Víctimas, 23 de septimbre: José Antonio Ferreiro González y Lorenzo González-Vallés Sánchez

Libertad Digital.


A las tres de la tarde del sábado 23 de septiembre de 1978, la banda terrorista ETA asesinaba al agente de la Policía Armada JOSÉ ANTONIO FERREIRO GONZÁLEZ mediante una bomba trampa colocada en las proximidades del puerto de Vitoria.
La explosión hirió de gravedad a otros cuatro agentes: Javier Arranz Freire, Amancio Gutiérrez Álvarez, Valeriano Arroyo Bernal y el capitán que mandaba el destacamento, Luis Más Pérez. El agente Arranz Freire, de 31 años, y el agente Gutiérrez Álvarez, de 22, perdieron la visión de un ojo cada uno de ellos a causa de la explosión. El inspector Arroyo Bernal, de 26 años, sufrió heridas de carácter grave en la cara y el pecho.
Ese día se había recibido en torno a la una de la tarde en la comisaría de Vitoria una llamada anónima que informaba de que un hombre estaba maniatado en las proximidades del puerto de Vitoria, a ocho kilómetros de la capital en dirección a Logroño. El anónimo comunicante facilitó la situación exacta donde se encontraba el hombre, en un camino que arranca del kilómetro 7,800 de la carretera comarcal 132 Vitoria-Logroño y junto a un poste telefónico a cien metros de la carretera.
Ese tipo de llamadas eran habituales desde hacía meses, pues numerosas personas habían sido dejadas abandonas en lugares apartados después de que miembros de la banda terrorista les hubiesen robado sus vehículos a punta de pistola. Por lo tanto, el capitán Luis Más organizó un destacamento para dirigirse a la zona, e inmediatamente se desplazaron al lugar miembros de la Policía Armada y del Cuerpo General de Policía.
Al parecer, según algunas versiones, el comunicante anónimo habría añadido que al presunto secuestrado se le había adherido una bomba en el pecho. Este sería el motivo por el que en el destacamento enviado hubiese un equipo de desactivación de explosivos
Al llegar al lugar indicado, el artificiero de la Policía Armada José Antonio Ferreiro vio una cadena con un candado y otros objetos al pie de un árbol. Tras una primera inspección ocular, Luis Más dio la orden de retirada, dando por sentado que la persona que buscaban había logrado escapar. En ese momento, Ferreiro se agachó y fue entonces cuando se produjo la explosión. "Salimos por los aires y cuando recobré el conocimiento, vi a dos hombres a mi lado, uno de ellos muerto", contó el capitán Más Pérez (La Vanguardia, 24/09/1978). En el lugar de la explosión se abrió un cráter de dos metros de diámetro y uno de profundidad y los restos del buzo del policía fallecido quedaron esparcidos por los arbustos próximos.
Inmediatamente se personaron en el lugar altos mandos de la Policía Armada y la Guardia Civil, mientras las ambulancias evacuaban a los heridos al Hospital Civil de Santiago, en Vitoria, donde también fue llevado el cadáver del agente asesinado.
Al día siguiente, domingo 24 de septiembre, a las once de la mañana, se celebró sin ningún incidente el funeral por el alma de José Antonio en una de las salas del antiguo acuartelamiento del A.M.E., ocupado entonces por la Policía Armada. Junto a la viuda y familiares que habían llegado desde Lugo, estaban presentes los gobernadores civil y militar, el jefe superior de la Policía de Bilbao y altos mandos de la Guardia Civil y Policía Armada. Asimismo asistieron al funeral los diputados José Antonio Aguiriano, del PSOE, y Jesús María Viana, de UCD, y el senador socialista Luis Alberto Aguiriano. Antes de comenzar el funeral fueron impuestas a José  Antonio Ferreiro, a título póstumo, la Cruz de la Guardia Civil con distintivo rojo y la Medalla de Oro al Mérito Policial, entre los aplausos de las aproximadamente ciento cincuenta personas que pudieron acceder a la sala.
Terminado el funeral los compañeros del policía asesinado sacaron el féretro a hombros para introducirlo en un furgón que lo llevó hasta su localidad natal donde fue inhumado. Inmediatamente detrás del furgón partieron la viuda, hijos y demás familiares. La comitiva fue despedida con nuevos aplausos, mientras algunas voces aisladas daban vivas a la Policía Armada y a la Guardia Civil, así como contra el Gobierno, sin que tuviesen eco entre la mayoría de los presentes.
Los restos mortales de José Antonio llegaron a Lugo en la madrugada del lunes 26 de septiembre. El féretro fue trasladado a las dependencias de la Policía Armada de la Comisaría del Cuerpo Superior de Policía de la capital lucense, en cuya sala de armas quedó instalada la capilla ardiente.
La banda terrorista ETA asumió la autoría del atentado el 26 de septiembre mediante un comunicado enviado a varios medios de comunicación del País Vasco.
José Antonio Ferreiro González tenía 26 años. Natural de Valle de Oro (Lugo), donde una calle lleva su nombre, estaba casado con Julia Flores Gil. Tenían dos hijos, un niño, de tres años y medio, y una niña, Pilar, de uno. Ese día José Antonio no estaba de servicio, pero se ofreció voluntario por ser el artificiero más veterano, aunque sólo hacía nueve meses que había terminado el curso de desactivación de explosivos. A su mujer no le gustaba lo de que fuese artificiero, "me parecía muy peligroso, pero en aquella época había más disparos que bombas y él me decía que sí, que peligroso era, pero que si te preparabas bien no tenía por qué ocurrirte nada" (El Correo, 12 de febrero de 2007). Tras el asesinato de su marido, a Julia le quedó una pensión ridícula, por lo que tuvo que regresar a Lugo para poder salir adelante con la ayuda de su familia. Estuvo cobrando la pensión mínima durante 22 años. "Cuando reaccioné y quise ponerme a trabajar, nadie me apoyó. Hice administrativo, FP2, el primer módulo 3, y no encontraba trabajo por ningún lado". Mucho más tarde consiguió trabajo como ordenanza en la comisaría de Policía de Lugo. Y de esa forma logró salir adelante. "El niño lo pasó peor que la niña, pero lo superaron. Son grandes chicos y ya tengo una nietecita, pero, bueno, hasta en los momentos más felices te acuerdas de lo bien que estaríamos todos juntos" (El Diario Vasco, 12/02/2007).
Un año después, a las doce menos cuarto del mediodía del domingo 23 de septiembre de 1979, la banda terrorista ETA asesinaba en el paseo de La Concha de San Sebastián de un tiro en la sien al gobernador militar de Guipúzcoa, el general LORENZO GONZÁLEZ-VALLÉS SÁNCHEZ.
El atentado tuvo lugar cuando el general González-Vallés salió de su vivienda en el Gobierno Militar con intención de acudir a misa dando un paseo, aproximadamente media hora antes del atentado. Acompañado de su esposa, Josefina Seco, y de uno de sus hijos, se encaminó hacia el paseo de La Concha, que bordea la playa del mismo nombre. Cuando había recorrido unos seiscientos metros y se encontraba aproximadamente en mitad del mismo, Lorenzo se detuvo junto a la barandilla. Eran las 11:45 horas. En ese momento un terrorista, al que acompañaba otro miembro de la banda ETA, se acercó al matrimonio y, sin mediar palabra, hizo disparó a bocajarro en la sien a Lorenzo González-Vallés, que cayó fulminado al suelo. El proyectil le había salido por la frente y murió en el acto. En ese momento había muchas personas que paseaban por La Concha, pero la rapidez con la que se cometió el atentado hizo que casi nadie pudiese percatarse de qué ocurrió.
