El sueño de una secretaria

Leonardo Calvo Cardenas.

LA HABANA, Cuba, febrero, www.cubanet.org -Las declaraciones Alicia Bárcena, Secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina de la Organización de Naciones Unidas (CEPAL), a su paso por La Habana llenaron de sorpresa y estupor a los ciudadanos que pudieron escuchar su muy particular visión de la realidad cubana.
La señora Bárcenas, en su encuentro con la prensa nacional, elogió los sistemas de educación y salud, según sus propias palabras, precisamente porque son un sistema. La funcionaria de la ONU se manifestó satisfecha porque, de acuerdo a su criterio, los planes de desarrollo del país se fundamentan en el financiamiento propio a partir del crecimiento de la productividad de la economía nacional y con solidaridad.
Varios conocidos me comentaron lo inaceptable de tales valoraciones. Un vecino, sin disimular su enojo, me preguntó ¿Qué Cuba visitó esta señora? Para después extenderse en una disertación sobre las atrofias estructurales y los traumas que agobian a la sociedad cubana.
En realidad no son pocos los observadores, interlocutores y especialistas foráneos que proyectan una imagen distorsionada de la realidad nacional. Algunos conceden mayor peso a sus intereses y compromisos con el régimen que a la necesaria objetividad del especialista, y simplemente repiten sin sonrojo lo que las autoridades de La Habana necesitan escuchar.
Sin embargo, en este caso, se supone que por el rango y la responsabilidad de la funcionaria deben ser mucho mayores el nivel de imparcialidad, objetividad y solidez de la información que sustenten sus criterios y valoraciones.
En varias ocasiones la CEPAL ha expuesto juicios sobre la economía cubana bastante polémicos y distanciados de la realidad.
En este caso la funcionaria tal vez reconoce como sistemas a los servicios de salud y educación porque son monopolio del Estado, lo cual implica nominalmente una total cobertura garantizada por el gobierno, que no concede participación a otros actores en tan importantes ámbitos de la vida social.
La secretaria ejecutiva de la CEPAL debe entender que el monopolio estatal, además de la manipulación y el tutelaje ideologico, no ha logrado impedir la baja calidad del proceso docente-educativo, el pobre aprovechamiento académico, el éxodo de maestros que huyen de la mala remuneración, o el alto índice de corrupción docente que ya constituye una vergüenza pública no reconocida por las autoridades.
Uno de los mayores vía crucis del cubano de a pie es tener que disfrutar los beneficios de ese sistema de salud que elogia la entusiasta visitante. Carencias extremas en lo material y una epidemia de mala atención caracterizan a los centros asistenciales de todo el país. ¿Cómo hablar de un sistema de salud adecuado en un país donde no hay leyes contra el tabaquismo y el muy toxico asbesto sigue siendo uno de los principales materiales de construcción de uso común y extendido?
No me canso de decir que si el sistema de salud cubano gozara de mínimas cotas de calidad los gobernantes y los turistas extranjeros no tuvieran sus propios hospitales y los trabajadores de la salud no abandonarían a hijos y pacientes para buscar en otras latitudes los beneficios materiales y el reconocimiento profesional, imposibles de encontrar en Cuba.
Pero donde el onírico desquiciamiento de la Secretaria llega a límites insospechados es cuando concede alguna posibilidad a la economía cubana, sin percatarse que después de liquidar todas las bases productivas del país los gobernantes cubanos se niegan a hacer las transformaciones estructurales necesarias para impulsar el renacimiento material de la Isla a partir de reconocer a los cubanos espacios y derechos económicos.
¿Cómo es posible que esta señora vea solidaridad donde el gobierno cubano ha roto el contrato social que daba sustento legitimador al proyecto revolucionario, donde cada medida socioeconómica ahonda el desamparo y la polarización que ya caracteriza a la actualidad cubana?
Hoy, junto a una minoritaria élite económicamente encumbrada crecen en Cuba los bolsones de miseria y desesperanza, así como el deplorable espectáculo de indigencia y mendicidad que esta señora fue incapaz de apreciar a su paso por La Habana.
Al parecer la secretaria soñadora abandonó feliz la Isla para regresar al gélido y efervescente  Nueva York sin darse cuenta de como La Habana, y todas nuestras esperanzas, se derrumbaban a sus espaldas.

Siete lecciones que los cubanos pueden aprender de los taiwaneses

Carlos Alberto Montaner.



Foto: EFE
Fotografía de archivo del escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner. EFE/Víctor Lerena
En memoria de Antonio Jorge
Es un honor compartir esta mesa con un grupo de distinguidos taiwaneses y con prestigiosos académicos cubanos que son, además, buenos amigos. El tema que se me ha propuesto es fascinante: si el modelo taiwanés de desarrollo puede ser útil para los cubanos.
Comencemos por hacer un par de salvedades:
Primero, hay que tener cuidado cuando se habla de modelos de desarrollo. Tenemos la tendencia a creer que hay algo así como una fórmula matemática que, si la aplicamos, obtenemos siempre los mismos resultados. Ojalá eso fuera cierto.De serlo, resultaría relativamente sencillo convertir a Haití en Holanda.
Segundo, es conveniente aclarar que en las economías de mercado, caracterizadas por la libre toma de decisiones de millones de personas, el rasgo principal es el cambio constante, lo que hace casi imposible aplicar un modelo rígido.
En realidad, más que “modelos” lo que existen son medidas de Gobierno que, en determinadas culturas y en determinadas circunstancias, tienen éxito o fracasan. Esas medidas, utilizadas por otros pueblos, pueden o no lograr resultados parecidos.
Por otra parte, las diferencias evidentes entre Taiwán y Cuba no deben desalentarnos. Al fin y al cabo, se trata de dos islas relativamente pequeñas, situadas en encrucijadas geográficas intrincadas y peligrosas, con historias violentas, que en las últimas décadas se han movido en direcciones opuestas.
Los cubanos, en efecto, pueden aprender ciertas lecciones de la experiencia taiwanesa.
Los taiwaneses, pacíficamente, han ido conquistando parcelas mayores de prosperidad y libertades civiles hasta convertirse en uno de los mayores éxitos del planeta, aún cuando han vivido permanentemente amenazados y bloqueados por una gran potencia nuclear, China continental, que los obliga a gastar grandes cantidades de dinero en defenderse.
Los cubanos, por la otra punta, casi en ese mismo periodo --dado que la historia contemporánea de Taiwán comienza en 1949--, se han empobrecido progresivamente bajo la dirección de un Gobierno totalitario, incapaz de cambiar de rumbo, que intenta esconder el fracaso del régimen tras la coartada del embargo norteamericano y unos supuestos riesgos de agresión militar que no existen desde hace medio siglo, cuando, en 1962, Kennedy y Kruschev le pusieron fin a la Crisis de los Misiles.
¿Qué tienen, pues, que aprender los cubanos de esos otros isleños situados en las antípodas del planeta?
Creo que hay siete lecciones generales que pueden sernos muy útiles a los cubanos a la hora de tratar de avizorar nuestro futuro.
Primera lección. No hay destinos inmutables. En cuatro décadas, Taiwán logró superar la tradicional pobreza y despotismo que sufría el país desde hacía siglos hasta convertirse en una nación del primer mundo con unpurchasingpowerparityo PPP per cápita de $37,900 dólares anuales. Este milagro económico se llevó a cabo en sólo dos generaciones. Millones de taiwaneses que eran jóvenes, muy pobres en 1949, medio siglo más tarde murieron disfrutando el tipo de vida de las clases medias. La pobreza o la prosperidad son electivas en nuestra época.
Segunda. La teoría de la dependencia es totalmente falsa. Las naciones ricas del planeta –el llamado centro— no les han asignado a los países de la periferia económica el papel de suministradores o abastecedores de materias primas para perpetuar la relación de vasallaje. Ningún país (salvo China continental) ha intentado perjudicar a Taiwán. Esas visión paranoica de las relaciones internacionales no se compadece con la verdad. No vivimos en un mundo de países verdugos y países víctimas.
Tercera. El desarrollo puede y debe ser para beneficio de todos, no de unos pocos. Pero el reparto equitativo de la riqueza no se decreta redistribuyendo lo creado, sino se logra agregándole valor paulatinamente a la producción. Los taiwaneses no sólo pasaron de tener una economía agrícola a una industrial, sino lo hicieron mediante la incorporación de avances tecnológicos aplicados a la industria. El obrero de una fábrica de chips gana mucho más que un campesino dedicado a cosechar azúcar, porque lo que él produce tiene un valor mucho mayor en el mercado. Esto explica que el IndiceGini de Taiwán sea 32.6, mucho mejor que toda América Latina. Sólo el 1.16% de los habitantes de ese país cae por debajo del umbral de la pobreza extrema.
