Reflexiones 06.07.2013

Leyendo artículos como éste de Gonzalo Fanjul en El País creo que se comete un error al querer señalar que los empresarios deben ayudar a la sociedad con donaciones y otras ayudas. Cuando el mejor servicio que hacen las empresas es la de promover el empleo, en primer término, y permitir que la prosperidad se extienda. Permiten que los productos puedan ser comprados por la sociedad en general , bajando precios, creando nuevos productos, permitiendo la inversión, etcétera.

Todo lo anterior es más que suficiente, y esa es la verdadera labor social de las empresas, no hace falta que hagan más, aunque si quieren hacerlo adelante. Pero lo principal es la creación empresarial en sí misma.

Xavier Sala i Martín lo explica muy bien en su estupendo libro "Economía liberal para no economistas y no liberales":
[S]e convierten [los empresarios millonarios] en personajes 'altruistas' y 'generosos' que crean fundaciones y regalan dinero con objetivos humanitarios. [...] La verdadera contribución de estos señores y señoras a la humanidad no es el dinero que regalan sino los programas y toda la constelación de productos que permiten a tantos y tantos trabajadores de todo el mundo ganarse la vida".
Lo mejor que le puede pasar a un país para prosperar y mejorar la condición de sus ciudadanos es que haya muchas empresas privadas y libres que compitan. Para lo que habría que reducir los trámites burocráticos a la mínima expresión y reducir la carga fiscal al máximo. Si alguien debe pagar impuestos que seamos los asalariados, quienes arriesgamos poco, pero no gente que emprende y trata de arriesgarse. Todo lo anterior acompañado de libre mercado, sin interferencias ni tratos de favor por parte del Estado.

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