La Esperanza de Cuba



Firma por la Libertad y los Derechos Humanos en Cuba.

¿Servirán las reformas estructurales? Luis Garicano

Para luchar con esta crisis no nos van a servir las políticas de demanda. Lo que para Reino Unido o EE UU es una opción -embarcarse en políticas fiscales y monetarias expansivas-, para nosotros no lo es. Quizá de manera injusta, los mercados de deuda y nuestros socios europeos consideran que España ha llegado al límite. No nos queda, por tanto, más remedio que cumplir el objetivo de déficit acordado con la Unión Europea y proceder a una consolidación fiscal. La política monetaria va a seguir siendo desgraciadamente más restrictiva de lo que querríamos, porque es lo que piden las condiciones en el corazón del euro. La solución habitual de otras crisis españolas, la devaluación de la peseta para exportar más e importar menos, no es factible.

[...]

Consideren el siguiente escenario. El Gobierno entrante anuncia un paquete de reformas que incluye una reforma en profundidad del perverso marco jurídico laboral. Entre las medidas anunciadas, un contrato único que elimine la perniciosa dualidad y dé esperanzas a los jóvenes, y la descentralización completa de la negociación colectiva, que permita a las empresas y trabajadores adaptar las condiciones de trabajo a su situación particular. Además, tal reforma viene acompañada de reformas sustanciales en los servicios profesionales (donde España tiene alrededor de un millón de empleos menos de los que nos corresponden, de acuerdo con el reciente informe de FEDEA-McKinsey en el que participé), de los servicios locales (donde hay también un enorme potencial de creación de empleo) y del mercado de alquiler para movilizar y poner al alcance de todos las más de un millón de viviendas sin vender. Este paquete de reformas llevaría a un inmediato aumento de la demanda de trabajo, que incidiría de inmediato sobre el paro y que con suerte pondría en marcha un círculo virtuoso de mayor crecimiento, menor endeudamiento, mayor confianza y mayor crecimiento.

[...]

El peligro es que a la primera huelga salvaje del metro, de controladores o de cualquiera de los otros colectivos hiper-protegidos de nuestro país, el nuevo Gobierno titubee y se eche para atrás. No hay lugar para esto. En nuestra breve democracia hemos tenido tres ejemplos de gobernantes que llegaron al poder con una situación muy delicada y tuvieron las agallas, incluso jugándose la vida, para hacer lo necesario: Adolfo Suárez, con la reforma política; Felipe González, con la reconversión industrial, y José María Aznar, con la entrada en el euro. Los españoles no somos los griegos ni los italianos. Si se nos explica lo que está pasando y lo que hace falta hacer, seremos capaces de entenderlo.

[...]

Para el Gobierno que entre, es ahora o nunca. Durante la campaña, los dos partidos pueden hacer un enorme servicio a la sociedad explicándole con claridad lo grave de la situación y lo necesario de las medidas estructurales. No es momento de frivolidades.


Leer completo en El País.

Contrato único y paro. Luis Martínez Noval

Aquí una crítica a este artículo. Y aquí otra.

Consideremos esas razones y analicemos unos datos ilustrativos. En términos de empleo, en Francia no ha habido crisis inmobiliaria alguna, sino un leve crecimiento del sector de la construcción, toda vez que al inicio de la crisis (segundo trimestre de 2007) había en el país galo 1,73 millones de empleos en el sector, y en estos momentos cuenta con 1,87 millones de ocupados; qué distinta la realidad española que en las mismas fechas ha pasado de 2,70 millones de empleos a 1,37 millones. Únase a ello todo el arrastre que el sector de la construcción tiene en otros como los muebles, la cerámica, la gestión inmobiliaria, etcétera, y tendremos una primera explicación del interrogante con el que comenzaba estas líneas.

Si ponemos los ojos en el sector agrario volvemos a encontrar en la dualidad hispano-gala otra significativa diferencia. España cuenta en estos momentos, y ha contado siempre, con más asalariados en la agricultura que Francia (y más que Alemania e Italia), siendo así que la población total asalariada enFrancia supera en más de seis millones a la española.

