Víctimas, 13 de junio: Ángel Baños Espada, José Luis Fernández Pernas, José Lasanta Martínez y Ricardo Couso Ríos

Libertad Digital.



En torno a las 14:30 horas del 13 de junio de 1979, la banda terrorista ETA asesina a ÁNGEL BAÑOS ESPADA, montador de la empresa Tamoin que trabajaba en la central nuclear de Lemóniz (Vizcaya), en el momento en que se producía el cambio de turno. Habían pasado quince meses del atentado que acabó con la vida de otros dos trabajadores de la central: Andrés Guerra Pereda y Alberto Negro Viguera (17/03/1978). En ambos atentados la banda asesina había colocado una bomba en el interior de las instalaciones.
Poco antes de la explosión, dos terroristas encañonaron a los dos operarios encargados del tanque de refrigeración y, tras esposarles, les obligaron a abandonar el lugar. A continuación colocaron una bomba de escasa potencia en la parte inferior del tanque.
Los etarras hicieron dos llamadas telefónicas a Iberduero y a Radio Popular de Bilbao avisando de la colocación del artefacto. La primera se produjo en torno a las dos menos diez de la tarde a las oficinas de Iberduero, anunciando la explosión "en el plazo de un cuarto de hora". La telefonista intentó averiguar más datos pero el comunicante anónimo se limitó a decir: "Repito: en un cuarto de hora hará explosión una bomba". A las dos y cinco se recibió una segunda llamada en la central, esta vez procedente de la emisora bilbaína Radio Popular, en la que avisaban a Iberduero de que habían recibido un aviso con el mismo contenido.
Para entonces -según fuentes de la empresa que confirmaron varios de los escasos trabajadores que permanecían en las instalaciones por la tarde- las sirenas habían dado la alarma, mientras los altavoces daban la orden de desalojo general. La explosión se produjo entre tres y siete minutos después de la segunda llamada.
Ángel Baños, que iniciaba entonces su trabajo en el turno de tarde, se encontraba en ese momento sobre una pequeña plataforma en la parte superior de un tanque de aceite destinado a la refrigeración de la turbina. Algunos de sus compañeros informaron que Ángel acostumbraba a cambiarse de ropa en dicho lugar, aunque no supieron explicar la razón por la que seguía en el interior del pabellón tras la orden de desalojo. La bomba, colocada en la parte inferior del tanque, de forma cilíndrica y con un diámetro de unos tres metros, estalló en esos momentos. El tanque no sufrió desperfectos visibles, aunque sí algunos de los materiales auxiliares situados en su entorno. Ángel recibió el impacto de la onda expansiva cayendo por la parte trasera del tanque, entre éste y la pared exterior del edificio.
A raíz del atentado del 17 de marzo de 1978, en el que fueron asesinados los obreros Alberto Negro y Andrés Guerra, Iberduero había extremado las medidas de seguridad. Así, para desplazarse por el interior de la planta era preciso portar una credencial nominal, que era examinada por los servicios de seguridad cada vez que se traspasaban las barreras que separan las distintas partes de la obra.
En un comunicado suscrito conjuntamente por el PNV, PSOE, PC y ESEI, que se hizo público por la tarde del mismo día del atentado en Bilbao, se condenaba duramente este nuevo "asesinato, que expresa un absoluto desprecio a la vida y a los derechos de la persona y atenta contra los trabajadores, contra el proceso democrático y, en particular, contra el Estatuto de Autonomía". El comunicado llamaba "a la clase obrera y al pueblo en general a expresar su repulsa por el atentado". En parecidos términos se expresaban las centrales sindicales UGT y CCOO. Esta última se preguntaba si la sangre vertida en marzo del año pasado "no les pareció suficiente a los autores", e interpelaba a éstos sobre el argumento que utilizarán para justificar su acción. "¿Se dirá otra vez que no funcionó? ¿o que se trataba de un confidente?", se preguntaba CCOO, que concluyó su comunicado llamando a la celebración de "asambleas en todas las fábricas y manifestaciones en los pueblos, en las que se expresase la repulsa de los trabajadores por el atentado".
Los cuatrocientos trabajadores de la empresa Iberduero, encargada de la construcción de la central nuclear, hicieron público un comunicado el 20 de junio en el que denunciaban la irresponsabilidad de la banda terrorista y mostraban su extrañeza por el hecho de que ningún ayuntamiento hubiese condenado el atentado. Los trabajadores hacían un llamamiento "en particular a ETA y a aquellos sectores del pueblo que piden goma 2 para Lemóniz, para que hagan un análisis de las irresponsabilidades que están cometiendo, porque, al atentar contra las instalaciones, están atentando también contra la seguridad del trabajador, dado que para mantener nuestro puesto de trabajo, tenemos que estar continuamente en ellas".
