Milton Friedman: Why Drugs Should Be Legalized



Good News: War on Alcohol Ended 78 Years Ago; Bad News: War on Drugs Kills 61 Per Day in Mexico

By Mark Perry.





Good News: Today marks the 78th anniversary of the repeal of America's "War on Alcohol" on December 5, 1933, after nearly 13 years of Prohibition.  

Bad News: Largely as a result of America's "War on Drugs," more than 22,000 people will die this year from drug-related violence in Mexico, bringing the total number of narco-related killings to almost 55,000 in the six years since 2006 (see chart above).  At the current rate of 61 drug deaths per day, the total number of Mexican casualties from the "War on Drugs" will reach 58,000 sometime around March 1, which will then match the number of U.S. casualties in the Vietnam War (58,272). 

Ending Income Inequality?

By Walter Williams.


Benefiting from a hint in an article titled "Is Harry Potter Making You Poorer?", written by my colleague Dr. John Goodman, president of the Dallas-based National Center for Policy Analysis, I've come up with an explanation and a way to end income inequality in America, possibly around the world.

Joanne Rowling was a welfare mother in Edinburgh, Scotland. All that has changed. As the writer of the "Harry Potter" novels, having a net worth of $1 billion, she is the world's wealthiest author. More importantly, she's one of those dastardly 1-percenters condemned by the Occupy Wall Streeters and other leftists.



How did Rowling become so wealthy and unequal to the rest of us? The entire blame for this social injustice lies at the feet of the world's children and their enabling parents. Rowling's wealth is a direct result of more than 500 million "Harry Potter" book sales and movie receipts grossing more than $5 billion.
In other words, the millions of "99-percenters" who individually plunk down $8 or $9 to attend a "Harry Potter" movie, $15 to buy a "Harry Potter" novel or $30 to buy a "Harry Potter" Blu-ray Disc are directly responsible for contributing to income inequality and wealth concentration that economist and Nobel laureate Paul Krugman says "is incompatible with real democracy." In other words, Rowling is not responsible for income inequality; it's the people who purchase her works.
We just can't blame the children for the unfairness of income inequality. Look at how Wal-Mart Stores generated wealth for the Walton family of Christy ($25 billion), Jim ($21 billion), Alice ($21 billion) and Robson ($21 billion). The Walton family's wealth is not a result of ill-gotten gains, but the result of Wal-Mart's revenue, $422 billion in 2010. The blame for this unjust concentration of wealth rests with those hundreds of millions of shoppers worldwide who voluntarily enter Wal-Mart premises and leave dollars, pounds and pesos.
Basketball great LeBron James plays forward for the Miami Heat and earns $43 million for doing so. That puts him with those 1-percenters denounced by Wall Street occupiers. But who made LeBron a 1-percenter? It's those children again, enabled by their fathers or some other significant male. Instead of children doing their homework and their fathers helping their wives with housework, they get into their cars, drive to a downtown arena and voluntarily plunk down $100 for tickets. The millions of people who watch LeBron play are the direct cause of LeBron's earning $43 million and are thereby responsible for "undermining the foundations of our democracy."
Krugman laments in his Nov. 3 New York Times column "Oligarchy, American Style," "We have a society in which money is increasingly concentrated in the hands of a few people, and in which that concentration of income and wealth threatens to make us a democracy in name only."
I'd ask Krugman this question: Who's putting all the money in the hands of the few, and what do you think ought to be done to stop millions, perhaps billions, of people from using their money in ways that lead to high income and wealth concentration? In other words, I'd like Krugman to tell us what should be done to stop the millions of children who make Joanne Rowling rich, the millions who fork over their money to the benefit of LeBron James, and the hundreds of millions of people who shop at Wal-Mart.
I'd like to end this discussion with a bit of a personal note. The readers of this column know that I never make charges of racism. Rowling is an author, and so am I. In my opinion, my recently published book "Race and Economics: How Much Can Be Blamed on Discrimination?" is far more important to society than any "Harry Potter" novel. I'd like to know what it is about me that explains why millions upon millions have not purchased my book and made me a billionaire author. Maybe Krugman and the Wall Street occupiers have the answer.

Rafael Castillo y la “potencia médica” cubana

Por Zoé Valdés.

Dentro de muy pocos días, el 10 de diciembre, se conmemorará un aniversario más del día de los Derechos Humanos. La Carta Universal de los Derechos Humanos se ha publicado en tres ocasiones de manera oficial en Cuba, invariablemente con un prefacio de Fidel Castro, y para divulgación restringida. Está prohibido regalar en la calle un ejemplar a los transeúntes, porque el documento sigue siendo considerado por la policía –nadie sabe todavía por qué, aunque podemos imaginarlo– como propaganda enemiga. Así se lo comentaron a un familiar mío en La Habana que repartía ejemplares en el Boulevard de San Rafael y fue detenido por repartir "propaganda que atenta contra la seguridad del pueblo cubano" –según ellos y después de haberle decomisado todo lo que llevaba consigo–.

Varias manifestaciones se preparan dentro de Cuba por los opositores para celebrar el día de los DDHH, y tal como ha informado la disidente Martha Beatriz Roque desde el interior de la isla, ya empezaron las detenciones y abusos para impedir que una gran marcha se lleve a cabo de una punta a otra del país. Las detenciones se suceden una tras otra, apenas sin investigar, cualquiera que resulte sospechoso va para el tanque (cárcel), y sin chistar.

Por otro lado, en Miami se prepara una manifestación, y una Flotilla a cargo del Movimiento Democracia. La Flotilla reunirá a un grupo de embarcaciones que iluminarán el cielo desde las 12 millas y media, sin traspasar la línea, confusa en medio del mar, de la frontera de las aguas internacionales con las aguas cubanas. Ya en otra ocasión esta flotilla intentó lanzar flores en aguas cubanas y Cuba arremetió con lanchas y aviones de combate. Lo de la Flotilla lo entiendo hasta cierto punto, creo que es un acto simbólico y aguerrido, pero un poco locoide, porque no veo interés ninguno en llevarle paz y democracia a los cubanos de adentro valiéndose de barcos y fuegos artificiales o rayos láseres. Será una nueva estrategia mediante un mensaje carnavalesco de paz; pero así es una parte del exilio, y bueno, esperemos que tengan éxito en la empresa, y que un rayo de esos le cambie le mentalidad a los cubanos de a pie y se decidan a salir a las calles, si no a combatir, al menos a acompañar –si es que la dejan salir– la marcha de opositores.

Para mí, sin embargo, el mayor regalo y la más grande prueba, y lo que realmente deberíamos festejar, con bombos y platillos, y así lo están haciendo algunos canales de la televisión de Miami, es la llegada a esa ciudad de uno de los mayores deportistas de Cuba y del mundo: Rafael Castillo. Un nadador parapléjico, que ha ganado unas cuantas medallas y que tiene el récord de ser el tercer mejor nadador parapléjico en su categoría. Al joven le falta un brazo y una pierna, se encontraba en Guadalajara, México, con vistas a participar en una competición en el equipo oficial castrista y consiguió evadirse, preparó un plan muy exhaustivo y consiguió llegar a Miami haciéndose pasar por puertorriqueño. Hubo de pasar por varios contratiempos, complejos, pero lo logró. Su pasaporte fueron sus medallas, y no hay más bello y mejor ganado pasaporte que ése.

Me gustaría poner en este artículo un link a un sitio web de Rafael Castillo, pero curiosamente todos han desaparecido de la red como por arte de birlibirloque. El joven se expresa de manera respetuosa, posee unas energías y un carácter muy positivos y, además, se nota que está decidido a seguir siendo quien es, un campeón, y una persona buena que ama la libertad por encima de todo.

En uno de los reportajes de la televisión miamense se ve cómo el joven es acompañado a una tienda de utensilios ortopédicos y allí se le confirma que recibirá una prótesis para su brazo, que ha sido mandada fabricar a su medida, y le entregan la prótesis que ya ha comenzado a usar, para su pierna. Además de que el joven ya tiene entrenador, y todo augura que una prometedora carrera se abre ante su futuro. No merece menos. Es una historia conmovedora, sin duda alguna.

Y me conmueve enormemente la sinceridad con la que se expresa, tan diferente de la manera de comportarse de esos músicos que llegan a Miami bajo la égida protectora de Barack Obama y Hilary Clinton y su intercambio cultural de un solo lado, todos o una inmensa mayoría no sólo son mal educados, sino que se comportan de manera agresiva y, con toda evidencia, son muy mal agradecidos, no sólo siendo criticones del exilio –que son los que pagan las entradas para ir a verles tocar la misma porquería cansina de hace 53 años, las loas solapadas al régimen–, sino deshaciéndose en alabanzas a la dictadura.

Rafael Castillo es todo lo contrario. Siendo uno de los más grandes deportistas del planeta se comporta modestamente.

Siendo quien es, sin embargo, la potencia médica castrista, esa de la que ellos hacen gala, no lo pudo abastecer de dos prótesis en el tiempo que ese joven vivió en Cuba, toda una vida consagrada al deporte y de cuyas glorias individuales el castrismo se beneficiaba. No sólo no se ocuparon de brindarles ese confort, más que merecido y necesitado, sino que hasta el último momento lo estuvieron acosando para que regresara y proponiéndole 2 mil CUC por la medalla recién ganada, ¡qué risa, por no decir, qué asco! Además sería bueno que supieran por qué Rafael Castillo perdió su brazo y su pierna: a dos meses de nacido, Rafael Castillo cayó enfermo y en uno de los hospitales de la potencia médica castrista le pusieron un suero vencido y el niño hubo de ser amputado de un miembro superior y de uno inferior.

Esa misma potencia médica recién anuncia en El Nuevo Herald, que casi se ha convertido en El Nuevo Granma, que dos mil cubanos acaban de ser vacunados con la vacuna contra el cáncer de pulmón, "logro de la medicina castrista"; esperemos que esas vacunas estén en buen estado, no vaya a ser que deban amputar a dos mil personas de sus miembros locomotores a causa de uno de esos errores garrafales que cometen a diario. Sin embargo, todavía El Nuevo Herald no ha entrevistado al joven Rafael Castillo. Así va la cosa por los Miamis procastristas y pro cambio bajo el raulismo light.

Creo que la mayor prueba de que en Cuba se violan los derechos humanos contra todos sus ciudadanos, incluso contra los que ellos usan para sus fines, es la figura de Rafael Castillo. Así como creo que es hora de que los cubanos del exilio le demos más importancia a estos hombres y mujeres, deportistas, poetas, músicos, exiliados; y menos a los hijitos de papá, a los militarotes, a los ñángaras (comunistas) arrepentidos, que llegan numerosos a los aeropuertos de Estados Unidos y que ya aburren con sus anécdotas banales y los cuentecitos de cuando se codearon con Raúl Castro, y de cuando les dieron la misión en Angola de matar africanos con armas químicas. Basta ya. Rafael Castillo, y muchos más como él, hijos de a pie de Cuba, son los que merecen ser mencionados y recibidos como verdaderos opositores y, sobre todo, como lo que son: deportistas de élite, o en otros casos, escritores, poetas, músicos, los que de verdad son anticastristas y se han enfrentado o están dispuestos a enfrentarse al régimen sin renunciar a sus carreras y a sus vidas como lo que fueron y son, valiosos representantes, cada uno en su especialidad, de lo mejor de Cuba.



La revolución española vista por una republicana. Clara Campoamor. 2009

El libro lo recomienda Andrés Trapiello en su obra maestra Las armas y las letras, por lo tanto iba sobre seguro. La lectura ha confirmado la calidad del texto. Lo incluyo entre mis libros.

Clara Campoamor lo escribió en los años 1936 y 1937, el cuerpo principal fue escrito en noviembre de 1936, al inicio de la Guerra Civil Española. Pero el análisis que hace de la situación no ha perdido con el tiempo, al revés, éste le ha venido a dar la razón en casi todos sus planteamientos. La autora se centra en los hechos ocurridos en Madrid, asediada por el ejército alzado y dominada por el terror impuesto por los revolucionarios, una España republicana era imposible en esas circunstancias, y al final Clara Campoamor tiene que irse, como tantos otros. El análisis se centra también en las causas de la guerra, gestada durante la II República y antes. En su huida unos fascistas españoles planearon su asesinato e incluso fue retenida en Italia por el gobierno fascista italiano.

La edición es de Luis Español Bouché, quien ha realizado una gran labor. En la introducción (pp. 9-22) Español nos acerca a la vida y obra de Clara Campoamor, además de explicarnos el proceso de la traducción. Recordar que el libro fue publicado en 1937 en Suiza en francés, hasta que Español lo tradujo no existía versión en español. Esto habla muy bien de la industrial editorial española, ¡¡¡68 años hasta que hemos tenido el libro en español!!! El libro acaba con un anexo donde se incluyen datos de personajes relacionados con la época y los integrantes de los gobiernos de la II República en España (1931 - 1936). Le falta un índice onomástico.

El libro se lee fácil, pero el esfuerzo del traductor es grande, ya que el libro seguramente fue dictado en español por Clara Campoamor a Antoinette Quinche, y en el camino quedaron algunas palabras poco claras, incluso Español se enfrenta a problemas de redacción, por ejemplo (p. 38) en el capítulo XIII donde da la sensación que Clara Campoamor elogia a los terroristas de la quinta columna que usan "coches de la Cruz Roja para ametrallar milicianos". Luis Español se encarga de acarar todo con las notas pertinentes.

La obra contiene errores, por ejemplo, cuando denuncia el asesinato de Rafael Guerra del Río a manos de milianos, como no podía ser de otra manera, dado que la misma se estaba escribiendo mientras se producían muchos de los hechos narrados. Pero esos errores no afectan a la idea principal del libro, la violencia desatada dentro de la República y que acabó con casi todos los demócratas y liberales que había, muertos o expulsados, por el contrario dan más mérito al texto ya que la información disponible en ese instante era muy complicada de conseguir y poco fiable. a pesar de todo ello Campoamor es capaz de iluminarnos con sus reflexiones.

La situación caótica de Madrid con la imposición de "los métodos anarquistas, desde la mitad de mayo hasta el inicio de la guerra civil" (p. 45) es descrita por la autora: "los obreros comían en los hoteles, restaurantes y cafés, negándose a pagar la cuenta y amenazando a los dueños cuando estos manifestaban su intención de reclamar ayuda a la policía. Las mujeres de los trabajadores hacían sus compras en los ultramarinos sin pagarlas, [...] los pequeños comercios eran saqueados".

La autora es clara: "La guerra civil, cruel, dura, vengativa, empezaba a mostrar su odioso rostro. Desde el principio se puso de manifiesto una terrible falta de mesura en el desarrollo y en las consecuencias de la lucha" (p. 73).

El análisis de los integrantes de los contendientes por parte de la autora es el siguiente (pp. 77-79):

Del lado insurgente:

- Militares republicanos (Por ejemplo, Queipo de Llano y Miguel Cabanellas).
- Militares adheridos a la República. (Por ejemplo, Franco, Goded o Fanjul).
- Militares que, sirviendo a la monarquía, eran de opiniones liberales. (Por ejemplo, Mola).
- Miembros de partidos políticos de la derecha católica.
- Monárquicos constitucionales partidarios de Alfonso de Borbón.
- Los carlistas y tradicionalistas.
- Los católicos a machamartillo.
- Los fascistas, miembros de la Falange Española.

En el lado gubernamental:

- Los socialistas: evolucionistas, centristas y revolucionarios.
- Los comunistas rusófilos.
- La izquierda catalana.
- Los nacionalistas vascos.
- La Unión General de Trabajadores (UGT).
- El Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). [Ver Homenaje a Cataluña de George Orwell]
- La confederación Nacional del Trabajo (CNT).
- La Federación Anarquista Ibérica (FAI).

Y tal como indica Luis Español "la amplitud y la claridad de la visión de Clara Campoamor en noviembre de 1936" impresiona: "No resulta por tanto descabellado prever que la lucha iniciada no supone más que una inmensa pérdida de energía ya que tras la victoria de uno de los dos grupos se recaerá en la agitación y el partido más fuerte acabará por vencer a los demás, imponiendo una dictadura aplastante". Efectivamente, Franco fue el que se impuso a unos y a otros, y fue dictador 36 años.

La autora escribe sobre las promesas electorales de los partidos de izquierda y derecha durante la II República fueron incumplidas constantemente o se adoptaban medidas que rompían con "cualquier continuidad de la política del régimen anulando las medidas legales tomadas por el gobierno anterior". Se hacían con el único objetivo de atraer votos (p. 83). Además de criticar que "los partidos deberían haberse mantenido en las esferas superiores de la moral política y no rebajarse recurriendo al populismo y la ciega agitación" (p. 87).

Las causas de la debilidad de los gubernamentales se encuentran en: 

1. La carencia técnica. Esa técnica tan despreciada por la extrema izquierda (p. 90).
2. La falta de disciplina. "Los milicianos se negaron a obedecer a los pocos oficiales que permanecieron fieles" (p. 93).
3. El terror en la retaguardia (p. 97). "Pasear a todo sospechoso o todo enemigo personal se convirtió en el apasionado deporte de los milicianos de la retaguardia" (p. 99).

Según la autora "el gobierno hubiese podido detener los saqueos y la anarquía ya que disponía de la Guardia Civil que, muy numerosa en Madrid, no se había puesto del lado de los alzados" (p. 100). 

Para "organizar las matanzas" se formaron las checas extra-legales o tribunales revolucionarios, "compuesto por miembros de todos los partidos del Frente Popular" (p. 101).

