Regresa a celda de castigo Dama de Blanco

Dania Virgen García.



La Dama de Blanco y presa política, Niurka Luque Alvares fue devuelta a la prisión de Manto Negro a una celda de castigo, refirió su hija Suanet Vicente Luque.

El pasado lunes 28 del presente mes, la Dama de Blanco Niurka Luque fue retornada a celda de castigo después de haber permanecido más de dos meses en una celda bajo torturas físicas y sicológicas.

El 22 de mayo, la activista filmo un video dentro de la prisión, revelando los maltratos inhumanos y degradantes a que es sometida.

La presa política padece de epilepsia, conocimiento de las autoridades carcelarias y  la Seguridad del Estado.

Refiere su hija que tiene temor a que su mamá muera como murió la líder de las Damas de Blanco “Laura Pollán”.

El esposo de la Dama de Blanco Ángel Varela Arévalo fue detenido el pasado día 24, después de que el video fuera subido y enviado a distintos sitios de la internet, por los oficiales Daniel y Alberto de la Seguridad del Estado en la entrada de su trabajo, a las 7 y 30 de la mañana conducido para la unidad de Santiago de las Vegas, e interrogado, y amenazado por los oficiales de ir a prisión. Liberado a las cuatro de la tarde del mismo día.

También le fue suspendida la visita familiar que le correspondía el martes 29 de mayo.

dania@cubadentro.com

Héroe, 4 de junio: Jesús María Pedrosa Urquiza

Libertad Digital.

