Mundo desigual

Carlos Rodríguez Braun.

La desigualdad está correlacionada con la geografía. Dice Branko Milanovic en The haves and the have-nots que el 80% de nuestra renta personal se explica por el país del que somos ciudadanos y por la renta de nuestros padres.
El 20% restante corresponde a otros factores que no controlamos (la suerte, el sexo o la edad) y que sí controlamos (el esfuerzo). Pero nuestro esfuerzo contará tanto menos cuanto menor sea la movilidad social de nuestro país.
Para mejorar es importante no solo esforzarnos sino también que nuestro país mejore, porque eso eleva todos los botes. Milanovic apunta que hay otra posibilidad para que nuestro esfuerzo se traduzca en una subida de nuestra renta: la emigración. Es decir, buscar una sociedad donde haya más riqueza, oportunidades o movilidad que en la nuestra. Allí nuestro esfuerzo rentará más.
Los puntos críticos de la inmigración en el mundo, como México con respecto a Estados Unidos o España con relación a África, prueban la importancia de las desigualdades económicas, que han aumentado entre esos países, a pesar del desarrollo de México y Marruecos (por la gran diferencia entre los puntos de partida). Brinda una imagen dura pero realista de la inmigración y las tensiones a que da lugar su asimilación en los países desarrollados.
¿Qué pasa con la desigualdad en el mundo? Depende de tres fuerzas, dos que la aumentan y una que la reduce. Las fuerzas pro-desigualdad son el incremento de las diferencias dentro de cada país y la divergencia entre las rentas medias de los países.
La fuerza que reduce la desigualdad es el gran crecimiento los dos países más poblados de la tierra, China e India (como ha subrayado Xavier Sala i Martin). Según Milanovic, la desigualdad global era de 50 puntos del Índice Gini en 1820, subió a 61 en 1910, a 64 en 1950 y a 66 en 1992. O sea una subida pero a un ritmo decreciente. Y en los últimos veinte años, precisamente cuando más se ha jaleado la alarma, no ha crecido sino que se ha estabilizado.
Esto dicho, me apresuro a aclarar que cualquier economista políticamente correcto disfrutará con este libro, porque, a pesar de su razonable defensa de la globalización, el capitalismo y la libertad, y su acertada censura a algunos mecanismos redistributivos caros al progresismo, como la ayuda al desarrollo, Milanovic no rinde la principal fortaleza del pensamiento único: así, identifica la reducción de las desigualdades con la “justicia”, alega que no está bien que el 1,75% de la población perciba la misma renta que el 77% más pobre, culpa de la crisis a la desigualdad, y defiende lo que llamarían los progres “la gobernanza global”, es decir, las burocracias internacionales en las que ve el germen de un (benévolo) Estado mundial. No estoy de acuerdo, pero el libro me ha interesado mucho de todas maneras.

Otra vez la cárcel Jueves

Jorge Olivera Castillo.