Superamos al inicio de la crisis, y seguimos superando ahora, a los franceses en la cuantía de asalariados en el sector del turismo (bares, restaurantes y hoteles); lo hacemos, por lo demás, en casi medio millón de ocupados y eso que Francia nos supera con creces en número de turistas.

[…]

Pero trasladémonos a nuestra realidad y analicémosla desde el punto de vista autonómico. ¿Qué explicación tiene que mientras que Andalucía, en la crisis, ha pasado de una tasa de paro del 14,8% al 30,9%, Navarra lo haya hecho del 5,6% al 12,6%? La geografía del paro en España y su evolución en estos años, revela una cuestión elemental que no puede ser atribuida ni a los costes del despido, ni a la estructura de la negociación colectiva, ni a la generosidad de las prestaciones por desempleo porque, por fortuna, y por muchos años, las tres instituciones tienen idéntica regulación en todo el territorio nacional. ¿Qué diferencia entonces a las regiones españolas que tienen tasas de paro tan desiguales? Sin duda alguna la estructura productiva que incide en el empleo, y la estructura de la propiedad que es la determinante de la tasa de salarización de las actividades económicas.

Es por eso por lo que, por ejemplo, todas las regiones del Cantábrico han tenido, y tienen, una tasa de paro muy inferior a la media nacional. Entre otras cosas porque el País Vasco, por poner un caso paradigmático, tenía en la construcción un 9,7% del empleo al comienzo de la crisis y ahora un 6,65%, en tanto que Andalucía que tenía un 15,0%, lo ha visto reducido hasta un 7,5%. A ello hay que añadir una estructura muy distinta de la propiedad de la tierra (minifundio-latifundio) y una distinta, por más débil y menos salarizada, actividad en el sector turístico.


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Condenado un soldado de EE UU por asesinar a civiles afganos. Yolanda Monge

Un dibujo del juicio contra el soldado Calvin Gibbs. / Peter Millett  (AP)

Culpable de todos los cargos que se le imputaban como líder de un grupo de soldados estadounidenses que mató a tres civiles afganos por simple placer. El sargento Calvin Gibbs consideraba que las bajas norteamericanas se pagaban con la vida del enemigo aunque este no estuviera en el frente y así entre enero de 2010 y mayo de 2011 asesinó a tres afganos en crímenes que hizo pasar por ataques contra su división.

Gibbs ha sido condenado a cadena perpetua pero tendrá la posibilidad de solicitar la libertad condicional en nueve años después de que un tribunal militar de la base de Lewis-McChord (Washington) le declarara culpable de los crímenes cometidos en la provincia de Kandahar tras una semana de juicio.

El vengador escuadrón de la muerte estaba compuesto, además de Gibbs, por otros tres soldados cuyo testimonio ha sido clave para lograr la condena de Gibbs. Esos tres uniformados se declararon con anterioridad culpables y buscaron acuerdos con la fiscalía a cambio de contar con detalle las atrocidades cometidas por Gibbs. En noviembre de 2009, el sargento se convirtió en jefe de la tercera sección de la Quinta Brigada de Asalto de la Segunda División de Infantería del Ejército de Tierra, estacionada en Kandahar. A partir de entonces se dedicó a reclutar a otros tres soldados para llevar a cabo su particular venganza contra el enemigo.

“El sargento Gibbs tiene carisma; tiene una de esas personalidades que todo el mundo sigue”, dijo el militar a cargo de la acusación, Robert Stelle, al presentar su cierre del caso el pasado miércoles. “Pero es todo basura. Tenía su propia misión: asesinato y depravación”.


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La economía sumergida salva a millones de españoles de la miseria


