Víctimas 25 de octubre: José Benito Díaz García, Epifanio Vidal Vázquez, Rafael Garrido Gil, Daniel Garrido Velasco y Daniela Velasco Domínguez de Vidaurreta

Libertad Digital.


A las 5:30 horas del 25 de octubre de 1978 fallecía en el Hospital Civil de Bilbao el policía nacional JOSÉ BENITO DÍAZ GARCÍA que había resultado herido de gravedad doce días antes, el 13 de octubre, en un atentado de la banda terrorista ETA en el que fallecieron sus compañeros Elías García González y Ramón Muiño Fernández. Varios miembros de la banda asesina les tendieron una emboscada cuando se dirigían al Sanatorio de Santa Marina a dar el relevo a otra dotación policial que custodiaba en el centro sanitario a un recluso de la prisión de Basauri. Inmediatamente José Díaz García fue trasladado al Hospital Civil de Bilbao, donde ingresó a las dos y media. Allí fue intervenido quirúrgicamente por espacio de cinco horas, para pasar posteriormente al pabellón de reanimación. Aunque no se facilitó parte médico de su estado, se informó que éste era de "extrema gravedad".
Después de producirse su fallecimiento, el cadáver fue trasladado al cuartel de la Policía Armada de Basauri, en cuyo patio central se ofició una misa a las diez de la mañana con asistencia de autoridades, familiares y compañeros. Posteriormente, en un avión Hércules del Ejército, que aterrizó en el aeropuerto de Sondica a las once y cuarto, se trasladaron sus restos mortales a Tenerife.
Por la noche de ese mismo día, 25 de octubre, unas trescientas personas se manifestaron en Bilbao ante el Gobierno Civil de Vizcaya, al finalizar un funeral organizado por amigos de los policías asesinados, proclamando eslóganes contra ETA y el Gobierno. Los manifestantes consiguieron romper un cordón formado por policías que rodeaban el edificio del Gobierno Civil, mientras daban gritos de "Suárez, canalla, has destrozado España" y "ETA asesina", entre otros. A continuación cortaron el tráfico en la plaza de Moyúa, sin que la Policía interviniese en ningún momento. Al día siguiente del atentado, el 14 de octubre, se habían producido también graves incidentes en el cuartel de Basauri donde se había instalado la capilla ardiente con los restos mortales de Elías García y Ramón Muiño, incidentes que terminaron con la expulsión del Cuerpo de veinticinco agentes y el traslado forzoso de otros trescientos.
José Benito Díaz García, de 27 años, era natural de Porís de Abona (Tenerife) aunque pasó la mayor parte de su vida en Arico, también en el sur de Tenerife. La avenida marítima de Porís de Abona lleva su nombre tras acuerdo del Ayuntamiento de Arico de marzo de 2005. Cuando fue asesinado, José Díaz García estaba recién casado con María Candelaria González, de 22 años, y el matrimonio tenía una niña de corta edad. Hacía sólo quince días que José Díaz había salido de la academia de Policía y el 13 de octubre hacía su primer servicio. Su mujer y su niña pensaban reunirse pronto con él en Basauri. Era un joven "sencillo, aficionado a la pesca y al que le costó dejar Canarias", como le recordaba María Candelaria el enero de 2011 (La Opinión de Tenerife, 10/01/2011). "Estaba en casa con mis padres. Lo supimos así, mientras veíamos el telediario de las dos de la tarde. Imagínese qué situación", le contaba la viuda, que rehízo su vida y ahora se dedica a la pintura tras estudiar Bellas Artes, a Daniel Millet (La Opinión de Tenerife, 13/01/2011). Sus restos mortales fueron inhumados en el cementerio de la localidad de Arafo, al que asistieron centenares de vecinos. Tenerife estaba conmocionada, pues apenas tres semanas antes, el 2 de octubre, había sido asesinado en Lizarza Ramiro Quintero, también natural de la isla.
El mismo día que fallecía José Benito Díaz García, a las 13:15 horas del 25 de octubre de 1978, la banda terrorista ETA asesinaba a tiros en Durango (Vizcaya) a EPIFANIO BENITO VIDAL VÁZQUEZ, chapista de profesión y afiliado a la Unión General de Trabajadores (UGT). Minutos antes, Epifanio había salido con otros cuatro compañeros del Garaje Avenida, donde trabajaba. Los cinco empleados iban andando y se dirigían a sus respectivos domicilios para comer. Habían recorrido unos cien metros y atravesaron un descampado en la que entonces se llamaba avenida del Generalísimo. Allí, un individuo que simulaba revisar un vehículo con el capó levantado, acompañado por otros dos, se acercó a Epifanio. Sus compañeros creyeron que eran amigos, y continuaron andando.
