Víctimas, 6 de noviembre: José Alberto Lisalde Ramos, Sotero Mazo Figueras, Jeanine Pueyo y Eladio Rodríguez García

Libertad Digital.


Pasadas las diez de la noche del jueves 6 de noviembre de 1980, tres miembros de la banda terrorista ETA asesinaban a tiros en Éibar al policía nacional JOSÉ ALBERTO LISALDE RAMOS y a su amigo, el peluquero SOTERO MAZO FIGUERAS. Los dos amigos salían del domicilio de Sotero y se disponían a subirse en un vehículo Seat 124, propiedad del agente de Policía.
Los terroristas habían estado horas antes apostados en la puerta del cine Coliseo de la localidad guipuzcoana pensando, erróneamente, que varios agentes de Policía estaban dentro de la sala. Su objetivo era atentar contra ellos cuando terminase la sesión de cine y saliesen del local, pero al terminar la película, no vieron salir a los agentes. Por ese motivo decidieron regresar al domicilio del etarra Fidel González García, donde se alojaban los tres miembros de ETA. Al llegar a la calle Virgen del Carmen vieron estacionado un vehículo propiedad de un policía nacional y, sobre la marcha, decidieron esperar y atentar contra él. El vehículo ya lo tenían fichado gracias a la labor de chivato que había realizado el propio González García, tal y como se recoge en la sentencia de 2003 por la que se condenó a Pedro José Picabea Ugalde.
Hacia las 22:20 horas vieron que José Alberto Lisalde y Sotero Mazo se disponían a subir al turismo y abrieron fuego contra ellos. José Alberto murió en el acto, mientras que Sotero lo hizo poco después, antes de que pudiera ser trasladado a un centro sanitario. En el lugar del atentado la Policía recogió cinco casquillos de bala del calibre 9 milímetros parabellum, marca SF-Gelot de fabricación francesa. Tras cometer el asesinato, los tres terroristas huyeron en el vehículo de González García y se refugiaron en su domicilio.
En un pleno extraordinario, celebrado nada más tener conocimiento del atentado, el Ayuntamiento de Éibar acordó condenar "esta nueva manifestación de la barbarie terrorista, con toda energía y sin reserva alguna". El texto de la moción fue aprobado por los concejales del PNV, PSOE, Euskadiko Ezkerra y PCE. Los concejales de Herri Batasuna se encontraban ausentes por haber decidido en días pasados mantenerse ajenos a la actividad municipal. El comunicado del Ayuntamiento pedía a los ciudadanos de Éibar que suspendiesen sus actividades durante todo el día y que acudiesen a los actos que se iban a organizar en señal de repulsa por el asesinato de José Alberto y Sotero. Al día siguiente, 7 de noviembre, unas mil quinientas personas recorrieron las calles de la localidad para manifestar su repulsa por el atentado.
Un día después del atentado, los padres y hermanos de Sotero Mazo pidieron públicamente explicaciones a los autores del atentado. Éste fue reivindicado por ETA mediante un comunicado en el que acusaba a Sotero Mazo de ser "miembro de la red de confidentes en Éibar".
Nuestra familia –decía la carta abierta de los padres y hermanos del peluquero–, llegó a Euskadi hace ya muchos años y se instaló en Ermua, como miles y miles de inmigrantes que hoy sienten que esta tierra es también suya. [Por la peluquería pasó] todo el pueblo de Eibar, lo que le granjeó simpatías y amistades que facilitaron nuestra total integración en Euskadi.
En el año 1982 la Audiencia Nacional condenó a Fidel González García –el etarra que tenía alojados a tres miembros de la banda en su domicilio– y a Francisco Fernando Martín Robles a sendas penas que sumaban 47 años de prisión. En el año 2003 fue condenado Pedro José Picabea Ugalde, aliasKepa de Hernani, a 27 años de prisión por cada asesinato. El tribunal dio validez en su fallo a ladeclaración judicial del etarra González García realizada en 1981 delante de un abogado de su confianza, Ignacio Esnaola, cuando indicó que los tres terroristas le comentaron, nada más llegar a su casa, que habían ejecutado a dos personas. El tercer autor material del asesinato, Juan María Oyarbide, no pudo ser juzgado al haber resultado muerto, junto a Manuel Urionabarrenetxea, en septiembre de 1989 durante un enfrentamiento con la Guardia Civil.
José Alberto Lisalde Ramos, de 27 años, era natural de Órgiva (Granada). Estaba casado y tenía dos hijos de muy corta edad.
[José Alberto Lisalde] era un gran hombre; ya no está con nosotros. Yo le vi por primera vez una mañana, cuando acababa de llegar a la Comisaría del Cuerpo Superior de Policía de Eibar, procedente de Madrid. Corría el año 1978. Era de una cortesía, de una educación y de un cariño hacia sus compañeros y ciudadanos sin límites. Su humanidad desmesurada le llevaba a efectuar por los demás los más arriesgados sacrificios, sin esperar respuesta ni agradecimiento a cambio. Su generosidad y comprensión estaban siempre al servicio de los demás, como un padre diligente y humanísimo; su amor por los animales, por la naturaleza y por todo aquello que representara la obra creadora del Altísimo afloraban siempre por sus ojos llenos de luz y de cariño hacia todos. Que Dios perdone a sus asesinos. (Testimonio de un inspector del Cuerpo Superior de Policía recogido por El País, 13/11/1980)
Sotero Mazo Figueras, peluquero de 35 años, estaba casado y tenía dos hijos, de 7 y 5 años. Era natural de Garganta (Cáceres) y regentaba una peluquería en Éibar.



