Lecturas 12.12.2012

Emprender, no todo vale, por Javier García y José Antonio de Miguel.

El prestigioso experto Martin Zwilling en Forbes aportaba una reflexión con la que queremos acabar: “es fácil comprender que existe una importante distancia entre lo que es una gran idea y una gran startup de éxito. Lo que ya no es tan claro es cómo sortear esa distancia [...] No cometas el error de asumir que ser emprendedor es una vía rápida para hacerse rico, porque crear un negocio es algo tremendamente duro, requiere mucha disciplina, aprendizaje y esfuerzo, cuyos frutos se recogen, con suerte, en el largo plazo”.

Periodismo de broma, por Arcadi Espada.

Las falacias lógicas, y esta soberana, post hoc ergo propter hoc..., están desde la primera hora en el periodismo. Y con fisonomías aún más ingenuas. No creo que haya aumentado el grado de simplicidad. Es bastante probable que haya bajado. Lo que ha aumentado es la importancia de las noticias en la vida de los hombres, que antes ocupaba una pequeña parte de sus vidas y que hoy es prácticamente su vida. Y ahí sí que se observa un desequilibrio desfavorable, porque los mismos errores, deformaciones y mentiras de antaño tienen hoy un peso mucho mayor que antes. La mejora técnica del periodismo no se corresponde, ni de lejos, con su mejora epistemológica. La distancia entre el periodismo que tenemos y el que necesitamos se ha hecho, gravemente, mucho mayor.

Estas son todas las bombas arrojadas sobre Londres, por Antonio Martínez Ron.


Cada uno de los puntos rojos que ves sobre ese mapa de Londres indica el lugar de impacto de una de las bombas que la aviación nazi arrojó sobre la ciudad entre octubre de 1940 y junio de 1941. El famoso "Blitz" de Londres dejó más de 20.000 civiles muertos y un reguero de destrucción en la ciudad tras 57 noches de bombardeo consecutivas.

Ideas sueltas sobre ‘la marea blanca’, por Fernando Parrilla.

Al parecer para algunos las subidas de impuestos son legítimas y se tienen que acatar, pero la decisión sobre el cambio de modelo de gestión de unos hospitales no, y por tanto se pueden contestar cortando calles, encerrándose en edificios públicos y molestando a los usuarios de una sanidad cuyo coste están obligados a sufragar. En otras palabras, una parte de la sociedad cree sinceramente que la otra parte está obligada a mantenerla digan lo que digan las urnas... y la realidad.

¿Cómo conseguir el acceso universal a la salud?, por Fernando Parrilla.

Y es que, por mucho que nos parezca mal, la sanidad tiene un coste; los médicos, las enfermeras y demás personal necesario para dar servicio tienen que cobrar un sueldo; hay que pagar a los proveedores de los materiales que se utilizan, la energía que se consume y los medicamentos que se dispensan.

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