El domingo 4 de junio de 2000 la banda terrorista ETA asesinaba de un tiro en la cabeza a JESÚS MARÍA PEDROSA URQUIZA, uno de los cuatro concejales del Partido Popular en el Ayuntamiento de Durango (Vizcaya), a escasa distancia de su domicilio en esa localidad vizcaína. El edil regresaba a su domicilio después de haber tomado un aperitivo en un Batzoki (sede social del PNV), cuando un terrorista se le acercó por detrás, en pleno centro de la localidad, y efectuó un disparo en la nuca que le causó la muerte de forma casi instantánea. Eran las 13:20 horas y la calle estaba abarrotada de gente.
Jesús María era el octavo concejal del PP asesinado por la banda terrorista en cinco años y medio, nómina macabra que abrió el 23 de enero de 1995 un pistolero del grupo Donosti cuando disparó un tiro en la nuca de Gregorio Ordóñez. Hasta julio de 1997, la banda no volvió a matar a un edil popular. El día 10 de ese mes secuestró y asesinó fríamente al concejal de Ermua Miguel Angel Blanco, en un crimen que conmocionó al mundo entero. Desde entonces han sido víctimas de la organización criminal: José Luis Caso (edil de Rentería, asesinado el 11 de diciembre de 1997),José Ignacio Iruretagoyena (Zaráuz, 9 de enero de 1998); Alberto Jiménez Becerril (asesinado con su esposa Ascensión García Ortiz en Sevilla, el 30 de enero de 1998); Tomás Caballero (edil de UPN-PP, muerto en Pamplona el 6 de mayo del mismo año) y Manuel Zamarreño (asesinado el 25 de junio de 1998, en el último atentado mortal de ETA antes de que la banda declarase una tregua unilateral). 
Facultativos de una UVI móvil de Osakidetza trataron de reanimar al concejal del PP, pero no pudieron hacer nada para salvar su vida. La zona en la que se produjo el asesinato, la calle de Fray Juan de Zumárraga, fue acordonada por la Ertzaintza, y el juez de guardia ordenó el levantamiento del cadáver pasadas las 16:00 horas.
Por la tarde se instaló en el salón de Plenos del Ayuntamiento de Durango la capilla ardiente con los restos mortales de Jesús María Pedrosa. Miles de personas acudieron al Ayuntamiento para rendir homenaje póstumo al concejal asesinado. Su ataúd estaba cubierto por una bandera del Partido Popular y rodeado por numerosas coronas de flores enviadas desde toda España. Los funerales se celebraron al día siguiente, a las seis de la tarde, en la Iglesia de Santa María de Durango. También fue multitudinaria la concentración que el día 6 de junio se celebró en dicha localidad, donde cientos de personas arroparon a la viuda y a las hijas de Jesús María Pedros.
La víctima estaba afiliada al sindicato nacionalista ELA, igual que su mujer, desde hacía varios años, según confirmaron desde la central sindical. Pedrosa se afilió a ELA en la época en la que trabajaba en una empresa del sector del metal en la comarca del Duranguesado y, aunque en la actualidad se encontraba incapacitado, mantenía su afiliación. Además, era concejal del PP desde 1987.
Jesús María había recibido amenazas desde hacía mucho tiempo. El 28 de diciembre de 1998, apenas tres meses después de que ETA declarase su tregua, miembros de las proetarras Gestoras pro-Amnistía, se concentraron frente a su casa. Posteriormente subieron a su piso y le dejaron una carta en la que le acusaban de ser el responsable de la dispersión de los presos de ETA. También colgaron allí una pancarta con la leyenda "Pedrosa, tú no eres inocente". Además, su nombre, dirección y teléfono -y el de los otros tres concejales populares en la localidad (Juan José Gaztañazatorre, Eduardo Barrutia y Juan Agustín Villafranca)-, había aparecido en una diana en las calles del pueblo y se habían repartido pasquines que decían "Si queréis guerra, la vais a tener". En diciembre de 1999 el día de Navidad, Pedrosa recibió una botella de agua vacía. Después, explicó a Radio Nacional que ésta es una amenaza típica de ETA, que de esta manera acusa a los que en esas fechas cenan tranquilamente frente a los presos etarras. La botella iba acompañada por una pegatina en la que se leía: "Qué poca vergüenza, usted va a cenar tranquilamente y, sin embargo, los presos de ETA están en la cárcel".
A pesar de todas esas amenazas continuadas, Jesús había renunciado a llevar escolta. En una entrevista con Carlos Herrera en RNE el 15 de diciembre de 1997, pocos días después del asesinato del concejal de Rentería José Luis Caso Cortines, llegó a decir que no concebía ir con escolta en su pueblo, que era muy conocido y que, en el trayecto de su casa al Ayuntamiento, se saludaba con el ochenta o noventa por ciento de la gente: "No sé si voy a ir al cielo o al infierno, procuraré ir al cielo, lo que sí sé es que voy a ir desde Durango", señaló.
Nicolás Redondo Terreros escribió al día siguiente del asesinato un artículo en El Mundo titulado "Que ETA pierda toda esperanza". Entre otras cosas decía: "Porque, no nos engañemos, tienen responsabilidad en esta macabra y mortal espera de los asesinatos, las actitudes de quienes vienen jugando a dar esperanza a los que los provocan. Por eso hay que insistir en una proposición básica.ETA tiene que convencerse, por la posición inflexible de todos los demócratas, de que no hay ninguna posibilidad de que sus objetivos puedan imponerse por vía de negociación".
Jesús María Bizkarra, militante del Partido Nacionalista Vasco que, días después, iba a casarse con una de las hijas de Pedrosa, le recordaba en El País de este modo: "Quien le ha pegado un tiro sabía a quién se lo daba. No es un atentado sólo contra un concejal del PP, sino contra un hombre del pueblo".
Como consecuencia del asesinato, y al negarse Euskal Herritarok a condenar el crimen, el PNV y Eusko Alkartasuna acordaron romper el acuerdo de gobierno que mantenían con la formación proetarra en Durango desde las últimas elecciones municipales. Sin embargo, Juan José Ibarretxecontinuó sin anunciar la ruptura definitiva del pacto legislativo que habían alcanzado con el brazo político de la organización terrorista para sostener un gobierno de coalición.
Dos meses después del asesinato, el 7 de agosto de 2000, cuatro etarras murieron en Bilbao al estallar los 25 kilos de explosivos que transportaban en su coche con el que se dirigían a cometer un atentado. Una de las pistolas que llevaban fue la utilizada para asesinar al concejal del PP, tal y como confirmaron los exámenes de balística. Los etarras muertos eran Patxi Rementería, Ekain Ruiz Ibarguren, Zigor Aranbarri Garamendi y Urko Gerrikagoitia Agirre.
Jesús María Pedrosa Urquiza tenía 57 años. Estaba casado con Mari Carmen Hernández y tenía dos hijas, Ainhoa y Estíbaliz.

Austrian Capital Theory: Why It Matters

Don Boudreaux. 