El 6 de noviembre de 1980 la banda terrorista ETA asesinaba en Tarbes (Francia) a la ciudadana francesa JEANINE PUEYO, novia de Josep Zurita, sospechoso de pertenecer a grupos extremistas y de haber participado en el atentado contra el exdirigente de ETA Juan José Etxabe el 4 de julio de 1978 en San Juan de Luz. En este atentado resultó muerta la esposa de Etxabe, Rosario Arregui, que recibió once impactos de bala, y el exdirigente de la banda resultó herido grave al recibir seis disparos. El vehículo del matrimonio fue ametrallado cuando ambos se acababan de introducir en el mismo tras salir del restaurante Etxabe Enea. El atentado fue reivindicado por la Triple A.
Según declaraciones de Etxabe mientras convalecía de sus heridas, en el atentado participaron dos vehículos y, entre los autores, había una mujer rubia que había comido el mismo día del atentado en su restaurante acompañada por un hombre (El País, 09/07/1978). En la colonia de vascos residentes en el sur de Francia se interpretó el atentado contra la familia Etxabe como una posible represalia por el asesinato del periodista José María Portell y otros atentados contra miembros de las Fuerzas de Seguridad.
Josep Zurita fue detenido en la frontera franco-suiza en agosto de 1980 por su presunta relación con este atentado y puesto en libertad provisional sin fianza por la Cámara de Acusación de Pau (Francia) el 18 de octubre de 1980. Zurita aparecía citado en el documento incautado a la dirección de ETA –tras la detención de José Luis Álvarez Santacristina, alias Txelis, en marzo de 1992 en Bidart– como "francés que trabajó para OAS, acusado de atentar contra la familia Etxabe". Pocos días después de que Zurita fuese puesto en libertad provisional, el 6 de noviembre, fue asesinadaJeanine Pueyo, que también había sido interrogada por el juez de Bayona en relación al caso Etxabe.
En el lugar del atentado la Policía gala recogió unos mechones de pelo que demostrarían que la víctima se defendió antes de ser asesinada. El bolso de Jeanine con todas sus pertenencias se encontró en el lugar de los hechos, por lo que se descartó el robo como motivo del asesinato y, en un primer momento, la Policía barajó la posibilidad de un ajuste de cuentas. La víctima había recibido dos tiros de posta.
El asesinato de Jeanine Pueyo fue reivindicado por un grupo denominado Comandos Independientes Especiales de Apoyo a ETA Militar (KIBAETAM), que se había constituido en 1980 y participó en varios atentados, en su mayor parte ataques con bombas y artefactos incendiarios, antes de que una parte de sus miembros se integrasen en ETA. En la edición del 14 de noviembre de 1980 del periódico La Vanguardia se hacía eco de que un comando berezi (especial) de apoyo a ETA Militar había reivindicado el atentado mediante comunicado enviado al diario Egin. La misma referencia a los berezis aparece en el documento incautado a Txelis en Bidart. El historial terrorista de este grupo culminó con el secuestro del secretario general de Partido Comunista de Euskadi, Roberto Lertxundi, en abril de 1981.
Además del asesinato de Jeanine, el atentado contra la familia Etxabe fue utilizado como justificación en otros dos asesinatos de la banda: el cometido el 28 de agosto de 1978 contra el inspector de Policía Alfonso Estevas-Gilmain Muñoz, y los dos cometidos contra Tomás Sulibarria Goitia (el primero dos días después del asesinato de Alfonso Estevas-Gilmain y el que le costó la vida, el 3 de junio de 1980).
