Iberdrola, sin carbón y degradada

por Antón Uriarte.



Voy a recoger a una amiga al aeropuerto de Bilbao y me encuentro enfrente de llegadas con un cartel de tamaño épico : Iberdrola, km 0 de las energías limpias.

Sí. El 0. A ver si con tanta prosopopeya algún día llegamos al 1, o al -1.

Ayer la agencia Moody's rebajó la calificación de Iberdrola y de su filial Scottish Power de A3Baa1. El fracaso de los últimos proyectos en Estados Unidos de su aliada Gamesa , de los que aquí no se ha informado (ver referencias), habrá contribuído a que Moody's la pase al grupo B de compañías poco fiables.

Sin embargo los periodistas seguirán presentando a Iberdrola  como una compañía puntera y a su presidente Sánchez Galán como un clarividente Gran Timonel que nos conduce a la Gran Transición Energética (la Grande Mutation Energétique, que se dice en Francia)

Hoy mismo el diario nacionalista vasco Deia celebra el anunciado cierre de la central térmica de carbón de Pasajes (foto de arriba) con un artículo cuyo título es tan cursi como oportunamente repugnante : "Adiós carbón, hola renovables."


Pongo abajo cómo le ha ido en bolsa a la compañía eléctrica vasca en los últimos cinco gloriosos años.


Sólo falta que su "Torre de Iberdrola", recién inaugurada en la Plaza de Euskadi, se caiga encima del Guggenheim y también lo joda.




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Xavier Sala i Martín tiene poco de liberal

Manuel Llamas.



Anonadado me he quedado con algunas de las propuestas lanzadas por el economista catalán Xavier Sala i Martín para hacer frente a la crisis de deuda europea.

El profesor, que dice ser liberal, ha elaborado una detallada lista de 25 medidas para combatir los cuatro problemas básicos que aquejan a Europa: 1) sistema financiero, 2) deuda y déficit públicos, 3) falta de crecimiento y 4) el posible divorcio de Grecia. Sin embargo, curiosamente, algunas de sus ideas en poco o nada se diferencian de las defendidas por los socialdemócratas y socialistas europeos, con lo que, en realidad, lejos de contribuir a la salida de la presente, su materialización sentaría las bases de una crisis similar en el futuro.


A continuación analizaremos algunas de estas propuestas.


Sistema financiero


"El sistema financiero europeo debe ser auténticamente europeo: con un Banco Central Europeo y una moneda europea no es suficiente. Es necesaria una regulación común, un fondo de garantía común, un supervisor común y un recapitalizador común", defiende Sala i Martín. En concreto, aboga por crear una institución supervisora europea permanente que sustituya al "desacreditado" Banco de España en las tareas de supervisión.


Vaya, curiosa propuesta, como si la mera creación de un nuevo órgano burocrático de ámbito comunitario fuera suficiente para corregir los problemas estructurales derivados de la regulación y la supervisión bancarias, en manos del Estado. Una simple transferencia de competencias no cambiará absolutamente nada. Ni el BCE ni la autoridad bancaria europea (EBA) podrían garantizar que no se produjese una crisis similar en el futuro. No en vano fue la política monetaria de Trichet lo que sentó las bases de la burbuja inmobiliaria en España, mientras que los famosos stress test aplicados a las grandes entidades europeas acabaron resultando un absoluto fiasco pese a la supervisión comunitaria.


Sala i Martín parece, pues, ignorar la raíz de las crisis financieras: la expansión del crédito bancario sin necesidad de respaldo real (ahorro), resultado de la reserva fraccionaria; la laxa política monetaria que propiciaron el BCE y la FED, manteniendo los tipos de interés muy bajos durante excesivo tiempo, origen de la burbuja inmobiliaria en EEUU, Irlanda o España; el descalce de plazos estructural que padece el sistema financiero internacional, que lo aboca a un riesgo constante de insolvencia. Ninguno de estos tres problemas ha sido ni será corregido por las autoridades monetarias y reguladoras, sean éstas españolas, europeas o estadounidenses.