Aprovechando la primera reacción de sorpresa y la confusión, los dos asesinos de la banda huyeron corriendo hasta la calle Urbieta, que va a desembocar en la plaza de Zaragoza -frente al hotel Orly-, donde les esperaba un tercer terrorista a bordo de un coche Seat 131 de color rojo. El coche sería encontrado hora y cuarto después abandonado en la calle Marina, a poco más de dos manzanas de distancia del lugar del atentado. El vehículo había sido sustraído a punta de pistola a las nueve de la mañana en la calle Secundino Esnaola, en el barrio de Gros. El propietario se encontraba limpiando el coche cuando dos etarras le intimidaron con sus armas, recomendándole que no denunciara el robo hasta pasadas las dos y media de la tarde.
El cadáver del gobernador militar de Guipúzcoa quedó tendido junto a la barandilla. La esposa de la víctima permaneció un rato abrazada al cadáver hasta que llegó el hijo que les acompañaba en el paseo y que se había distanciado un poco de sus padres justo antes del atentado. "Hace pocos días hablamos en familia del tema del terrorismo. Mi padre comentó que ni la pena de muerte ni las venganzas o represalias contra los terroristas resuelven nada", dijo a los medios en el lugar de los hechos (El País, 24/09/1979).
El cadáver de González-Vallés permaneció en el paseo de La Concha hasta que, a la una y media, el juez de guardia ordenó su levantamiento. Fue trasladado primero al Hospital Militar y posteriormente al Gobierno Militar, donde quedó instalada la capilla ardiente en el Salón del Trono. Allí se celebró al día siguiente, lunes 24 de septiembre, una misa de carácter estrictamente privado, oficiada por un capellán castrense, a la que asistieron solamente la familia y los más allegados a la misma.
A partir de esa hora llegaron al Gobierno Militar de San Sebastián distintas autoridades militares, como el teniente general Coloma Gallegos, el capitán general de la VI Región Militar, el general jefe del Estado Mayor de la región y el coronel de la Guardia Civil de la zona, en representación del director general de la Guardia Civil. Todos ellos se reunieron con el ministro de Defensa, Agustín Rodríguez Sahagún.
Al mediodía, el féretro con los restos mortales del gobernador militar de Guipuzcoa, que iba cubierto con una bandera española, fue sacado a hombros por sus compañeros de armas al exterior del Gobierno Militar, donde le rindió honores militares una compañía con banda de música que interpretó el himno nacional y el de infantería. El féretro fue introducido en un furgón, tras el cual se formó la comitiva fúnebre, encabezada por dos hijos de la víctima -uno de ellos teniente de Ingenieros-, el ministro de Defensa, el capitán general de la VI Región Militar y el gobernador civil, jefes, oficiales y suboficiales de los tres Ejércitos, Policía Nacional y Guardia Civil, y la compañía y banda que le rindió honores. Dos hijas de la víctima, periodistas, se situaron junto a la cabeza de la comitiva, aunque sin integrarse en ella. El cortejo fúnebre iba precedido por policías de Tráfico en moto y en todas las calles, paralelas y transversales a la calle Mayor, se había montado un importante dispositivo policial que impedía el acceso del público.
La Basílica de Santa María, donde se celebró el funeral oficial, estaba abarrotada de gente, en su mayor parte personal militar. La misa funeral fue concelebrada por siete sacerdotes y oficiada por el capellán castrense del batallón Colón de Irún, que en su homilía pidió a los asistentes que rezaran por España, porque "está enferma y ojalá no sea de muerte. A los males hay que buscarles remedio y hemos de pedir que los gobernantes tengan fuerza para poner el medicamento, el remedio adecuado, porque si no será precisa una operación quirúrgica. Debemos pedir que nuestros gobernantes tengan las manos firmes para extirpar el tumor que padecemos".
Concluida la ceremonia religiosa, el féretro fue conducido fuera de la basílica a hombros de compañeros de la víctima. Tras recibir honores militares, los restos mortales del general González-Vallés fueron conducidos al aeropuerto de Fuenterrabía para ser trasladados a La Coruña a bordo de un avión del Ejército del Aire, en el que también viajaban su viuda y familiares.
Cuando Rodríguez Sahagún iba a introducirse en el coche para abandonar la basílica, una señora salió de entre los jefes militares y le increpó llamándole cobarde y rogándole que se marchara. Posteriormente, cuando los asistentes al acto, la mayor parte militares, regresaban a pie hasta el Gobierno Militar, fueron recibidos con gritos de "Ejército al poder", "ETA, asesina" y "Gobierno traidor" por un centenar de personas que eran contenidas por cordones policiales. Este mismo grupo de personas inició luego una manifestación por la calle Hernani hasta llegar al lugar donde había sido asesinado el gobernador militar en el paseo de La Concha. Allí se vieron sorprendidos por un joven que gritó "Gora Euskadi Askatuta", sin que se produjese ninguna reacción por parte de los manifestantes, que sí lo hicieron cuanto otro joven profirió gritos de "Gora Euskadi Askatuta" y "Gora ETA militar".
El atentado fue interpretado por la clase política como una provocación a las Fuerzas Armadaspara que interfirieran en el proceso de democratización en el que estaba inmerso el país. Cuatro días antes habían sido asesinados en Bilbao el comandante de Infantería Julián Ezquerro Serrano y el coronel de Caballería Aurelio Pérez-Zamora Cámara.
Lorenzo González-Vallés Sánchez tenía 59 años. Había nacido en Ceuta, estaba casado conJosefina Seco y tenía cinco hijos. Uno de ellos era teniente de Ingenieros y estaba destinado también en San Sebastián. Otros dos eran periodistas y los dos pequeños estaban aún estudiando. González-Vallés había ingresado como voluntario en la Marina, prestando sus servicios en el buque Almirante Cervera. Después hizo los cursos de alférez provisional y, al terminar la Guerra Civil, ingresó en la Academia de Transformación de Infantería. Formó parte de la División Azul y su vida militar transcurrió en las guarniciones de Melilla, La Coruña, Lanzarote, Cáceres, Barcelona y Lérida. En abril de 1979, pocos meses antes de su asesinato, fue destinado a San Sebastián como gobernador militar. El general González-Vallés había tenido una estrecha amistad con el comandante de Artillería José Espinosa Viscarret, que sería asesinado por ETA pocos meses después, el 8 de mayo de 1980.

Los funcionarios comunistas y… ¿la crisis habitacional? por Augusto Cesar San Martin

Cubanet.

Nuevo edificio construido por Habaguanex en el Malecon - Foto de Augusto Cesar San Martin
Nuevo edificio construido por Habaguanex en el Malecon - Foto de Augusto Cesar San Martin
LA HABANA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -El gobierno cubano acaba de apoyar en Ginebra el derecho de las personas a una vivienda adecuada, y al parecer en un raro acto de coherencia con lo que dice, reparte lujosos apartamentos y construye nuevos edificios… pero solo para militares y altos funcionarios comunistas. Mientras, las destartaladas viviendas de La Habana marginal, se derrumban sobre los cubanos de a pie, aplastándolos a veces.
En la capital, donde en el transcurso de este año se han derrumbado varios edificios causando víctimas mortales y continúan siendo evacuados edificios completos a punto de colapsar sobre sus infelices moradores, la entrega de casas a los dirigentes y militares no se detiene. Estos inmuebles son parte de la piñata que organiza el gobierno, quizás como estrategia para mantener fidelidades en estos peligrosos momentos de crisis. Con el tiempo y la ayuda del cargo que ocupan, los astutos jerarcas pasan del usufructo a obtener la propiedad de la vivienda, en ocasiones sin hacer dejación de la anterior.
Uno de los ejemplos actuales de esta práctica es el establecimiento de funcionarios gubernamentales en uno de los inmuebles construidos por la empresa Habaguanex, perteneciente a la Oficina del Historiador de la Ciudad, bajo el mando del poderoso Eusebio Leal. Ubicado frente al Malecón habanero, el lujoso condominio de tres plantas, con veinticuatro apartamentos, tiendas y otros servicios, se concibió para la renta a extranjeros. Sin embargo, según los trabajadores de la inmobiliaria el edificio está siendo ocupado por dirigentes del Consejo de Estado y la Fiscalía General, trasladados desde otras provincias del país.
Detalle interior del nuevo edifico de Malecon - Foto de Augusto Cesar San Martin
Detalle interior del nuevo edifico de Malecon - Foto de Augusto Cesar San Martin
Otro ejemplo reciente es el edificio concluido en el pasado mes de julio en la avenida Vento y calle L, en el municipio Boyeros. La edificación de cuatro plantas pertenece al Ministerio del Interior, según los vecinos del lugar. La construcción no se parece en nada a los pocos y horrorosos edificios de microbrigadas que se construyeron en décadas anteriores para los trabajadores. Muestra un lindo diseño arquitectónico y una calidad en el terminado que revelan lo que pudiera hacer el gobierno para la legión de cubanos sin techo que residen en albergues improvisados, algunos desde hace décadas.
La meca de estas construcciones parecen ser los edificios que la población ha dado en llamar los “Meliá MININT”, en alusión a los lujosos hoteles de la cadena española. Construidos en zonas selectas de los municipios Playa y Lisa, dan la idea clara del poder del gobierno y de la creciente diferencia de clases.
Edificio para oficiales del MININT terminado en julio en Boyeros - Foto de Augusto Cesar San Martin
Edificio para oficiales del MININT terminado en julio en Boyeros - Foto de Augusto Cesar San Martin
Lujosos apartamentos, cuyo lujo aumenta con la jerarquía militar del afortunado inquilino. Construcciones modernas, para mayor ironía levantadas en muchas ocasiones con la mano de obra de los presos, algo que ciertamente no escasea en la isla, gracias en gran medida a la labor del MININT.
Cuentan los que por allí viven que los jerarcas militares que habitan en La Coronela ya comenzaron a ejercer en el barrio la influencia de sus cargos. La Giraldilla, un complejo gastronómico ubicado allí, que comprende restaurante, piscina y discoteca, tuvo que modificar sus horarios ante la protesta de los poderosos nuevos vecinos, a quienes molestaba la música del centro.
¿Quién ha dicho que hay un enorme déficit habitacional en el país y montones de cubanos sin hogar? Que les pregunten a los jerarcas del MININT.
Mientras, para entretener a la población, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social fue investido con la absoluta -y lucrativa- potestad de entregar viviendas. Atrás quedaron los días de gloria de la archicorrupta Dirección de Vivienda. La demagógica medida debe ser vista por el pueblo como un paso de avance.
Pero el nuevo Ministerio repartidor de casas –que si aun no es corrupto, pronto lo será-, solo cumple aplicando los lineamientos del Partido Comunista sobre la construcción de viviendas “por esfuerzo propio”. O sea, entrega a los sin techo pedazos de antiguas bodegas de barrio o almacenes abandonados para que ellos mismos levanten un cuarto, casas destartaladas para dividirlas entre cuatro familias, o terrenos baldíos luego de un derrumbe. En fin, nada de apartamentos nuevos, el “combativo pueblo” debe hacerlo todo “con esfuerzo propio”, como dictan los “lineamientos”.
Los cubanos sin hogar deberán seguir esperando años, quizás la vida entera, para salir de los albergues a donde fueron a parar cuando sus viviendas fueron declaradas inhabitable, o se les derrumbó encima después de años de desidia y prohibiciones del mismo Estado que las expropió a los legítimos propietarios.
La otra opción para solucionar sus problemas habitacionales podría ser convertirse en altos funcionarios comunistas o montarse en una balsa.
acesar2004@gmail.com

Ártico versus Antártico por Antón Uriarte

CO2.



Tendencias contrastadas de las extensiones del hielo en el océano Ártico y en los mares que rodean la Antártida 1978-2011 (en azul el Artico, en rojo la Antártida) (fuente NSIDC)

Estos días en la Antártida se bate un récord. Está allí finalizando el invierno austral y la extensión del hielo marino ha superado los 16 millones de kilómetros cuadrados, tan solo superados en el 2007 (The Cryosphere Today). Ya comienza el deshielo y dentro de seis meses la extensión se reducirá a 2 millones de kilómetros cuadrados.

Estos días en el Ártico está ocurriendo lo contrario. Está allí finalizando el verano boreal y la extensión se ha reducido a tan solo 2 millones de kilómetros cuadrados, un récord de mínimos. Ya comienza la congelación y dentro de seis meses la extensión del hielo superará otra vez los 13 millones de kilómetros cuadrados.

Me levanto hoy con un artículo en El País escrito por el mismo periodista que hace cinco años escribía que la ONU vaticinaba el fin del mundo climático para dentro de tres. Según el titular, escrito como con gusto y esperanza de que ocurra la predicción, se "destroza" el récord boreal y  solamente se da la palabra a quien atribuye la disminución del hielo al CO2 , sin citar a otros científicos, disidentes sobre las causas (NASA - Aerosols May Drive a Significant Portion of Arctic Warming)

En el artículo de El País, que me produce esta sulfuración matutina, no se menciona para nada la tendencia al alza que ocurre en la Antártida, aunque allí el CO2 ha aumentado y aumenta en la misma proporción que en el Ártico.

Como se aprecia en la figura que pongo arriba, que es del mismo instituto, NSIDC, que vive de alarmar sobre lo que ocurre en el Ártico, hay desde hace años una tendencia al aumento en la extensión de los hielos que rodean la Antártida. Quizás esta oposición entre las dos tendencias, entre la del Ártico y la de la Antártida, que en el Ártico ciertamente es más acusada, pueda ser atribuída al mismo desfase bipolar (bipolar seesaw) originado por las corrientes oceánicas profundas que se estudian en la paloclimatología de la última deglaciación, pero que no tengo tiempo aquí y ahora de explicar. Grrrrr ...


El deshielo ártico destroza su récord, El País, 20 Septiembre 2012
Ocho años para evitar el desastre, El País, 18 Noviembre 2007
NSIDC All about sea ice, Arctic vs. Antarctic
Wallace S. Broecker. Paleocean circulation during the Last Deglaciation: A bipolar seesaw?


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La función social de la propiedad por Pedro Schwartz

Expansión.


Por el mero hecho de existir y ser respetada, la propiedad privada desempeña una decisiva función social. No necesita que se delimite su contenido para hacerla más “social”, como equivocadamente dice nuestra Constitución.
Imprudentes son quienes, como el alcalde de Marinaleda, se apoyan en la limitada visión del derecho de propiedad de nuestra Constitución para hurtar alimentos de tiendas de comestibles u ocupar propiedades ajenas. Con ese tipo de acciones no sólo habrán tomado lo que no es suyo, sino que, más generalmente, habrán contribuido a socavar una institución que es un baluarte de la libertad personal y fuente de progreso y riqueza.
Nuestra Constitución define el derecho de propiedad privada de manera harto defectuosa. Primeramente, coloca el artículo 33 sobre la propiedad privada en la sección segunda del capítulo referente a derechos y libertades bajo el título de “De los derechos y deberes de los ciudadanos”: parece así que quienes no son ciudadanos españoles no tienen derecho a la propiedad privada y la herencia. En segundo lugar, ese artículo 33 en el que “se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia” dice a continuación que “la función social de estos derechos delimitará su contenido”. Este tipo de formulación deja abierta la puerta a quienes creen que la propiedad tiene otra función que la que por sí misma presta de fundamentar la seguridad de las transacciones y la libertad de los individuos.
El respeto de la propiedad privada y el cumplimiento de los contratos son condiciones necesarias de la libertad personal. El aforisma An Englishman's home is his castle, expresado por Lord Cooke en 1604, recoge el papel fundamental de la inviolabilidad de la propiedad privada en la defensa de las libertades individuales. El rey Federico II el Grande de Prusia se construyó una hermosa residencia de verano en Potsdam, a las afueras de Berlín, a la que puso el acertado nombre de Sanssouci. En los jardines del palacio había un antiguo molino, cuya maquinaria hacía un ruido que molestaba a Su Majestad. La leyenda dice que el rey quiso comprar el molino para silenciarlo. Al negarse el molinero Johann Wilhelm Grävenitz a venderlo, el rey le espetó que si no sabía que el soberano podía quitarle el molino sin pagarle un céntimo. El molinero contestó que sin duda podría hacerlo, si no fuera porque había tribunales en Berlín. Es sind noch Gerichte in Preussen. He visitado Sanssouci y el gigantesco molino sigue en pie.
También es sabido que la prosperidad de los pueblos peligra cuando los ahorradores e inversores temen por la seguridad de sus propiedades. Baste comparar la historia económica de Argentina con la de Chile para aceptar la certeza de esta conclusión. La propiedad privada, sin embargo, no puede ejercer su benéfico influjo en la sociedad sin la libertad de comprar y vender en un marco de libre competencia –sin un mercado al que concurran muchos transactores y en el que se castigue la violencia, la coacción y el engaño, como ya dijo Francisco de Vitoria a principios del s. XVI.
Si no existe esa libertad, aumenta la probabilidad de que los propietarios abusen del poder que la propiedad les confiere: si no pueden venderlos, alquilarlos u obtener un rédito atractivo, quizá dejen de cuidar debidamente los bienes que poseen. Si los empleados del dueño de una finca no pueden ir a buscar trabajo a otra parte, es probable que acaben siendo explotados. Si se elevan barreras a la entrada de profesiones o actividades, es posible que padezca el servicio al público. Si las patentes se hacen perpetuas, padecerá el avance de la ciencia y la técnica. En suma, los monopolios productivos, los aranceles proteccionistas, los privilegios estamentales, los derechos adquiridos, el numerus clausus de algunas profesiones, las patentes prolongadas en exceso, necesitan abrirse a la concurrencia si se quiere que la protección de los derechos de propiedad redunde en creciente prosperidad. La libre competencia es pues necesaria para que el derecho de propiedad sirva de base al progreso económico.
Los ignorantes de la historia y de las leyes económicas quieren añadir otra condición para que la propiedad privada desempeñe el papel social que se espera de ella: que no haya grandes desigualdades en la distribución de la propiedad. No forma parte de la esencia del derecho de propiedad el que las propiedades estén igualmente distribuidas entre la población: en una economía abierta, el paso de las generaciones echa por tierra las grandes fortunas. Lo esencial es la reducción de la pobreza, lo que no se consigue con redistribuciones a la Marinaleda.
El ejemplo de la transformación de China y la elevación del nivel de vida de sus habitantes a medida que se han reconocido los derechos de propiedad y liberado las transacciones e inversiones es un ejemplo del bien que hace a las sociedades el reconocimiento del derecho de propiedad privada. Otro ejemplo más cercano a nosotros es el del alquiler de viviendas. En 1919, el entonces Gobierno de España decidió congelar “temporalmente” los alquileres para proteger a los inquilinos. Las intervenciones en ese mercado no han hecho sino reducir tan importante servicio a su mínima expresión. Ahora se lo quiere por fin liberar para que los propietarios puedan por fin ejercer plena y rápidamente sus derechos y la propiedad inmobiliaria vuelva a funcionar normalmente.
El derecho de propiedad debe ejercerse en el marco de la ley, es decir, en el respeto de los derechos de propiedad de los demás, sin violencia, coacción ni engaño. No se necesita otra limitación “social” que la libre entrada y salida de competidores y la libre formación de precios.
Tan dura es esta limitación que los diversos grupos de presión no cejan en su empeño de evitarla por todos los medios políticos a su alcance. El papel “social” de la propiedad privada es precisa y únicamente el de existir y funcionar libremente.