Apenas habíamos avanzado ocho metros cuando oímos disparos detrás de nosotros. Sin pensarlo, echamos a correr; unos nos escondimos en el interior de la panadería existente bajo el número 1 de la avenida, y los otros en el bar Ainoa de la misma calle. Cuando volvimos a salir, la gente se había arremolinado junto a Epifanio (La Vanguardia, 26/10/1978).
El pistolero de la banda disparó siete tiros, y Epifanio recibió tres impactos en la cabeza que le causaron la muerte en el acto. En el mismo vehículo que simulaban revisar, un Seat 127 de color blanco (según otras versiones, un Renault 5), los etarras emprendieron rápidamente la huida.
En el comunicado de reivindicación enviado a varios medios de comunicación del País Vasco el 26 de octubre, la banda terrorista ETA acusaba a Epifanio de tener relaciones con los cuerpos policiales y de ser "confidente de las fuerzas represivas". Sus vecinos habían comentado que Epifanio estaba muy vinculado a los círculos locales de la Guardia Civil (El País, 26/10/1978).
Epifanio Vidal Vázquez era natural de Villardondiego (Zamora), aunque residía en Durango, donde también residían sus padres, porteros en una finca, y una hermana. Tenía 27 años y estaba casado con Rosa María Vadillo Uranga, de 23 años. El matrimonio tenía un hijo, Iván, que no había cumplido un año. Epifanio trabajaba como chapista en el Garaje Avenida. A su funeral, en la Iglesia de San Fausto en Durango asistieron unas doscientas cincuenta personas, entre ellas el alcalde de la localidad y el presidente de la Diputación Foral. A continuación sus restos mortales fueron enterrados en el cementerio local.
A las 10:30 horas del 25 de octubre de 1986, la banda terrorista ETA asesinaba en San Sebastián al general de Brigada RAFAEL GARRIDO GIL, gobernador militar de Guipúzcoa, a su esposa, DANIELA VELASCO DOMÍNGUEZ DE VIDAURRETA, y al menor de sus seis hijos, DANIEL GARRIDO VELASCO.
El atentado fue cometido en el centro de San Sebastián. El gobernador y su familia circulaban en el coche oficial, con un soldado conductor. Al pararse el vehículo en un semáforo en rojo, los terroristas Rafael Etxebeste Garmendia (según otras versiones era José Antonio López Ruiz,Kubati) y José Miguel Latasa Guetaria, alias Fermín, a bordo de una moto de gran cilindrada, se colocaron a la altura del coche oficial. Etxebeste adhirió un artefacto explosivo, compuesto por dos kilos de explosivo y metralla, sobre el techo del vehículo. El explosivo estaba dentro de una cazuela y esta, a su vez, dentro de una bolsa de plástico que llevaba un imán para que se quedase adherido al techo. A los pocos segundos, y mientras los terroristas huían del lugar de los hechos, la bomba estalló matando en el acto a Rafael, al que la explosión decapitó, y a su mujer Daniela. Su hijo Daniel fue trasladado rápidamente a la residencia sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu, falleciendo a los pocos minutos de ser ingresado.
El vehículo quedó totalmente destrozado por la detonación y convertido en un amasijo de chatarra. En un radio de unos cuarenta metros quedaron esparcidos los cristales de viviendas y establecimientos próximos al suceso que fueron rotos por la onda expansiva. El soldado conductor,Norberto Jesús Cebrer Lozano, sufrió quemaduras graves y fue también trasladado a la residencia sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu. Durante casi dos horas se difundió equivocadamente la noticia de que el soldado conductor había muerto. En realidad presentaba shock traumático, contusiones, heridas diversas por objetos punzantes y quemaduras de segundo grado, según el parte médico difundido por el centro sanitario. Resultaron heridos numerosos transeúntes, entre ellos María José Teixera Gonçalves, que tuvo que ser intervenida quirúrgicamente durante cinco horas y precisó una transfusión de diecisiete litros de sangre. A pesar de todos los esfuerzos por salvar su vida fallecería dieciséis días después, el 11 de noviembre. También resultaron heridos graves: Pilar Calahorra Escalada, que fue dada de alta 505 días después pero padeció secuelas irreversibles el resto de su vida; María Mendiola Zubiarrain, que estuvo cuarenta días hospitalizada; José Julio Bilbao Ariño y su hijo de dos años, Ander Bilbao Goñi, que precisaron asistencia médica durante treinta días, igual que María Dolores Cortázar Lorente; María Asunción Ramírez Sáenz de Murrieta y Juan Dornaleteche Vergara estuvieron quince días hospitalizados. Otros cuatro civiles sufrieron heridas de menor consideración: Argi Iriarte Manajares, Hugo y Alejandro Lesaca Imaz, y Juana Alonso Galarreta.
