Víctimas, 6 de abril: Manuel Lemus Noya, Adolfo Mariñas Vence, Francisco Pascual Andreu, Florentino Lopetegui Barjacoba, Miguel Paredes García y Elena Moreno Jiménez

Libertad Digital.



El 6 de abril de 1978 fallece el policía municipal MANUEL LEMUS NOYAtiroteado por miembros de ETA en Santurce mes y medio antes. El 24 de febrero de ese año, en torno a las seis de la mañana, Manuel se dirigía a pie hacia su trabajo cuando fue ametrallado desde un coche. El atentado se produjo cerca del matadero, a la entrada del camino de Regales en el barrio de San Juan de Santurce. Era el segundo atentado mortal de la banda en 1978 tras el asesinato el 11 de enero del inspector de policía José Manuel Baena Martín
Un testigo presencial del tiroteo contra Manuel manifestó que "fueron cuatro o cinco tiros, como una ráfaga corta de metralleta". Una de las balas penetró por debajo de la clavícula izquierda y salió por el hombro afectándole la tráquea, mientras que la otra entró por el costado izquierdo y salió por el lado derecho de la espalda.
Trasladado urgentemente al Hospital de Cruces por un conductor de autobús que se dirigía hacia su trabajo en un Seat 600, su estado fue calificado de muy grave. Después de evolucionar favorablemente en las dos primeras semanas después de su ingreso, le surgieron unas complicaciones pulmonares que derivaron en un paro cardiaco el 6 de abril.
El 12 de abril del mismo año, en la iglesia parroquial de San Jorge en Santurce, se celebró el funeral por el descanso de su alma que causó una fuerte polémica, cuando dos asistentes se colocaron junto al altar portando sendas banderas españolas, que el sacerdote ordenó retirar.
Al día siguiente, ETA reivindicaba el atentado mediante un comunicado en el que afirmaba que Manuel era "una conocida persona" en el pueblo de Santurce "por ser Guerrillero de Cristo Rey".
Por el asesinato de Manuel sólo fue condenado en 1982 José Antonio Balgañón Bilbao a 12 años como cómplice. Balgañón fue quien hizo labores de información que facilitó, a principios de 1978, al grupo de etarras que llevaron a cabo el asesinato. De estos, no se sabe nada.
Manuel Lemus Noya tenía 46 años y era natural de Ponte do Porto (La Coruña). Allí fue enterrado y allí reposan sus restos en un panteón familiar. En la Costa de la Muerte apenas se conoce su historia, o el simple hecho de que un vecino de Ponte do Porto, en el término municipal de Camariñas, figure en la relación de víctimas del terrorismo etarra. Los contemporáneos sí recuerdan sus visitas a Ponte do Porto, pero poco más. El 29 de marzo de 2007 en el Camino de los Hoyos de Santurce se inauguró un monolito en memoria de las víctimas de ETA de la localidad, entre ellas Manuel. Fruto de un acuerdo de toda la corporación municipal se erigió una piedra de cantera sin pulir de 1,80 metros de alto y 1,40 de ancho, con una placa metálica en donde se puede leer, en castellano y euskera, "En homenaje a todas las víctimas del terrorismo".
El 6 de abril de 1979, ETA asesinaba a tiros en Tolosa a ADOLFO MARIÑAS VENCESu cuerpo fue encontrado por operarios del camión de la basura en la calle San Juan de Tolosa con tres impactos de bala en el cuerpo. Los médicos estimaron que el asesinato pudo haber tenido lugar hacia las 3:30 horas de la madrugada.
Nadie supo las causas por las que fue tiroteado. Según informaciones recogidas en Tolosa, Adolfo tenía antecedentes penales como delincuente habitual. Por otra parte, se sabe que su padre fue, en la época de la posguerra, miembro de la División Azul y de la Guardia de Franco, aunque a Adolfo no se le conocían vinculaciones políticas. Pero varios medios de comunicación recibieron llamadas de un autodenominado Comando Autónomo Txikia atribuyéndose el asesinato de Adolfo y acusándole de ser un colaborador de la Policía.
Adolfo Mariñas Vence tenía 30 años y era natural de Tolosa. En el momento de su asesinato se encontraba en paro.
En la madrugada del 6 de abril de 1980 tres individuos ametrallaron a FRANCISCO PASCUAL ANDREU, guardia civil, y a FLORENTINO LOPETEGUI BARJACOBA, pescador, mientras tomaban una copa en el Bar Biotza de Orio (Guipúzcoa). Uno de los terroristas disparó una ráfaga de metralleta, mientras otro hizo fuego con una pistola. Florentino y Francisco resultaron muertos en el acto.
Florentino se encontraba con unos amigos y se acercó a Francisco para interesarse por la marcha de una solicitud de licencia para una embarcación de su padre. Un compañero de Francisco Pascual, también guardia civil, acababa de irse porque tenía que incorporarse a su puesto de trabajo.