Jeanine Pueyo tenía 53 años. Hasta cinco años antes de ser asesinada había vivido en Marruecos. Posteriormente regentó un club nocturno en Torremolinos.
Una semana después de las elecciones legislativas del 29 de octubre de 1989, en las que el PSOE revalidó su mayoría absoluta, la banda terrorista ETA asesinaba en Guecho (Vizcaya) al subinspector de Policía ELADIO RODRÍGUEZ GARCÍA mediante una bomba-lapa colocada en los bajos de su vehículo.
A las siete de la mañana del 6 de noviembre de 1989, Eladio se dirigió a su coche para trasladarse al trabajo. El hijo de su pareja, un muchacho de 15 años, se salvó de milagro porque, al llegar al coche, empezó a llover y regresó a su casa a recoger un paraguas. En ese espacio de tiempo, Eladio Rodríguez arrancó el coche y la bomba estalló, destrozando el cuerpo del subinspector de Policía que falleció en el acto. Un sedal unido a la rueda delantera izquierda activó el artefacto compuesto por aproximadamente tres kilos de amonal. Agentes de la Ertzaintza tuvieron que emplear palanquetas para forzar las puertas del automóvil y extraer el cadáver.
La capilla ardiente se instaló esa misma tarde en el Gobierno Civil de Vizcaya y el funeral por su alma se celebró al día siguiente, 7 de noviembre, en Guecho.
El ministro de Interior, José Luis Corcuera, relacionó el atentado con quienes habían puesto condiciones para ejercer su derecho a asistir al Parlamento, en una clara referencia a Herri Batasuna (HB), que había condicionado su presencia en las Cortes al inicio de un proceso negociador entre ETA y el Gobierno. En unas declaraciones públicas hechas en la Escuela de Policía de Ávila, Corcuera añadió: "que les digan a sus amigos que dejen de matar (...) ETA ha fracasado. El pueblo vasco y el del conjunto del Estado español rechaza categóricamente el atentado. La sinrazón les lleva a seguir matando, incluso cuando el pueblo les dice que quieren la paz".
Dos sindicatos policiales pidieron un endurecimiento de la política antiterrorista. El Sindicato Profesional de Policía Uniformada (SPPU), requirió al futuro Gobierno que solicitase la extradición de todos los terroristas residentes en países del Caribe. La Asociación Nacional de Policía Uniformada (ANPU), que se pronunció en los mismos términos, pidió también cadena perpetuapara los delitos de terrorismo, un reforzamiento de las penas para los delitos de apología y la supresión de las medidas de gracia.
Por el asesinato de Eladio Rodríguez García fueron condenados Inmaculada Pacho Martín, Fernando del Olmo Vega y José Luis Martín Carmona, Koldo, en varias sentencias dictadas por la Audiencia Nacional en 1992 y 1995. Los dos primeros fueron detenidos en enero de 1991 y se confesaron autores de seis asesinatos cometidos entre enero de 1988 y septiembre de 1990. En esos atentados colaboraron también Juan Carlos Iglesias Chouzas, alias Gadafi, y Juan María Ormazábal Ibarguren, Turco (fallecido). Martín Carmona, supuestamente arrepentido, empezó a disfrutar de permisos carcelarios en diciembre de 2010.
Eladio Rodríguez García tenía 49 años. Habría cumplido 50 tres días después, el 9 de noviembre. Había nacido en Castro de Rey (Lugo) y tenía dos hijos de 22 y 17 años de un matrimonio anterior. El mayor era guardia civil. Eladio ingresó en la Policía en 1963 y estaba destinado en el País Vasco desde noviembre de 1984, coincidiendo con su ascenso a subinspector. En el momento de su asesinato prestaba servicio en la unidad de seguridad de la comisaría del barrio de San Ignacio, en Bilbao.

