Nacionalización de Bankia: Primeras Impresiones

Xavier Sala i Martín.



Nacionalización de Bankia: Primeras Impresiones
 Primeras impresiones de la nacionalización de Bankia. 
  • El gran fracaso de Bankia es una demostración más de que cuando los políticos se meten a administrar empresas con criterios políticos, electorales o de favoritismo familiar y no con criterios empresariales, las cosas no acaban bien. En este sentido, es sintomático que los dos grandes problemas financieros de España estén en Bankia (ex Caja Madrid, dominada por la comunidad autónoma de Madrid) y Catalunya Caixa (ex Caixa Catalunya, dominada por la diputación de Barcelona).
  • Rodrigo Rato NO es el responsable de la crisis de Bankia (recordemos que llegó al banco en 2010 cuando éste ya tenía graves problemas y llegó para “salvar” a Caja Madrid etc). Dicho esto, su salida simboliza la salida del último gran político de lo que es el sistema bancario español. Esperemos que ese símbolo no se quede solo en símbolo sino que se acabe de limpiar el sistema financiero (y empresarial) español de parásitos que vienen de la política.
  • Como he dicho repetidamente, me parece una mala idea utilizar dinero público para salvar empresas privadas, sean bancos, restaurantes o tiendas de ropa. Es verdad que la quiebra de un banco puede generar unas semanas de pánico que conlleven una desaparición del crédito a las empresas y las familias cosa que puede agravar la crisis económica. Pero fijaos que eso es exactamente lo que ha pasado en los últimos años: el crédito YA ha desaparecido por lo que peor que ahora no podemos estar.
  • Hay que resaltar que la quiebra de un banco NO significaría que los depositantes pierden su dinero. Los depósitos están asegurados por el Fondo de Garantía de Depósitos. Quien perdería todo su dinero serían los accionistas. Los acreedores perderían una parte de su dinero.
  • Dicho esto, me parece bien que pase algo en España. La política de fusiones y de recapitalización privada impuesta por el Banco de España claramente no ha funcionado y, al impedir que los bancos y cajas quebrados cerraran sus puertas, ha dejado una serie de bancos convertidos en zombies que ni prestan ni dejan prestar y paralizan toda la economía.
  • Una vez el gobierno no deja quebrar a los bancos (cosa que, insisto, hubiera sido mi primera opción), solo queda el rescate público.
  • Todavía no tenemos los detalles pero si el gobierno piensa que solamente transformando en capital los créditosde unos 4.000 millones que el FROB ya dio a Bankia se va a arreglar el problema, está muy equivocado. Habrá que meter mucho más dinero en Bankia y en otros bancos insolventes. Y las cifras que barajan los analistas internacionales oscilan entre 50.000 y 300.000 millones. Entre el 5% y el 30% del PIB.
  • Si el gobierno de España asume unilateralmente ese costo, va a crear un agujero en sus cuentas públicas del orden del 5-30% del PIB y eso tendría consecuencias catastróficas para el país entero: las primas de riesgo se dispararían, los acreedores restringirían el crédito, una parta cada vez más importante de los impuestos se tendría que dedicar a pagar intereses cosa que obligaría a hacer recortes del gasto y subidas de impuestos. Eso agravaría la crisis todavía más y se crearía una espiral negativa que acabaría con la quiebra del país entero. Pasaría, más o menos, lo que pasó en Irlanda que, al salvar a sus bancos, hizo un agujero en el sector público de alrededor del 30% del PIB y tuvo que ser rescatada por sus socios europeos.
  • Es más, si el rescate de los bancos lo asume el gobierno con dinero del contribuyente, va a crear un enorme malestar social. Los ciudadanos no van a entender que se les recorten los salarios, los puestos de trabajo, la sanidad y los demás servicios públicos y además se les suban los impuestos y se utilice el dinero para rescatar a bancos. Por más que se diga que los bancos son importantes, eso va a ser difícil de digerir.
  • Por eso, el gobierno de España debe pedir ayuda a las autoridades financieras europeas y separar el rescate financiero (que va a suceder una vez) de lo que es el déficit público estructural (que se va a repetir en el futuro). Los europeos deben entender que va a ser más barato rescatar a unos cuantos bancos españoles que rescatar al país entero. Es posible que si no ayudan en el tema financiero, les sea imposible rescatar a un país del tamaño de España. La quiebra de España representaría la desaparición del Euro. El Banco Central Europeo, el FMI, la Unión Europea y los Alemanes (sobre todo los alemanes) deben pensar les interesa que el euro sobreviva o no. Si no ponen fondos para rescatar a los bancos españoles, pueden estar cavando la tumba de la moneda única.
  • El gobierno español, por su parte, debe entender que el salvamento de los bancos con dinero público europeo puede significar la pérdida de poder financiero por parte de España. El gobierno debe renunciar a ese poder a cambio ayuda financiera.
  • Tendremos que esperar a ver si es España o es Europa la que pone el dinero público. Esperemos que se imponga el sentido común.