Los tres etarras huyeron en un automóvil Seat 124 con matrícula de Madrid. En el lugar del atentado se recogieron trece casquillos del calibre nueve milímetros parabellum y otro del calibre 7,65 marca Gebelo.
El atentado fue reivindicado el 10 de abril por los Comandos Autónomos Anticapitalistas y, al parecer, iba dirigido contra los dos guardias civiles. Los etarras no debieron darse cuenta de que uno de ellos se había marchado y le confundieron con Florentino Lopetegui. Sin embargo, los terroristas no asumieron su error en el comunicado de reivindicación, acusando a Florentino de ser un colaborador de la Guardia Civil para justificar su asesinato. La corporación municipal de Orio, en un pleno celebrado el 27 de junio, desmintió que Florentino fuese un "chivato". Lo mismo hicieron los padres de la víctima, calificando de "pura farsa" el comunicado de reivindicación de los asesinos de su hijo.
Francisco Pascual Andreu era de Ceuta, tenía 24 años y estaba soltero. Su cadáver fue trasladado desde el aeropuerto de Fuenterrabía a su ciudad natal donde unas cuatro mil personas asistieron al día siguiente al entierro. En la casa-cuartel de la Comandancia de la Guardia Civil se ofreció una misa corpore insepulto. Presidió la ceremonia el capitán general de la II Región Militar, Pedro Merry Gordon, y asistieron el general jefe de la Segunda Zona de la Guardia Civil, Rafael Girón Lozano, y las primeras autoridades civiles y militares de Ceuta. Igualmente, asistieron los padres, hermanos y la novia de Francisco. En el momento de ser sacado el cadáver del guardia civil a la puerta del cuartel fueron lanzados varios vivas a la Guardia Civil. Francisco Pascual había conseguido recientemente su traslado a Ceuta, su ciudad natal.
Florentino Lopetegui Barjacobacasado y padre de una niña de seis meses, era de Orio y tenía 24 años. Hablaba perfectamente euskera y, tras hacer el servicio militar en la Marina, trabajaba como pescador. Su familia se enteró de lo sucedido cuando su padre, afiliado al PNV, acudió a la casa del alcalde de la localidad para enterarse de lo que estaba pasando en el pueblo, al comprobar que la Guardia Civil detenía los automóviles para registrarlos. En los locales municipales le pidieron que identificara el cadáver.
A las 23:00 horas del 6 de abril de 1990 ETA asesinaba en San Sebastián a la pareja formada porMIGUEL PAREDES GARCÍA y ELENA MARÍA MORENO JIMÉNEZ.
Miguel y Elena acababan de tomar una copa en el Bar Txiki de la Parte Vieja de la ciudad. Cuando salieron del local, fueron tiroteados por la espalda por un terrorista que huyó a pie. Los disparos fueron realizados por la espalda y a escasa distancia, primero contra Miguel y después contra Elena. La pareja resultó muerta prácticamente en el acto. En el lugar del atentado, la policía encontró dos casquillos de bala (uno SF y otro FN), nueve milímetros parabellum.
Dada la hora en la que se produjo el tiroteo, la zona estaba abarrotada de transeúntes. Como consecuencia del rebote de uno de los proyectiles disparados resultó herido Javier Marcos Espiga, de 19 años de edad y natural de Logroño, que pasaba casualmente por el lugar. El proyectil le produjo heridas en el glúteo y en la mano y fue trasladado al Hospital de la Cruz Roja donde, a primeras horas del día siguiente, fue intervenido quirúrgicamente. Marcos estaba cumpliendo el servicio militar en la Marina.
La banda terrorista reivindicó el asesinato del matrimonio dos semanas después, a través de un comunicado enviado al diario Egin, en el que también se hacía responsable de la carta-bomba enviada a Carmen de Felipe, funcionaria de la Expo 92 que perdió una mano.
Al funeral por Miguel y Elena no asistieron ni autoridades ni cargos públicos, salvo Gregorio Ordóñez, presidente del Partido Popular de Guipúzcoa, quien manifestó a los periodistas con amargura que "hasta en los muertos hay ciudadanos de primera y de segunda categoría (...), cuando los muertos son una pareja de desconocidos, como Miguel y Elena, no se ve a los políticos importantes por ninguna parte".
Miguel Paredes García tenía 33 años, y Elena Moreno Jiménez, 30. Ambos eran de San Sebastián. Elena tenía dos hijas de corta edad, una de ellas (la pequeña) con Miguel. Al parecer, las víctimas eran toxicómanas. La banda terrorista justificó el asesinato por la supuesta relación de las víctimas con el tráfico de drogas. Las dos pequeñas quedaron a cargo de la abuela materna, Carmen Jiménez. Pero no acabaron aquí las desgracias de las niñas. Al poco tiempo, Carmen murió de cáncer, y las hermanas fueron separadas. De la pequeña se hizo cargo la abuela paterna, y la mayor se fue a vivir con unos familiares de la madre.