Las escenas tras el atentado eran dantescas. Tras los primeros momentos de confusión la gente fue acercándose poco a poco hasta el lugar. Desde un comercio de telas situado frente al lugar del atentado se sacaron metros de tela blanca para proceder a los primeros auxilios de los heridos, al tiempo que uno de los empleados llamaba a las ambulancias. La cajera del citado establecimiento indicó: "salí a auxiliar a un niño pequeño que tenía una herida en un brazo. Una señora entró pidiendo auxilio y tela blanca. Entonces se encargaron de hacer torniquetes a algunos de los heridos que se encontraban tirados sobre el suelo". Una hora más tarde los testigos del atentado eran incapaces de relatar lo que habían sentido. "Sólo sé que después de caernos salimos corriendo a la calle y sobre la acera se encontraba una señora (...) y una joven con un gran boquete en la espalda".
Entre las primeras personas que acudieron al lugar del atentado estaba el hijo mayor del matrimonio, Fernando Garrido, montañero profesional que recientemente había batido el récord de estancia en solitario en alta montaña tras permanecer sesenta y seis días en la cima de Aconcagua. Fernando estuvo a punto de ir ese día con sus padres y su hermano Daniel: "ahora no estaría contando esta experiencia (...) Bueno, les despedí y subiendo las escaleras oí el bombazo (...) Intuí lo que había pasado y bajé y lo vi todo" recordó en unas jornadas de Gesto por la Paz.
Las sirenas se oían por toda la ciudad y las ambulancias llegaron a los pocos instantes al lugar de los hechos. El juez de guardia ordenó a mediodía el levantamiento del cadáver del gobernador militar de Guipúzcoa, que quedó sobre el césped cubierto con un paño verde. El cadáver de su esposa, Daniela Velasco, no pudo ser extraído del automóvil, que fue levantado y trasladado por una grúa.
El general Rafael Garrido viajaba sin la escolta policial que tenía asignada porque "quería disfrutar de cierta libertad de movimiento", según informaron fuentes oficiales. Al parecer, la familia tenía previsto salir de excursión al Pirineo navarro. El vehículo oficial, un Peugeot 505 estaba blindado, salvo en el techo.
Esa misma tarde, la banda asesina asumió el atentado en un comunicado enviado a diversos medios de comunicación vascos. Los asesinos lamentaban la muerte de la mujer y el hijo del general y la existencia de heridos civiles, pero señalaban que seguirían sus acciones mientras no se produjese una negociación política basada en la Alternativa KAS. La moto utilizada para cometer el atentado, una Kawasaki matriculada en Barcelona, fue localizada por la noche en un aparcamiento de San Sebastián.
La capilla ardiente por la familia Garrido quedó instalada en el Gobierno Militar de San Sebastián, a menos de quinientos metros del lugar donde se produjo el atentado. Los féretros que contenían los restos de los tres fallecidos se cubrieron con la bandera nacional y junto a ellos se depositaron más de cuarenta coronas de flores. El ministro de Defensa, Narcís Serra, visitó al atardecer la capilla ardiente. Serra llegó a la capital guipuzcoana a primera hora de la tarde acompañado por el Jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general Sáenz de Tejada. Tras expresar su pésame a los familiares que se encontraban en la capilla, el ministro, en una improvisada conferencia de prensa, indicó que era necesario reaccionar con firmeza ante este tipo de actos y que "no se puede negociar con alguien que es capaz de matar de esta manera". Serra afirmó que el general Garrido era un amigo de los vascos y que pidió expresamente ser destinado a San Sebastián. El lehendakari José Antonio Ardanza también visitó la capilla ardiente. Ardanza dio el pésame a los familiares de las víctimas y permaneció durante unos minutos en silencio ante los féretros. El lehendakari intercambió unas palabras con Narcís Serra, con quien coincidió en el Gobierno Militar, y se negó a hacer declaraciones a los medios de comunicación.
Los funerales por las víctimas se oficiaron al día siguiente, 26 de octubre, a las once de la mañana en la Basílica de Santa María de San Sebastián. El general Garrido, su esposa y su hijo fueron enterrados por la tarde de ese mismo día en el cementerio de Jaca (Huesca) por deseo expreso de sus familiares, al ser un lugar al que la familia Garrido-Velasco estaba muy unida.