Por otro lado, el economista defiende crear un Fondo de Rescate Europeo para los bancos, así como un Fondo de Garantía de Depósitos comunitario. ¿Y? ¿Es que acaso existe alguna diferencia entre la socialización de pérdidas a escala nacional y la socialización de pérdidas a escala internacional? La inmoralidad y la ineficacia son idénticas en uno y otro caso. Sin embargo, el rescate privado de la banca, sin necesidad de que el sufrido contribuyente aporte un solo euro, no es una opción –o al menos una aspiración realista y defendible– para el catalán. Me refiero, por supuesto, a la posibilidad de transformar deuda bancaria en acciones; a obligar a los acreedores de las entidades insolventes a convertirse en los nuevos propietarios de las mismas, con las consiguientes pérdidas para los actuales accionistas (bail-in frente a bail-out).


En cuanto al Fondo de Garantía Europeo, Sala i Martín parece ignorar la diferencia esencial entre un depósito (préstamo del cliente al banco) y una cuenta corriente a la vista, que, en la práctica, también supone hoy en día un préstamo al banco gracias a la reserva fraccionaria, lo cual es claramente ilegal (el cliente debería pagar si lo que quiere es que el banco guarde su dinero sin usarlo para conceder créditos). La corrección jurídica de este último punto haría innecesario garantizar los depósitos, ya que éstos no serían prestados –el banco se haría cargo de la guarda y custodia de ellos–.


También propone introducir un impuesto sobre la deuda bancaria para penalizar a las entidades más apalancadas y desincentivar los endeudamientos excesivos. Nuevamente, Sala i Martín se centra en combatir los efectos y no la causa, que no es otra que el descalce de plazos: las entidades se endeudan a corto y prestan a largo, cayendo así en una iliquidez permanente que hace imprescindible contar con un prestamista de última instancia, el banco central.
Deuda pública y déficit
En este ámbito, Sala i Martín defiende la unión fiscal europea y la creación de eurobonos (deuda común europea); incluso que el BCE compre directamente deuda periférica para reducir la prima de riesgo de los países en problemas. ¡Grave error! La unión fiscal significa, ni más ni menos, que homogeneizar la presión tributaria en toda Europa; es decir, que el reducido Impuesto de Sociedades irlandés sea como el que padecen las empresas alemanas y francesas, o que el IVA español se equipare al portugués –más alto–. Se habla de unión fiscal cuando, en realidad, se trata de subir aún más los impuestos que soportan los europeos, y ello sin contar que tal monstruosidad borraría de un plumazo la sana competencia tributaria en el Viejo Continente.
En tal caso, y puesto que Sala i Martin apuesta por un superestado supranacional, el voto con los pies de los contribuyentes se traduciría no en la emigración a otro país comunitario, sino a otro continente.
En cuanto a los eurobonos, esa aberración jurídica que tan denodadamente defienden ahora Francia, España, Italia o Portugal (los díscolos de la UE), supondrían trasponer el nefasto sistema de financiación autonómica a la UE. Sobran los comentarios al respecto, se resumen en una frase: que paguen los contribuyentes del norte los excesos cometidos por los países del sur. Por lo que hace a que el BCE compre deuda al estilo de la FED, en última instancia socavaría al propio euro, ya que el balance del emisor se llenaría de activos tóxicos (deuda periférica). Además, el hecho de que la prima de riesgo esté alta es bueno para los países en problemas, ya que obliga a sus políticos a hacer reformas y ajustes para corregir sus deterioradas finanzas.
Sala i Martín propone posponer los objetivos de déficit público uno o dos años, tal y como defienden Rubalcaba, Cayo Lara y Rajoy, muy liberales todos ellos. Olvida el economista que retrasar el imperioso ajuste fiscal implica dificultar la recuperación económica. Los países bálticos recortaron de forma drástica el gasto público en 2008 y 2009; hoy son los únicos países europeos que crecen.
Crecimiento
Para fomentar el crecimiento, Sala i Martín defiende aplicar reformas estructurales –nada que objetar–, pero asimismo apuesta por reducir aún más los tipos de interés en la Zona Euro (del 1 al 0,25%), que Alemania y los países del centro sufran una inflación alta para así fomentar las exportaciones de la periferia y que el Banco Europeo de Inversiones financie, con dinero público, más infraestructuras en los países problemáticos. Medidas todas ellas propias del monetarismo más obsoleto y del keynesianismo más contraproducente. En primer lugar, bajar tipos no ha solventado ni solventará nada; de hecho, desincentiva el desapalancamiento de los agentes y retrasa la recuperación. En segundo lugar, la clave no es crear inflación artificial en el centro, sino liquidar las malas inversiones, fomentar el ahorro y flexibilizar las economías del sur para cambiar sus estructuras productivas y volver a generar riqueza cuanto antes. El problema, señor Martín, no es de demanda sino de oferta.
Grecia
Por último, el economista catalán dice que el BCE y los líderes de la Eurozona deben garantizar que por la puerta del euro solo salga Grecia, y hacer todo lo posible para evitar "ataques especulativos" contra España, Portugal e Italia. Es decir, la Eurozona debe "garantizar" que pondrá el dinero que sea necesario.
Una vez más, discrepo. Mucho me temo que, si no hace los deberes, España, tarde o temprano, también saldrá. No hay posibilidad de evitar tal salida, que, por otro lado, es una decisión unilateral de cada país, ya que no existen mecanismos de expulsión. Y ello con independencia de que se ponga ahora más o menos dinero.
Para terminar, una nota al pie: los mercados no "atacan", se defienden, señor Martín. Su exposición de 25 puntos la firmaría cualquier socialdemócrata europeo, lo cual me hace pensar que su supuesto liberalismo es mucho más endeble de lo que pensaba. Toda una desilusión.