El Tam Tam de Tim Tim

Carlos Rodríguez Braun.


Hace poco, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Tim Geithner, prestó atención a nuestro país y, ante el gozo del pensamiento único, aseguró que la raíz de nuestros males es privada: “Hubo un gran aumento de los préstamos privados en el sistema bancario y la deuda en manos del sector privado. Cuando la crisis golpeó y la confianza se erosionó, la posición fiscal se deterioró rápidamente. Pero la causa fundamental de la crisis no fue un largo periodo de extremo despilfarro fiscal”. Este es el Tam Tam de Tim Tim.
Su estrategia de exculpar al sector público es cuestionable. De entrada, hablar de exceso de endeudamiento privado como si el crédito fuera resultado de decisiones libres de ahorro e inversión sin intervención administrativa alguna es un disparate. Si empresas y particulares se endeudaron en exceso, y por tanto invirtieron mal, eso no puede disociarse del hecho de que el precio del crédito fue artificialmente abaratado por unas instituciones públicas y monopólicas llamadas bancos centrales.
Pero esto no arredra a Tim Geithner, que no por casualidad fue presidente de la Reserva Federal de Nueva York; tampoco es casualidad que propugne la teoría conforme a la cual la crisis se debió a la desregulación financiera y la llamada “banca en la sombra”, teoría más que dudosa, como ha señalado Juan Ramón Rallo (“No fue el shadow banking”, Instituto Juan de Mariana, http://goo.gl/0uz5d). En efecto, Rallo apunta que grandes bancos comerciales tuvieron problemas parecidos a los de la banca de inversión, por no hablar de los tropiezos del sistema financiero español, que no padeció esa llamada banca en la sombra.
Además, la supuesta ausencia de derroche fiscal es también rebatible. Los políticos disfrutan con argumentos como el del Tam Tam de Tim Tim, y en nuestro país el deplorable Smiley defendió su paso por el Palacio de la Moncloa entre 2004 y 2011 alegando que hasta el estallido de la crisis el déficit y la deuda pública se contuvieron. La excusa es sólo aparentemente eficaz, por tres razones: primera, la propia burbuja lleva aparejado un crecimiento económico que facilita esa contención; segunda, el irresponsable tándem Solbes-Smiley aumentó el gasto público por encima del crecimiento del PIB; tercera, no vale aducir que ese aumento era financiable, porque lo era en las circunstancias especiales de entonces, pero un análisis de la dinámica del sector público habría aconsejado escuchar a las voces que entonces pedíamos mucha más contención advirtiendo sobre la posibilidad del fin de la fiesta, y recordando la débil elasticidad a la baja del gasto público.
Pero nada, el Tam Tam de Tim Tim sigue adelante, se mantiene y se bifurca en nuevos bulos, como que es imprescindible y abnegado aumentar el gasto para “equilibrar” crecimiento y austeridad, o potenciar mecanismos varios de aumento aún mayor de la deuda pública, despreciando todo impacto del estilo crowding-out.

Las valientes denuncias de la madre de Alberto Lairo Castro



En este video el Dr. Darsi Ferrer Ramírez, médico cubano realiza una disertación sobre el estado en que se encuentra actualmente Alberto Lairo Castro, un joven holguinero que fue golpeado salvajemente por agentes de la Policía Nacional Revolucionaria Cubana.

También, la madre de Lairo, Carmen Luisa Castro Masabó denuncia el estado en que los agentes dejaron a su hijo y la situación que afronta después de cuatro años.

Carmen Luisa Castro Masabó, solicita el apoyo de la Comunidad Internacional y de personas de buena voluntad para que la ayuden con su caso. Ella puede ser localizada en Calle 23 No. 5, entre González Valdez y 2da, reparto El Llano, Holguín.


Francia también va mal

Inger Enkvist.



En la elecciones presidenciales francesas, los temas más importantes son las finanzas públicas, el paro, el terrorismo y el descontento con la educación. Ya en las elecciones anteriores Sarkozy prometió mejorar la calidad de la enseñanza, pero ha resultado más difícil de lo que pensaba.

El Gobierno ha reformado las universidades, dándoles más autonomía, pero el verdadero problema es que cada año unos 200.000 jóvenes abandonan los estudios sin saber leer de manera adecuada. Además, se producen cada año más de 60.000 incidentes graves en los centros. El fracaso escolar y la conflictividad suelen estar relacionados con los colegios situados en los barrios periféricos de las grandes ciudades, que albergan un 15% de la población escolar.


Desde hace tiempo, numerosos políticos, empezando por Sarkozy, proclaman que poner remedio a este estado de cosas es una de sus grandes prioridades. Entonces, ¿por qué nada sustancial cambia?


La periodista Sophie Coignard ha investigado la escuela francesa en Le pacte inmoral (2011). Sus conclusiones son duras. Habla de unos ministros débiles, una administración difícil de manejar, unos sindicatos de ambición desmedida y unos funcionarios con desmesurados privilegios.