Tania Montoya: 'Estamos ante una ola de terror'


La Dama de Blanco narra los sucesos represivos del lunes 2 de abril en el Oriente de la Isla.
Audio.

Advanced Soil Mechanics

MIT.


Incluyo esta obra entre mis documentos sobre Estructuras.






This class presents the application of principles of soil mechanics. It considers the following topics: the origin and nature of soils; soil classification; the effective stress principle; hydraulic conductivity and seepage; stress-strain-strength behavior of cohesionless and cohesive soils and application to lateral earth stresses; bearing capacity and slope stability; consolidation theory and settlement analysis; and laboratory and field methods for evaluation of soil properties in design practice.

Visual 37

Más en Tumblr.



























Héroe, 5 de abril: Pedro Fernández Serrano

Fuente: Libertad Digital.

El 5 de abril de 1979 la explosión de una bomba colocada por ETA en la cafetería El Mohicano de Pamplona acabó con la vida de su propietario, PEDRO FERNÁNDEZ SERRANO, que era la única persona que se encontraba en ese momento en el establecimiento. 
El Mohicano, situado frente al Gobierno Civil de Navarra, donde estaba instalada la Jefatura Superior de Policía, era frecuentado por policías y guardias civiles. El explosivo, un artefacto compuesto por goma-2 conectado a un dispositivo de relojería, había sido colocado en el depósito de agua de los servicios de caballeros del bar a las 21:00 horas por varios terroristas, programado para que explotase dos horas más tarde. En torno a las 23:00 horas se produjo la explosión que provocó la muerte de Pedro. El dueño del establecimiento se encontraba en ese momento entre el comedor y los servicios.
Su mujer, Raquel Martínez, también trabajaba en el establecimiento, pero como todos los días a esas horas había subido a la vivienda para dar la cena a sus hijos. El domicilio familiar se encontraba en el cuarto piso del mismo edificio donde estaba la cafetería. Raquel Martínez recuerda que, después de acostar a los pequeños, se sentó a hacer ganchillo, a la espera de que subiese su marido. Hubo un momento en el que se levantó para coger algo, y fue entonces cuando se produjo la explosión. "La bomba me levantó hacia arriba", cuenta de aquel momento. "Me eché las manos a la cabeza y exclamé en voz alta: ‘¡Dios mío, mi marido!’. Bajé corriendo y entré al local, pero ya estaban allí algunos policías procedentes del Gobierno Civil. Oí que uno de ellos decía: ‘Coged a Raquel, coged a Raquel’. No querían que viese el cuerpo de Pedro".
En enero de 1983 fueron condenados por el asesinato de Pedro, a 27 años cada uno, los etarras Miguel Mateo Asnariz Dicastillo, Ricardo Garciandia Solano y María Gloria del Sagrario Recarte Gutiérrez. Estos dos últimos fueron detenidos en octubre de 1981 en una operación de la Guardia Civil en la que también cayeron otros miembros del grupo Nafarroa de ETA. Este mismo grupo de etarras fue el que asesinó, el 2 de enero de 1979, al policía Francisco Berlanga Robles. Ricardo Garciandia Solano salió de prisión en 1999, tras haber cumplido 18 años, y María Gloria Recarte Gutiérrez lo hizo en el año 2000, habiendo cumplido 19 años en prisión.
Pedro Fernández Serrano tenía 35 años y era natural de Salamanca. Estaba casado con Raquel Martínez y tenía dos hijos de 3 y 4 años. Había recibido amenazas anteriormente en nombre de ETA precisamente por atender a la clientela de su local, muy frecuentado por policías, guardias civiles y funcionarios del Gobierno Civil.
