Lecturas 14.03.2013

Escapar de la trampa: dos siglos de desarrollo económico, por Jorge San Miguel.

En síntesis, durante milenios apenas hubo progreso en términos de riqueza por persona, hasta que vencimos la trampa maltusiana. Hasta entonces las mejoras en producción se tradujeron en una población multiplicada —lo que puede o no interpretarse como un síntoma de progreso*—, si bien las condiciones materiales de la gran mayoría apenas mejoraron, o lo hicieron de forma marginal. Pero hace dos siglos el mundo dio un salto adelante. A partir de ese momento la riqueza creció de manera explosiva. En los países occidentales la renta por habitante se multiplicó cinco veces en el siglo XX, y de forma muy importante en prácticamente todo el mundo.

North Korea's Camp No. 22 - Update, by Human Rights in North Korea.

As a follow-up to the October 2012 joint HRNK- DigitalGlobe imagery analysis of North Korea’s Camp 22 (Kwan-li-so No. 22, Korean People’s Security Guard Unit 2209), DigitalGlobe’s Analysis Center was asked to assist in identifying reported activity in and around Camp 22 in Hamgyŏng-bukto.

Ahora, alquilar; por Carlos Rodríguez Braun.

Muchos economistas, incluido quien esto escribe, han apuntado los inconvenientes de una hipertrofia de propietarios de sus viviendas y han señalado las ventajas de una sociedad con más inquilinos. No tendríamos, pues, motivo alguno ahora para quejarnos. Sin embargo, los tenemos, siendo el primero de ellos la mencionada ignorancia de la propia acción pública en el pasado, a lo que cabe añadir las consecuencias futuras no previstas y los costes de oportunidad. Para el fomento del alquiler han presionado los lobbies, igual que lo hizo el sector automotriz para que se aprobara el Plan PIVE. La idea es que el Gobierno gaste dinero a través de los ciudadanos, pero un dinero que finalmente llegue a las empresas. Dirá usted: eso es bueno. No está tan claro, sin embargo, porque también llegaría si el Gobierno, en vez de intervenir, redujera los impuestos, abriera los mercados, y dejara a los ciudadanos que decidamos cómo organizar nuestra vida y nuestra vivienda.

The Ultimate Resource 2, by Julian Simon.

The public demands an ever-increasing purity of air and water. In itself that certainly is a good thing. But when the public judges that our air and water now are “dirty” and “polluted,” this makes no sense if one remembers the terrible pollutions that were banished in the past century or so – the typhoid fever that polluted even the Hudson River at New York, the smallpox that humanity has finally pursued to the ends of the Earth and apparently eradicated, the dysentery and cholera that distressed and killed people all over the world as it still does in Asia and Africa, the plagues and other epidemics that harm us much less than in generations past, or not at all. Not only are we in the rich countries free of malaria (largely due to our intensive occupation of the land…), but even the mosquitoes that only cause itches with their bites are now so few in many affluent urban areas that people no longer need window screens for their homes, and can have garden parties at dusk.

Côte d’Ivoire: Unrealized Promises for Impartial Justice, by Human Rights Watch.

Internationally recognized results proclaimed Ouattara the winner of the November 2010 election, but Laurent Gbagbo, his opponent, refused to step down as president. That caused a five-month crisis during which at least 3,000 people were killed and 150 women raped, with attacks often carried out along political, ethnic, and religious lines. In November 2011, Gbagbo was transferred to The Hague on a warrant from the International Criminal Court (ICC). He remains there in custody pending a determination of whether there is enough evidence to try him for four counts of crimes against humanity.

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