El atentado fue perpetrado el día en que se conmemoraba el séptimo aniversario de la aprobación del Estatuto de Autonomía del País Vasco y un día después de que el Gobierno aprobase una amplia reorganización del Ministerio de Interior. Felipe González, presidente del Gobierno, calificó el atentado de "respuesta absolutamente fulminante al llamamiento a la paz efectuado por los obispos", y aseguró que no se puede negociar con los terroristas. Manuel Fraga, presidente de Alianza Popular, acusó al Gobierno, al Ministerio de Interior y a "ciertas fuerzas políticas vascas" de tener una "responsabilidad grave en lo que está pasando". El alcalde peneuvista de San Sebastián, Ramón Labayen, dijo que Rafael Garrido "era un militar muy culto, un gran melómano y un demócrata que aceptaba la realidad de este país con todas sus consecuencias" (El País, 26/10/1986). Era el segundo gobernador militar de Guipúzcoa asesinado por la banda terrorista. El 23 de septiembre de 1979 el general Lorenzo González-Vallés era abatido por un tiro en la sien mientras caminaba con su mujer y su hijo por el paseo de La Concha de la capital donostiarra.
El atentado contra la familia Garrido-Velasco fue cometido por miembros del grupo Goyerri-Costa de ETA cuando formaban parte del mismo José Antonio López Ruiz, Kubati, y José Miguel Latasa Guetaria, Fermín, autores también, entre otros, del asesinato de María Dolores González Cataraín,Yoyes, en presencia de su hijo de tres años. En 1991 la Audiencia Nacional condenó a Kubati yFermín a sendas penas de 30 años de reclusión como responsables de un delito de atentado en concurso ideal con un delito de asesinato; a 29 años de reclusión mayor por tres delitos de asesinato, y a 19 años de reclusión menor por un delito de asesinato en grado de frustración. Doce años después, en 2003, la Audiencia Nacional condenaba a Santiago Arrospide Sarasola, Santi Potros, como autor de cuatro delitos de asesinato a la pena de 30 años de reclusión mayor por cada uno de ellos, y a 24 años de reclusión menor por un delito de asesinato frustrado. Tal y como declaró en la sala Latasa Guetaria, que en 1994 se desvinculó de ETA, Santi Potros ordenó y financió el atentado contra el gobernador militar de Guipúzcoa. "Era el máximo dirigente [de ETA] en cuanto a [señalar los] objetivos" terroristas. Latasa Guetaria agregó que él sirvió de correo entre Santi Potros y los que cometieron el atentado, por lo que puede asegurar que fue él quien dio las órdenes y proporcionó los medios necesarios para cometer el atentado. El exterrorista reconoció que él condujo la moto, mientras Rafael Etxebeste -fallecido en agosto de 1987 carbonizado mientras preparaba un coche-bomba para cometer un atentado contra las Fuerzas de Seguridad-, que iba de paquete, colocó la bomba sobre el coche del militar". Sin embargo, otras versiones hablaron de que en la moto iban Latasa Guetaria y López Ruiz, y que fue el primero el que adhirió la bomba en el techo del vehículo. Quizás Latasa Guetaria, pese a que supuestamente había abandonado la banda, quiso hacer con su declaración un favor a Kubati, cargando la responsabilidad a Etxebeste que, a fin de cuentas, estaba ya muerto.
Rafael Garrido Gil tenía 59 años cuando fue asesinado. Era natural de Zaragoza y llevaba un año ejerciendo el cargo de gobernador militar de Guipúzcoa. Diplomado de Estado Mayor, tropas de montaña y carros de combate, estuvo destinado anteriormente en la Escuela Militar y de Operaciones Especiales en Jaca y en la Agregaduría Militar de la Embajada española en Bonn. Estaba casado con Daniela Velasco, también asesinada en el mismo atentado, así como el pequeño de sus seis hijos, Daniel. Uno de sus alumnos, el coronel de Infantería José Antonio Crespo-Francés, colaborador del programa Sin Complejos de esRadio, recuerda así al general Garrido Gil en una semblanza enviada a Libertad Digital bajo el título "El día que me arrancaron algo del alma", dirigida a Rafael Garrido Gil "allá donde está":
