether garment factories should be subject to safety regulations, while the status quo goes largely undisturbed, misses the point.

[...]

Crony capitalism deprives Bangladeshis of property rights, freedom of exchange, and therefore work options. The people need neither the corporatist status quo nor Western condescension. They need radical land reform and freed markets.

La Prostitución: de La Habana al Infierno. Por Víctor Manuel Domínguez.

Para nadie es secreto, y menos para las autoridades, que el comercio sexual genera una cadena de negocios ilegales que van desde el alquiler clandestino, la venta y consumo de drogas, el estupro y actos de violencia contra jóvenes que buscan cómo sobrevivir al fracaso revolucionario.

La libertad de las mujeres, por Carlos Alberto Montaner.

A fines del siglo XVIII, como consecuencia de las revoluciones norteamericana y francesa, las ideas de la libertad habían avanzado notablemente en todo el mundo occidental, pero los beneficiarios inmediatos eran sólo los varones blancos, educados y dotados de cierto patrimonio. En general, eran ellos los que podían elegir y ser elegidos. A las mujeres, negros o mestizos, a los pobres y a los analfabetos les estaba vedada la participación en la vida democrática de las incipientes repúblicas o en las maduras democracias parlamentarias europeas que comenzaban a arraigar.