With the resurgence of Keynesian economic policy as a response to the current crisis, echoes of past debates are being heard—in particular the debate from the 1930s between John Maynard Keynes and Friedrich Hayek. Keynes talked about the “capital stock” of the economy. He argued that by stimulating spending on outputs (consumption goods and services), one can increase productive investment to meet that spending, thus adding to the capital stock and increasing employment.
Hayek accused Keynes of insufficient attention to the nature of capital in production. (By “capital” I mean the physical production structure of the economy, including machinery, buildings, raw materials, and human capital—skills). Hayek pointed out that capital investment does not simply add to production in a general way but rather is embodied in concrete capital items. That is, the productive capital of the economy is not simply an amorphous “stock” of generalized production power; it is an intricate structure of specific interrelated complementary components. Stimulating spending and investment, then, amounts to stimulating specific sections and components of this intricate structure.
The “shape” of production is changed by stimulatory activist spending. And given that in a world of scarcity productive resources are not free, this change comes at the expense of productive effort elsewhere. The pattern of production thus gets out of sync with the pattern of consumption, and eventually this must lead to a collapse. Productive sectors, like dot-com startups or residential housing, become “overbought” (while other sectors develop less), and eventually a “correction” must occur. Add this distortion to the fact that the original stimulus must somehow eventually be paid for, and we have a predictable bust.
These Hayekian criticisms are once again relevant. It is necessary therefore to return to the nature of capital to clarify the issues. Hayek was working from foundations that were developed by his intellectual forebears in the Austrian school of economics. Specifically, it is the Austrian theory of capital that is relevant, and we should begin with that.

The Austrian Theory

The best known Austrian capital theorist was Eugen von Böhm-Bawerk, though his teacher Carl Menger is the one who got the ball rolling, providing the central idea that Böhm-Bawerk elaborated. Böhm-Bawerk produced three volumes dedicated to the study of capital and interest, making the Austrian theory of capital his best-known theoretical contribution. He provided a detailed account of the fundamentals of capitalistic production. Later contributors include Hayek, Ludwig Lachmann, and Israel Kirzner. They added to and enriched Böhm-Bawerk’s account in crucial ways. The legacy we now have is a rich tapestry that accords amazingly well with the nature of production in the digital information age. Some current contributors along these lines include Peter Klein, Nicolai Foss, Howard Baetjer, and me.
The Austrians emphasize that production takes time: The more indirect it is, the more “time” it takes. Production today is much more “roundabout” (Böhm-Bawerk’s term) than older, more rudimentary production processes. Rather than picking fruit in our backyard and eating it, most of us today get it from fruit farms that use complex picking, sorting, and packing machinery to process carefully engineered fruits. Consider the amount of “time” (for example in “people-hours”) involved in setting up and assembling all the pieces of this complex production process from scratch—from before the manufacture of the machines and so on. This gives us some idea of what is meant by production methods that are “roundabout.”
(The scare quotes around time are used because in fact there is no perfectly rigorous way to define the length of a production process in purely physical terms. But, intuitively, what is being asserted is that doing things in a more complicated, specialized way is more difficult; loosely speaking it takes more “time” because it is more “roundabout,” more indirect.)

More Roundabout Production

Through countless self-interested individual production decisions, we have adopted more roundabout methods of production because they are more productive—they add more value—than less roundabout methods. Were this not the case, they would not be deemed worth the sacrifice and effort of the “time” involved—and would be abandoned in favor of more direct production methods. What are at work here are the benefits of specialization—the division of labor to which Adam Smith referred. Modern economies comprise complex, specialized processes in which the many steps necessary to produce any product are connected in a sequentially specific network—some things have to be done before others. There is a time structure to the capital structure.
This intricate time structure is partially organized, partially spontaneous (organic). Every production process is the result of some multiperiod plan. Entrepreneurs envision the possibility of providing (new, improved, cheaper) products to consumers whose expenditure on them will be more than sufficient to cover the cost of producing them. In pursuit of this vision the entrepreneur plans to assemble the necessary capital items in a synergistic combination. These capital combinations are structurally composed modules that are the ingredients of the industry-wide or economy-wide capital structure. The latter is the result then of the dynamic interaction of multiple entrepreneurial plans in the marketplace; it is what constitutes the market process. Some plans will prove more successful than others, some will have to be modified to some degree, some will fail. What emerges is a structure that is not planned by anyone in its totality but is the result of many individual actions in the pursuit of profit. It is an unplanned structure that has a logic, a coherence, to it. It was not designed, and could not have been designed, by any human mind or committee of minds. Thinking that it is possible to design such a structure or even to micromanage it with macroeconomic policy is a fatal conceit.
The division of labor reflected by the capital structure is based on a division of knowledge. Within and across firms specialized tasks are accomplished by those who know best how to accomplish them. Such localized, often unconscious, knowledge could not be communicated to or collected by centralized decision-makers. The market process is responsible not only for discovering who should do what and how, but also how to organize it so that those best able to make decisions are motivated to do so. In other words, incentives and knowledge considerations tend to get balanced spontaneously in a way that could not be planned on a grand scale. The boundaries of firms expand and contract, and new forms of organization evolve. This too is part of the capital structure broadly understood.