Desde que comenzó el año, el número de beneficiarios por prestaciones de desempleo ha caído de 3,02 a 2,72 millones. Además, el paro ha aumentado en 280.000 personas. Por lo tanto, casi medio millón de españoles han dejado de percibir ingresos formales. Y además, de los que siguen cobrando algo de los servicios públicos de empleo, muchos sólo reciben prestaciones asistenciales, mucho más bajas que las retributivas.
A los casi cinco millones de personas en paro podrían sumarse todos aquellos que querrían trabajar, pero han dejado el mercado laboral porque no albergan ninguna esperanza de conseguir un empleo. Además, muchos de los parados o no cobran nada o sólo reciben subsidios mínimos. Con este panorama, muchos se preguntan, ¿cómo es que no se ha producido un estallido social en España?
La respuesta para los Inspectores de Hacienda del Estado (IHE), reunidos estos días en Cádiz, es que ha sido el trabajo en negro el que ha permitido que cientos de miles de españoles sobrevivieran todos estos años. Las chapuzas, los trabajos en el campo o en el servicio doméstico o los empleos no declarados han facilitado los ingresos necesarios para llegar a fin de mes a muchos españoles. Según un estudio publicado hace unos meses por Funcas, el tamaño de la economía sumergida podría superar el 20% del PIB. Esto querría decir que uno de cada cinco euros no se declaran a Hacienda.
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Claves para aumentar la esperanza de vida. Entrevista a James Vaupel por Eduardo Punset


A principios del siglo XIX, la esperanza de vida en Suecia –la mayor del mundo en la época– era de 45 años. Pero a partir de entonces, la mortalidad infantil comenzó a disminuir y el promedio de vida en el mundo inició su despegue. En la segunda mitad del siglo XX, esa tendencia se vio reforzada al reducirse cada vez más la mortalidad de los ancianos hasta el punto que la mayoría de los niños nacidos en la actualidad en los países desarrollados llegarán a cumplir cien años.

Eduard Punset ha viajado a Alemania para hablar con James Vaupel, director del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica, y conocer los cambios profundos que esta nueva realidad implicarán para la sociedad. Según Vaupel, en el futuro, nos jubilaremos más tarde pero trabajaremos menos horas a la semana.

Descarga la transcripción de la entrevista.

Time-lapse of span lift of Lake Champlain Bridge


Source: Transportation Nation.

From Luis Claudio.

Steven Pinker sobre la violencia. Eduardo Punset


En contra de lo que se cree habitualmente, nuestros antepasados eran más violentos que nosotros. En este capítulo de Redes, volvemos a hablar del declive de la violencia con el profesor de psicología de la Universidad de Harvard, Steven Pinker.

Junto con él, Eduard Punset analiza las ventajas y desventajas de tener un gobierno mundial, la relación entre la religión y la violencia, el caso particular de los Estados Unidos, la tendencia incipiente en Occidente hacia el vegetarianismo como una manera de evitar el sufrimiento de otras especies además de la nuestra, y el papel de la gestión emocional como una forma de ir a un futuro más pacífico.

Transcripción de la entrevista.


Fuente: Redes para la Ciencia.

La tragedia de Turquía revela que las tasas antisísmicas se destinaron a carreteras. Manuel Martorell

Equipos de rescate trabajan en un edificio derribado en Van tras el nuevo terremoto del miércoles. / Ali Ihsan Ozturk (Efe)
Cuarto Poder / Manuel Martorell - El terremoto de Van no solamente ha reabierto la polémica sobre la brecha que se está abriendo entre las comunidades turca y kurda en Turquía, sino que ha sacado a relucir la falta de previsión del Gobierno de Ankara ante este tipo de desastres. Debido a las protestas de la población local y de los ayuntamientos afectados por el seísmo, Tayip Erdogán, el primer ministro, no tardó en reconocer los errores de coordinación cometidos, en buena parte debido al secular abandono con que el Gobierno central castiga a estas alejadas y conflictivas provincias, limítrofes con Armenia, Irán e Irak.

Pero lo que más ha sorprendido del debate sobre las graves consecuencias del terremoto, que el miércoles tuvo una fuerte réplica en la misma zona, ha sido descubrir que el Gobierno se ha gastado el dinero recolectado específicamente para prevenir los movimientos sísmicos en obras públicas que, como construir carreteras, tienen poco que ver con la prevención de los terremotos, además de tapar con este dinero algunos agujeros presupuestarios. Así lo ha reconocido el ministro de Finanzas, Mehmet Simsek, a los medios de comunicación.ores de coordinación cometidos, en buena parte debido al secular abandono con que el Gobierno central castiga a estas alejadas y conflictivas provincias, limítrofes con Armenia, Irán e Irak.
Pero lo que más ha sorprendido del debate sobre las graves consecuencias del terremoto, que el miércoles tuvo una fuerte réplica en la misma zona, ha sido descubrir que el Gobierno se ha gastado el dinero recolectado específicamente para prevenir los movimientos sísmicos en obras públicas que, como construir carreteras, tienen poco que ver con la prevención de los terremotos, además de tapar con este dinero algunos agujeros presupuestarios. Así lo ha reconocido el ministro de Finanzas, Mehmet Simsek, a los medios de comunicación.