Sin embargo, la banda terrorista ETA siguió cometiendo atentados contra la central y las personas relacionadas con la misma. En febrero de 1982 secuestró y asesinó al ingeniero José María Ryan, y tres meses después a su sucesor en el puesto, el ingeniero Ángel Pascual Múgica. La última víctima de Lemóniz se produjo poco después del asesinato de Pascual Múgica. Fue el niño de 10 añosAlberto Muñagorri, herido gravemente el 26 de junio de 1982 en Rentería al dar una patada a una bolsa-bomba colocada por la banda en la puerta de un almacén de Iberduero, propietaria de la central. Alberto estuvo muchas semanas debatiéndose entre la vida y la muerte, perdió el pie izquierdo y quedó ciego de un ojo.
Ángel Baños Espada era natural de Cartagena (Murcia). Tenía 46 años, estaba casado y era padre decinco hijos. Trabajaba como montador para la empresa Tamoin, contratada por Iberduero en la construcción de la central nuclear de Lemóniz.
El domingo 13 de junio de 1982, ETA asesinaba de un tiro en la cabeza en la localidad guipuzcoana de Pasajes (Guipúzcoa) al guardia civil JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ PERNAS. Eran las nueve de la noche y José Luis se encontraba con otro guardia civil prestando servicio de vigilancia ante la caseta de control situada en la entrada del puerto de Pasajes. Los etarras realizaron un único disparo con un rifle Winchester de mira telescópica que le alcanzó en el parietal y le provocó la muerte en el acto. Los cristales de la garita saltaron hechos añicos por el impacto de la bala, ocasionando leves rasguños al compañero del guardia civil asesinado. 
Los terroristas efectuaron el disparo desde un punto situado en el Alto de Capuchinos, a varios cientos de metros de la caseta de la Guardia Civil, pero desde el que tenían a tiro a los dos agentes. Previamente habían robado un taxi y, tras introducir al conductor en el maletero, se dirigieron al Alto de Capuchinos, en una zona cercana al barrio de Beraun desde la que se domina los puestos de control de la Guardia Civil en el puerto de Pasajes. El propietario del taxi permaneció en el maletero de su coche mientras se cometía el atentado y fue localizado poco después en una calle de Rentería.
El cuerpo de José Luís Fernández Pernas, cuya muerte se produjo de forma instantánea, fue trasladado inicialmente al Hospital Militar de San Sebastián y, posteriormente, al Gobierno Civil de Guipúzcoa en cuyas dependencias se instaló la capilla ardiente.
La garita atacada estaba situada en la misma entrada del puerto, junto a la barrera que controla el paso de vehículos. Los etarras dejaron el rifle en el suelo, así como varios proyectiles, para que las fuerzas de seguridad los encontraran. La utilización de una mira telescópica confería una particularidad a este atentado, según informaron fuentes policiales, quienes contraponen esta acción con otras efectuadas casi a bocajarro por la banda terrorista. ETA pretendía sembrar el pánico entre los agentes destinados a custodiar la entrada del puerto, pues el modus operandimostraba la vulnerabilidad en la que se encontraban los guardias civiles encargados de la vigilancia del mismo.
Al día siguiente, 14 de junio, se celebró el funeral por el alma de Fernández Pernas. Cuando el féretro era portado a hombros de miembros de las fuerzas de seguridad, un grupo de mujeres gritó "Abajo el Gobierno", después de que el resto de los presentes corease vivas a España, al Rey y a la Guardia Civil. Al acto, presidido por el general subinspector de la Guardia Civil, Antonio Hermosilla, asistieron Francisco Javier Cerezeda, general de la Quinta Zona de la Guardia Civil; el subsecretario del Ministerio del Interior, Juan José Izarra del Corral; el delegado del Gobierno central en el País Vasco, Marcelino Oreja; el presidente de la Diputación de Guipúzcoa, Santiago Aizarna; el alcalde de San Sebastián, Jesús María Alcay, así como mandos militares de los tres ejércitos y representantes del PSE-PSOE y de la UCD vasca. El cuerpo del guardia civil fue trasladado posteriormente en avión al aeropuerto de Peinador, en Vigo, de donde fue conducido a la localidad pontevedresa de Tomillo.