Recuerdo cuando contaba poco más de 16 años con mi COU recién acabado y, lleno de ilusión, había comenzado mi carrera. Por las tardes nos enseñabas de forma práctica la técnica de cómo caminar en montaña, "andar como un viejo para llegar como un joven" y nos transmitías la pasión por la Naturaleza, el amor por la montaña y la vida al aire libre, algo que se notaba habías infundido a tu hijo Fernando, quien luego coronaría el Aconcagua en solitario. Nos hiciste anhelar las jornadas que pasaríamos en primavera en Batiellas, cerca de Jaca, en las que todas las estaciones pasaron en quince días: sol abrasador, viento, granizo, tanta lluvia, ventisca, nieve y más sol abrasador, todo enmarcado en uno de los paisajes más bellos de España. Y digo tanta lluvia como que un día al llegar al campamento "todo" se lo había llevado el agua unos quinientos metros ladera abajo. Empapados en sudor y agua tuvimos que rehacer el campamento, y en ningún momento nos faltó tu voz calmada, tus palabras de ánimo y tu amplia sonrisa. En tus palabras se veía la oración dando gracias al Creador por aquel espectáculo que estábamos contemplando, ajenos al sudor, las ampollas y al agotamiento después de haber dado una vuelta al horizonte. Recuerdo que nunca marcabas distancias. Después del trabajo te gustaba charlar con la gente y jamás, jamás faltaba una sonrisa tuya para rematar cualquier lección. Y aunque fueras un Montaigne reencarnado eso no quiere decir que, dada la carrera para la que nos preparábamos, no faltaran los momentos de dureza y estrés propios de la misma. Tanto y tal fue tu ejemplo que muchos decidimos seguir tus pasos, y a los pocos años nos vimos en aquel mismo lugar transmitiendo nuestros conocimientos, pero también enseñando a amar la montaña. Ciertamente dejamos en el Pirineo los mejores momentos de nuestra vida profesional. Años más tarde mis padres, que deambulaban por el Camino de Santiago alemán después de recorrerse andando toda la costa de Noruega, se encontraron contigo. Tal como te describieron no habías cambiado y seguías transmitiendo pasión por la montaña. Querido profesor: han pasado muchos años desde aquel angustioso sábado 25 de octubre en el que podríamos habernos encontrado en cualquier bosque caducifolio de Navarra, pues a todos tus alumnos nos dijiste en aquella primavera de los 70, y lo recuerdo de forma indeleble, ‘que deberíamos volver en otoño al Pirineo’, y en concreto a la selva de Irati, pues si aquellos atardeceres eran espectaculares deberíamos contemplar el fuego del otoño reflejado en la gama de colores del bosque de hayas, el más meridional de esa especie en Europa. Cuando aquel sábado 25 de octubre oí la noticia, mi vista se nubló, mi mente recordó el olor acre del ambiente tras una explosión y mi boca sólo sabía a sangre. No podía ni quería imaginar ese brutal momento en que esos seres peores que animalesque jamás sabrían ni sabrán lo que es el amor a Dios, a la gente, y a la Naturaleza, tres cosas que tú amabas profundamente, te arrancaron la vida, junto a tu esposa y tu hijo menor. Los que te conocíamos, cuando oímos la noticia sabíamos dónde te dirigías aquel sábado 25 de octubre: ibas a contemplar la luz de otoño del bosque de hayas de Navarra. Al menos a los creyentes nos queda el consuelo, si hay consuelo posible para una pérdida tan tremenda, de que Dios os acogió y contemplasteis la luz, más bella que la de cualquier"indian summer". No voy a hacer recuerdo de tu impecable y brillante hoja de servicios, sólo del ser humano tan maravilloso que me enseñó, en la línea de mis padres, a amar a Dios a través de la Naturaleza, a enamorarme de sus colores, de sus estaciones... Cuando cada otoño vuelvo por las tierras de Roncal, Ochagavía e Isaba, ya sea a buscar setas o arañones para hacer mi pacharán casero, me gusta pararme un rato en el collado de Laza y mirar abajo hacia el embalse de Irabia, dedicarte una oración y hablarle a mis hijos para que se llenen de esa luz, de esos colores amarillos, pardos y rojizos en todas sus tonalidades que todo lo invaden. Mi general, un fuerte abrazo. Gracias por tu sonrisa allá dónde estás(José Antonio Crespo-Francés, coronel de Infantería, 18/01/2011).
Daniel Garrido Velasco tenía 18 años. Cuando fue asesinado junto a sus padres estudiaba Magisterio y euskera en San Sebastián. En 2003 el Ayuntamiento de la capital donostiarra concedió la Medalla de Oro de la ciudad a las víctimas del terrorismo "en memoria y como muestra de solidaridad y reconocimiento". El Foro Municipal de Víctimas eligió a los hermanos de Daniel, Fernando e Ignacio Garrido Velasco para recoger la distinción en representación de todos los familiares de las víctimas.