Continuar leyendo en Actualidad Kurda.

Why the ECB might want to back Spain. The Economist

WITH yields on Italian debt rising the euro problem is not getting better. It might be time for the ECB to make a bold move that even the Germans may approve of, albeit grudgingly.

Any solution to the euro crisis has to accomplish two goals: prevent a big country like Italy from failing because of illiquidity-turned-insolvency, and maintain the political pressure to reform and adjust so that this big country really is solvent in the future (see also Nick Rowe on this). Any commitment to support a country will be tested by markets and the more debt the ECB owns, the less negotiating power it has over the large country that will in this case be reluctant to continue its reform efforts.

In the case of Italy, there hasn't been much in the way of reform during the nearly 2 years of crisis. Spain on the other hand has shown quite a bit of resolve and is likely to elect another reform-minded government in the next election with an absolute majority.

Imagine the ECB were to announce publicly that if the Spanish government continued its reform efforts according to an independent IMF supervision, it would back Spanish debt in full from a certain point in time on (for instance a year from now depending on the IMF-approved reform plan) and will not tolerate yields above, say, 4% at that point. This target could be lowered to 3.5% after another year if the Spanish progress continues further, or increased if it doesn’t.


Continue reading in The Economist.

More Luddism. Donald Boudreaux

Not only is he 200 years behind the times – the original Luddites began breaking machines in textile factories in 1811, playing on fears that the loss of jobs such as hand-weaving would cause ever-rising unemployment, stagnation, and misery – his argument also is internally inconsistent. If it’s really true that machines will soon do “everything,” then all human wants will be met without anyone having to work. Far from most of us being cast into poverty – which is a situation of too many human needs remaining unsatisfied – every last one of us will be fabulously rich because, by Mr. Ford’s assumption, all human needs will be satisfied automatically, by machines.

In fact, of course, no such nirvana awaits us. As was true 200 years ago, the falling costs of satisfying some wants (such as those for food and clothing) enable us to turn our attention to satisfying other wants, many of which today were unimaginable to our 19th-century ancestors. Indeed, it’s only because most of the jobs that existed in the past have been destroyed that we today have the luxury to fret about just how we’ll pay for junior’s college education, dad’s blood-pressure medicine, the mortgage on that 1,500 square-foot house with solid floors and a hard roof, and next summer’s family vacation to DisneyWorld.


Read full letter.


More: If You Want Jobs Then Give These Workers Spoons Instead of Shovels.

El héroe villano. Carlos Rodríguez Braun

La crisis alcanzó su punto de mayor contracción a mediados de 2009. Desde entonces se produjo una doble reacción: la percepción general fue que la situación empeoraba, y las autoridades insistieron en que mejoraba gracias a su intervención. Ambas nociones eran engañosas: la economía mejora desde hace dos años, y el intervencionismo público no sólo no contribuyó a esa mejoría sino que la frenó y puede haber acabado abortándola.

Las tasas anuales de crecimiento de nuestro PIB fueron del -3,7 % y -0,1 % en 2009 y 2010 respectivamente. En cuanto a 2011 y 2012, las previsiones de la Comisión Europea conocidas ayer estiman el crecimiento en el 0,7 % cada año. El Instituto Flores de Lemus las estimó en el 0,7 % este año y el 1 % el año próximo. En cuanto a las tasas trimestrales, han sido positivas en los dos primeros trimestres de 2011, pero negativas en el tercero. Para la CE el registro también será negativo en este cuarto trimestre que estamos atravesando. Otros organismos no lo tienen claro y, como siempre, las predicciones de la economía han de ser tomadas con cautela.

De todas maneras, está claro que la percepción según la cual nuestra economía seguía hacia abajo no era correcta, porque de hecho remontó, aunque lentamente, hasta este verano.