LA HABANA, Cuba, abril, www.cubanet.org -El retorno del opositor José Daniel Ferrer a su hogar no parece estar entre los planes inmediatos de las autoridades. Desde su arresto, ocurrido el 2 de abril, lo mantienen detenido en el cuartel de la policía política en Santiago de Cuba, en espera de un juicio por varios cargos, aun sin confirmación legal, vinculados a su activismo a favor de un cambio pacífico hacia la democracia.
Descabezar el movimiento que Ferrer logró articular con gran coraje y perseverancia, es indudablemente el propósito de los represores. El temor a perder el control en la segunda ciudad más importante de Cuba, explica la decisión del régimen.
El gobierno sabe que en las calles está el germen de una revolución, siempre frustrada en el pensamiento de miles de ciudadanos a causa del miedo, y José Daniel había logrado avances en  la concientización de la población santiaguera respecto a la necesidad de vencer esa barrera.
La aparente determinación de llevar a prisión a los activistas más beligerantes, se aleja del diseño represivo prevaleciente en los últimos tiempos, que parecía limitarse al uso de los actos de repudio, las amenazas, las campañas de desprestigio, las detenciones de corta duración y el arresto domiciliario, antes que abrir procesos penales y condenar a prisión a los presuntos infractores. En aras de la estabilidad, el gobierno parece estar dispuesto a pagar el precio de posibles condenas internacionales por su actitud represiva.
Si finalmente se realizan los procesos judiciales contra la docena de arrestados en Santiago de Cuba, incluido José Daniel, quedaría demostrado que el respeto a los derechos humanos no está contemplado dentro de los posibles cambios planeados para Cuba. Esto, además de enviar una contundente y grave señal para quienes han asumido posturas independientes dentro de la Isla, dejaría claro que las directrices e implementación del cambio están, única y exclusivamente, en manos de los comunistas.
Son varios los factores que hacen posible al gobierno asumir esa actitud. Entre ellos, la sofisticación de sus métodos de control y represión, los garrafales y recurrentes fallos tácticos y estratégicos de la oposición y la fatalidad geopolítica de que Cuba no sea una prioridad para los centros de poder mundial.
La suerte de los detenidos en Santiago de Cuba en la ola represiva del 2 de abril  está a punto de sellarse. Si no todos, es casi seguro que los más activos permanecerán tras las rejas por un tiempo. Para mantenerlos encerrados, a la dictadura no le hace falta ni siquiera realizar un juicio. No serían los primeros en estar más de un año en la cárcel sin haber sido llevados ante un tribunal.
José Daniel sería el primero del Grupo de los 75 que retorna a la prisión. Esta vez lo condenarían por desorden público y otros delitos asociados a su lucha política contra el totalitarismo.
En la Primavera Negra, en marzo de 2003, él fue sancionado a 25 años y cumplió algo más de 7. Permanecía en la calle bajo una Licencia Extrapenal por motivos de Salud, un subterfugio jurídico que no anula la condena.
La dictadura no parece estar dispuesta a ceder. Algunos de los que, como Ferrer, han apostado por situarse fuera de los límites impuestos, tampoco, a pesar de los riesgos.
El destino de opositores y disidentes sigue marcado por cuatro alternativas: el acoso sistemático, la cárcel, el destierro y la muerte. José Daniel soporta hoy las terribles circunstancias de una prisión provisional, pero un peor desenlace parece ensombrecer aún más su futuro.

Manual de diseño y construcción de estructuras de concreto para contener líquidos

Incluyo el documento en mi recopilación sobre Estructuras.

Descargar desde Civilgeeks:

El presente tratado está dirigido a los proyectistas, constructores, supervisores de obra y a los organismos oficiales y privados encargados de proporcionar el servicio de dotación y almacenamiento de agua potable, así como, al tratamiento de agua de alcantarillado y saneamiento.

Las recomendaciones contenidas en este volumen son aplicables al análisis y diseño estructural y a la construcción de los depósitos de concreto reforzado para el almacenamiento de agua potable, agua tratada o algún otro fluido.
En la elaboración de este libro se ha tenido en mente proporcionar a los profesionistas involucrados en el diseño estructural de los depósitos de concreto, algunas recomendaciones, sugerencias y lineamientos, para mejorar y facilitar la realización de los proyectos estructurales.

El autor espera que este tratado, deliberadamente limitado a aspectos fundamentales, pueda ser de utilidad para los ingenieros proyectistas de las estructuras sanitarias, similares a las aquí cubiertas.

Octubre de 2001 Víctor M. Pavón R.

Visual 52

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Defensa de las ciudades

Óscar Ortiz Antelo.

El economista y profesor de la Universidad de Harvard Edward Glaeser defiende una tesis que sorprende y contradice teorías comúnmente aceptadas: las ciudades son el espacio donde la gente vive mejor, encuentra más oportunidades para superar la pobreza y perjudica menos al medioambiente.