Division of Knowledge

In addition, the heterogeneous capital goods that make up the cellular capital combinations also reflect the division of knowledge. Capital goods (like specialized machines) are employed because they “know” how to do certain important things; they embody the knowledge of their designers about how to perform the tasks for which they were designed. The entire production structure is thus based on an incredibly intricate extended division of knowledge, such knowledge being spread across its multiple physical and human capital components. Modern production management is more than ever knowledge management, whether involving human beings or machines—the key difference being that the latter can be owned and require no incentives to motivate their production, while the former depend on “relationships” but possess initiative and judgment in a way that machines do not.
The foregoing provides the barest account of the rich legacy of Austrian capital theory, but it should be sufficient to communicate the essential differences between the Austrian view of the economy and that of other schools of thought. For Austrians the whole macroeconomic approach is problematic, involving, as it does, the use of gross aggregrates as targets for policy manipulation—aggregates like the economy’s “capital stock.” For Austrians there is no “capital stock.” Any attempt to aggregate the multitude of diverse capital items involved in production into a single number is bound to result in a meaningless outcome: a number devoid of significance. Similarly the total of investment spending does not reflect in any accurate way the addition to value that can be produced by this “capital stock.” The values of capital goods and of capital combinations, or of the businesses in which they are employed, are determined only as the market process unfolds over time. They are based on the expectations of the entrepreneurs who hire them, and these expectations are diverse and often inconsistent. Not all of them will prove correct—indeed most will be, at least to some degree, proven false. Basing macroeconomic policy on an aggregate of values for assembled capital items as recorded or estimated at one point in time would seem to be a fool’s errand. What do the policymakers know that the entrepreneurs involved in the micro aspects of production do not?

Capital and Employment

The folly is compounded by connecting capital and investment aggregates to total employment under the assumption that stimulating the former will stimulate the latter. Such an assumption ignores the heterogeneity and structural nature of both capital and labor (human capital). Simply boosting expenditure on any kind of production will not guarantee the employment of people without jobs. How else to explain that our current economy is characterized by both sizeable unemployment numbers and job vacancies? Their coexistence is a result of a structural mismatch: The structure (that is, the pattern of skills) of the unemployed does not match those required to be able to work with the specific capital items that are currently unemployed.
In fact the current enduring recession is basically structural in nature. It is the bust of a credit-induced boom-bust cycle, augmented by far-reaching production-distorting regulation. The Austrian theory of the business cycle was developed first by Ludwig von Mises, combining insights from the Austrian theory of capital with the nature of modern central-bank-led monetary policy. The theory was later used, with some differences, by Hayek in his debates with Keynes. Over the years its popularity and acceptance have waxed and waned, but it appears to be highly relevant to our current situation.

Dot-Com and Other Bubbles

The dot-com boom no doubt reflected the advent of a pervasive new technological environment: the arrival and expansion of the digital age. It was a time of great promise and uncertainty and of enhanced risk-taking. Astronomical book values reflected expectations that in total could not be realized. A shakeup was inevitable—and known to be so. It was part of the market process. As the boom expanded, interest rates started to rise, reflecting the increased demand for a limited supply of loanable funds. This, as Hayek would have put it, is the natural brake of the economy, the signal and the incentive to slow down. But the Federal Reserve, not wishing to spoil the party, expanded reserves to keep interest rates low, thus allowing the boom to progress beyond its “natural” life. When the bust came it was bigger than it would have been had the cycle been allowed to run its natural course.
Notice how this story accords with our understanding of the capital structure. The expanding boom reflected entrepreneurs’ expectations of profitably making new capital combinations, only some of which would, in the event, prove to be profitable. But there was no way to know which they were ahead of time. That is why we need markets. Rising interest rates and the passage of time would tend to reveal the less viable ventures and weed them out. Keeping interest rates artificially low prevented this from happening, more so for those projects that were more interest-sensitive—namely, those that had a longer time horizon—or, loosely speaking in terms of our earlier discussion, contained more “time.”
But the dot-com collapse did not really mark the end of the cycle. Much of the extra liquidity was then directed into real estate, specifically into residential housing and into financial assets based on it. This investment channel was wide open as a result of a decades-long, recently intensified congressional and regulatory policy to expand homeownership in America. This is a familiar story that need not be repeated here. The result was an unprecedented expansion of home building and home purchases riding the tsunami wave of home prices. Once again the production structure was pushed out of sync with any kind of sustainable pattern of consumption.
The solution, from this perspective, is to remove the distortions—to allow the market process to “restructure” production. This would mean a sustained period of consolidation in the housing market, not a policy that attempts to revive it (to revive the bubble?) of the kind we are currently witnessing. But then today’s policymakers do not have the benefit of knowing Austrian capital theory.