Las características de esa débil remontada tienen que ver con la segunda reacción equivocada: el crecimiento de la economía se explica por el ajuste del sector privado, mientras que el público hizo lo contrario de lo que debía, al aumentar impuestos, gastos y deuda, y no abrir los mercados. Esto retrasó el final del ajuste, aumentando los costes sobre las empresas y obstaculizando la reasignación de capital y trabajo hacia nuevas inversiones y empleos.

Para colmo de males, la intervención llevó rápidamente a las finanzas públicas hacia situaciones de riesgo, porque a la subida de los gastos se le unió el derrumbe de la recaudación por el freno en la actividad. Y en eso estamos ahora, con los problemas de insostenibilidad que plantean los héroes que son en realidad villanos.

The U.S. Already Has a Safe Network of Pipelines That Are An Integral Part of Our Energy System. Mark Perry


The map above (click to enlarge) shows the existing, extensive network of energy pipelines in the U.S. with the following code:green for oil, red for gas, and blue for products such as gasoline, propane and ethylene.
  
In a temporary victory for environmentalists, the Obama administration has delayed its decision on whether to approve the controversial Keystone XL oil pipeline until after the 2012 election, which further delays the creation of 20,000 jobs for this "shovel-ready" project.  Environmentalists claim that the Keystone XL pipeline's route across the Midwest "would endanger sensitive lands and drinking water supplies."

With all of the environmentalism NIMBYism/alarmism about the proposed Keystone XL oil pipeline, it might be a good time to point out that:  a) the United States already has a huge network of existing pipelines for oil, natural gas and gasoline illustrated in the map above, b) pipelines have been used successfully and safely in the U.S. for more than 100 years, and c) pipelines are an integral part of our domestic energy system.   In other words, we live safely with energy pipelines every day and the Keystone XL pipeline would simply become one new part of an existing and extensive pipeline network that makes a significant contribution to America's dependable and affordable energy.


Occupiers are blaming the wrong people. Margaret Wente

Laurel O’Gorman is one of the faces of Occupy Toronto. She believes the capitalist system has robbed her of her future. At 28, she’s studying for a master’s degree in sociology at Laurentian University in Sudbury. She’s also the single mother of two children. “I’m here because I don’t know what kind of job I could possibly find that would allow me to pay rent, take care of these two children and pay back $600 each month in loans,” she said.

Ms. O’Gorman is in a fix. But I can’t help wondering whether she, and not the greedy Wall Street bankers, is the author of her own misfortune. Just what kind of jobs did she imagine are on offer for freshly minted sociology graduates? Did she bother to ask? Did it occur to her that it might be a good idea to figure out how to support her children before she had them?

She’s typical in her bitter disappointment. Here’s Boston resident Sarvenaz Asasy, 33, who has a master’s degree in international human rights, along with $60,000 in student loans. She dreamed of doing work to help the poor get food and education. But now she can’t find a job in her field. She blames the government. “They’re cutting all the grants, and they’re bailing out the banks. I don’t get it.”

Then there’s John, who’s pursuing a degree in environmental law. He wants to work at a non-profit. After he graduated from university, he struggled to find work. “I had to go a full year between college and law school without a job. I lived at home with my parents to make ends meet.” He thinks a law degree will help, but these days, I’m not so sure.

These people make up the Occupier generation. They aspire to join the virtueocracy – the class of people who expect to find self-fulfillment (and a comfortable living) in non-profit or government work, by saving the planet, rescuing the poor and regulating the rest of us. They are what the social critic Christopher Lasch called the “new class” of "therapeutic cops in the new bureaucracy."

The trouble is, this social model no longer works. As blogger Kenneth Anderson writes, “The machine by which universities train young people to become minor regulators and then delivered them into white-collar positions on the basis of credentials in history, political science, literature, ethnic and women’s studies – with or without the benefit of law school – has broken down. The supply is uninterrupted, but the demand has dried up.”

It’s not the greedy Wall Street bankers who destroyed these people’s hopes. It’s the virtueocracy itself. It’s the people who constructed a benefit-heavy entitlement system whose costs can no longer be sustained. It’s the politicians and union leaders who made reckless pension promises that are now bankrupting cities and states. It’s the socially progressive policy-makers in the U.S. who declared that everyone, even those with no visible means of support, should be able to own a home with no money down, courtesy of their government. In Canada, it’s the social progressives who assure us we can keep on consuming all the health care we want, even as the costs squeeze out other public goods.

