Lecturas 14.11.2012

La negación conservadora de la realidad, por Jordi Pérez Colomé.

¿Por qué hizo eso Romney? Para ganar las primarias. El gobernador Rick Perry defendió que los hijos de inmigrantes sin papeles no tenían culpa y debían poder recibir educación en Estados Unidos. Le abuchearon.

Romney debía defender ese flanco. Tenía pánico a perder las primarias por ahí. Fue cuando dijo que era “severamente conservador”. Al final ha perdido las generales por ese hueco, a pesar de haberse moderado en octubre. No es culpa solo de que sea un candidato endeble.

Ryue Nishizawa: Teshima art museum.


La Polaca de Agüica, por Dania Virgen García.

Desde Agüica, Singh Jagpal ha informado de las torturas a que son sometidos los presos, y descrito las horrendas mazmorras llamadas el Vivac y la Polaca. En esta última debe permanecer por dos años, en régimen de máxima severidad.

En la Polaca las celdas son húmedas, mal ventiladas y faltas de higiene, lo cual produce enfermedades que se tornan incurables en la  mayoría de los casos, debido a la falta de  asistencia médica, medicamentos, y la mala alimentación.

En la Polaca se hallan confinados 15 presos.  Según Singh Jagpal, “es como si estuvieran sepultados vivos”.

Esta área está situada cerca de unas cochiqueras, por lo que los presos están obligados a soportar el mal olor y el ruido que hacen los puercos.

Singh Jagpal afirma que los presos se  exponen a que les den algún tipo de psicofármacos para mantenerlos dormidos.


Cuatro lecciones: primera, la mentira política es una patología universal y no solamente española. España no es el único país donde uno puede decir lo que le da la gana para ganar las elecciones sabiendo que después va a hacer lo contrario y no pasa nada.

Segunda, el truco del almendruco de “la cosa está peor de lo que esperábamos por lo tanto haremos lo contrario de lo que habíamos prometido” (truco utilizado por, entre otros, Mariano Rajoy en España) es un truco sobado... pero que sigue funcionando para engañar al personal.

Tercera, el socialista Hollande baja los impuestos de las empresas y el “liberal” Rajoy los sube. ¡El mundo al revés!

Y cuarta, Hollande no se ha dado cuenta de que el verdadero problema es el gasto público exagerado. Aunque la reducción de la carga impositiva a las empresas francesas va en la dirección correcta, eso no va a ser suficiente para solventar la alarmante falta de competitividad de Francia. La competitividad no se arregla dando unos caramelos fiscales a las empresas sino reduciendo el masivo tamaño del estado que obliga a mantener unos impuestos elevadísimos que hacen que los costes del país sean demasiado elevados y las empresas pierdan mercados internacionales y, por lo tanto, reduzcan puestos de trabajo.

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