Desde que asesinaron a su marido la vida de Raquel, una viuda de 28 años, se centró en sacar adelante a sus hijos, su única "obsesión". Un año después del atentado le dieron un estanco y, sin ninguna experiencia previa, se colocó al otro lado del mostrador. La atracaron varias veces, y en tres ocasiones llegaron a ponerle una navaja en el cuello, pero superó ésas y otras muchas adversidades pensando en los dos pequeños que dependían para todo de ella. No quería para ellos grandes carreras, sólo que fuesen trabajadores y buenos. Y así ha sido. Raquel y sus hijos afrontaron su situación en una soledad casi total, sin el menor apoyo institucional o social, sin ayudas, sin becas, sin nada. Muchos años después, entraron en contacto con la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Las primeras reuniones a las que acudió la confortaron mucho, ya que por primera vez pudo hablar de su historia con personas que se hacían cargo de su situación.

Lecciones de la recesión

El País.

Un grupo de historiadores vuelve al pasado para ayudar a entender los males de hoy. Una serie de siete artículos viaja desde la Edad Media hasta la actualidad.

La Reserva Federal de EEUU gana más dinero que Apple y Exxon juntos

Toni Mascaró.


El Sistema de la Reserva Federal, el banco central de los Estados Unidos (FED), publicó sus cuentas anuales el pasado marzo, obteniendo unos ingresos netos de 77.376 millones de dólares.
Según los estados consolidados, una pequeña parte de estos ingresos netos (1.577 millones) se repartieron en forma de "dividendos pagados a bancos miembros", ya que el Sistema se compone de doce bancos federales; una parte todavía menor (375 millones) fue "transferida a superávit y variaciones en pérdidas acumuladas"; pero el 97,47% restante (75.424 millones) se destinó a "pagos al Tesoro como interés sobre billetes de la Reserva Federal".
Es el segundo mayor pago que la FED realiza al Tesoro en toda su historia, precedido tan sólo por el récord de 79.300 millones en 2010. De hecho, en los últimos años, a medida que se ha prolongado la crisis económica, la FED ha ido aumentando considerablemente sus "ingresos netos".­
Tras cuatro años de políticas monetarias poco ortodoxas, la FED no ha conseguido estimular a la economía norteamericana tanto como quisiera, pero la habilidad del banco central para la autoestimulación es incuestionable, ya que el total de activos en su balance consolidado se ha más que triplicado, hasta alcanzar los 2,92 billones de dólares.
En 2008, la FED empezó a comprar a gran escala bonos del Tesoro y valores respaldados por hipotecas para, entre otras cosas, mantener los tipos de interés a niveles muy bajos, creyendo que así facilitaría la reactivación económica y salvaría al sistema financiero. El aumento espectacular en el balance del banco central se produjo al estallar la crisis financiera. De 2007 a 2008, el total de activospasó de 0,91 a 2,24 billones de dólares. Hasta esa fecha, sus ingresos netos nunca habían superado los 40.000 millones al año.
A modo de comparación, los beneficios de la FED en 2011 fueron superiores que los de los cinco mayores bancos de Estados Unidos juntos (JP Morgan Chase, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo y Goldman Sachs).
Pero los ingresos netos del banco central de EEUU no sólo dejan en ridículo a los del sector financiero nacional sino también a las grandes multinacionales. Así, los enormes beneficios obtenidos por Exxon Mobile (41.000 millones) sumados a los de Apple (33.000 millones) se quedan cortos ante los 77.000 de la FED.
Y si los llamados "ingresos netos" del Sistema de la Reserva Federal se comparan con los beneficios de otros bancos centrales del mundo, las diferencias se disparan: elBanco Nacional Suizo anunció unos beneficios de 14.800 millones de dólares en 2011, aproximadamente cinco veces menos que su homólogo norteamericano; le sigue de cerca el Banco Central de Brasil, con 13.800 millones; casi la mitad consiguió el Banco de Rusia, con 6.951 millones; a gran distancia quedaron el Banco Central Europeo, con unos beneficios de 965 millones de dólares, y el Banco de Inglaterra, con apenas 201 millones.