Félix Candela y el borde libre, el caso de la Capilla de Palmira en Cuernavaca

Alfonso Basterra Otero, Ángel Chamizo de la Concha y Eloy Gutiérrez Gómez.

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En el año 1958 dos jóvenes arquitectos, Guillermo Rosell y Manuel Larrosa habían entrado en contacto con un constructor mexicano, de ascendencia española, con la finalidad de construir una capilla destinada a servir a un nuevo fraccionamiento 1 en la ciudad de la eterna primavera; era promovido allá ante las dificultades que se planteaban para hacerlo en la capital debidas las restricciones al crecimiento impuestas en aquel momento. Su nombre era Félix Candela Outeriño, el cual, al frente de su empresa familiar Cubiertas ALA, disfrutaba por esos años de notable éxito profesional y comenzaba a ganar fama internacional como calculista y ejecutor de estructuras laminares de hormigón armado −cascarones o, en inglés, shells−. Se conjuntaron entonces tres factores que posibilitaron la construcción de esta singular iglesia: en primer lugar las posibilidades que se estaban abriendo en los prolegómenos del Concilio Vaticano II, no solamente en cuanto a los importantes cambios de orden litúrgico, sino también dando entrada al arte moderno en el ámbito eclesiástico, lo cual el inteligente obispo de Cuernavaca ya había tenido ocasión de ejercitar invitando al escultor Mathias Goeritz a participar en la propia catedral. Por otro lado se contaba con la reconcentrada fuerza económica del promotor y, en tercer lugar, estaba el entusiasmo del equipo técnico, empeñado en construir la estructura en forma de paraboloide hiperbólico y borde libre de mayor dimensión ejecutada hasta la fecha.

Pruett Carter

American Gallery.



Woman In An Interior

Elegant Couple In Interior

Lincoln

Ballerina

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Five Whole Years Of Your Life…

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Sheila’s Blue Eyes Were Wide With Horror

The Artist’s Mother

The Dance – Dance Party

In Exile

Lincoln Visiting The Wounded

The Fitting

Friends And Lovers

Between Innings

The Long Way Round

Escape From Paradise

This Is For Keeps

Security

Do-It-Yourself Decorators

My Baby Waits For Me

Saturday Evening Post illustration

And Throw The Key Away

In The Palm Of Her Hand

Woman’s Home Companion illustration

Too Much, Too Soon

Why Did I Marry Him?
(possibly from Captain Archer’s Daughter)

Through The Window

Through The Window

Lecturas 06.11.2012

I Agree: It’s Religious, by Donald Boudreaux‏.

Andaluces de Pujol, por Arcadi Espada.

No, Hurricane Sandy Won’t Help the Economy, by Caroline Baum.

The Best Essay on Health Care, by Russ Roberts.