© Instituto Juan de Mariana

Dvörak: 9th Symphony "From The New World" / Karajan · Vienna Philarmonic


Economics, money & wealth

by Donald Boudreaux.



We economists get a lot of attention at cocktail parties.
We do so by explaining that more sex can lead to safer sex, by complaining that the "drug war" makes drug use more dangerous, by noting that mandated fuel-economy standards cause more highway fatalities and, generally, by pointing out the many ways in which basic economic reasoning produces startling counterintuitive realities.
Startling counterintuitive conclusions, when clearly explained, reveal the power of the economic way of thinking. Economics is to our understanding of society what Copernican astronomy is to our understanding of the cosmos -- obvious first impressions are often flat wrong.
Just as our untutored senses tell us that a still Earth is orbited by a revolving sun ("It's obvious!"), our senses tell us that minimum-wage legislation makes poor workers richer, that foreign aid to poor countries makes people in poor countries richer and that prohibitions on price-gouging make consumers richer.
In all of these cases, though, our untutored senses are spectacularly misleading.
And the chief reason why our senses so often mislead us about economic matters is that, when untutored in economics, we focus excessively on money and monetary prices. A good economist, in contrast, understands that money and prices often tell only part of the story.
Take foreign aid. If wealth were truly and mainly money, then governments of rich nations could easily make citizens of poor nations richer simply by giving more money to poor nations.
If wealth is money and money is wealth, then it's easy to overlook questions of how to produce the actual goods and services that people use money to buy. The typical American knows that if someone gave him an extra $10 million, he would indeed be much richer. He'd imagine himself going to a Mercedes dealership and driving away in a new sedan to the toniest neighborhood in town to buy a luxurious mansion that he would then fill with state-of-the-art appliances and consumer electronics.
For the typical American, more dollars does indeed mean more wealth.
But this typical American seldom pauses to ask just why it is that other people are willing to turn over to him high-performance automobiles and beautiful mansions in exchange for nothing more than paper -- for nothing more than lots of monochrome-green portraits of George Washington, Benjamin Franklin and other dead statesmen from America's past.
Suppliers can sell for money only that which exists to be sold. So automobiles, houses, consumer electronics (and food, furniture and formal education; the list goes on and on) must first be produced in order to be sold and produced in great abundance in order to be enjoyed by the masses.
The mass production that is a hallmark of modern market economies is made possible not chiefly by money but by culture and institutions.
Security of property rights, along with a reasonably respected rule of law and toleration of economic change, form the nonmonetary foundations of our prosperity. Nations without this foundation will never prosper, regardless of how much financial aid is tossed on them.
Indeed, money plays a vital economic role. But wealth is not money (it's what money can buy) and wealth is not generated by money (it's generated by sound institutions and culture).
Donald J. Boudreaux is a professor of economics at George Mason University in Fairfax, Va. His column appears twice monthly.

Héroe, 20 de junio: Julio Santiago Expósito Pascual

Fuente: Libertad Digital

El 20 de junio de 1980 la banda terrorista ETA asesinaba en Sestao (Vizcaya) al joven JULIO SANTIAGO EXPÓSITO PASCUAL. Dos encapuchados lo ametrallaron poco antes de las dos de la tarde en el momento en que salía de la sastrería de su padre, en la calle del General Queipo de Llano de la localidad vizcaína.
Padre e hijo habían salido juntos del establecimiento para ir a comer a su domicilio en la calle San Diego, y se dirigían a pie hacia el coche de la víctima, estacionado en las inmediaciones. En ese momento, dos encapuchados descendieron de un vehículo y se acercaron a ellos. Uno de los terroristas apartó al padre y el hijo, percatándose de que iban a por él, se parapetó detrás de un automóvil.
En ese momento, uno de los encapuchados se situó a las espaldas de la víctima, y le disparó una ráfaga de ametralladora. A continuación, el otro terrorista lo remató con varios disparos cuando el cuerpo del joven estaba ya tendido en el suelo. El padre de Julio se acercó hasta el cuerpo ensangrentado de su hijo y comprobó que estaba muerto. En el lugar de los hechos se recogieron 10 casquillos del calibre 9 milímetros parabellum marca SF.
Los etarras emprendieron la huida con toda tranquilidad, montándose en un Renault-18, de color azul, en dirección a la vecina localidad de Portugalete. En el vehículo les esperaban otros dos terroristas. El coche usado había sido robado media hora antes a punta de pistola en Gabeamendi, ordenando al dueño, Fernando Tejeiro Rodríguez, que no avisase del robo hasta las 18:00 horas. A última hora de la noche fue encontrado el vehículo en la travesía de Abando de Portugalete.
Respecto a los móviles del atentado, fuentes próximas a la víctima aseguraron que Julio no tenía vinculaciones políticas concretas. Sin embargo, otras fuentes señalaron que años antes había sido amigo de Eloy Ruiz Cortadi, presuntamente (según la banda terrorista) confidente policial y miembro de los Guerrilleros de Cristo Rey. Ruiz Cortadi había sufrido, en marzo de 1976, un atentado reivindicado por ETA en el que resultó gravemente herido. Las mismas fuentes atribuían al joven ideas derechistas y se le achacaba haber intimidado, con otros amigos, a jóvenes de la izquierda proetarra e, incluso, haber esgrimido una pistola en alguna ocasión. La familia desmintió rotundamente todos estos rumores, negando que hubiera sufrido amenazas y que realizase actividades políticas.
Sea como fuere, en esa sociedad enferma, sustrato social del que se nutre la banda terrorista,  los rumores y las sospechas sobre determinadas ideologías, o sobre presuntas actividades de colaboración con las Fuerzas de Seguridad, solían ser la antesala del tiro en la nuca, como ya explicamos cuando recordamos el asesinato del taxista Ignacio Arocena el 15 de febrero de 1980. Un día antes de acribillar a balazos a Julio Expósito, la banda terrorista había asesinado en Amorebieta a José Pablo García Lorenzo, empleado del Ayuntamiento, cuyo único "pecado" era que frecuentaba el cuartel de la Guardia Civil para realizar trabajos relacionados con el servicio de aguas.
Julio Santiago Expósito Pascual era natural de Sestao, tenía 23 años y estaba soltero. Se había licenciado recientemente del servicio militar y un hermano suyo, de 14 años, también había fallecido poco tiempo antes.