Héroes, 4 de abril: Jesús María González Ituero, José Luís Martínez Martínez, Benjamín Quintano Carrero y Fernando Jiménez Pascual

Fuente: Libertad Digital

El 4 de abril de 1976 los inspectores de Policía JESÚS MARÍA GONZÁLEZ ITUERO y JOSÉ LUIS MARTÍNEZ MARTÍNEZ fueron secuestrados por ETA en Hendaya (Francia).
Jesús María y José Luis llevaban sólo seis meses en la Policía. Destinados en una comisaría de San Sebastián, habían cruzado a pie la frontera, tras comer en una pizzería de Guipúzcoa. Dejaron sus armas en el puesto de control aduanero de Irún, y de ahí se dirigieron al cine Varietés en Hendaya. Aquí fue donde los vieron vivos por última vez.
Tras comprobarse que los dos amigos no habían recogido sus armas en la aduana, se dio la voz de alarma. Al día siguiente, el cónsul de España en Bayona presentaba una denuncia por secuestro de los dos inspectores ante las autoridades francesas. La Policía francesa realizó una gran operación para intentar localizarlos. Hubo cerca de cuarenta detenidos, pero todo fue en vano. Parecía que a José María y a José Luis se les hubiese tragado la tierra. El único resultado positivo logrado por las fuerzas de seguridad francesas fue el hallazgo de la documentación de ambos agentes en el domicilio de un miembro de ETA.
Un mes después de la desaparición de los dos policías se publicaba en la prensa la noticia de que varias personas afirmaban haber presenciado cómo dos jóvenes, cuya descripción concordaba con la de los desaparecidos, habían sido abordados a la entrada de un cine de Hendaya por un grupo de hombres armados que les habían obligado a introducirse en un coche.
Ante la falta de resultados, el asunto quedó prácticamente archivado. Semanas antes de la aparición de los cuerpos, el padre de Jesús María González dirigió una carta al Rey rogándole que hiciese todo lo posible por esclarecer el asunto. Algo más de un año después de la desaparición, el 18 de abril de 1977, sus cadáveres aparecieron torturados y con un tiro en la nuca en la playa vascofrancesa de La Chambre d'Amour, en el término municipal de Anglet, entre Biarritz y Bayona.
Los cadáveres, en avanzado estado de descomposición, fueron encontrados por cinco adolescentes en un antiguo búnker construido por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Los jóvenes estaban buscando con palas material bélico, que en dicha zona se encuentra con cierta facilidad debido a que los alemanes construyeron durante la Segunda Guerra Mundial varias fortificaciones en la costa. El grupo dio con una masa oscura que resultó ser un cadáver, a tan sólo quince centímetros de profundidad. A escasa distancia se encontraba el otro cuerpo. Inmediatamente dieron aviso a la Policía que procedió a levantar los cadáveres en presencia del juez. En sus ropas podían apreciarse restos de etiquetas españolas, primera pista de que podía tratarse de los policías españoles.
Aparecieron con los pies y las manos atadasmutilaciones en los dedos y un tiro en la nuca. La autopsia revelaría que uno de ellos había muerto de dos disparos en la cabeza, efectuados a quemarropa, mientras su compañero presentaba un único impacto de bala.
ETA nunca reivindicó su asesinato, igual que ocurrió con los tres jóvenes gallegos secuestrados y torturados hasta la muerte en marzo de 1973 y con todos aquellos casos que despertaban especial rechazo social. Tampoco se sabe nada sobre quiénes fueron los autores del crimen.
La banda terrorista, como hizo otras veces, llegó a señalar que se trataba de una operación montada desde el Ministerio de la Gobernación para desatar una campaña represiva en Francia contra los refugiados vascos. Por otra parte, cierta información de prensa apuntó a las conexionesque podría haber entre el secuestro y asesinato de Jesús María y José Luis, y la desaparición del etarra Eduardo Moreno Bergaretxe, alias Pertur. Según esta versión, Pertur no habría sido asesinado por la banda terrorista ETA, sino por algún grupo de la extrema derecha en un contexto de colaboración entre organizaciones fascistas a escala internacional. En este caso, se trataría de neofascistas italianos. Estas informaciones, publicadas el 28 de julio de 1976 en el diario vespertino de la cadena del Movimiento Unidad, editado en San Sebastián, han sido de nuevo sacadas a la luz por el diario El País del 20 de marzo de 2011.
Según estas informaciones, en los días inmediatamente posteriores a la desaparición de Pertur, el comisario jefe de la Policía de Irún, Eduardo López Maturana, detuvo a su madre, Marta Bergaretxe, cuando trataba de cruzar la frontera en busca de noticias sobre su hijo. El comisario la retuvo ilegalmente tres días en su propio domicilio con la excusa de que quería protegerla de una amenaza que no precisó. Al mismo tiempo que el jefe de la Policía de Irún retenía a la madre dePertur, dos gendarmes comunicaban a Pierre Larzabal, el cura de Sokoa, y al letrado Abeberry, conocidos nacionalistas vasco-franceses, la propuesta, trasladada expresamente desde la comisaría de Irún, de que si aparecían los policías José Luis Martínez Martínez y Jesús María González Ituero, la madre de Pertur recobraría su libertad. Esta versión, en todo caso, abundaría en la autoría etarra del secuestro y asesinato de Jesús María y José Luis, aunque añadiría nuevas dudas sobre la desaparición de Moreno Bergaretxe.
Jesús María González Ituero tenía de 25 años cuando fue secuestrado y asesinado por ETA. Natural de Madrona (Segovia) era el segundo de los seis hijos del matrimonio González-Ituero. Se había incorporado al cuerpo de la Policía Nacional en septiembre de 1975, tras terminar el servicio militar.