 Entrevista en Finanzas.com a Juan Ramón Rallo sobre “Una alternativa liberal para salir de la crisis”.

Aprovechamiento del calor en Fachadas Ventiladas

Ecoarchs.

(Fuente: www.construarea.com)
La solución constructiva de la fachada ventilada se viene imponiendo desde hace algún tiempo en la edificación actual.Analizar la viabilidad del aprovechamiento de la energía disponible en la cámara ventilada de un cerramiento como apoyo al sistema de ventilación / climatización de un edificio es el objetivo fundamental de un proyecto que están desarrollando el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC), yAidico, el Instituto Tecnológico de la Construcción.

Según fuentes del ITC: “entre las diferentes tipologías de cámaras ventiladas que se podrían aprovechar, posiblemente la más sencilla sea la fachada ventilada; por tanto, el proyecto se centrará en esta solución. Tanto desde Aidico como desde el ITC tenemos amplia experiencia en el estudio energético de la fachada ventilada, y se ha demostrado que reduce la demanda de refrigeración del edificio porque permite evacuar aire caliente. Sin embargo,este mismo aire caliente se podría utilizar, como hemos indicado anteriormente, para reducir la demanda de calefacción”.

Según han explicado los investigadores, dentro del proyecto, en primer lugar, se definirá una serie de edificios tipo, residenciales y terciarios, así como los sistemas de climatización / ventilación necesarios para poder aprovechar este aire caliente. La tipología de edificio, y en particular la diferenciación entre residencial y terciario, es muy importante ya que condiciona aspectos como las cargas internas o la ventilación.

El aire introducido en el edificio por el sistema de ventilación podría precalentarse con ayuda de la cámara ventilada. Otra opción consistiría en utilizar el aire de la cámara como foco frío de una bomba de calor, aumentando con ello su COP, así denominado por las siglas del inglés Coefficient of Performance.

Según el ITC, “en la actualidad no se conoce de ningún programa de evaluación de eficiencia energética en edificación que contemple la incorporación de una cámara ventilada como la que se propone en este proyecto en la que se aprovecha el calor de su interior; por ello, se desarrollará un módulo que simule el comportamiento térmico de la cámara, y que pueda ser acoplado a un programa de evaluación de eficiencia a escala de edificio”.

Con el programa se podrá determinar la reducción en demanda de calefacción y la reducción en el consumo del edificio, en función de los equipos de climatización utilizados. Se llevarán a cabo simulaciones utilizando el módulo desarrollado, para los diferentes edificios tipos y diferentes zonas climáticas, determinando la reducción en la demanda y consumo de calefacción. Finalmente se evaluará el coste de inversión y mantenimiento requeridos para implementar esta solución tanto en edificios nuevos como en rehabilitación. Esta información, junto con el consumo energético, permitirán evaluar la viabilidad del aprovechamiento del aire caliente; todo ello en función de la tipología de edificio, orientación y zona climática.


Lecturas 05.11.2012

El crecimiento económico y el capital humano: ¿Qué hemos aprendido?, por Luis Garicano.

Falta información, por Arcadi Espada.

A quién votaría para presidente de Estados Unidos, por Jordi Pérez Colomé.

On Destruction and Prosperity, by Donald Boudreaux.

Driverless Cars, by Timothy Taylor.

Víctimas, 5 de noviembre: Mariano Criado Ramajo y Manuel Carrasco Merchán

Libertad Digital.