Sus planteamientos, basados en investigaciones sobre la experiencia histórica del desarrollo urbano y en análisis estadísticos, son muy valiosos para sociedades como las latinoamericanas, con un crecimiento urbano explosivo y una urgente necesidad de políticas públicas eficaces contra la pobreza.
En una reciente entrevista concedida a la revista Veja, Glaeser sostiene que las grandes aglomeraciones urbanas impulsan el crecimiento económico porque atraen a los ciudadanos más emprendedores, que encuentran las condiciones que precisan para desarrollar su potencial creativo e innovador. Igualmente, muestra que solo los lugares con alta concentración de gente hacen posible las inversiones de gran magnitud en infraestructuras cruciales como hospitales, universidades, teatros o museos, que facilitan el acceso de la gran mayoría a la salud, la educación y la cultura, lo que redunda en una fuerza de trabajo más capacitada y productiva.
Basado en sus investigaciones, el académico argumenta que incluso los más pobres, que viven en las zonas con menos servicios, cuentan con unos ingresos superiores a los de quienes habitan en el campo. Además, tienen más oportunidades de movilidad social y acceso a los servicios públicos.
Con relación al medioambiente, los estudios de Glaeser demuestran que las ciudades, al concentrar grandes cantidades de gente en espacios físicos reducidos, evitan la destrucción de áreas naturales, reducen el consumo de energía y posibilitan el desarrollo de unas infraestructuras de saneamiento básico imposibles de generar si se fomentara la expansión ilimitada de las áreas residenciales. Desde este punto de vista, los edificios son una solución mucho más amigable para el medioambiente que las viviendas unifamiliares a las que estamos acostumbrados en los países menos desarrollados.
En cuanto a los desafíos para lograr que las ciudades ofrezcan condiciones que mejoren la calidad de vida del conjunto de la población, Glaeser postula que es necesario priorizar la seguridad ciudadana y el transporte público, a los cuales los gobiernos deberían dedicar una parte sustancial de sus inversiones y adaptar soluciones ya experimentadas en muchos lugares.
Las sociedades latinoamericanas están altamente urbanizadas, y esta tendencia continuará acentuándose. En Bolivia, por ejemplo, más del 70% de la población vive en zonas urbanas. Si queremos luchar contra la pobreza en serio, debemos complementar los esfuerzos que se realizan para atender la extrema pobreza de las poblaciones rurales con políticas públicas que faciliten el desarrollo de localidades intermedias y áreas metropolitanas que ofrezcan oportunidades de superación y condiciones de bienestar para la gran mayoría de la gente.

© El Cato 
ÓSCAR ORTIZ ANTELO, expresidente del Senado boliviano.

Los ciudadanos democráticos necesitan conocer la guerra

La revolución naturalista.



Victor Davis Hanson en 2005

Victor Davis Hanson es un historiador militar experto en la época clásica y además un columnista de la red de blogs conservadores "Pajamas Media". En 2011 publicó una recopilación de ensayos sobre la guerra que se ha traducido al español: Guerra. El origen de todo (Turner Noema).


La guerra es un tema cultural imperecedero. Es interesante desde el punto de vista de la evolución humana, y nunca ha dejado de preocupar a los historiadores, pero se ha convertido casi en tabú para el "consenso progresista" de la academia y la clase política. Esta marginación de la guerra es paradójica, habida cuenta de la fascinación que sigue despertando en el público, y naturalmente de que tampoco vivimos en una época de "paz perpetua" kantiana, pese a la disminución de la violencia en los últimos dos siglos. Sólo hay que pasarse por las estanterías de unos grandes almacenes, donde especialmente en los últimos años se apilan volúmenes dedicados a analizar las guerras mundiales, las grandes batallas y todo tipo de episodios bélicos. Estos libros se venden por cientos de miles, sin mencionar el éxito ininterrumpido de novelas, películas o cómics.

Pero en el discurso público la guerra es un asunto desagradable y políticamente incorrecto. Los estudiosos sofisticados prefieren hablar de "resolución de conflictos", los políticos de "alianza de civilizaciones", los filósofos de "diálogo", los rebeldes de "protesta pacífica" y los teólogos de "conversión", "perdón" y "reconciliación". Todos prefieren hablar de "paz". De una paz, incluso, "sin vencedores ni vencidos". ¡No a la guerra! Esta constelación de conceptos bienintencionados ha llegado a erigirse en el colmo de la excelencia democrática, y la élite intelectual y moral de los países occidentales los repiten como si fueran salmos cada vez que surge o se enquista un conflicto. 

De ahí que la llamada de Victor Davis Hanson a que la guerra sea estudiada seriamente, en especial por la ciudadanía democrática, tenga un interés especial. "La guerra -o la amenaza de guerra- sirvió para poner fin a la esclavitud en Estados Unidos, al nazismo, al fascismo, a la militarización de Japón y al comunismo soviético. Es difícil pensar en una democracia -afgana, estadounidense, ateniense, de la Alemania contemporánea, iraquí, italiana, japonesa o de la antigua Tebas- que no fuera resultado de una lucha armada". Ahí es nada.