José Luís Martínez Martínez, era natural de Calatayud (Zaragoza) y tenía 31 años. Su infancia la pasó en Almería, pues su padre fue trasladado ahí cuando José Luis era muy pequeño. Una vez que terminó su servicio militar, ingresó en la Academia General de Policía. De ahí salió destinado al servicio 091 de San Sebastián, en el que llevaba sólo seis días cuando fue secuestrado y asesinado por la banda terrorista ETA.

El 4 de abril de 1990, en torno a las cuatro de la tarde, es tiroteado en Pasajes (Guipúzcoa) el guardia civil BENJAMÍN QUINTANO CARRERO cuando regresaba a su domicilio. Varios disparos, efectuados a corta distancia por dos miembros del grupo Donosti de ETA, le causaron la muerte prácticamente en el acto.
El atentado tuvo lugar en la calle Blas de Lezo, a menos de cincuenta  metros del domicilio de la víctima, donde la Policía recogió seis casquillos de bala, cuatro FN y dos SF del calibre 9 milímetros parabellum. Benjamín fue alcanzado por cinco de los seis disparos realizados. Su hijo mayor, que había oído los disparos desde su casa, bajó rápidamente para auxiliarlo. El dueño de un bar próximo relató a El País (05/04/1990) que oyó los disparos y se acercó. En ese momento vio a "un hombre en el suelo y un chico [su hijo] que le agarraba las manos y lloraba".
El guardia civil, que estaba adscrito al puerto de Pasajes, falleció poco antes de que llegase el equipo de rescate de la Cruz Roja. Había sido alcanzado en la cabeza y varias partes del cuerpo.
Benjamín Quintano Carrero, de 48 años, era natural de Torregamones (Zamora). Estaba viudo desde hacía cuatro años. Su asesinato dejó huérfanos de padre y madre a cuatro hijos: tres niñas y un joven, el mayor, de 22 años. Estaba destinado en Pasajes, aunque ese día regresaba del cuartel de Intxaurrondo tras realizar un servicio especial. Vivía en Guipúzcoa desde 1970 pero su entierro fue en Torregamones, donde también estaba enterrada su esposa.
El 4 de abril de 1994 la banda terrorista asesinó en Bilbao al guardia civil FERNANDO JIMÉNEZ PASCUAL. Hacía dos meses que ETA no cometía ningún atentado mortal. El último había sido el asesinato del coronel de Infantería del Ejército de Tierra Leopoldo García Campos en Barcelona el 7 de febrero de 1994.
Fernando había acudido ese día a su trabajo con el vehículo de su padre. Tras regresar a su domicilio, aparcó el coche y se dispuso a montar en el suyo, esperando a que bajara su familia. Vio un objeto sospechoso debajo del asiento y lo cogió, momento en que se produjo la explosión. El techo y el morro del vehículo, arrancados de cuajo, fueron proyectados a veinte metros de distancia. Entre los hierros retorcidos del habitáculo, destrozado por la explosión, quedó el cadáver del guardia civil. La explosión causó heridas graves a Silvia González Chaves, a la que la onda expansiva provocó un traumatismo craneofacial.
Su esposa, que oyó la explosión desde el domicilio familiar, bajó alarmada a la calle y encontró el cuerpo de Fernando ya sin vida. Un hermano de Fernando, que acudió al lugar del atentado, tuvo que ser ingresado en un centro sanitario después de sufrir un desvanecimiento al conocer la identidad del fallecido.
Fuentes de la lucha antiterrorista indicaron tras el atentado que, en fechas recientes, se había recomendado a los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE) destacados en el País Vasco que extremasen las medidas de seguridad durante la Semana Santa, en previsión de posibles atentados de ETA. Esta tesis se vio reforzada hacía una semana, cuando el etarra José María Igerategi Gilisagasti, alias Ijitu, moría destrozado en pleno centro de Vitoria al estallar, por causas desconocidas, los treinta kilos de explosivo que transportaba en una bolsa.
El funeral por el alma del guardia civil asesinado se celebró al día siguiente, martes 5 de abril, en la parroquia de San José, ubicada a escasos metros del Gobierno Civil, donde la víctima prestaba sus servicios. Estuvo presidido por el ministro de Interior, Antoni Asunción.
Por el asesinato del agente fueron condenados en 1997 como autores materiales Carlos Emilio Cristóbal Martínez, José Luis Martín Carmona y Lourdes Churruca Medinabeitia. También fue condenado en la misma sentencia Andoni Ugalde Zubiri, en concepto de cómplice. Un año más tarde, en 1998, fue condenada María Teresa Pedrosa Barrenechea, también como autora del atentado. Todos ellos formaban parte del grupo Vizcaya de ETA. Presuntamente también participó otro miembro de este grupo etarra, Salvador Gaztelumendi Gil, alias Andoni, que pese a tener causa abierta en al Audiencia Nacional por este atentado, no pudo ser juzgado al fallecer en un enfrentamiento con la Guardia Civil en Bilbao en septiembre de 1997.
Fernando Jiménez Pascual había nacido en Baracaldo y el 23 de abril habría cumplido 30 años. Estaba casado y tenía una hija de 6 años. Ingresó en el Cuerpo el 2 de febrero de 1990. El agente asesinado pertenecía al Servicio de Custodia del Gobierno Civil de Vizcaya, con la categoría de guardia segundo. En los últimos meses su labor consistía en controlar la identidad de los visitantes de la institución gubernamental. Sus restos mortales fueron trasladados a Salamanca, donde recibieron sepultura, por expreso deseo de su viuda, Elena, natural de la localidad salmantina de Mieza.