A las seis y media de la tarde del domingo 5 de noviembre de 1978 la banda terrorista ETA asesinaba a tiros en Tolosa al guardia civil MARIANO CRIADO RAMAJO cuando salía, acompañado por otros tres agentes, del campo de fútbol de Berazubi, donde habían prestado servicio de seguridad en el partido entre el Tolosa y el Tudelano. El atentado fue idéntico al perpetrado dos semanas antes, el 22 de octubre, contra dos parejas de la Guardia Civil que salían de prestar el mismo servicio en el campo de fútbol de Gobelas en Las Arenas de Guecho, atentado que provocó la muerte de tres de los cuatro guardias civiles.
Esta vez los terroristas del grupo Gamboa de ETA no esperaron a que los guardias civiles se alejaran del estadio, como ocurrió en Guecho. Desde una posición alta, y escondidos detrás de una tapia, los etarras –tres individuos con el rostro cubierto– ametrallaron a los agentes que salían por una puerta trasera del estadio, cuando todavía un gran número de aficionados no había abandonado el recinto pues hacía escasamente un minuto que había terminado el partido. Mariano Criado, que marchaba más rezagado, fue alcanzado por un disparo en el cuello que le causó la muerte en el acto. Sus compañeros se escondieron detrás del autobús del equipo visitante, el Tudelano, e intentaron repeler el ataque terrorista que provocó heridas graves al agente Antonio Pinel Romeroy al niño de 13 años Jesús Orbegozo Beristain. El primero, herido en el hombro, tardó nueve meses en ser dado de alta, mientras que el niño Jesús Orbegozo, que recibió dos impactos en la pierna y el hombro, estuvo ingresado cuarenta y cinco días.
El pánico se desató entre el numeroso público que todavía estaba en las gradas, que se puso a cubierto como pudo. Desde los vestuarios del campo, en los que se habían refugiado unas cincuenta personas, se veían las piernas de un guardia civil tendido en el suelo. El gobernador civil de la provincia desmintió que el niño Jesús Orbegozo fuese alcanzado por las balas disparadas por los guardias civiles ya que se encontraba detrás de las fuerzas del orden. Tanto él como el guardia civil Antonio Pinel fueron trasladados a la Clínica San Cosme y San Damián, de Tolosa.
Los agresores se dieron a la fuga en un automóvil cuyos datos coincidían con el vehículo robado a punta de pistola ese mismo día en la localidad guipuzcoana de Azpeitia.
Al día siguiente, lunes 6 de noviembre, se celebraba el funeral por el alma de Mariano Criado en la Iglesia de Santa María de Tolosa. Dentro y fuera del templo se vivieron momentos de gran tensión. A los gritos proferidos por varias mujeres de guardias civiles en contra de la democracia y a favor de la restauración de la dictadura se sumaron otros de "Muerte a los asesinos" y "no queremos medallas, queremos irnos de aquí y no queremos vivir entre gente asesina". También se oyeron gritos contra Martín Villa y contra el Gobierno en general.
Al finalizar el acto religioso, al que asistieron las autoridades civiles y militares, acompañadas del consejero de Interior del Consejo General vasco, Txiki Benegas, numerosos guardias civiles, que mantuvieron en todo momento una disciplina férrea sin dar un solo grito, rompieron a llorar al ver cómo el féretro con los restos de su compañero era introducido en el furgón que emprendería el viaje hacia Cáceres, donde sería enterrado.
En 1982 la Audiencia Nacional condenó a los autores del atentado –José Luis Martín Elustondo, José Ignacio Goicoechea Arandia y Joaquín Zubillaga Artola– a sendas penas de 27 años de prisión mayor por el asesinato de Mariano Criado, y a dos penas de 12 años de prisión menor por los dos asesinatos frustrados.
Mariano Criado Ramajo tenía 24 años, estaba casado y era natural de Cáceres, ciudad en la que se encontraba hospitalizada su mujer que estaba a punto de dar a luz al primer hijo de la pareja.