The Occupiers are right when they say our system of wealth redistribution is broken. But they’re wrong about what broke it. The richest 1 per cent are not exactly starving out the working poor. (In the U.S., half all income sent to Washington is redistributed to the elderly, sick and disabled, or to those who serve them, and nearly half the country lives in a household that’s getting some sort of government benefit.) The problem is, our system redistributes the wealth from young to old, and from middle-class workers in the private sector to inefficient and expensive unions in the public sector.

Among the biggest beneficiaries of this redistribution is the higher-education industry. In Canada, we subsidize it directly. In the U.S., it’s subsidized by a vast system of student loans, which have allowed colleges to jack up tuition to sky-high levels. U.S. student debt has hit the trillion-dollar mark. Both systems crank out too many sociologists and too few mechanical engineers. These days, even law-school graduates are having trouble finding work. That’s because the supply has increased far faster than the demand.

The voices of Occupy Wall Street, argues Mr. Anderson and others, are the voices of the downwardly mobile who are acutely aware of their threatened social status and need someone to blame. These are people who weren’t interested in just any white-collar work. They wanted to do transformational, world-saving work – which would presumably be underwritten by taxing the rich. They now face the worst job market in a generation. But their predicament is at least in part of their own making. And none of the solutions they propose will address their problem.

Ms. O’Gorman, the graduate student in sociology, didn’t bring her kids to the Occupy demonstration in Toronto because she was worried about security. Still, she hoped they would absorb the message. “I’m trying to teach them equity and critical thinking from a young age,” she said. If she’d only applied a bit more critical thinking to herself, she might be able to pay the rent.

Editor's note: Clarifications: John, who’s pursuing a degree in environmental law, is not part of the Occupy movement.

The following sentence is a paraphrase, not a direct quote: They are what the social critic Christopher Lasch called the “new class” of “therapeutic cops in the new bureaucracy.”


Source: Mark Perry.

¿El banquero del mundo? Sobre el peso financiero internacional de China. Pablo Bustelo


Tema: China se ha convertido en un actor financiero de primer orden y, si se cumplen determinadas condiciones, podría contribuir a garantizar la estabilidad de las finanzas en regiones alejadas de su entorno geográfico.

Resumen: Este análisis señala, en primer lugar, que hace apenas cinco años China estaba poco integrada, desde el punto de vista financiero, en la economía global, con la excepción de sus ya cuantiosas reservas en divisas. En segundo término, documenta cómo, desde entonces, su peso en ese terreno ha progresado de manera espectacular, convirtiendo al país en un actor financiero de primer orden. En tercer lugar, se enumeran algunas de las condiciones que deberían cumplirse para que China pueda contribuir de manera importante a la estabilidad financiera en la UE.

Análisis: Hasta hace pocos años, los análisis sobre China tendían, en su gran mayoría, a reconocer que se había convertido ciertamente en una gran potencia industrial y comercial, pero con un peso bastante escaso en el sistema financiero global (con la importante excepción de sus ya enormes reservas en divisas). Por ejemplo, en el último tercio de los años 2000 los especialistas destacaban que China había conseguido, gracias a una tasa anual media de crecimiento del PIB que había rondado el 10% desde 1980, triplicar su peso en la economía mundial entre 1990 y 2005, hasta el 5%, mientras que, en cambio, la parte de la UE y de EEUU se había mantenido más o menos estable. También se señalaba que la contribución de China al crecimiento de la economía global era entonces relativamente pequeña: menos del 8% en 2000-2005 frente al 40% de la UE y al 20% de EEUU.

[...]