Toda esa violencia no puede ser explicada ni justificada por "la exasperación provocada por una guerra civil" y así los ciudadanos pacíficos "comprendieron el peligro que suponía para ellos ese terror ejercido por una chusma rencorosa envenenada por una odiosa propaganda de clase" (p. 108).

El gobierno acabó por actuar contra las milicias cuando estas, por ejemplo, trataron de entrar en la embajada de Inglaterra o cuando se fotografiaron mofándose de los esqueletos hallados en las iglesias, es decir, "cuando éstas [las milicias], por sus actos, lo ponían [al gobierno] en peligro" (pp. 111-112).

También hay lugar en libro para los excesos de los sublevados: "Las fotografías de los periódicos extranjeros muestran montones de combatientes fusilados por los alzados al entrar sus ejércitos en las ciudades. Se pisotean todas las leyes de la guerra" (p. 120).

De las Cortes la autora indica que ya no existían. "De los 470 diputados electos, siete meses y medio antes, sólo un centenar se presentaron a la nueva convocatoria" (p. 125).

De Pablo Iglesias, fundador del PSOE, la autora destaca estas cariñosas palabras que le dirigió a Antonio Maura, Presidente del Gobierno, en 1909: "Dirijo mil hombres que siguen ciegamente mis órdenes y que esta noche pegarán fuego a Madrid, si yo se lo ordeno..." (p. 133). Un demócrata convencido don Pablo.

La autora escribe estas inteligentes palabras, tan actuales: "La técnica y la ciencia le son necesarias a una política inteligente que aspira a ser algo más que una demagogia abocada al suicidio, amén de grotesca.

Este eterno desprecio por la preparación y el conocimiento  ha conducido la izquierda desde el atolladero político al atolladero militar en el que ahora se encuentra" (p. 149).

Y estas otras: "La heterogénea composición de los grupos que constituyen cada uno de los bandos [...] demuestra que hay al menos tantos elementos liberales entre los alzados como anti demócratas en el bando gubernamental" (p. 149).

En otra página (151) da en el clavo doña Clara: "Si [...] las causas de la debilidad de los gubernamentales llevan a la victoria de los nacionalistas, éstos habrán de empezar por instaurar un régimen que detenga los enfrentamientos internos y restablezca el orden. Este régimen, lo suficientemente fuerte como para imponerse a todos, sólo puede ser una dictadura militar".

La autora recoge esta cita de Castelar, hablando por última vez a las Cortes de la Primera República: "La política no es nada si no es una transacción entre el ideal y la necesidad nacional" (p. 152).

En la gestación de la II República se unieron la derecha, los monárquicos liberales, militares como Queipo de Llano, Sanjurjo (que negó el apoyo de la Guardia Civil al rey), los partidos republicanos y los autonomistas de Cataluña y las Vascongadas. "Se llegó de este modo a construir, más que un movimiento republicano, un movimiento contra la monarquía" (p. 157).

La autora critica que los republicanos, "demasiado ilusionados por [la] llegada de la República, no pensaron un instante en la organización que iban a dar al nuevo régimen" (p. 158).

La violencia empezó pronto en la República: "Algunos monárquicos, silencioso el 14 de abril [día de proclamación de la II República], se manifestaron en mayo y las masas populares les contestaron con una violenta reacción quemando iglesias" (p. 159).

La autora se muestra muy crítica con los socialistas y sus actitudes durante la II República (p. 166).

La salvación de la República pudo llegar si todos los republicanos hubiesen estado unidos. "Habrían podido llevar a cabo una política liberal, burguesa, evolucionista, tan alejada de las ambiciones más desfasadas de la derecha como de las vanas aspiraciones del marxismo" (pp. 173-174).

Irónicamente la autora escribe: "Se sabe también que los autores de los excesos, o los que han tolerado que se cometan, siempre encuentran excusas aunque sólo consistan en pretender que hay que juzgar las revoluciones en su conjunto y no en sus detalles, por elocuentes que sean. ¡Y yo no quería ser uno de esos detalles sacrificados inútilmente!" (p. 176).

Otra joya de las letras españolas, recuperada muy tarde, pero que podrá ser disfrutada por todo aquel interesado en la historia de España y en un análisis inteligente de lo sucedido en España al inicio de la guerra civil y sus años anteriores.

Merece la pena indagar en la vida de Clara Campoamor, una luchadora.


Autora: Clara Campoamor.
Título: La revolución española vista por una republicana. 
Ediciones Espuela de Plata
3ª edición ampliada y revisada: junio de 2009
Edición de Luis Español Bouché
257 páginas.