Lecturas y vídeo 11.01.2013

¿La tortura sirvió para llegar a Bin Laden?, por Jordi Pérez Colomé.

Las críticas a La noche más oscura por la falta de fidelidad en el retrato de la tortura son razonables por dos motivos: no está claro que diera datos útiles y a menudo es menos fiable que otras técnicas de interrogación. Pero forma parte de la historia de Estados Unidos en la primera década del siglo XXI y hay aún preguntas sin respuesta. Es una aportación más.

Tontuna feminoide, por Arcadi Espada.

No doy crédito. No solo dicen que es una gran película, e incluso una obra maestra, cuando es una tediosa película de las llamadas de acción, género que puede permitirse todo lo que esta película se permite, superficialidad, inverosimilitud, tosquedad, desinformación, todo, menos el tedio; es que, además, lo que ya es la monda, sugieren que es una película que promueve la tortura, cuando toda la trama de este producto obamista y grotescamente feminoide, organizada en torno a la insoportable Jessica Chastain, siempre dos palmos morales por encima de sus machos, desemboca en la evidencia de que han sido las irreprochables buenas artes femeninas y no el inútil tremendismo torturador de los brutos las que han llevado hasta Bin Laden.

Agricultura en Israel: El Desafío del Desarrollo, por Jon Fedler.

Desde que Israel logró su independencia en 1948, el área total cultivada aumentó de 165.000 a unas 435.000 hectáreas y el número de comunidades agrícolas pasó de 400 a 900 (de ellas 136 poblados árabes). Durante el mismo período, la producción agrícola tuvo un aumento de 16 veces, más de tres veces el ritmo de crecimiento de la población. Las variadas condiciones climáticas, topográficas y tipos de suelos de Israel (de subtropical a árida, desde 400 metros bajo el nivel del mar a 1.000 metros sobre el nivel del mar y desde dunas de arena a tierras aluviales) hacen posible el cultivo de una gran variedad de productos agrícolas.

España destina el 3% del PIB a las prestaciones por desempleo, por Abel Fernández.

Existen también otras formas de protección: como el tramo negativo sobre el IRPF, que tampoco desincentiva el trabajo, o la obligatoriedad de realizar ciertas labores públicas para limitar compaginación del cobro de la prestación con un trabajo en la economía sumergida. Pero necesitamos un revulsivo urgente para salir de esta situación: es absolutamente alarmante que el gasto en prestaciones por desempleo suponga ya el 3% de nuestro PIB. En muchos casos, estamos pagando un salario a muchos españoles para que permanezcan en casa en vez de aceptar un trabajo por un salario menor a su prestación o reiniciar su carrera profesional con formación de alta calidad.

Building The Golden Gate Bridge.


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