Conclusiones: A lo largo del último lustro, China se ha convertido en una potencia financiera de primer orden. Sus reservas en divisas han crecido de manera espectacular, hasta alcanzar 3,2 billones de dólares en septiembre de 2011. Se estima que 1,1 billones están colocados en títulos de deuda del Tesoro de EEUU y que China tendría, al menos en teoría, interés en diversificar parte de esas tenencias hacia otras monedas, entre ellas, el euro. Además, la inversión directa en el extranjero alcanzó casi 70.000 millones de dólares en 2010. Aunque la inversión en cartera es todavía relativamente pequeña (al menos con los datos hasta 2010), es de destacar la creciente actividad internacional de los fondos soberanos chinos, como CIC y SAFE. En suma, China tiene una posición inversora internacional que presentaba en 2010 un saldo neto positivo de casi 1,8 billones de dólares (el 30% del PIB), sólo superado por el de Japón. Siendo el segundo país acreedor neto del mundo, está en posición inmejorable para contribuir a operaciones de financiación internacional, pese a su todavía baja renta por habitante.

Dadas las características del último plan de rescate europeo, que bien puede ser temporal, al que los propios europeos no aportan muchos fondos (ya que la ampliación del EFSF se hace mediante apalancamiento) y que descansa en la curiosa idea de que una zona rica, como la UE, necesita dinero de países de ingreso más bajo, no cabe esperar mucho entusiasmo por parte de China.

Con todo, por la cuenta que le trae, especialmente para su imagen de país responsable y para la vitalidad de su principal mercado exterior, es muy posible que China acabe contribuyendo, incluso con una cantidad importante, al fondo europeo de rescate. Sin embargo, Occidente tiene que darse cuenta que el auge de las economías emergentes, especialmente cuando se recurre a ellas en situaciones de crisis, hace imprescindible un mayor peso político de los grandes países en desarrollo en el escenario internacional. No se trata sólo de generosidad o de agradecimiento sino, sobre todo, de inteligencia.


Leer artículo completo en Revista de Prensa.

Las armas y las letras. Andrés Trapiello. 2010

Andrés Trapiello ha escrito una obra maestra. Lo incluyo entre mis libros.

Es la tercera edición de un libro que repasa la vida de los hombres de letras durante la Guerra Civil Española (1936-1939). No he leído ediciones anteriores, por lo tanto para mí todo ha sido novedad. 

Lo mejor del libro es que invita a seguir leyendo más. Novelas, poemas, crónicas y relatos de lo sucedido durante la guerra. Yo he apuntado, entre otros: Madrid sufre (Diarios de guerra en el Madrid republicano) de Carlos Morla Lynch, La revolución española vista por una republicana de Clara Campoamor, Guerra en España de Juan Ramón Jiménez, Un año con Queipo de Llano (memorias de un nacionalista) de Antonio Bahamonde y Casi unas memorias de Dionisio Ridruejo, pero hay muchos más incluidos en el libro.

Fácil de leer y muy entretenido. Muestra como la gente tiene distintas formas de encarar las situaciones. Incluso personas con un nivel cultural alto son capaces de las actitudes más abyectas. En el libro hay de todo, gente con un comportamiento impecable de principio de fin, gente que se equivoca y rectifica a tiempo, gente que se transforma para sobrevivir, gente que defiende sus ideas hasta morir, etcétera. Me ha hecho reflexionar sobre qué haría yo en esas circunstancias, o mejor dicho, qué pienso que haría.

Es un libro de cabecera, para consultar y como trampolín hacia otras lecturas e investigaciones.

Por ejemplo, el libro recupera las palabras de Edgar Neville sobre Federico García Lorca (p. 569):
No, no es cierto, unos cuantos miserables cuyo nivel intelectual era lo bastante elevado para saber el valor real de su presa y su total inocencia e inocuidad política, le dieron el gusto de atravesar con un plomo aquella cabeza llena de ideas, de belleza y de bondad.
El anterior es sólo un ejemplo ya que el libro está plagado de descubrimientos, datos, hechos, libros, personas, reflexiones, etcétera. Un excelente análisis de la Guerra Civil.

Ojalá Trapiello siga investigando y saque una nueva edición. Mi recomendación es que sea en digital, con más fotografías, vídeos, textos, entrevistas y otros.

Según me ha comentado el autor, en la nueva edición de bolsillo (Austral) se ha añadido a José Castillejo, "tanto como Chaves o Campoamor".

Las armas y las letras. Literatura y guerra civil (1936-1939), nueva edición revisada y aumentada, Barcelona, Editorial Destino, 2010.


Críticas: