Cuba: No estoy loco todavía

por Frank Correa.

Antonio Medina-No estoy loco todavía - Foto de Frank Correa
Antonio Medina-No estoy loco todavía - Foto de Frank Correa
LA HABANA, Cuba, agosto, www.cubanet.og -Antonio Medina Castañeda, dice que aún no se ha repuesto del golpe, recibido ayer, cuando recogió la copia de su carta de libertad en las oficinas del Tribunal Provincial Popular de La Habana,  y no aparecía por ningún lado que había estado 4 años preso en el Combinado del Este, por intento de salida ilegal en 1993. En el documento expedido solo dice: Multado con Quinientas cuotas de un peso cada una en aquel juicio.
Antonio Medina  ahora está inscrito en el Programa de Refugiados  de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana  y espera en cualquier momento que lo llamen a la entrevista, para lo que  está  preparando su expediente,  con los documentos que avalan su condición de perseguido político, citaciones de la policía, acusaciones  y reportes en la prensa independiente,  con denuncias sobre  sus infortunios en el sistema socialista en que vive, que dice apresarlo.
Tiene una hija de diez años y la mantiene con su oficio de zapatero, perseguido incesantemente por el jefe de sector hasta que las reformas de Raúl le dieron la posibilidad de ejercer por cuenta propia. Antonio Medina tal vez posea un  récord muy disputado en Cuba: 19 intentos de salidas ilegales fallidos.  Los fracasos más renombrados son  la gran balsa que armó con cientos de  pomos plásticos recogidos en la calle, que  amarró  y enfundó en sacos de yute,  creando una plataforma sólida, en el que hubiera llegado a cualquier sitio, y  el armatoste flotante que preparó junto a tres colegas  en Romerillo,  en un patio alquilado, lo llevaron de madrugada en un camión     hasta la costa de Santa Fe,  y lo  echaron al mar. Estuvieron  navegando cinco días, hasta que perdieron el rumbo y se les acabó el combustible. Luego los cogió un temporal  que los volcó varias veces, hasta lanzarlo en medio de la noche y la lluvia contra los arrecifes de Santa Cruz.
En aquel intento murieron  Alexis el gato y Maykel, del reparto Flores,  Antonio salvó la vida milagrosamente, como ha sucedió  otras veces, pero hoy está decidido  a esperar la entrevista con el cónsul americano, para rogarle por su  huida definitiva, pero esta vez por aire.  Una de las evidencias de peso es  la carta de libertad por los cuatro años jalados en el Combinado del Este, por  un delito considerado político en el Código Penal, pero  la carta de libertad original la había perdido  en aquella aventura donde  salvó la vida por un tilín.
Fue al Tribunal que lo había juzgado y  solicitó una copia de la sentencia, pero en el fallo ahora se recoge una sanción de multa de quinientas cuota de un peso,  nada más.
–No estoy loco, fueron 4 años de vida, con sus días y  sus noches. Y ahí está mi mamá, que murió llevándome jabas a la prisión, y mi hermana, y mi sobrino, que también iban a verme a las visitas. Y ahora resulta que no, esos 4 años no existen, que tan solo fue una multa. No puede ser. No estoy loco todavía…

Madrid. Museo del Prado y más

Fotografías por María Jesús Martín Villar.

























Así es Corea del Norte en diez puntos

por Jordi Pérez Colomé


Acabo de salir de un viaje de 11 días por Corea del Norte. He estado varias noches en la capital, Pyongyang, y he visto otras cinco ciudades: Kaesong, Wonsan, Nampo, Haeju y Sariwon. Lo que he visto es limitado y confuso, por eso no haré de momento un ebook sobre el país, como ya hice conIrán. Debería especular demasiado. Corea del Norte es un agujero negro.

Sí que vi sin embargo suficientes cosas sorprendentes para unos cuantos posts. En los próximos días haré al menos otros tres más específicos con fotos y vídeos. Estas diez cosas son la introducción; las divido en dos posts para que no sean tan largos. Aquí van las cinco primeras.

1. Es una reserva natural política. Corea del Norte renunció al comunismo hace décadas a cambio de una filosofía propia, el Juche. Su tesis principal es la autosuficiencia. Pero la sociedad se parece aún mucho a lo que podría ser hoy una rígida sociedad comunista. Las granjas son colectivas, la comida y otros productos básicos están racionados, no hay paro y poca propiedad privada, las imágenes de los líderes están por todas partes.

Hay incluso detalles menores que calcan de los comunistas: los trabajadores de oficinas ayudan a los campesinos dos semanas durante la cosecha, los viernes tienen un día de trabajo social (en la foto docenas de amas de casa cuidan un parterre en Pyongyang), los sábados deben estudiar y los domingos descansan.

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En una charla con un diplomático ruso que llevaba casi tres años en Corea, me preguntó qué había ido a hacer allí: “Ver un país distinto”, le dije. “Es una reserva natural política”, me contestó. Es el último país de su especie. Los otros países que se declaran comunistas -China, Cuba, Vietnam y Laos- se han abierto en distintas medidas. Corea del Norte, no.

Seguir leyendo en Obamaworld. (Primera y segunda parte).