En 1983 la Audiencia Nacional condenó a José Javier Beloqui Cortajarena, autor del disparo, y a su acompañante, José Aparicio Sagastume, a 29 años de reclusión mayor por un delito de atentado con resultado de muerte. Ambos pertenecían al grupo Sega de la banda terrorista ETA. El 27 de septiembre de 1982 un tercer miembro de este grupo, Fernando Barrio Olano, resultó muerto en un enfrentamiento a tiros con la Policía en San Sebastián. Fuentes de la lucha antiterrorista le consideran también implicado, presuntamente, en el asesinato de Fernández Pernas.
José Luis Fernández Pernas, de 25 años de edad, era natural de Pontes de García Rodríguez (La Coruña). Pertenecía a la Comandancia de Pontevedra, aunque estaba destinado temporalmente en comisión de servicio en un operativo de refuerzo de la Comandancia de Guipúzcoa. Estaba casadoy era padre de dos niñas, de dos años y dos meses de edad en el momento de su asesinato.
Poco antes de las once de la mañana del 13 de junio de 1990 la banda terrorista ETA asesina en el Paseo de La Concha de San Sebastián de un disparo en la cabeza al coronel de Infantería retirado JOSÉ LASANTA MARTÍNEZ. El etarra disparó al coronel a la altura del Hotel Londres y, a continuación, salió corriendo hacia la calle Zubieta. La víctima presentaba un orificio de entrada por el ojo y otro de salida por la nuca, con pérdida de masa encefálica. La Policía recogió en el lugar de los hechos un casquillo 9 milímetros parabellum del año 1974.
Los servicios de la Cruz Roja intentaron reanimarlo en el mismo lugar de los hechos, ya que presentaba parada cardiorrespiratoria. El militar, trasladado inmediatamente al Hospital de la Cruz Roja, falleció una hora después.
Las reacciones políticas al asesinato no se hicieron esperar. José María Gurrutxaga, gobernador civil de Guipúzcoa, atribuyó el atentado a "la banda criminal ETA" y pidió la colaboración de los ciudadanos para conseguir que los autores de estos asesinatos "estén donde deben estar, que es en la cárcel". Gurrutxaga agregó que no caben dudas sobre quiénes son los responsables de este tipo de actos, ya que "en Euskadi, en estas condiciones de cobardía y miseria, tan sólo mata ETA". Los partidos políticos del Ayuntamiento de San Sebastián, excepto Herri Batasuna (HB), condenaron el atentado terrorista y pidieron la participación de los donostiarras en los actos de condena y denuncia que habían convocado. En un comunicado recordaron que no se puede olvidar a aquellos que con su silencio o apoyo alimentan la violencia. La ejecutiva del PSE-PSOE cree que la opinión pública vasca debe reaccionar ante la violencia que ejerce de manera permanente ETA. El portavoz de este partido, Odón Elorza, indicó que esta nueva acción terrorista "supone la intensificación de ETA de sus labores típicas de precampaña", en referencia a las siguientes elecciones autonómicas que se iban a celebrar en otoño. Un portavoz de Eusko Alkartasuna recordó a la organización terrorista que la mayoría absoluta de la población vasca ha rechazado en múltiples ocasiones las acciones violentas, y advirtió que los ciudadanos jamás aceptarán como sumisión el imperio de las armas. Para Xabier Gurrutxaga, de Euskadiko Ezkerra, atentados como el de José Lasanta, contra un anciano, obligan a que el objetivo de la paz se anteponga ante cualquier cosa para la sociedad. El Partido Popular, por su parte, consideró que "esta villanía de la organización terrorista ETA debe permanecer en la memoria cuando en las próximas elecciones autonómicas se presenten aquellos partidos que no condenan la violencia criminal o permiten que existan alcaldías de Herri Batasuna".
Los autores materiales del asesinato de José Lasanta no han sido juzgados. Sí fue condenado en 1995 como cómplice a 23 años de reclusión mayor Francisco Javier Balerdi Ibarguren, que en este atentado actuó como informador de la banda terrorista realizando varios seguimientos de la víctima que propiciaron su asesinato. Cuando fue detenido, en junio de 1992, el etarra trabajaba en el seno del grupo municipal de Herri Batasuna en el Ayuntamiento de San Sebastián.
José Lasanta Martínez, de 74 años, había nacido en Cienfuegos (Cuba) y estaba soltero. Había ingresado en el Ejército en 1936, alcanzando la graduación de coronel de Infantería en 1977. Se había retirado en 1980, diez años antes de ser asesinado. Anteriormente había estado destinado en el regimiento de Infantería Sicilia, en Loyola. Lasanta Martínez era una persona muy conocida en San Sebastián, ya que llevaba varios años residiendo en la ciudad. El coronel Lasanta había sido juez instructor del Juzgado número 2 del antiguo Tribunal Militar especializado en delitos de terrorismo.
