La guerra secreta de Obama

Jordi Pérez Colomé.



El terrorismo islámico ha vuelto a las portadas en Europa. El francés Mohamed Merah mató a siete personas en la región de Toulouse. Su vinculación real a Al Qaeda aún no está clara. A pesar de la gravedad, ladiferencia con los anteriores ataques de la banda en Europa -Madrid y Londres- es notable.
La capacidad de Al Qaeda se ha reducido. Desde hace unos años no ha logrado culminar ninguna operación a gran escala. Ni siquiera los dos terroristas solitarios que intentaron volar aviones sobre el Atlántico lo consiguieron. Es indudable que Al Qaeda, aunque no ha desaparecido, tiene menos fuerza.
De las tres ramas de la banda, dos están tocadas: el núcleo en la región tribal entre Pakistán y Afganistán y los grupos afiliados que aprovechan la marca. El recurso más temible que les queda son los terroristas solitarios nacidos en Occidente, como Merah. Su amenaza es menor, pero son más difíciles de detectar.
La administración Obama es la principal responsable de la debilidad de Al Qaeda. El gobierno americano ha usado dos métodos basicos para perseguir a los islamistas: los aviones sin piloto (drones) y las fuerzas especiales. Los dos forman parte de una estrategia oculta -o, mejor, no reconocida. Es la guerra secreta de Barack Obama.

El ataque de los aviones sin piloto


Los drones sirven para dos objetivos: reunir información y atacar. Estados Unidos los utiliza en zonas de guerra -Afganistán, Irak, Libia- y para grabar qué hacen otros países con sus armas o posibles arsenales nucleares -Irán, Corea del Norte, China. Pero el uso más letal de los drones ha sido contra el terrorismo. Estados Unidos los ha empleado en tres países: Pakistán, Yemen y Somalia.

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