España no es Estonia

por Ángel Martín.

Pero durante unos años Estonia sí fue España (*): burbuja inmobiliaria, crédito abundante y fácil, entrada masiva de inversiones y capitales extranjeros, demanda creciendo a ritmos muy elevados, sobreendeudamiento de los agentes económicos, gran déficit exterior, deterioro de competitividad por inflación diferencial…
(*) Si no lo digo probablemente se me diría en comentarios: en la comparación entre Estonia y España obviamente hay matices importantes y grandes distancias: en tamaño del país, nivel de renta per cápita, aspectos sociológicos e históricos etc. Espero que se me entienda.
Es decir, con los matices correspondientes, Estonia vivió un proceso de expansión económica insostenible similar a lo que vivió España. El crash del país báltico, al igual que sus vecinos, fue de impresión, con caídas que llegaron a casi el 18% del PIB en 2009 en el caso de Letonia, y cerca del 15% en el caso de Estonia y Lituania. La manera de afrontar la depresión en Estonia (llamémosle así) ha sido muy diferente a la aplicada en los periféricos europeos, y en concreto en España. Así también ha sido diferente la recuperación.
Miren el siguiente gráfico: qué país está el primero y cuál el último en lo que se refiere a previsiones del crecimiento del PIB en 2013.
Presten atención a este dato: su deuda pública es del ¡6% del PIB! El siguiente país que menos deuda por PIB tiene es… Luxemburgo con el 18%. Le siguen países más normales como Eslovaquia, Eslovenia y Finlandia (oscilando entre 43% y 49%). Vean este gráfico adicional a continuación:
Y… tomen nota: Estonia es el único país de los 17 de la Eurozona, junto con Malta, que ha reducido su tasa de desempleo en el último año, pasando del 13.6 al 11%. (Hay que matizar que esta tasa aumentó muy rápido en la etapa del crash).
En fin, que si están más interesados, pueden leer más sobre el ciclo económico en los países bálticos y Estonia en estos enlaces:
Pero lo que venía a hacer originalmente con este post es, básicamente, recomendar un genial artículo de hace unos días de Business Week, titulado Krugmenistan vs Estonia. El periodista entrevista a varios jugadores importantes de la gestión económica de la crisis de Estonia, y lo contrapone con la postura de Krugman, de quien también hay varias declaraciones. No tiene desperdicio. Aquí dejo algunos extractos destacados:
En Estonia el desempleo alcanzó máximos del 16%. Ahora el desempleo está en 10.8% tras duras medidas austeridad. No parece que las medidas de contracción del gasto público en medio de una recesión lleven necesariamente a una espiral contractiva sin suelo, ¿verdad?
there were two crashes in Estonia. One came from the global slowdown. One came because Estonians thought they were richer than they were.
¿Les suena?
Aun así, las condiciones de vida en el país báltico distan de ser las de un país desarrollado. Lo que no evita que vivieran por encima de sus posibilidades.
El salario medio de Estonia es un 10% inferior al salario mínimo en Grecia. La edad de jubilación mucho más alta que en el país heleno, etc. Y claro, luego ven que los europeos rescatan a Grecia, y ellos que han hecho grandísimos sacrificios, se ven ninguneados.
Right now, Estonia seems to show that monetary and fiscal restraint can, after pain, create growth. “If you look back, the crash is very good”, le comenta al periodista el Ministro de Finanzas del gobierno estonio. “The crash was necessary to correct our understanding about growth potential.”
The “dreadful developments” of the boom years in Estonia: Private debt increased from 10 percent to 100 percent of GDP; housing bubble…
It’s very difficult to understand for American people why some crazy Estonians decided to join the euro zone during the crisis (Primer Ministro de Estonia)
Un hecho interesante, que quizás haya tenido que ver en la buena recuperación de Estonia: sus mayores socios comerciales son Finlandia y Suecia, que no han sufrido tanto de la Gran Recesión.
A un músico estonio: Should the government have borrowed money to keep unemployment low? “No,” he says. “We don’t want to be like Greece.”
De postre, lean esta excelente columna de Alberto Artero sobre la gestión del gobierno popular: Mucha improvisación y poco análisis: los 180 días que Rajoy ha tirado por la borda.
Miren una cosa: si me dan a elegir entre las ‘pastillas del doctor gustín’ que ofrecen nuestros políticos al más puro estilo gatopardiano, que todo cambie para que siga exactamente igual… para ellos, y un electro shock que reanime de una vez los órganos vitales de una economía colapsada como la nuestra, me quedo con lo segundo. No quiero seguir ni un minuto más en la ensoñación de quien aún cree que cobrará las pensiones o que el estado del bienestar es gratuito cuando se trata de un derecho de imposición, pagado con los impuestos de quienes declaran. Estoy harto. Prefiero saber la verdad, acomodarla a mi modo de vida, trabajar sobre ese escenario y luchar por un futuro que, si no se desvela hoy, será peor mañana. Con cinco hijos, el mayor de 11 años, la indolencia es un  lujo que no me puedo permitir.
España no es Estonia…

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