¿Cómo es posible, se pregunta Coignard, que, a pesar de tanta inversión, el sistema produzca semianalfabetos? Su explicación es, precisamente, el "pacto inmoral" entre los ideólogos político-pedagógicos, unos sindicatos politizados y la poderosa administración pública.


El sistema educativo francés emplea a unas 250.000 personas. El Ministerio de Educación es enorme e ingobernable. Los ministros del ramo raras veces sobreviven más de dos años en el "mamut", que es como llaman al departamento. El socialista Jacques Lang intentó ganarse a los sindicatos creando nuevos puestos de trabajo, método oneroso que no cosechó resultado alguno. El filósofo Luc Ferry, de centroderecha, escribió un libro en el que llamaba a los profesores a compartir una misma visión de la educación, pero los profesores que no compartían sus ideas contestaron quemando el libro en actos públicos, algo llamativo desde todos los puntos de vista. Sea como fuere, Ferry acabó apuntándose un tanto cuando anunció que rebajaría el salario a los profesores que se declararan en huelga.


La formación docente ha sido duramente criticada. El ambiente antiintelectual que la caracteriza bebe de los años 60. Coignard habla de una alianza entre los católicos de izquierda y los comunistas, que llegaron a crear una clerecíaque introdujo el método de aprendizaje de lectura global, al que cabe atribuir el que Francia vuelva a tener analfabetos. También introdujeron la enseñanza de la historia sin fechas y unas matemáticas nuevas. Afirmaron que las reglas de comportamiento no eran necesarias, y que los profesores no debían explicar los temas a los alumnos, sino que éstos debían trabajar de manera individual o colectiva.


Las numerosas quejas llevaron finalmente, hace unos años, a la incorporación de la formación docente a las universidades. Sin embargo, el Gobierno no se atrevió a cambiar a los responsables de la misma. Precisamente, los institutos de formación docente constituyen el núcleo del "pacto inmoral", según Coignard; durante años han ayudado a mantener la ficción de que el 80% de los alumnos llegue al famoso Bac, pese a que el nivel actual es inferior al de otros tiempos.


Ser profesor ya no es tan atractivo. Los profesores dicen sentirse cansados y deprimidos. No pueden desarrollar su trabajo con normalidad, pues no se encuentran respaldados por los directores de los centros ni por los inspectores. Sin embargo, no se atreven a retar a la clerecía. Esto ha contribuido a que cada vez menos buenos estudiantes quieran ser profesores. Muchos de los futuros docentes tienen unas notas directamente mediocres. Las protestas de los profesores en ejercicio no se dirigen contra los niveles salariales, que no son malos, sino contra el hecho de que la sociedad no garantice un ambiente de trabajo y estudio adecuado.


Ante esta situación, muchos padres han decidido actuar por su cuenta. Cada año, 100.000 padres compran manuales para enseñar a leer a sus hijos en casa. La demanda de enseñanza concertada no deja de crecer. Se crean nuevas formas de enseñanza privada. En resumen: ni padres ni alumnos se fían ya de la escuela pública, de la que Francia solía enorgullecerse. Padres, alumnos y profesores actúan según el lema "Sálvese quien pueda".


Coignard constata que el problema es doble. Por un lado, una parte enorme del presupuesto se destina a pagar a un profesorado muy numeroso y que disfruta de privilegios sustanciales. Por otro lado, hay tabúes ideológicos que impiden que se resuelva el problema de las escuelas con peores resultados. La democratización de la enseñanza no tenía por qué haber tenido estas consecuencias, los responsables son los pedagogos, sindicalistas y políticos que han no han dado prioridad a la formación de los alumnos sino a sus propios intereses económicos e ideológicos.


Agnès Verdier-Molinié completa el panorama planteado por Coignard en Les fonctionnaires contre l’état. Le grand sabotage (2011). Los funcionarios se han asegurado una posición tan ventajosa, que ahora amenazan a los ciudadanos y al Estado, a los que supuestamente sirven. Se han convertido en una nobleza de nuevo cuño que utiliza todos los medios a su alcance para defender sus posiciones. Suelen tener mejores salarios, mejores seguros de enfermedad y mejores condiciones de jubilación que los empleados de las empresas privadas. Para los políticos, la situación es difícil, porque los funcionarios no dejan de ser un grupo notable de votantes y además son padres descontentos.


¿Qué se puede aprender en España de lo que pasa en Francia? También aquí hay colegios problemáticos, también aquí salen a la calle hornadas de semianalfabetos. La docencia no es la primera opción de un joven español inteligente y ambicioso. Tampoco los políticos españoles se ponen de acuerdo en hacer absolutamente prioritario el combate a la violencia escolar y los malos resultados académicos. También aquí la escuela pública va a seguir perdiendo peso si continúa siendo incapaz de exigir esfuerzo y buena conducta a los estudiantes... 

INGER ENKVIST, catedrática de Español en la Universidad de Lund (Suecia) y autora de LA BUENA Y LA MALA EDUCACIÓN, recientemente publicado por Ediciones Encuentro.