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La alternativa liberal


El Partido de la Libertad Individual (P-LIB) expresa su máxima preocupación ante la gravedad extrema de la economía española, que se encuentra a un paso del colapso por el derrumbe del sistema financiero, y ante la evidencia de que el gobierno ha perdido el norte ante una situación que le sobrepasa. El P-LIB ofrece a la sociedad, mediante el decálogo siguiente, su alternativa económica para salir de esta encrucijada, y urge a todos los liberales, simpaticen o no con el P-LIB, a promover su contenido en todos los foros a los que tengan acceso.
1. APLICAR LOS RECORTES AL ESTADO, NO A LOS CIUDADANOS. El P-LIB considera urgente aplicar un recorte adicional y muy severo a las administraciones públicas españolas en todos los niveles territoriales. Esto implica necesariamente prescindir de una parte de los empleados públicos porque los ciudadanos ya no podemos seguirles pagando. E implica, desde luego, el cierre de infinidad de departamentos y servicios no esenciales. Los recortes en materia asistencial, sanitaria y educativa deberían haberse dejado para el final, enmarcándolos en una reforma profunda, sensata y paulatina que los transfiriera de forma no traumática a la sociedad civil mediante un proceso de privatizaciones. En cambio, el gobierno optó por incluirlos entre sus medidas iniciales, generando un malestar social que habría podido evitar o disminuir aplicando los recortes a las restantes áreas de las administraciones públicas y, sobre todo, reduciendo su plantilla y vendiendo propiedades y empresas públicas. Por otro lado, el P-LIB considera urgente reducir de manera drástica el coste de nuestro sistema político e institucional, y acabar con las subvenciones a partidos políticos, sindicatos, organizaciones patronales y cualquier otra entidad asociativa privada.
2. REDUCIR LOS IMPUESTOS DIRECTOS. El P-LIB considera igualmente urgente deshacer la reforma fiscal del gobierno, que nos ha situado a la cabeza de Europa en impuestos directos, y aplicar un giro de ciento ochenta grados que libere a empresas y particulares de la asfixiante carga tributaria y nos convierta, también, en una economía atractiva para los capitales internacionales que la están abandonando masivamente.
3. MANTENER EL IVA AHORA, REDUCIRLO DESPUÉS. El P-LIB, contra lo sugerido desde Europa, estima que el gobierno debe ofrecer a la sociedad garantías de que no subirá más aún los impuestos indirectos, muy elevados ya para la coyuntura económica del consumidor final medio. Aumentar el IVA sólo generará una menor afloración de la actividad no declarada, y por lo tanto menor recaudación fiscal. A medio plazo, el IVA debe regresar como mínimo a los niveles previos a la subida realizada por el anterior gobierno, y desde ahí debe iniciar un paulatino descenso hasta situarse en los mínimos europeos.
4. PONER FIN A LA CAZA DE BRUJAS CONTRA LOS CONTRIBUYENTES.El P-LIB cree imprescindible acabar con la feroz caza de brujas desatada por el gobierno contra los contribuyentes, que desincentiva la acción empresarial, tiene una alto coste y no incrementa la recaudación, como se está comprobando. Por otro lado, la repatriación de capitales debe estar exenta de coste fiscal. El coste del diez por ciento impuesto por el gobierno beneficia a los grandes patrimonios refugiados en el exterior, pero perjudica gravemente a los patrimonios y ahorros de pequeña o mediana cuantía de millones de españoles e inmigrantes.
5. DEJAR DE OBSTACULIZAR EL EMPRENDIMIENTO. El P-LIB entiende necesario eliminar o disminuir en la mayor medida posible las trabas que impiden la creación de empresas y, consiguientemente, de empleo. En particular, es necesario reducir fuertemente la cuota de los autónomos, establecer moratorias en su pago para los nuevos emprendedores y habilitar exenciones fiscales para las nuevas empresas durante sus primeros años de existencia. También debe realizarse de forma inmediata un importante esfuerzo de simplificación burocrática para la constitución de empresas.
6. REDUCIR LAS CARGAS SOCIALES. El P-LIB estima necesario reducir drástica e inmediatamente la cuota patronal, que es de las más altas de Europa y constituye una barrera insalvable para la reactivación de la contratación. En general deben revisarse todas las cargas que hoy pesan sobre los empleadores.
7. REFORMAR DE VERDAD EL MERCADO DE TRABAJO. El P-LIB cree imprescindible completar la reforma laboral a medias que ha hecho el gobierno, liberalizando realmente el mercado de trabajo, eliminando la negociación colectiva obligatoria, deshaciendo los privilegios sindicales y estableciendo el llamado “sistema austriaco” para contingencias como el seguro de desempleo o la indemnización por despido. Además, es urgente iniciar la transición hacia un sistema de pensiones basado en la capitalización privada para la jubilación, con un fondo de solidaridad que cotice por quienes no puedan hacerlo.
8. SANEAR EL SISTEMA FINANCIERO POR MEDIOS PRIVADOS. El P-LIB considera urgente acabar con la política de rescates a entidades bancarias y prohibirla por ley. Las entidades en apuros deben suspender pagos y sus acreedores, convertidos en accionistas, deberán tomar las medidas que en cada caso corresponda. El resto de la sociedad ni es culpable del desastre ni debe sufrir sus consecuencias. El Estado debe dejar de proteger a la élite bancaria española frente a la entrada de competidores extranjeros. El privilegio de banca fraccionaria debe constreñirse paulatinamente elevando los coeficientes exigidos hasta que una futura reforma del sistema en su conjunto permita su sustitución por el encaje bancario al cien por ciento.
9. REDUCIR DRÁSTICAMENTE LA DEUDA. El P-LIB cree que el Estado debe reducir paulatinamente sus emisiones, y destinar al pago de la deuda vigente el resultado de la enajenación de las propiedades y empresas públicas. Ante algunos casos y tipologías de deuda, como las de las administraciones cuya calificación está fuertemente desacreditada, será necesario arbitrar mecanismos de suspensión de pagos y quita a los acreedores porque, nuevamente, el resto de la sociedad no tiene que pagar por ello.
10. IMPULSAR LA URGENTE REFORMA FINANCIERA DE EUROPA. El P-LIB cree que España debe promover en el seno de la Unión Europea una urgente y profunda reforma financiera que establezca el anclaje del euro al patrón oro, eliminando por tanto la política monetaria del BCE. Una vez completada esta reforma, el BCE debe desaparecer como prestamista de última instancia, y la emisión de moneda con pleno respaldo verificable debe ser libre, eliminándose en el continente el privilegio de banca fraccionaria. Simultáneamente, Europa debe promover internacionalmente el fin del sistema de banca central y del monopolio de la emisión.