Hacia las cinco de la tarde del 13 de junio de 1991, la banda terrorista ETA asesina al guardia civil RICARDO COUSO RÍOS en la localidad vizcaína de Valle de Trápaga. Ricardo había estacionado su coche frente al colegio Franciscanas de Montpellier y permanecía dentro del mismo mientras esperaba a que su hijo pequeño saliera del colegio. Carolina, que tenía catorce años, había salido antes y se dirigió a casa. El niño se entretuvo un poco más en la salida y, justo cuando subía al coche de su padre, un miembro del grupo Vizcaya de ETA se acercó al vehículo y disparó seis tiros a través de la luna delantera. El guardia civil se desplomó sin vida dentro de su automóvil en presencia del pequeño de nueve años. "Pero nadie tuvo el valor, ni la decencia, de coger a ese niño de nueve años y acercarse a darle un mimo después de haber visto el asesinato de su padre. Le dejaron sentado, con la mente en blanco, en un banquito de piedra, hasta que llegaron los compañeros de mi marido" recordaba su viuda, Fina Saavedra, en una entrevista en el diario Soitu.es (10/09/2009).
El autor de los disparos se montó en un taxi, robado previamente a punta de pistola, donde le esperaban otros terroristas. El propietario del taxi fue abandonado atado a un árbol en el mismo término municipal donde se cometió el atentado. El vehículo fue localizado poco después en Portugalete.
El funeral oficial por Ricardo Couso se celebró en la Iglesia de los Padres Agustinos de Bilbao, presidido por el gobernador civil de Vizcaya, Daniel Vega, y por el director general de la Guardia Civil, Luis Roldán. La hija mayor, de 14 años, tuvo que ser llevada en volandas, pues no cesaba de llorar y apenas podía caminar. En Galicia se ofició un segundo funeral al día siguiente en la Iglesia de San Francisco de Santiago de Compostela. Después del acto religioso, el féretro con los restos mortales del guardia civil fue portado por sus compañeros hasta el cementerio de Boisaca, donde fue enterrado.
Las investigaciones policiales determinaron que los autores del asesinato de Ricardo Couso fueron los etarras Jesús Mendinueta Flores, Juan Carlos Iglesias Chouzas, alias Gadafi, y Juan Manuel Ormazábal Ibarguren, alias Turco. Este último no pudo ser juzgado, pues resultó muerto en un tiroteo con agentes de la Ertzaintza en Bilbao en agosto de 1991. En 1996, la Audiencia Nacional condenó a 28 años de cárcel por su participación en el asesinto del guardia civil al etarra Mendinueta Flores. En 2006, y por los mismos hechos, fue condenado Iglesias Chouzas a 29 años. Según declaración policial del primero, cuando fue detenido en 1991, el autor de los disparos que acabaron con la vida de Ricardo fue Ormazábal Ibarguren, el muerto.
Ricardo Couso Ríos, de 38 años, estaba casado con Josefina Saavedra y tenía dos hijos: Carolina, de 14 años, y Ricardo, de 9. Era natural de Santiago de Compostela (La Coruña), igual que Fina, aunque llevaba doce años de servicio en el País Vasco cuando fue asesinado. Con 17 años Ricardo se fue a Francia a buscarse la vida. Cinco años después tramitaba los papeles para conseguir la nacionalidad francesa, pues había encontrado trabajo al otro lado de la frontera. Pero ese verano (1976) coincidió con Fina en la misma cuadrilla de Santiago y se hicieron novios. Antes de casarse, tuvo que hacer el servicio militar en Melilla. Allí se despertó su vocación, y decidió entrar en la Guardia Civil, como lo habían hecho anteriormente su abuelo y sus tíos. Tras nueve meses de academia, y pese a tener nota para elegir destino, toda la promoción fue enviada al País Vasco. Cuando Carolina, la hija mayor, tenía dos años, les trasladaron a Valle de Trápaga, pequeño pueblo dormitorio de unos trece mil habitantes, la mayoría de ellos inmigrantes que trabajaban en los Altos Hornos de la Margen Izquierda. El recibimiento en el pueblo no fue bueno, y desde el principio estuvieron marcados por pertenecer a la Guardia Civil. Fina tuvo incluso que sacar a la niña del colegio público y meterla en uno concertado, como contó en la entrevista en Soitu.es.Por la época en la que fue asesinado estaba preparando la mudanza, pues le habían concedido el traslado a su ciudad de origen.
La familia de Ricardo ha estado muy involucrada en la defensa de la Memoria, Dignidad y Justiciade las víctimas del terrorismo. Especialmente Josefina, que fue delegada de la AVT en Galicia, y la hija mayor, Carolina Couso Saavedra, desde su trabajo como periodista. En 2005 publicó La Guardia Civil frente al terrorismo: por las Víctimas, por la Libertad, libro patrocinado por la Fundación Víctimas del Terrorismo y por la Fundación de la Guardia Civil. Ricardo, el hijo, viste ahora con orgullo el uniforme de su padre.