A las dos de la tarde del 5 de noviembre de 1983 la banda terrorista ETA asesinaba a tiros en la localidad guipuzcoana de Villabona a MANUEL CARRASCO MERCHÁN. Aunque dos años antes un dirigente de la banda había pedido información sobre Manuel Carrasco Merchán a un colaborador de ETA que residía en la localidad, ese día la víctima fue asesinada por casualidad. Manuel salió a las 14:00 horas del bar ubicado en el Hogar del Jubilado y tuvo la mala suerte de pasar por delante de una vivienda donde estaban escondidos varios miembros de ETA que lo reconocieron, lo siguieron durante un trecho y le dispararon a quemarropa, huyendo a continuación en un vehículo donde les esperaba un tercer terrorista. Fue alcanzado por seis impactos en la cabeza y en el tórax que le provocaron la muerte casi en el acto. En el lugar de los hechos se recogieron once casquillos del calibre 9 milímetros parabellum, marca SF.
La madre de Manuel, que estaba en su domicilio, pudo ver parte del atentado desde la ventana del mismo. Su padre bajó rápidamente a la calle y, hasta que el juez ordenó el levantamiento del cadáver, estuvo abrazado a él.
ETA reivindicó el atentado mediante llamada al Diario Vasco indicando, además, dónde habían dejado abandonado el vehículo utilizado para huir.
Manuel Carrasco Merchán, obrero en paro de 27 años de edad, al que no se le conocían vinculaciones políticas de ningún tipo, era natural de Higuera de Vargas (Badajoz), pero desde niño vivía en el País Vasco, adonde sus padres emigraron instalándose en Villabona. Un año antes de ser asesinado, Manuel Carrasco había contraído matrimonio con Esther Pintado y se había trasladado a vivir al caserío Ugareberri en Asteasu, próximo a Villabona, donde seguía teniendo a parte de sus amigos y a sus padres, por lo que era frecuente que se trasladase a la localidad. La primera hija del matrimonio, Estíbaliz, había nacido dos semanas antes de que Manuel fuese acribillado a tiros por la banda terrorista. Esther tenía entonces 24 años y se quedó "sola", "sin ayudas" y sintiendo el "rechazo" de buena parte de los vecinos de Asteasu, como contó en el Parlamento vasco en abril de 2008, con motivo de la inauguración de una escultura en memoria de las víctimas (El Correo, 12/04/2008). Su historia es una más de esas historias de desamparo y soledad en la que han vivido, o sobrevivido, las víctimas de ETA. En mayo de 2008 relató a El País cómo cambió su vida de la noche a la mañana, y con una niña de quince días a la que sacar adelante:
Tuvo que ver la cabeza destrozada de su marido para convencerse de que le habían asesinado. Y hoy todavía espera que le den una explicación los dos amigos que le acompañaban aquel sábado a mediodía en un bar de Asteasu y que desaparecieron tras el atentado. "No dieron la cara. Se largaron en horas, sin despedirse. Les he buscado por Internet, pero no he logrado nada". "Se me cortó la leche del impacto", recuerda. Se quedó sin marido, sin dinero, sin amigos, y bajo la sospecha de que "estábamos metidos en algo". Ayudada por sus padres, pagó el funeral y la lápida para enterrar a su marido. (...) Consiguió una pensión mínima y una casa que le dejó una amiga. Al año del asesinato, una mujer del pueblo le espetó: "Y tú, ¿por qué no te vas?" (...) "Yo me decía: seguiré aquí. Mi hija es de aquí y va a seguir siendo de aquí. No tengo porqué marcharme de este país, donde vine siendo muy pequeña, y dejar a mis padres y mi familia. No he hecho nada. Quiero demostrar que no estoy metida en nada y soy una persona como las demás" (...) Ha vivido estos 25 años en un feudo de Batasuna y cree que el actual alcalde, aunque del PNV, "no será capaz de hacer un homenaje a mi marido, como es su deber según la ley". Su hija Estíbaliz ha estudiado en la ikastola y convive con naturalidad con jóvenes radicales. ¿Guarda rencor? "Ella haría lo que fuera por preguntarle al asesino de su padre por qué le disparó", responde. Ella sí que le ha seguido la pista desde su detención en Francia y sabe que sigue en la cárcel. "Si me lo cruzara en la calle, le reconocería con mirar su cara". (El País, 18/05/2008).