Por qué es tan difícil intervenir en Siria en diez puntos

Jordi Pérez Colomé.



El viernes pasado hubo otra masacre en Siria que puso el país de nuevo de actualidad. Fue en Hula, cerca de Homs, en la provincia más rebelde del país. Murieron más de cien personas, casi la mitad eran niños. La causa no fue un bombardeo sino un avance casa por casa de milicias del régimen; muchos disparos son a quemarropa.

Después hubo una declaración de Naciones Unidas, la expulsión de embajadores sirios de trece países y una comisión de investigación siria que declaró que los autores eran “bandas armadas”. Rusia y China han repetido que no apoyarán una intervención. A Occidente ya le va bien; es un modo de excusar la inacción.


Siria lleva en conflicto desde marzo de 2011. Las reuniones de organismos internacionales, las iniciativas diplomáticas, las amenazas militares y los observadores han ido y han vuelto y estamos casi como al principio. El régimen se defiende al precio que sea, pero la revuelta no tiene marcha atrás. A estas alturas, es bastante seguro decir que Siria solo puede empeorar. Aquí en diez puntos resumo algo que me han preguntado a menudo: por qué no se hace algo.

1. El régimen tiene apoyo real. La familia del presidente Asad y los puestos clave en Siria son de la minoría alauí -una rama peculiar del chiísmo-, que son un 12 por ciento de los sirios. Hay otras minorías étnicas y religiosas -cristianos sobre todo, pero también kurdos y drusos- que creen que si cae el régimen, la mayoría suní impondrá un estado islámico y les echará del país. Son, más o menos, un tercio de los sirios.
Las manifestaciones iniciales se esforzaron en demostrar que la revuelta no era contra los alauíes, sino contra la dictadura de Asad. Pero no lo lograron. He conocido a cristianos y alauíes en contra del régimen, pero son una minoría. Los alauíes creen que si los Asad se van, irán a por ellos. Los cristianos, aunque estén menos implicados, también. Al contrario que Gadafi, el régimen no está solo ni está defendido por mercenarios.

2. El ejército es sólido. El ejército sirio tiene dos grandes ventajas respecto al libio: los rusos y los iraníes aún les envían armas -Naciones Unidas no ha impuesto un embargo por el veto ruso- y las deserciones que ha habido se limitan sobre todo a soldados rasos suníes. Las divisiones importantes y bien armadas son en su mayoría alauíes. Entre los altos cargos del gobierno tampoco ha habido noticia de abandonos. El núcleo duro está unido. Las sanciones por ahora no han logrado fisuras.
Esta semana trece países expulsaron a sus diplomáticos sirios. Era un buen momento para que alguno denunciara al régimen en público y desertara. Ninguno lo hizo. El régimen, según parece, habría mantenido a sus familias en Siria para amenazarlas y evitar imagen de barco que se hunde.