Notas técnicas. Calter Ingeniería

Calter Ingeniería.

Flechas según EHE-08 y EC-2
Estudio comparativo del cálculo de flechas cuando el momento flector de servicio es similar al de fisuración
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Estimador de la resistencia característica del hormigón (NT8)
Estimador de la resistencia característica del hormigón según la EHE-08
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Armadura transversal en zonas de solapo (NT7)
Cálculo de la armadura transversal en zonas de solapo según la EHE-08
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Calculo del coeficiente β de punzonamiento (NT6)
Calculo del coeficiente β por ambos métodos: general y simplificado
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¿Cortante en zapatas? (NT5)
¿En zapatas cuadradas flexibles hay cortante?
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Aceros REA (NT4)
Cuadros de características de aceros REA
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Flexocompresión en pilares (NT3)
Problemas en la comprobación de pilares a flexocompresión...
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Uso del acero (NT2)
Ventajas del uso del acero B-500 sobre el B-400
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Hormigón de limpieza (NT1)
Uso del hormigón de limpieza
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Lo Chan Peng (羅 展鵬)

Cuaderno de Retazos.


Doble empleo

Julio C. Martinez.

LA HABANA, Cuba, junio, www.cubanet.org -Para muchos quizás el tema de la prostitución en Cuba resulte ya aburrido, pero hay algunas historias que, aunque comunes, resultan especialmente tristes.
Carla, es una habanera de 30 años que vive en el municipio 10 de Octubre, es divorciada y madre de dos niños. Es maestra graduada de Matemática, profesión que ejerció, y que hasta hace muy poco combinaba con su trabajo de prostituta en las noches.
Según me cuenta, todo comenzó cuando su esposo quedó desempleado al reducirse  la plantilla en su empresa y ella pasó a ser la principal proveedora del sustento de la casa. Con su salario mensual de maestra, de 400 pesos (unos 16 dólares), asumió la responsabilidad de mantener a su familia, con dos niños pequeños. Pero el sueldo  no alcanzaba ni para la primera semana del mes.
Fue una amiga que ya ejercía el oficio quien le presentó a su primer cliente: un alemán que le pagó 50 dólares –más que tres meses de su salario– por una sola noche como dama de compañía, incluso sin que llegaran a tener relaciones sexuales. Todo fue con el consentimiento de su esposo, que se quedó en casa cuidando los niños, para que ella pudiera “luchar”.
Me cuenta Carla:
“El primer cliente fue bastante fácil, pero no todos fueron así. Los gustos eran muy variados, a veces realmente raros y había que asumirlo, porque es mucha la competencia en la calle. Hay un momento en que no puedes dar marcha atrás, y terminas insensibilizándote, eres un trozo de carne en venta. A veces, solo me quedaba cerrar los ojos y pensar en que lo hacía por mis hijos.
Una noche, en una discoteca, conocí a un español. Un hombre muy amable y culto, que después de bailar conmigo me dijo que el no buscaba una mujer, sino un hombre. Era la primera vez que me veía en esta situación, y lo primero que me pasó por la mente fue llamar a mi marido para contárselo. Mi marido me dijo que él lo haría, que si yo me sacrificaba él también podía hacerlo. Poco tiempo después de eso, el matrimonio comenzó a desmoronarse, hasta que nos separamos.”
Después de la separación, la madre de Carla asumió el cuidado de los niños para que ella pudiera trabajar en las noches. Con la nueva profesión, su vida, en lo económico, había mejorado mucho y toda la familia se beneficiaba de las ganancias. Un día comenzó a sentirse mal. Fue al médico y encontraron que era positiva VIH SIDA.
Carla está ahora ingresada en un hospital, donde la conocí, debido a una crisis de su enfermedad. Su madre sigue cuidando los niños y el ex marido sigue desempleado.
Yo, sentado a su lado, escucho la historia real que parece más bien sacada de una mala telenovela.  Al despedirme, me dice con una triste sonrisa: “Mañana me traen a mis niños, ojala tenga tiempo para verlos crecer un poco más.”

El mito de la austeridad española en cinco gráficos

Manuel Llamas.



Si la austeridad pública brilla por su ausencia en Europa, tal y como avanzó Libre Mercado, esta falta de contención en el gasto por parte de las administraciones publicas españolas es, si cabe, mucho más paradigmático, tal y como muestra el último boletín del Observatorio de Coyuntura Económica (OCE) del Instituto Juan de Mariana.
El estudio, bajo el título Del epejismo de los estímulos a la falsa austeridad pública: la política fiscal ante la Gran Recesión, entra en el debate actual sobre austeridad y crecimiento analizando las políticas presupuestarias aplicadas en EEUU, España y Alemania desde el estallido de la crisis en 2008. No en vano, estos tres países han seguido estrategias fiscales muy diferentes, obteniendo también resultados distintos para combatir la recesión. Así, EEUU y España optaron por políticas decididamente expansivas en el gasto hasta 2010, mientras que Alemania puso un mayor énfasis en la austeridad pública, si bien no pudo evitar que su déficit superase el límite máximo del 3% del PIB que marca la UE.
Dado el renovado debate sobre si mantener la austeridad o apostar por nuevos planes de estímulo (gasto público), el OCE concluye que la contención presupuestaria "no sólo no es un impedimento para el crecimiento, sino que retomar las políticas de expansión del gasto sería del todo contraproducente para generar una recuperación rápida, estable y duradera". Lo más relevante del informe radica en observar que la tan manida austeridad es, a día de hoy, un mito en el caso de España, tal y como reflejan los siguientes datos.
1. Uno de los mayores planes de estímulo del mundo
Entre 2008 y 2009, la mayor parte de los gobiernos de los países desarrollados, con EEUU y España a la cabeza, implementaron significativos planes de estímulo fiscal, aumentando el gasto público con el fin de impulsar el crecimiento económico.
Así, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero implementó en 2008 y 2009 el denominado Plan E. Su coste ascendió al 1,9% del PIB en 2008 y al 2,3% en 2009, el más elevado de la UE y uno de los más significativos entre los países de la OCDE. De hecho, el plan de estímulo aplicado por España tan sólo es comprable al de EEUU, Arabia Saudí y China a nivel mundial.
A ello hay que sumar, además, el efecto de los estabilizadores automáticos -en recesión, el gasto estructural sube (prestaciones por desempleo) y la recaudación fiscal baja-, que en el caso de España supuso un impacto adicional del 4,9% del PIB en las cuentas públicas de 2009 (53.000 millones de euros), frente al 3,3% en la UE-27.
Por otro lado, aunque la consolidación fiscal comenzó en 2010, el informe señala que en países como España "difícilmente puede hablarse de austeridad cuando los descuadres presupuestarios continúan siendo de gran magnitud, con un déficit público del 8,9% del PIB en 2011".
2. El mayor descuadre fiscal de la historia
El aumento del gasto público bajo la excusa de estimular el crecimiento, sumado al efecto de los estabilizadores automáticos y el desplome de los ingresos desembocaron en un gran déficit público.
Desde 2007 hasta 2009, España y EEUU deterioraron su saldo público en 13,1 y 10,3 puntos porcentuales del PIB, respectivamente. Mientras, Alemania sólo lo hizo en 3,4 puntos. Desde entonces, la consolidación fiscal apenas ha conseguido mejorar este descuadre en 2,3 puntos porcentuales en el caso de España y 3,5 en el de EEUU. Como resultado, ambos países cerraron 2011 con un déficit público muy abultado.
El descuadre fiscal de España registró la siguiente evolución: mientras que el conjunto de las administraciones públicas gastó en 2007 un 3,5% menos de lo que ingresó (superávit), en 2008 gastó un 8,7% más de lo que ingresó; la situación empeoró considerablemente en 2009, ya que gastó un 22% más de lo que se ingresó; en 2010 este desequilibrio se redujo al 18%; y, pese a la "tan cacareada austeridad fiscal", este agujero apenas se redujo hasta el 16,8% en 2011 (déficit de 91.000 millones de euros, 8,9% del PIB).
3. La deuda pública se ha duplicado
Como resultado de estos abultados déficits, la deuda pública de España en 2011 es un 90% superior a la de 2007; en EEUU ha aumentado un 50% en el mismo período; mientras que en EEUU tan sólo ha crecido un 25%. Es decir, en términos de crecimiento de la deuda pública, "España es líder indiscutible".
4. El sector público gasta un 13% que en 2007
Por otro lado, un indicador relevante para observar la existencia o no de austeridad radica en la evolución del gasto público. Desde 2007 a 2011, el gasto público en España ha crecido en 4,4 puntos porcentuales del PIB, el doble que en Alemania (2,1 puntos). Así, "pese a la percepción mayoritaria de grandes recortes y austeridad fiscal, las Administraciones Públicas españolas gastaron en 2011 un 13% más que en 2007.
5. El gasto público se duplica desde el año 2000
Por último, si se amplía la perspectiva temporal, el gasto de todas las Administraciones Públicas españolas en 2011 fue casi dos veces superior que el del año 2000. O dicho de otro modo, el gasto público duplica hoy al efectuado en el año 2000.
Los efectos keynesianos
Estas políticas expansivas en España y EEUU han generado importantes problemas, según concluye el OCE:
  • En España, los planes de estímulo de la demanda por la vía de la política fiscal no consiguieron en 2008-2009 evitar la sangría laboral. "Lo que sí consiguieron fue mantener la expansión del número de empleados públicos, que solo se ha empezado a reducir a finales de 2011". El sector público aumentó el número de asalariados en 230.000 personas desde el inicio de la crisis, mientras que el privado lo redujo en más de 2.600.000 personas (la línea azul representa la evolución en términos porcentuales de los empleados públicos y la amarilla de empleados del sector privado).
  • Así pues, además de haberse mostrado ineficaces para mejorar la situación del empleo, "lo más grave es el coste que han supuesto", primero, en términos de fuerte deterioro de las finanzas públicas y, segundo, absorbiendo buena parte del escaso crédito del sistema financiero.
  • Además, "el gasto público ha contribuido a sostener algunos sectores de forma artificial y ha impedido (o frenado y pospuesto) el necesario ajuste de la estructura productiva, la liquidación de malas inversiones, y el desapalancamiento de la economía en su conjunto".
  • La estrategia de solucionar una crisis de excesivo endeudamiento privado con endeudamiento público es "netamente perjudicial y, en el mejor de los casos, inefectiva". El problema fundamental no radica en aumentar la demanda sino en "reajustar la estructura de la producción y mejorar las deterioradas posiciones financieras de los distintos agentes económicos, reduciendo deuda y aumentando el ahorro".
Por todo ello, el OCE concluye que abandonar el ajuste fiscal para aplicar las mal llamadas políticas de crecimiento, consistentes en estímulos de gasto, "no es el camino a seguir". Al contrario, "Europa -y particularmente España- debe profundizar en la vía de la austeridad presupuestaria a través de un recorte considerable del gasto público". Y todo ello, acompañado de políticas que "retiren trabas al funcionamiento y crecimiento del sector privado".