Daniela Velasco Domínguez de Vidaurreta, ama de casa de 57 años, era natural de Sangüesa (Navarra). Fue asesinada por ETA junto a su marido y su hijo menor. Cristina Cuesta contó en su libro Contra el olvido (Temas de Hoy, 2000) cómo durante mucho tiempo una pintada ofensiva e infame, como infames son los asesinos de la banda y todos aquellos que los apoyan, presidió el Aula Magna de la Facultad de Filosofía de la Universidad de San Sebastián. En ella se podía leer: "La familia Garrido se fue como el humo de las velas". Silverio Velasco, hermano de Daniela, actualmente vicepresidente de Covite (Colectivo de Víctimas del País Vasco), también dejó su testimonio en el libro de Cristina Cuesta. Por aquella época Silverio era profesor en un instituto de San Sebastián y guarda un buen recuerdo de cómo se portaron sus colegas. Sin embargo, tuvo que vivir algún episodio desagradable con sus alumnos: "Tenía alumnos de Jarrai, de esos que nunca criticaban a ETA, y vi gestos de risa, e incluso cortes de mangas, eso lo vi. Me indignó y también me sorprendió porque era lo último que esperaba de mis alumnos" (Cristina Cuesta, Contra el olvido, Temas de Hoy, 2000).
Este 25 de octubre de 2011 se cumplen veinticinco años del asesinato de la familia Garrido-Velasco, un año en el que, lamentablemente, los etarras están consiguiendo todos los objetivos por los que llevan asesinando a españoles inocentes. Con motivo de la celebración de la farsa de San Sebastián, con la participación de mediadores internacionales, el coronel José Antonio Crespo-Francés nos ha enviado unas líneas para incluir en esta semblanza del que fuera su profesor, Rafael Garrido:
En estos días en los que se trata de hacer tabla rasa igualando a víctimas y verdugos, erigiéndose en jueces, nombrados por los terroristas y pagados con dinero de todos, un grupo de ignorantes de nuestra Historia habla de "abandono de las armas", "proceso de paz" y de "conflicto armado", donde jamás ha habido ni guerra, ni ejércitos enfrentados, sino una situación de crimen y extorsión sufrida por todos los españoles y en todo su territorio... En estos días es más necesario que nunca que "pongamos cara", que recordemos a cada una de las personas asesinadas por la banda de crimen organizado del grupo terrorista ETA.

Antigua propaganda antiliberal, por Carlos Rodríguez Braun

Expansión.


La editorial sevillana Alfar reunió hace poco en un mismo volumen dos breves e interesantes clásicos del antiliberalismo: "El mercado", que el autor socialista estadounidense Edward Bellamy publicó en 1897, y "Miseria de los zapatos", del mucho más célebre escritor británico H. G. Wells, que apareció en 1907.
"El mercado" es una parábola engañosa desde el principio: los malos son los que tienen, que subordinan a los que no tienen, la vieja patraña de que propiedad equivale a dominación. El intercambio solo existe como una suma cero. A partir de ahí, todo es coser y cantar, claro. Entre acusaciones a la ciencia lúgubre (e incluso una alusión a Jevons con las manchas solares), se suceden las caricaturas de los infames capitalistas, el odio a la caridad, y la asociación entre capitalismo y esclavitud, precisamente abolida bajo el capitalismo. El socialismo es un paraíso igualitario: el fruto del trabajo "lo repartiréis como hermanos, recibiendo cada uno lo mismo". El poder será electo y abnegado, y los políticos no serán amos crueles como los empresarios, "sino nuestros hermanos y nuestros mandatarios para hacer nuestra voluntad". Y no serán usurpadores sino modestos cooperativistas: "No se quedarán con los beneficios, sino que recibirán su parte como los demás". En fin, al menos estos hombres escribieron antes de que el socialismo mostrara en la realidad que es empobrecedor y criminal. Muchos, en cambio, escribieron después, y lo ignoraron.
El relato de H. G. Wells es más sutil. Apela al engaño de la educación y a la culpa de las personas porque otros están peor (Adam Smith desmontó esta hipocresía en "La teoría de los sentimientos morales"). Hay pobreza por culpa de "un mundo mal gobernado… mal repartido". No reclama la absurda igualdad absoluta sino una mejoría de los pobres. El obstáculo ante una meta tan inobjetable, como siempre, estriba en la propiedad privada y los beneficios de unos empresarios codiciosos que no se conforman con cobrar "un simple salario". La culpa es de una minoría de propietarios "parásitos… sanguijuelas", que son la "única causa" de la miseria, y su raíz es el lucro de los ricos, a los que hay que subir los impuestos. Vamos, parece el último libro de Stiglitz.
¿La solución? "Que el Estado tome el suelo, los ferrocarriles, los barcos y otras muchas empresas a sus empresarios que no las usan más que para usurpar al pueblo para sus estériles gastos privados, y deberían por el contrario administrar estas cosas generosa y esforzadamente, no para la ganancia sino para el servicio".
Los izquierdistas no ocultaban entonces su elitismo y desprecio hacia los trabajadores, y Wells dice: "lo que me parece un obstáculo grande para el socialismo es la ignorancia, la falta de valor, la estúpida falta de imaginación de la gente pobre, demasiado tímida y demasiado vergonzosa y torpe, para considerar algún cambio que les salve".

U.S. fossil fuel production will reach all-time high this year; America’s energy self-sufficiency will be highest since 1990

AEI Ideas.


The chart above shows annual fossil fuel production in the U.S. from 1975 to 2012 based on data from the Department of Energy (here and here).  Fossil fuel production for 2012 is estimated using actual production from January-June.  Following last year’s record setting level of 60.66 quadrillion BTUs of domestically-produced fossil fuels, the U.S. is on pace this year to produce more than 61 quardrillion BTUs of coal, natural gas and crude oil, which will set a new all-time record for fossil fuels produced in the U.S.
America’s record high production of fossil fuels this year is a direct result of the advanced technologies (hydraulic fracturing and horizontal drilling) that have revolutionized drilling for oil and natural gas, and have allowed us to tap into previously inaccessible underground oceans of domestic oil and gas trapped inside shale rock far below the earth’s surface.  Since 2008 when hydraulic fracturing started unlocking shale resources on a large scale in places like North Dakota and Pennsylvania, domestic oil production has increased by 24% and domestic natural gas production by 20.5%.
What are some of the implications of America’s record-high fossil fuel production this year?  One major consequence of the U.S. shale bonanza is that the U.S. will generate a greater share of its own energy this year than in any year since 1991 (see chart below).
Based on data from the Department of Energy currently available through June, it’s estimated that the U.S. will produce 83.3% of the total energy consumed this year.  In contrast, before the shale revolution started to significantly boost domestic production of crude oil and natural gas, America produced only 70.45% of the total energy consumed in 2007.  In 2012, the U.S. will be more energy self-sufficient than in any year since 1990, when 83.7% of energy consumed in the U.S. was produced domestically.
Bottom Line: It’s hard to overestimate the significant beneficial effects of the shale revolution on the U.S. economy over the last five years.  And the timing of the shale gale couldn’t have been better. Just as the financial crisis, housing bust, and mortgage meltdown were starting to cripple the U.S. economy in 2008 during the onset of the Great Recession, the shale revolution and domestic production of oil gas were just taking off in places like North Dakota, Texas and Pennsylvania.  Along with the rush of new shale oil and gas came a rush of shovel-ready jobs, both direct jobs for drilling, and also thousands of indirect jobs to support the shale revolution in industries throughout the supply chain for oil and gas including drilling equipment, fracking sand, steel tubing, transportation, housing, and retail.
The shale revolution has also brought America’s energy self-sufficiency to a 22-year high, and is saving U.S. consumers more than $100 billion per year from lower natural gas costs.  Additionally, carbon-dioxide emissions in the U.S. this year will fall to the lowest level since 1991 as shale gas has increasingly been replacing coal for electricity generation (see relatedCD post).
Robin West, chairman and CEO of PFC Energy, commented earlier this year that “This shale gale is the energy equivalent of the Berlin Wall coming down. This is a big deal.”  The ongoing energy revolution in American that will bring domestic fossil fuel production to a record high this year is perhaps the brightest spot in an otherwise sluggish economy, and gives us one of the best reasons to be bullish about the American economy.  In addition to the huge energy-driven economic stimulus and thousands of new shovel-ready jobs and energy cost savings for consumers, the shale revolution is also contributing to greater energy self-sufficiency and a sharp reduction in CO2 emissions.  That is a big deal.

La educación sin el Estado, por Lorenzo Bernaldo de Quirós

El Mundo.


En su ensayo Sobre la libertad, John Stuart Mill escribía: «Una vez admitido el deber de imponer la obligación de la educación universal, se pondría fin a las dificultades acerca de lo que debiera enseñar el Estado y cómo debiera enseñarlo, que convierten hoy el tema en un mero campo de batalla para sectas y partidos». Esta cita enmarca la reciente polémica entre el Ministro de Educación con su declaración a favor de «españolizar a los alumnos catalanes» y la oposición a esta tesis expresada por el presidente de la Generalitat, con su poco afortunada frase de que el Gobierno central quiere educar a los escolares de Cataluña en el ideario de la España «una, grande y libre». Ambas posiciones muestran las nefastas derivadas de una educación controlada por los poderes públicos.
La discusión sobre la intervención estatal o autonómica, da igual, en la esfera educativa no se refiere a la obligatoriedad de la enseñanza, sino a que el Gobierno central o los periféricos controlen la totalidad o una parte sustancial de la oferta de servicios de educación como sucede en España. Cuando esto ocurre, existe el peligro, respaldado por la experiencia, de que las distintas administraciones intenten organizar la enseñanza de tal modo que les permita moldear la mente de los alumnos a favor de sus posiciones políticas e ideológicas. Esto constituye no sólo un mecanismo de empobrecimiento del capital humano de cualquier Estado, sino un serio riesgo para la libertad. Si una población educada es básica para el mantenimiento y florecimiento de una sociedad libre y democrática, ésta es por definición plural y no ha de sustentarse sobre un esquema de valores único y monopólico instaurado desde el poder.