Cuarta. La riqueza en Taiwán es fundamentalmente creada por la empresa privada. El Estado, que fue muy fuerte e intervencionista en el pasado, se ha ido retirando de la actividad productiva. El Estado no puede producir eficientemente porque no está orientado a satisfacer la demanda y con ello a generar beneficios, sino se suele dedicar a retribuir favores a los gerentes, que son sus propios cuadros, y a fomentar la clientela política.
Quinto. En el muy citado comienzo de Ana Karenina, Tolstoy asegura que todas las familias felices se parecen unas a otras y las desdichadas lo son de formas distintas. La observación se puede aplicar a los cuatro dragones o tigres asiáticos: Taiwán, Singapur, Corea del Sur y Hong-Kong. Aunque los cuatro han tomado caminos parcialmente distintos hacia el grupo de la familia feliz del planeta, se parecen en estos cinco rasgos:
    Han creado sistemas económicos abiertos basados en el mercado y en la existencia de la propiedad privada.
    Los gobiernos mantienen la estabilidad cuidando las variables macroeconómicas básicas: inflación, gasto público, equilibrio fiscal y, en consecuencia, el valor de la moneda. Con ello, potencian el ahorro, la inversión y el crecimiento.
    Han mejorado gradualmente el Estado de Derecho. Los inversionistas y los agentes económicos cuentan con reglas claras y tribunales confiables que les permiten hacer inversiones a largo plazo y desarrollar proyectos complejos.
    Se han abierto a la colaboración internacional, jugando fuertemente la carta de la globalización, apostando por la producción y exportación de bienes y servicios en los que son competitivos, en lugar del nacionalismo económico que postula la sustitución de importaciones.
    Han puesto el acento en la educación, en la incorporación de la mujer al sector laboral y en la planificación familiar voluntaria.
      Sexto. El caso de Taiwán demuestra que un país gobernado por un partido único de mano fuerte, como era el caso del Kuomintang, puede evolucionar pacíficamente hacia la democracia y el multipartidismo sin que la pérdida del poder les traiga persecuciones o desgracias a quienes hasta ese momento lo detentaron. La esencia de la democracia es ésa: la alternabilidad y la existencia de vigorosos partidos de oposición que auditan, revisan y critican la labor del Gobierno.
      Séptimo. En esencia, el caso taiwanés les prueba a los cubanos el valor superior de la libertad como atmósfera en que se desarrolla la convivencia. La libertad consiste en poder tomar decisiones individuales en todos los ámbitos de la vida: el destino personal, la economía, la existencia cívica, la familia. No hay contradicción alguna entre la libertad y el desarrollo. Mientras más libre es una sociedad más prosperidad será capaz de alcanzar, siempre que la inmensa mayoría de las personas se sometan voluntaria y responsablemente al imperio de la ley.
      Los taiwaneses, de manera creciente, han ido adquiriendo el control de sus vidas mediante el ejercicio de la libertad y eso ha repercutido muy favorablemente en la calidad de la convivencia nacional.
      En definitiva, ésa es la gran lección taiwanesa para los cubanos. La libertad es posible. La libertad es conveniente. La libertad no es un lujo. Algo que acaso intuyeron los mambises en el siglo XIX cuando adoptaron como grito de batalla un bello deseo: ¡Viva Cuba Libre!

      Physics - Física

      Actualizado.

      University of Cambridge:
      - Natalia Berloff and David Tong: Concepts in Theoretical Physics.
      - David Tong: Lectures on Dynamics and Relativity.
      - David Tong: Lectures on Classical Dynamics.
      - David Tong: Lectures on Statistical Physics.
      - David Tong: Lectures on Quantum Field Theory.
      - David Tong: Lectures on String Theory.
      - David Tong: TASI Lectures on Solitons.

      Theoretical Physics - Gerard ’t Hooft.

      Stanford University - Leonard Susskind:
      Mecánica Clásica (9 clases en vídeo)
      Mecánica Cuántica (10 clases en vídeo)
      Relatividad Especial (8 clases en vídeo)
      Relatividad General de Einstein (12 clases en vídeo)
      Cosmología (8 clases en vídeo)
      Mecánica Estadística (10 clases en vídeo)
      Entrelazamiento Cuántico Parte 1 (8 clases en vídeo de 2006)
      Entrelazamiento Cuántico Parte 2 (8 clases en vídeo de 2007)
      Physics I: Classical Mechanics - Walter Lewin