¿Bajo qué condiciones (no) funcionan los incentivos económicos para modificar el comportamiento?


Como se ha dicho frecuentemente en este blog (por ejemplo Manuel Bagués aquí, Antonio Cabrales aquí o Sara de la Rica aquí) los economistas pensamos que los “incentivos importan”. Los incentivos económicos se utilizan con frecuencia para estimular un comportamiento deseado por parte de la persona que los recibe. La “ley básica del comportamiento” implica que cuanto mayor sea el incentivo ofrecido mayor será el esfuerzo de quien lo recibe y mejor su resultado. En muchas empresas se pagan con frecuencia incentivos para motivar a sus empleados a alcanzar ciertos objetivos. En los últimos años, se ha popularizado el uso de incentivos fuera del entorno laboral. Pero, ¿realmente funcionan?. ¿Se debería pagar a los estudiantes por no faltar a clase, por ampliar sus hábitos de lectura o por sacar mejores notas?, ¿conseguirían los incentivos aumentar la contribución individual a ciertos bienes públicos, como la donación de sangre o la donación de órganos? ¿pueden ayudar los incentivos a inculcar hábitos saludables como el dejar de fumar o el hacer ejercicio?
Estas y otras aplicaciones del uso de los incentivos suelen provocar un intenso debate. Quienes defienden su uso en estas áreas argumentan que los incentivos simplemente refuerzan el comportamiento deseado porque añaden razones adicionales para llevar a cabo acciones que hasta cierto punto nos pueden resultar costosas. Por el contrario, sus detractores apuntan que los incentivos pueden sustituir la propia “motivación intrínseca” para esforzarse y que, por tanto, pueden tener efectos negativos. Esta sustitución puede tener especial importancia en el medio plazo, cuando quizá los incentivos económicos no puedan ya ser pagados, y el individuo puede haber perdido su motivación inicial para esforzarse.
El ofrecer un incentivo económico puede afectar al comportamiento de quien lo recibe de una manera que no anticipa por la teoría económica tradicional. La razón fundamental es que el mero hecho de ofrecerlo aporta información que puede influir en decisiones como cuánto esforzarse o cuánto contribuir a un bien público. Los incentivos contienen información sobre quien lo paga, sobre quien lo recibe, sobre lo costosa que es la tarea exigida o sobre la interpretación que otros puedan hacer de nuestras verdaderas motivaciones. Por ello, el diseño óptimo de incentivos es una cuestión compleja que debe tener en cuenta estos aspectos. En particular, la forma en que se ofrecen y la cuantía de los incentivos ofrecidos son fundamentales.
Un incentivo bajo puede enviar una señal de que el esfuerzo requerido no es muy apreciado, e incluso se puede llegar a tomar como un insulto y provocar que alguien se esfuerce aún menos de lo que lo hubiera hecho sin incentivo. Por ejemplo, en un experimento de campo realizado junto con Uri Gneezy, observamos que la tasa de respuesta a un cuestionario sobre hábitos de consumo de una cadena alimentaria se reduce a la mitad (del 7% al 3.5) cuando se ofrece un dólar por contestar, respecto a cuando no se ofrece ningún incentivo. Un incentivo excepcionalmente alto, podría indicar que la tarea que a uno le piden es más costosa de lo esperado, o incluso más peligrosa. Por ejemplo, se ha observado que cuando a los vecinos de un pueblo se les ofreció dinero por aceptar la instalación de una planta de residuos nucleares cerca de su vecindario, la oposición al proyecto creció de forma importante.
Los incentivos pueden cambiar la imagen que otros tienen de nosotros o incluso lo que nosotros pensamos de nosotros mismos. Cuando alguien que realiza actividades altruistas pasa a hacer la misma actividad como parte de un trabajo remunerado, puede ocurrir que pierda parte de su motivación, que quizá esté inducida por la generosidad pura pero quizá también por la buena imagen que proyecta sobre uno mismo y sobre los demás, y pase a esforzarse menos o a intentar beneficiarse, incluso ilícitamente, de su actividad.
En un artículo reciente junto con Uri Gneezy y Stephan Meier, revisamos la evidencia existente sobre los efectos anticipados que pueden provocar los incentivos en algunos de los ámbitos que he señalado. Gran parte de esta evidencia es obtenida de experimentos de campo e intervenciones públicas, que permiten compara, frente a un grupo de control en el que no hay intervención, qué ocurre cuando se ofrecen incentivos de distintos tipos y cuantías con qué ocurre cuando no se ofrecen incentivos. Veamos qué es lo que observamos respecto a las preguntas planteadas al principio de esta entrada:
1)       Pagar a los estudiantes puede ser efectivo si lo que se pretende es que adquieran una nueva capacidad, como aprender a leer, o cuando los alumnos tienen claro cómo su esfuerzo se traslada en un mejor resultado (ser puntual, o llevar uniforme), pero no está tan claro que sea útil cuando los alumnos desconocen hasta qué punto sus horas de estudio se trasladarán a una mejor nota. Por mucho que un estudiante entienda el mensaje de que con un incentivo tiene mayores razones para esforzarse, puede no ser suficiente si no sabe cómo mejorar sus notas para obtener el incentivo. Además, se ha observado que estudiantes de distinto género o nivel de habilidad responden de forma distinta a distintos tipos de incentivos. En todo caso, el debate sobre el uso de incentivos en este campo es importante, pues entronca en un debate más amplio sobre no sólo la posible efectividad de los incentivos, sino también sobre su interacción en contra de una forma extendida de entender la educación, como es el inculcar sentido de responsabilidad en los alumnos, independientemente de que obtengan compensaciones inmediatas por sacar mejores notas.
2)       Los incentivos económicos pueden conseguir que aumenten las donaciones de sangre. Sin embargo, esto podría provocar a la vez un “efecto selección”: aquellos que donan sangre por razones altruistas o de imagen, pueden dejar de hacerlo cuando se les paga por ello. De esta forma, los nuevos donantes serán aquellos que se mueven por razones económicas. Esto puede traer efectos adversos, apartde obvios problemas éticos en el caso de la donación de órganos, si estos individuos son realmente los que tienen menor renta, pues existe hasta cierto punto correlación positiva entre capacidad económica y salud. Por ello, los incentivos económicos pueden provocar una disminución de la calidad de la sangre donada.
3)       Por último, los incentivos económicos pueden ayudar a crear hábitos saludables. Cuando uno decide comenzar a ejercitarse, se observan sólo los costes a corto plazo de dicha decisión (el sudor, el dolor, la pérdida de tiempo libre) y no tanto sus beneficios a largo plazo (mejoras en salud, en estado anímico o en imagen). Por ello, los incentivos pueden dotar de una motivación inicial extra, que no sería necesaria en el medio plazo cuando se empiezan a observar las mejoras. Sin embargo, en ámbitos como el dejar de fumar, la adicción puede llegar a ser tan fuerte, que aunque los incentivos hayan funcionado relativamente bien en el corto plazo, han tenido poco éxito en crear ex_fumadores en el largo. No obstante, en ocasiones el corto plazo es vital si, por ejemplo, con el uso de incentivos podemos logar que las mujeres dejen de fumar durante el embarazo.
Anticipar las consecuencias de ofrecer incentivos implica por tanto comprender no sólo el efecto directo que pueden tener, el que asocia mayor pago a mayor cumplimiento con el comportamiento esperado, sino también los efectos indirectos a través del mensaje que envían.
Si se desea profundizar más:

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