Lecturas 13.04.2013

The War on Drugs Is Far More Immoral Than Most Drug Use, by Conor Friedersdorf.

Of course, there are drug abusers who exhibit character failures too. And when those failures affect other people, when they steal or behave violently or recklessly, they ought to be punished. Law enforcement could focus on catching them, and society could do far more to rehabilitate addicts, if so much wealth wasn’t squandered on an obviously hopeless War on Drugs. Like a lot of people who favor ending it, I believe a reformed policy would be a lot more moral.

La Zombificación Bancaria, por Xavier Sala y Martín.

Los defensores de los rescates utilizan dos argumentos para no dejar quebrar a ningún banco. El primero es que los bancos son “sistémicos” y que si se deja quebrar alguno, se crearán pánicos financieros que contagiarán a los demás bancos y al resto del "sistema" ecoómico. El miedo hará que los bancos sanos dejen de prestar a las empresas, cosa que agravará la crisis económica. La historia nos demuestra que esos temores son exagerados porque en países donde sí se dejan quebrar a los bancos comerciales insolventes, no pasa nada de eso. En Estados Unidos, sin ir más lejos, cierran sus puertas cientos de pequeños bancos cada año y eso no provoca ningún colapso financiero. Es más, el argumento de que los bancos no deben quebrar porque eso hará que el crédito desaparezca de la economía tampoco es bueno: en países como España el gobierno ha evitado la quiebra de los bancos... y el crédito a las empresas también ha desaparecido. Si el objetivo era que fluyera el crédito, la política de rescates ha sido un monumental fracaso.

Entrevista a Juan Abreu por Emilio Ichikawa.

Supongo que algún día terminará el castrismo. Como todo. Ojalá sea pronto. Pero no hay que preocuparse demasiado, un día después de terminar el castrismo no quedará ni un solo castrista en Cuba, donde quiera que se mire sólo se verán víctimas y demócratas de toda la vida.

Los desconocidos desconocidos, por Gary Marcus. (English).

Hay al menos cuatro mecanismos psicológicos distintos en funcionamiento. El primero, nos movemos más por la información vívida que por la información abstracta (aun cuando la información abstracta debería dominar en principio). Segundo, descontamos el futuro, corremos a por el dólar ahora, en vez de esperar a los dos dólares que podríamos tener un año después si esperásemos. Tercero, la ilusión focalista (tal vez impulsada por el fenómeno más general de la facilitación) nos hace ocuparnos de nuestros problemas más inmediatos, aunque se ciernan problemas más graves al fondo. Cuarto, tenemos una tendencia a creer en un mundo justo, en el que la naturaleza se corrige naturalmente a sí misma.

¿Cuándo se torcieron las cosas?: Tres hipótesis, por Luis Garicano.

En cualquier, con sentido común (que falta, por todas partes, véase la iniciativa fascistoide de los “escraches”) los grandes parámetros del camino a seguir son obvios y deben ser independientes de la forma que adopten estas soluciones institucionales: España, o las Españas, debe ser un país normal, y esto no requiere inventar nada. El capitalismo funciona, ha funcionado para Corea, Singapur, ls China nominalmente comunista y Taiwan el mismo sistema que para Chile y EEUU. Y la democracia también funciona, el sistema de partidos, con unos mecanismos de control adecuados, es el menos malo que se ha inventado. Con esos dos pies en el suelo, firmemente, podemos tratar de empezar a avanzar fuera de este marasmo.

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