3. La lucha será hasta el final. Tras quince meses de conflicto, está claro que la lucha será hasta el final. Ha habido según cálculos aproximados 13 mil muertos. Las iniciativas diplomáticas han servido hasta hoy para ganar tiempo. Había que intentarlo todo, pero no han dado resultados. Por si eran aún necesarias, las últimas masacres demuestran que no hay reparos y que la lucha será hasta la muerte.

4. Siria tiene dos grandes amigos. Siria es un país crucial para Irán y Rusia. Su emplazamiento hace que Irán llegue a Líbano y a Hezbolá por tierra -ahora que Irak es afín. El puerto sirio de Tartús es la única base rusa en el Mediterráneo. Siria compra armas a los dos. A pesar de las sanciones y del aislamiento, mientras Siria mantenga estas amistades, podrá resistir.

5. Los otros países tiene menos intereses directos. Turquía es el único país de la OTAN que tiene un interés directo en Siria: los grupos kurdos que atentan en Turquía pueden tener bases en Siria y recibir apoyo. Es un asunto grave y quizá el único que podría hacer escalar el conflicto. Para el resto de países -incluidos los árabes- el mayor beneficio de la caída de Asad sería sacarle de la órbita iraní.

6. La guerra sería larga. Las guerras son relativamente fáciles de empezar, pero luego se complican. A pesar del éxito en Libia, los recuerdos de Irak y Afganistán son recientes. Siria ha demostrado que no se rendirá, tiene buen armamento y tiene aliados; tiene hasta peligroso armamento químico. Los países que envíen sus soldados allí por causas humanitarias deben ser conscientes de que van a recibir algunos cadáveres de vuelta. Las opiniones públicas occidente suelen olvidarse rápido de las causas justas que iniciaron las guerras.

7. Que se peleen ellos. La alternativa a la guerra más sólida, más discutida y que ya ha empezado es armar a los rebeldes. Arabia Saudí y Catar envían dinero para armas, Turquía da formación y Estados Unidos parece que ofrece coordina las entregas, además de hacer llegar herramientas no letales.
La consolidación de esta estrategia es fomentar la guerra civil. Es probable que la guerra civil ya haya empezado, pero ahora hay un solo bando sólido. Las armas que llegan por ahora son insuficientes para enfrentarse a las divisiones más sólidas del régimen. Una guerra civil en Siria con Líbano e Irak al lado es una caja de truenos. Es la típica solución que ofrece una solución para ahora, pero más muertes para mañana. Aún así, es la más probable.

8. Las armas se pierden. Otro problema de financiar una insurgencia es que las armas circulan luego por el mercado negro. Son difíciles de controlar. Las armas y lanzacohetes libios han aparecido en Gaza. Israel no estaría contento de ver moverse más armas alrededor de su territorio.

9. Hay grupos terroristas de verdad. Después de denunciar con poco fundamento la presencia de terroristas en Siria, desde enero hay un grupo llamado Jabhat al-Nusrah (“El Frente Victoria”). Los yihadistas han visto una oportunidad para reclutar candidatos y armas. Han reivindicado sieteatentados contra fuerzas de seguridad en siria desde entonces, la mayoría en abril.

10. Las matanzas aún son asumibles. El presidente Asad no ha dicho que exterminará a las ratas como Gadafi. A pesar de los miles de muertos, no ha habido una Srebrenica que después de años de conflicto obligue a actuar. A este paso, llegará.

La caída del comunismo

Asignatura pendiente. Frank Correa.

LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -Los  procesos de transición hacia la democracia, en los regímenes autoritarios  y totalitarios, deberían estudiarse como una asignatura más entre la ciencia de la  Politología, emanada del caudal de experiencias aportadas por la historia más reciente, sobre todo en los países de Europa.
La caída del comunismo en el continente Euro-asiático fue sin dudas uno de los principales acontecimientos de la historia universal, que acabó con un sistema ideológico causante de  más de cien millones de víctimas.
Se citan como principales motores del derrumbe: el inmovilismo de las sociedades socialistas, las frustradas expectativas de sus ciudadanos, el nacionalismo, la disidencia de líderes como Lech Walesa y Vlacav Havel, las políticas militaristas de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, el advenimiento de un papa polaco, y, sobre todo, las acciones de Mijaíl Gorbachov, un líder que gozando de todos los poderes totalitarios, instauró programas de libertad de prensa y de opinión (glasnots), descentralizó y reestructuró la estancada economía soviética (perestroika), creó elecciones competitivas para nuevos parlamentos y líderes (demokratizatsiya), instituyó el estado de derecho (zakonnost), y  dispuso una nueva política exterior que terminó con la Guerra Fría.
Las formas en que llegó el comunismo a estos países de Europa, influyeron de manera crucial en cómo pudieron deshacerse de  él. Estonia, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Georgia, Lituania, consideraban el comunismo como una invasión extranjera, con pobreza, deportaciones y violencia. Por eso tuvieron una fuerte actividad disidente durante la era comunista. En otros países existía cierta legitimación, como Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Serbia, por la pobreza que sufrían, el analfabetismo, la  falta de democracias previas y la falta de conciencia de nación.
Las formas de lograr la transición en los países de  Europa se puede dividir en  varios grupos. En el primero, disidentes y nacionalistas pudieron derrocar a un recalcitrante Partido Comunista y formar un gobierno compuesto fundamentalmente por  la oposición. Aquí están la Checoslovaquia de Vlacav Havel (donde grandes manifestaciones estudiantiles fueron seguidas por un paro general); la Georgia de Sviad  Gamsajurdia, el Kyrgyzstán de Askar Akaev, y la Yugoslavia de Vojislav Kostunica.
En un segundo grupo, los partidos comunistas eran más flexibles y estaban  dispuestos a negociar una transición, como en Polonia y Lituania. En un tercer grupo, los líderes comunistas llevaron el cambio de régimen por iniciativa propia y sin grandes presiones. Se denominó “la revolución desde arriba”, la cual dio pauta a una oposición moderada, que negoció con los moderados del gobierno. El ejemplo más elocuente fue la Unión Soviética.
En un cuarto grupo, ex funcionarios comunistas, que habían sido expulsados  de la cúpula del Partido, utilizaron el movimiento democrático para tomar el poder, y  acuñaron a estos procesos  tintes de oportunismo y venganza. La Rusia de Boris Yeltsin, expulsado, en 1987, por  Gorbachov); la  Croacia de Franjo Tudman, expulsado, en 1971, por Tito; y la Rumania de Ion Iliescu, expulsado en los años 80, por Ceausescu).
Un quinto grupo, caracterizado  por funcionarios de segundo nivel de la nomenclatura del régimen, que aprovecharon el momento para tomar la bandera  reformadora, democrática o nacionalista, y lanzar un ataque al gobierno que antes aplaudían y servían. Son los casos de  Gyula Horn, en Hungría, y Slodoban Milosevic, en Serbia.
El sexto grupo de países incluye los casos donde los Partidos se vieron obligados, por grandes presiones sociales, a fingir un rompimiento con el comunismo para sobrevivir. Así fue en la Ucrania de Leonid Kravchuk, la Letonia de Anatolijs  Gorburnovs, y la Albania de Ramiz Alia.
A un séptimo  grupo la transición llegó solo en apariencia, cuando los líderes comunistas, inesperadamente, se convirtieron en jefes de estados de naciones independientes, pero conservaron las estructuras represivas y la economía planificada, como en la Uzbekistán de Islam Karimov, la Belarús de  Vyacheslau Kebich, el Turkesmistán de Sapumurad Niyazov, y el Kazajstán de Nursultan Nazarbaev.  Y en el octavo grupo aparecieron Armenia, Azerbaiyán y Nagorno-Karabaj,  donde los dirigentes solaparon conflictos inter-étnicos con fines políticos.
Diseñada  a imagen y semejanza, y en estructura y forma de gobierno, a estos países del antiguo campo socialista, Cuba  no encuentra todavía los caminos de la transición.
Su modelo económico y político se mantienen inamovibles, las libertades fundamentales continúan engavetadas a la espera de movimientos sociales impulsores de los cambios. El estado, el gobierno, el partido, las estructuras judiciales, legislativas, militares y represivas, siguen siendo Uno.
El trabajo de  la oposición interna y el impulso añadido por la diáspora no han resultado efectivos para crear las condiciones objetivas y subjetivas necesarias en la Isla.
Las estrategias revolucionarias, enarboladas como reformas o aperturas,  rectificación de errores y tendencias negativas,  o actualización del modelo socialista, han sepultado las aspiraciones en los momentos de adecuadas coyunturas. La transición hacia la democracia continúa siendo, para la mayor de las Antillas, una asignatura pendiente.

Pedraza

Fotografía de María Jesús Martín Villar.