Víctimas, 22 de septiembre: Emilio Fernández Arias y Luis Conde de la Cruz

Libertad Digital.


A primera hora de la mañana del 22 de septiembre de 1982, la banda terrorista ETA asesinaba en la localidad vizcaína de Erandio, de dos tiros en la cabeza, al brigada de la Armada EMILIO FERNÁNDEZ ARIAS.
El brigada tenía unas rutinas diarias bastante regulares, y cada mañana tomaba el autobús que le conducía a su trabajo en torno a las siete y media. Además, no llevaba ningún tipo de protección. Hacia las 7:35 horas de ese 22 de septiembre, al llegar al cruce entre el callejón de San Jerónimo y la calle de José Luis Golloaga, que bordea la ría del Nervión, muy cerca de su domicilio, dos terroristas le abordaron y efectuaron contra él dos únicos disparos a bocajarro en la nuca. El primer disparo lo derribó, y el segundo sirvió para rematarle en el suelo. El militar falleció en el acto. Los asesinos huyeron del lugar a pie. En el lugar de los hechos se recogieron, posteriormente, dos casquillos de bala del calibre 9 milímetros parabellum, marca SF.
Hora y media después, hacia las nueve de la mañana, el cadáver de Emilio Fernández permanecía aún en la calle, con el rostro y la ropa ensangrentados, a la espera de que llegase el juez para ordenar el levantamiento del cadáver. Posteriormente fue trasladado al Hospital de Cruces, donde se le realizó la autopsia. La capilla ardiente se instaló a las tres y media de la tarde en la Comandancia de Marina de Bilbao.
El comandante de Marina de Bilbao, Enrique Segura, había comentado tras el asesinato que Emilio Fernández tenía "un puesto conflictivo, ya que a menudo estaba obligado a decir que no". El militar añadió que era muy estricto en el cumplimiento de las normas y que era posible que hubiese sido asesinado "porque alguno de los muchos a los que no gustaba la estricta observancia de sus obligaciones por este suboficial, haya llamado a sus amigos de ETA". No obstante, el comandante Segura no descartaba que "simplemente" le hubiesen "elegido como víctima porqueconstituía un blanco fácil" (El País, 23/09/1982).
Efectivamente, el brigada era un blanco fácil, debido a sus rutinas diarias y a que no tenía protección, pero la realidad era que todavía fue mucho más fácil asesinarlo gracias a la informaciónque un proetarra prestó a ETA, un chivato de la peor calaña que se aprovechó de su cercanía a la víctima para pasar la información a los que lo asesinaron. Porque el brigada Fernández Arias solía frecuentar un bar en Erandio, sin saber que el hijo de la propietaria del local, Juan Carlos Echeandia Zorroza, formaba parte de la red de chivatos e informadores de ETA militar desde principios de 1980, integrado en el grupo José Martí de ETA. El chivato recopiló la información sobre dónde estaba el domicilio de Emilio Fernández y sobre la ruta que seguía diariamente para ir a su puesto de trabajo, información que transmitió a "sus amigos de ETA".
El presidente del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Xabier Arzalluz, que estaba siendo entrevistado en Radio Nacional en el momento en que se tuvo noticia del atentado, fue el primer dirigente político que expresó su condena por el atentado, dejando constancia de su "tristeza, pensando en primer lugar en las víctimas y sus familiares, pero también en el peligro de que nos vayamos acostumbrando a hechos tan rechazables como éste". Arzalluz señaló también la necesidad de "abordar el tema de la violencia en toda su complejidad, incluyendo sus raíces remotas, para lo que no bastan las medidas policiales o la acción internacional, sino aquellas destinadas a restar apoyo social a los violentos". Por su parte, el PSOE consideró que el asesinato de Emilio Fernández era un "intento de provocación a las Fuerzas Armadas en vísperas de las elecciones", mientras UCD hablaba de que era un "intento de atemorizar a los electores". El Partido Comunista de Euskadi y Euskadiko Ezkerra coincidieron en que el asesinato era una "trágica manera de conseguir votos que caracteriza a ETA".
El ministro de Defensa, Alberto Oliart, presidió el funeral de cuerpo presente celebrado a las seis de la tarde. Al mismo también asistieron el almirante jefe de la Armada, Saturnino Suances de la Hidalga, el delegado del Gobierno en el País Vasco, Jaime Mayor Oreja, otras autoridades civiles y militares y representantes de los partidos políticos. El oficiante del funeral, párroco de la Iglesia de San Vicente, pidió a los medios de comunicación en la homilía que llamasen "a las cosas por su nombre y no les deis un apellido falso. ETA nunca puede ser militar. Dadles el apellido que les corresponde: ETA asesina; y si quieren dos el de cobarde, pero nunca el de militar". Al término del funeral, el ministro de Defensa impuso al fallecido la Cruz del Mérito Naval de tercera clase a título póstumo.
En 1984 la Audiencia Nacional condenó a Juan Carlos Echeandia Zorroza, conocido por los alias dePello, Trintxerpe, Morga, Gastea y otros, a 21 años de prisión mayor por inducción al asesinato de Emilio Fernández, o lo que es lo mismo: la información que Echeandia transmitió a la banda fue lo que propició el atentado. Según el escrito del fiscal "el acusado estableció contacto con otras dos personas, también procesadas, pero declaradas en rebeldía, a quienes entregó la información" sobre los hábitos del brigada, tras someterle a vigilancia durante un tiempo. Echeandia Zorroza fueexcarcelado en julio de 2001, pese a tener condenas que sumaban penas de 172 años de cárcel.
En marzo de 2010 fue detenido en la región normanda de Cahan (Francia) José Lorenzo Ayestarán Legorburu, junto al máximo responsable de ETA, Ibon Gogeaskoetxea y a Beñat Aguinagalde. Ayestarán Legorburu, alias Basari y Fanecas, es uno de los integrantes de una generación de terroristas que se beneficiaron de la Ley de Amnistía del 77 y que, en los últimos años, habría vuelto a integrarse en las filas de ETA. Nada más ser amnistiado en 1977 se integró en el grupo Axulari de ETA, siendo un ejemplo palmario de cómo la generosidad con los asesinos no dio ningún resultado positivo. Ayestarán Legorburu consiguió huir de la Policía española en febrero de 1979, y posteriormente formó parte del grupo Araba de ETA, cometiendo numerosos atentados. Vivió durante años en Cumaná, una región del Estado de Sucre (Venezuela) y en varias ocasiones se había solicitado su extradición sin que ésta llegara a producirse. La Audiencia Nacional tiene dictadas varias órdenes de búsqueda y captura contra él en, al menos, 10 sumarios. Este terrorista, que no dejó nunca de asesinar en los años posteriores a la amnistía, fue presuntamente autor, entre otros muchos, del asesinato del brigada Fernández Arias.
Emilio Fernández Arias, brigada de la Armada adscrito a la Comandancia de Bilbao desde hacía catorce años, tenía 48 años. En la Comandancia era el responsable del servicio de despacho de buques. La víctima había solicitado su traslado al País Vasco de forma voluntaria, trabajando durante una primera etapa como cabo en la Ayudantía de Marina del barrio de Erandio. Natural de la localidad de Piñeiro, en el Ayuntamiento lucense de Fonsagrada, estaba casado con Felisa Valera Jarel y era padre de dos hijos: una hija de 22 años, que estaba casada y residía en Francia, y un hijo de 18, que vivía en el domicilio paterno. En julio de 2010 el Ayuntamiento de Erandio realizó un homenaje a las dos víctimas de ETA en el municipio: el brigada Fernández Arias y el niño Fabio Moreno, asesinado el 7 de noviembre de 1991. Sin embargo, durante el homenaje no se hizo ninguna mención directa a los asesinos de la banda terrorista ETA.
El 22 de septiembre de 2008 la banda terrorista ETA asesinaba en Santoña (Cantabria) al brigada del Ejército de Tierra LUIS CONDE DE LA CRUZ, mediante la explosión de un coche-bomba. En el atentado resultó herido grave otro militar, José Manuel Martín de Andrés, capitán del cuerpo sanitario del Ejército en Zaragoza, que fue ingresado en el Hospital de Laredo con una fractura abierta de fémur, aunque su vida no corría peligro.
Otras cuatro personas tuvieron que ser atendidas tras el atentado, entre ellas Lucila Escobedo San Miguel, de 70 años de edad, que fue ingresada muy grave en el Hospital de Laredo por crisis de ansiedad y accidente cerebrovascular. También con crisis de ansiedad fueron ingresadas en el hospital Soledad Martínez Fraile, de 51 años, dada de alta horas después, y Leonor Juncal Gómez, de 82 años, que también fue dada de alta a las pocas horas. Otra de las heridas, Matilde Redondo Gutiérrez, de 54 años, tuvo que ser ingresada por fuerte dolor torácico.
Era el tercer coche-bomba que la banda terrorista ETA colocaba en apenas veinticuatro horas. A las 23:15 horas del sábado 21, una llamada alertaba de la colocación de un coche-bomba frente a la sede de Caja Vital en Vitoria, que hizo explosión poco después. Pocas horas más tarde, a las 4:30 horas del domingo, diez personas resultaron heridas tras la explosión de un coche-bomba aparcado junto a la comisaría de la Ertzaintza en Ondárroa (Vizcaya). El vehículo contenía unos 100 kilos de explosivos, igual que el de Vitoria, pero en este caso ninguna llamada alertó de su colocación. Además, la semana anterior la banda terrorista intentó asesinar a un policía nacional con una bomba-lapa colocada en los bajos del vehículo particular del agente. El artefacto no llegó a explotar, y fue detectado en la comisaría de la localidad vizcaína de Basauri, tras haber recorrido más de diez kilómetros desde el barrio bilbaíno de Zorroza, en compañía de un familiar.
La explosión del coche-bomba se produjo en la calle Almirante Carrero Blanco del municipio cántabro, cerca del Patronato Militar Virgen del Puerto, academia de formación de miembros del Ejército. En la residencia militar de la academia residían tanto el brigada Conde de la Cruz, que estaba ahí por vacaciones, como el militar herido, el capitán Martín de Andrés. Ambos fueron sorprendidos por la explosión cuando desalojaban el edificio, minutos después de que se hubiese recibido un aviso de la banda a la asociación Detente y Ayuda (DYA) de San Sebastián. Tras recibir la llamada de alerta, la DYA informó al Departamento vasco de Interior, que trasladó el aviso a las autoridades cántabras, pero el escaso margen de tiempo entre la llamada de aviso y la explosióndel coche impidió que las instalaciones fueran totalmente desalojadas.
Su viuda contó en ABC el 26 de septiembre de 2008 cómo sucedió todo:
"Era la una menos cinco o así. Estábamos en la cama, dormidos. De repente llamaron a la puerta y nos dijeron que saliéramos al patio, que había una amenaza de bomba. Nos vestimos como pudimos y salimos de la habitación corriendo. Yo salí con la parte de arriba del pijama, con unas chanclas, en fin, como pudimos. Y mi marido iba delante de mí. Recuerdo que le dije que saliéramos al patio, pero me contestó que allí no había nadie y que se trataba de salir de allí como fuera. Abrió la puerta, salió y ocurrió todo. Fue un estallido tan grande, tan grande... el ruido, el fogonazo... Me tapé los ojos con el brazo y agaché la cabeza porque empezaron a caer cascotes y cristales. Luego pude verlo. Estaba tirado en el suelo. Le tomé el pulso y comprobé que tenía un hilito de vida. Enseguida me desalojaron de allí (...) Me han partido la vida en dos".
El coche utilizado para cometer el atentado fue robado en Francia el 12 de septiembre, según informó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Asimismo, valoró el atentado como un demostración de fuerza de la banda terrorista ETA después de que el Tribunal Supremo ilegalizase las formaciones ANV, el 17 de septiembre, y el Partido Comunista de las Tierras Vascas dos días después, el 19 de septiembre, y de que la Audiencia Nacional hubiese condenado a diez años de cárcel a la cúpula de Gestoras pro Amnistía, también el día 17 de septiembre.
El cuerpo del brigada asesinado fue trasladado al tanatorio del Hospital de Valdecilla en Santander. La capilla ardiente fue velada durante toda la noche por varios de sus compañeros y cuatro sargentos alumnos de la escala básica de suboficiales a la que pertenecía Iván, hijo del brigada asesinado. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, impuso durante el funeral al militar la Medalla al Mérito Militar con distintivo amarillo, a título póstumo.
En marzo de 2011 fueron detenidos en Vizcaya los etarras Daniel Pastor Alonso, Iñigo Zapirain Romano, Beatriz Etxebarria Caballero y Lorena López Díaz. De los cuatro, tres de ellos participaron presuntamente en el atentado que acabó con la vida de Luis Conde: Daniel Pastor Alonso -que guardaba en una lonja 200 kilos de explosivos- y la pareja formada por Iñigo Zapirain Romano y Beatriz Etxebarria Caballero, según se desprende de la documentación que se les incautó y de los interrogatorios a los que han sido sometidos. Asimismo se confesaron autores del atentado que acabó con la vida del inspector de Policía Nacional Eduardo Puelles, el 19 de junio de 2009 en Arrigorriaga, y de otros atentados, como el cometido con un coche bomba contra una casa-cuartel de Burgos el 29 de julio de 2009. Los cuatro terroristas eran miembros del grupo Otazua de ETA, llamado así por el etarra Arkaitz Otazua, fallecido en septiembre de 2003 cuando participaba en una emboscada contra una patrulla de la Ertzaintza en el Alto de Herrera (Álava).
Luis Conde de la Cruz tenía 46 años cuando fue asesinado. Estaba casado con Lourdes Rodao y tenía un hijo, Iván, de 24 años, que era alumno de la escala de suboficiales de la Academia de Artillería. Estaba destinado en Segovia y se encontraba en Santoña pasando unos días de vacaciones, algo que el matrimonio hacía todos los años. El brigada y su mujer tenían previsto regresar a Segovia el mismo día del atentado. Luis Conde era natural de Pinilla de Ambroz (Segovia), y había ingresado en el Ejército en 1981. En julio de 2000 ascendió a brigada, siendo destinado a la Academia de Artillería en la que también estudiaba su hijo. Ambos esperaban ilusionados que en pocos meses Luis Conde hubiese entregado a su único hijo los galones de sargento. Fue la tercera víctima mortal de las cuatro asesinadas por la banda terrorista ETA en el año 2008, tras Isaías Carrasco Miguel, el 7 de marzo, y el guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón, el 14 de mayo. El 3 de diciembre de 2008 la banda asesinaría en Azpeitia a Ignacio Uría Mendizábal, propietario de una de las empresas constructoras del Tren de Alta Velocidad (TAV) vasco.

Carrillo y Paracuellos por Santi González

Blog.


Esta madrugada mi comentario sobre Carrillo ha sido descalificado por Jesús M. Ruiz Sagredo, que a la 1:58 am, escribía:
Me gustaría recomendarle al sr. González el artículo publicado por Paul Preston y otros historiadores para que ajuste sus conclusiones sobre Carrillo y Paracuellos porque me ha dado la sensación que están más avaladas en impresiones que no deberían ser suficientes para formar una opinión publicable.
Casi una hora más tarde, Manuel Gómez, coincidía en el diagnóstico:
Sr. González: Sobre la supuesta incongruencia de la respuesta de Carrillo con los datos, acerca de Paracuellos, le recomiendo la lectura de este artículo firmado por historiadores:http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1336994556_676295.html.
¡Ah!, perdón, es prensa socialdemócrata. Y quizá los historiadores son… En fin, quizá usted prefiera otros. Yo prefiero los datos a los presentimientos y, por supuesto a los prejuicios.
No tienen necesidad de recomendarme ustedes nada. Leí la Cuarta Página de El País firmada por Viñas, Hernández, Ledesma y Preston ‘Puntualizaciónes sobre Paracuellos’, muy probablemente antes que ustedes (minutos antes de las 5 de la mañana de ayer viernes) y seguramente con más atención. Quiero decir atención profesional, puesto que mi segunda ocupación es la revista de prensa de Herrera en la onda en Onda Cero.
No sé por qué me atribuye Gómez una descalificación sistemática de lo que publica la ‘prensa socialdemócrata’. El hecho de que El País no sea lo que fue no invalida la mayor pàrte de sus contenidos. Cuando descalifico algo es precisamente por no ajustarse a los hechos, no por la fuente. Siempre prefiero las fuentes que digan la verdad.
He aquí la primera falacia de los cuatro historiadores referidos: para descalificar el testimonio de Félix Schlayer, lo caracterizan así: “cónsul honorario de Noruega y súbdito alemán que publicó sus memorias durante el cálido régimen del maestro Goebbels”. Eso es descalificar los hechos por la fuente. Ni siquiera afirman que Schlayer fuera nazi, como hizo Carrillo en su día. Se conforman con esa pequeña insidia de que su libro ‘Diplomat im roten Madrid’ (Diplomático en el Madrid rojo’) fue publicado en la Alemania nazi (en 1938 concretamente). ¿Y?¿Qué gilipollez es esa? Yo compré las obras completas de Federico García Lorca y lo esencial de Miguel Hernández “durante el cálido régimen del maestro Franco”. Ah, pues serán falsas.
Ah, la posibilidad de que Schlayer fuera un agente nazi es bastante ridícula. Carrillo lo confunde en sus memorias con el cónsul de Finlandia. Nació en Alemania en 1873 y vivió en España desde 1895 hasta su muerte en 1950 y lo que cuenta en su libro es inequívoco: él y George Henny (Delegado Internacional de la Cruz Roja) descubrieron los enterramientos de Paracuellos y Torrejón al día siguiente de la primera matanza y pidieron una reunión con Miaja y Carrillo aquel mismo día para denunciar lo que habían visto. Y las sacas y los fusilamientos masivos siguieron produciéndose en un número no inferior a siete y con un número de víctimas entre 2.000 y 4.000. No es, no puede ser, como dice Carrillo que los convoyes de presos fueran asaltados por las turbas que desbordaron a los pundonorosos milicianos que los custodiaban y protegieron sus vidas con el celo que ponía John Wayne en impedir los linchamientos. Todos fueron inexorablemente a parar a Paracuellos del Jarama, donde fueron fusilados en actos repetidos, idénticos, con su liturgia y su lenguaje. Victoria Prego escribió un sobrecogedor reportaje, publicado el 6 de septiembre de 2005 en El Mundo, en el que contaba que las matanzas requieren planificación:
“La organización de asesinatos en serie requiere de una planificación amplia, larga y rigurosa, que hace inevitable que las noticias de los preparativos de nuevas matanzas trasciendan del ámbito de quienes las programan. Según consta en las declaraciones de los protagonistas y de testigos de lo sucedido, en el pueblo se sabe de antemano cuándo se van a producir nuevos fusilamientos. “Mañana va a haber besugo fresco”, es la frase que los hombres de la localidad utilizan para anunciar que al día siguiente les espera tarea, aludiendo con ello a la expresión de los rostros de quienes morían de aquella forma violenta con cara de espanto y los ojos saltones, casi fuera de las órbitas”.
Léanlo en este vínculo. Bueno, ¿cómo va a tener credibilidad un boletín de la “Hermandad de Ntra. Señora de los Caídos de Paracuellos del Jarama”? Pues porque lo que reproduce es un artículo de Victoria Prego. O sea, la verdad.
Desde el punto 1 ya se ponen exculpatorios, con las mismas razones que Carrillo emplea con MAI en EPS del 9 de enero de 2005: los militares facciosos 2.000 supervivientes del Cuartel de la Montaña, como si en el citado lugar hubieran quedado 2.000 supervivientes,  amenazaba con ser una quinta columna si eran liberados. Eso justificaría su traslado a Valencia, pero es que en el traslado no iban solo militares: desde el comediógrafo Muños Seca a curas, adolescentes y señoritos varios (gente que fueron detenidos por vestir corbata) fueron paseados. (Busquen en Google imágenes Matanza del cuartel de la Montaña. Verán el suelo lleno de cadáveres, la mayoría con una mancha oscura junto a la cabeza: un tiro de jajá, lo llamaban en el lenguaje ocurrente de la época. No hicieron muchos prisioneros)
Es notable que cuatro historiadores no citen un dato (dato, no prejuicio ni impresión): Todas las sacas que acabaron en Paracuellos TODAS fueron firmados por el inmediato colaborador de Carrillo en Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid: Segundo Serrano Poncela.
Los cuatro historiadores afirman (y esto sí es una impresión) que “su nombre (el de Carrillo) aparece tanto más vinculado a Paracuellos cuanto más se aproximaba la transición. Una batalla del pasado que sigue librándose en tono presentista”. Bueno, creo que esto no se sostiene. El franquismo podría seguir recriminándole Paracuellos, pero la sociedad española lo amnistió en la transición. Hay una imagen elocuente: FRaga presentando a nuestro hombre en el Club Siglo XXI en 1977. Cuando rebrota lo de Paracuellos es cuando Carrillo que tantas razones tenía para ser discreto, se suma imprudentemente a la operación de la memoria histórica.
Si han leído bien el artículo de los historiadores verán que no exoneran a Carrillo. No niegan su responsabilidad. Sólo la diluyen. Con estas palabras: ” Las primeras “sacas” se examinaron en una de las periódicas reuniones de la Junta de Defensa de Madrid. Ninguno de sus componentes pudo alegar desconocimiento sobre lo ocurrido. Dado que la presidía el general Miaja, sería difícil exonerarle de responsabilidad. También a los demás componentes. Uno de ellos, el consejero de Orden Público, Santiago Carrillo, recibió instrucciones que no se transcribieron. Como otros jóvenes socialistas, acababa de solicitar el ingreso en el PCE. Las “sacas” se paralizaron por intervención del anarquista Melchor Rodríguez.” Hombre, caracterizar precisamente al CONSEJERO DE ORDEN PÚBLICO como un componente más de la Junta de Defensa es muy notable.
Los 4 historiadores de Bremen pasan de puntillas sobre Melchor Rodríguez. Efectivamente fue una orden suya la que puso fin a las matanzas. Fue el 4 de diciembre de 1936 y en ella, MR, director de Prisiones a quien los franquistas llamaban el ángel rojo, decía lo siguiente: a partir del día de la fecha, ningún preso saldrá de las cárceles madrileñas sin mi autorización expresa”. Y se acabaron las matanzas de Paracuellos. Esto niega radicalmente la versión piadosa del propio Carrillo y de la banda de los cuatro: no fue una excepción, espontaneísmo popular que desbordó la rectitud de las instituciones republicanas, puesto que una de ellas paró los crímenes.
La última conclusión es extraordinaria: Peor fue el terror franquista. Y la matanza de tutsis en Ruanda, miren ustedes. ¿En qué desmiente eso los hechos?
Nota.-Sin que sirva de precedente y a título de ejemplo.