Los riesgos del estatismo educativo se acentúan en los Estados multinacionales. La respuesta a la pregunta de a quién corresponde dirigir la enseñanza tiende a convertirse en una causa de fricción entre las distintas nacionalidades integradas en una estructura estatal. En este escenario, la estatización de la instrucción se transforma en una fuente crónica de conflicto entre quienes aspiran a aplicar planes educativos uniformes en todo el ámbito estatal y quienes aspiran a hacer lo mismo en las administraciones periféricas. Las asignaturas científicas en el sentido de que es posible impartirlas acudiendo a criterios objetivos son sólo una parte de los programas. Esto significa que una gran parte de la formación de las escuelas se deriva de juicios valorativos, lo que en un modelo de enseñanza pública equivale a imponer a los alumnos el esquema de valores de los gobernantes y/o de las burocracias de la enseñanza.
La educación es el proceso a través del cual se transmite a las nuevas generaciones no sólo el conocimiento, sino los principios sustentadores de una determinada forma de vivir y de organizar la sociedad. Esto implica enseñar a los niños las diferencias entre lo correcto y lo incorrecto, sobre lo que es importante en la vida, etcétera, y por tanto ha de estar dentro del ámbito de decisión de las familias y no del de los políticos o del de los burócratas. En una sociedad plural y, por tanto, compleja, un mercado monopolístico, incluido el educativo, no es capaz de reflejar los valores y satisfacer las preferencias de todos los padres. Cuando se pretende forzar una falsa uniformidad desde el poder, el conflicto está servido y la instrucción de los niños degenera en un estéril y dañino conflicto entre los diferentes partidos e ideologías. Así pues, el debate real no es entre quienes quieren españolizar o catalanizar a los alumnos, sino entre quienes están dispuestos a conceder a las familias libertad para decidir cómo y quién ha de educar a sus hijos y los que pretender asignar esa tarea a las autoridades públicas. Esa es la realidad del problema.
Desde esta óptica, la función del Estado ha de ser la de regular, no la de suministrar servicios educativos y debe restringirse a exigir el cumplimiento por parte de las escuelas de unos estándares mínimos, ceñidos al conocimiento de los hechos y de las ciencias positivas dejando la enseñanza de materias como la política, la religión u otros tópicos polémicos a la libre elección de los padres.
En este marco, el Gobierno o gobiernos obligaría a todos los colegios a enseñar ciertas cosas pero no les impediría impartir otras. Por tanto, los alumnos podrían ser educados en el budismo, en el cristianismo, en cualquier otra confesión o en ninguna si las familias tuviesen libertad de elegir a qué escuela llevar a sus hijos para proporcionarles, más allá de los estándares señalados, una instrucción acorde a su concepto de la buena vida, a su ideario personal. Esto implica despolitizar la educación, único camino para evitar conflictos sobre aspectos que, por definición, son opinables y, en consecuencia, subjetivos.
Este enfoque es incompatible con un modelo educativo basado en el control estatal de la enseñanza. Como planteó Milton Friedman en su libro Capitalismo y Libertad es posible sufragar la educación con cargo a los impuestos sin mantener escuelas públicas, facilitando a las familias un chequeescolar para financiar los gastos escolares de sus hijos pagando con esos bonos o cheques los colegios de su elección. Si los padres optan por llevar a sus hijos a un centro educativo cuyo coste es superior al importe del bono tendrán que cubrir esa diferencia con sus propios recursos. Este sistema ofrece múltiples combinaciones posibles, incluida la coexistencia de la enseñanza pública y la privada, eso sí, compitiendo en igualdad de condiciones, y se sustenta en un principio: el Estado subsidia a los padres y éstos deciden la escuela y la formación que desean para sus hijos.
Los bonos escolares, como todos los mecanismos de libre mercado, protegen los derechos de todos, de las mayorías y de las minorías. Si, por ejemplo, el 60% de las familias catalanas desea un tipo determinado de educación, el otro 40% podría utilizar su cheque educativo para decidir la que ellos demandan para sus hijos. Desde luego, esto no es conciliable con un planteamiento en el cual se piensa que la misión de la enseñanza es fabricar buenos ciudadanos españoles o buenos ciudadanos catalanes, tarea imposible de abordar con una mínima objetividad. El tema es formar individuos con la mejor dotación de capital humano disponible y libres para proyectar su vida como deseen, salvo que los gobiernos se lo impidan.